JOB.Obra Fotográfica de cotallononocot

Capítulo 1
Las calamidades de Job 1:1 Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.
1:2 Y le nacieron siete hijos y tres hijas.
1:3 Su hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y muchísimos criados; y era aquel varón más grande que todos los orientales.
1:4 E iban sus hijos y hacían banquetes en sus casas, cada uno en su día; y enviaban a llamar a sus tres hermanas para que comiesen y bebiesen con ellos.
1:5 Y acontecía que habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días.
1:6 Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás.
1:7 Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella.
1:8 Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?
1:9 Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde?
1:10 ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra.
1:11 Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia.Apocalipsis 12. 10
1:12 Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.
1:13 Y un día aconteció que sus hijos e hijas comían y bebían vino en casa de su hermano el primogénito,
1:14 y vino un mensajero a Job, y le dijo: Estaban arando los bueyes, y las asnas paciendo cerca de ellos,
1:15 y acometieron los sabeos y los tomaron, y mataron a los criados a filo de espada; solamente escapé yo para darte la noticia.
1:16 Aún estaba éste hablando, cuando vino otro que dijo: Fuego de Dios cayó del cielo, que quemó las ovejas y a los pastores, y los consumió; solamente escapé yo para darte la noticia.
1:17 Todavía estaba éste hablando, y vino otro que dijo: Los caldeos hicieron tres escuadrones, y arremetieron contra los camellos y se los llevaron, y mataron a los criados a filo de espada; y solamente escapé yo para darte la noticia.
1:18 Entre tanto que éste hablaba, vino otro que dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primogénito;
1:19 y un gran viento vino del lado del desierto y azotó las cuatro esquinas de la casa, la cual cayó sobre los jóvenes, y murieron; y solamente escapé yo para darte la noticia.
1:20 Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró,
1:21 y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.
1:22 En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.

Capítulo 2

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2:1 Aconteció que otro día vinieron los hijos de Dios para presentarse delante de Jehová, y Satanás vino también entre ellos presentándose delante de Jehová.
2:2 Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondió Satanás a Jehová, y dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella.
2:3 Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa?
2:4 Respondiendo Satanás, dijo a Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida.
2:5 Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia.
2:6 Y Jehová dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida.
2:7 Entonces salió Satanás de la presencia de Jehová, e hirió a Job con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza.
2:8 Y tomaba Job un tiesto para rascarse con él, y estaba sentado en medio de ceniza.
2:9 Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.
2:10 Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.
2:11 Y tres amigos de Job, Elifaz temanita, Bildad suhita, y Zofar naamatita, luego que oyeron todo este mal que le había sobrevenido, vinieron cada uno de su lugar; porque habían convenido en venir juntos para condolerse de él y para consolarle.
2:12 Los cuales, alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron, y lloraron a gritos; y cada uno de ellos rasgó su manto, y los tres esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo.
2:13 Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que su dolor era muy grande.

Capítulo 3
Job maldice el día en que nació
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3:1 Después de esto abrió Job su boca, y maldijo su día.Jeremias 20. 14-18
3:2 Y exclamó Job, y dijo:
3:3 Perezca el día en que yo nací,
Y la noche en que se dijo: Varón es concebido.
3:4 Sea aquel día sombrío,
Y no cuide de él Dios desde arriba,
Ni claridad sobre él resplandezca.
3:5 Aféenlo tinieblas y sombra de muerte;
Repose sobre él nublado
Que lo haga horrible como día caliginoso.
3:6 Ocupe aquella noche la oscuridad;
No sea contada entre los días del año,
Ni venga en el número de los meses.
3:7 ¡Oh, que fuera aquella noche solitaria,
Que no viniera canción alguna en ella!
3:8 Maldíganla los que maldicen el día,
Los que se aprestan para despertar a Leviatán.
3:9 Oscurézcanse las estrellas de su alba;
Espere la luz, y no venga,
Ni vea los párpados de la mañana;
3:10 Por cuanto no cerró las puertas del vientre donde yo estaba,
Ni escondió de mis ojos la miseria.
3:11 ¿Por qué no morí yo en la matriz,
O expiré al salir del vientre?
3:12 ¿Por qué me recibieron las rodillas?
¿Y a qué los pechos para que mamase?
3:13 Pues ahora estaría yo muerto, y reposaría;
Dormiría, y entonces tendría descanso,
3:14 Con los reyes y con los consejeros de la tierra,
Que reedifican para sí ruinas;
3:15 O con los príncipes que poseían el oro,
Que llenaban de plata sus casas.
3:16 ¿Por qué no fui escondido como abortivo,
Como los pequeñitos que nunca vieron la luz?
3:17 Allí los impíos dejan de perturbar,
Y allí descansan los de agotadas fuerzas.
3:18 Allí también reposan los cautivos;
No oyen la voz del capataz.
3:19 Allí están el chico y el grande,
Y el siervo libre de su señor.Jeremias 20. 14-18
3:20 ¿Por qué se da luz al trabajado,
Y vida a los de ánimo amargado,
3:21 Que esperan la muerte, y ella no llega,Apocalipsis 9. 6
Aunque la buscan más que tesoros;
3:22 Que se alegran sobremanera,
Y se gozan cuando hallan el sepulcro?
3:23 ¿Por qué se da vida al hombre que no sabe por donde ha de ir,
Y a quien Dios ha encerrado?
3:24 Pues antes que mi pan viene mi suspiro,
Y mis gemidos corren como aguas.
3:25 Porque el temor que me espantaba me ha venido,
Y me ha acontecido lo que yo temía.
3:26 No he tenido paz, no me aseguré, ni estuve reposado;
No obstante, me vino turbación.

Capítulo 4
Elifaz reprende a Job
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4:1 Entonces respondió Elifaz temanita, y dijo:
4:2 Si probáremos a hablarte, te será molesto;
Pero ¿quién podrá detener las palabras?
4:3 He aquí, tú enseñabas a muchos,
Y fortalecías las manos débiles;
4:4 Al que tropezaba enderezaban tus palabras,
Y esforzabas las rodillas que decaían.
4:5 Mas ahora que el mal ha venido sobre ti, te desalientas;
Y cuando ha llegado hasta ti, te turbas.
4:6 ¿No es tu temor a Dios tu confianza?
¿No es tu esperanza la integridad de tus caminos?
4:7 Recapacita ahora; ¿qué inocente se ha perdido?
Y ¿en dónde han sido destruidos los rectos?
4:8 Como yo he visto, los que aran iniquidad
Y siembran injuria, la siegan.
4:9 Perecen por el aliento de Dios,
Y por el soplo de su ira son consumidos.
4:10 Los rugidos del león, y los bramidos del rugiente,
Y los dientes de los leoncillos son quebrantados.
4:11 El león viejo perece por falta de presa,
Y los hijos de la leona se dispersan.
4:12 El asunto también me era a mí oculto;
Mas mi oído ha percibido algo de ello.
4:13 En imaginaciones de visiones nocturnas,
Cuando el sueño cae sobre los hombres,
4:14 Me sobrevino un espanto y un temblor,
Que estremeció todos mis huesos;
4:15 Y al pasar un espíritu por delante de mí,
Hizo que se erizara el pelo de mi cuerpo.
4:16 Paróse delante de mis ojos un fantasma,
Cuyo rostro yo no conocí,
Y quedo, oí que decía:
4:17 ¿Será el hombre más justo que Dios?
¿Será el varón más limpio que el que lo hizo?
4:18 He aquí, en sus siervos no confía,
Y notó necedad en sus ángeles;
4:19 ¡Cuánto más en los que habitan en casas de barro,
Cuyos cimientos están en el polvo,
Y que serán quebrantados por la polilla!
4:20 De la mañana a la tarde son destruidos,
Y se pierden para siempre, sin haber quien repare en ello.
4:21 Su hermosura, ¿no se pierde con ellos mismos?
Y mueren sin haber adquirido sabiduría.

Capítulo 5

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5:1 Ahora, pues, da voces; ¿habrá quien te responda?
¿Y a cuál de los santos te volverás?
5:2 Es cierto que al necio lo mata la ira,
Y al codicioso lo consume la envidia.
5:3 Yo he visto al necio que echaba raíces,
Y en la misma hora maldije su habitación.
5:4 Sus hijos estarán lejos de la seguridad;
En la puerta serán quebrantados,
Y no habrá quien los libre.
5:5 Su mies comerán los hambrientos,
Y la sacarán de entre los espinos,
Y los sedientos beberán su hacienda.
5:6 Porque la aflicción no sale del polvo,
Ni la molestia brota de la tierra.
5:7 Pero como las chispas se levantan para volar por el aire,
Así el hombre nace para la aflicción.
5:8 Ciertamente yo buscaría a Dios,
Y encomendaría a él mi causa;
5:9 El cual hace cosas grandes e inescrutables,
Y maravillas sin número;
5:10 Que da la lluvia sobre la faz de la tierra,
Y envía las aguas sobre los campos;
5:11 Que pone a los humildes en altura,
Y a los enlutados levanta a seguridad;
5:12 Que frustra los pensamientos de los astutos,
Para que sus manos no hagan nada;
5:13 Que prende a los sabios en la astucia de ellos,1 Corintios 3. 19
Y frustra los designios de los perversos.
5:14 De día tropiezan con tinieblas,
Y a mediodía andan a tientas como de noche.
5:15 Así libra de la espada al pobre, de la boca de los impíos,
Y de la mano violenta;
5:16 Pues es esperanza al menesteroso,
Y la iniquidad cerrará su boca.
5:17 He aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga;
Por tanto, no menosprecies la corrección del Todopoderoso.Proverbios 3. 11-12Hebreos 12. 5-6
5:18 Porque él es quien hace la llaga, y él la vendará;
El hiere, y sus manos curan.
5:19 En seis tribulaciones te librará,
Y en la séptima no te tocará el mal.
5:20 En el hambre te salvará de la muerte,
Y del poder de la espada en la guerra.
5:21 Del azote de la lengua serás encubierto;
No temerás la destrucción cuando viniere.
5:22 De la destrucción y del hambre te reirás,
Y no temerás de las fieras del campo;
5:23 Pues aun con las piedras del campo tendrás tu pacto,
Y las fieras del campo estarán en paz contigo.
5:24 Sabrás que hay paz en tu tienda;
Visitarás tu morada, y nada te faltará.
5:25 Asimismo echarás de ver que tu descendencia es mucha,
Y tu prole como la hierba de la tierra.
5:26 Vendrás en la vejez a la sepultura,
Como la gavilla de trigo que se recoge a su tiempo.
5:27 He aquí lo que hemos inquirido, lo cual es así;
Oyelo, y conócelo tú para tu provecho.

Capítulo 6
Job reprocha la actitud de sus amigos
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6:1 Respondió entonces Job, y dijo:
6:2 ¡Oh, que pesasen justamente mi queja y mi tormento,
Y se alzasen igualmente en balanza!
6:3 Porque pesarían ahora más que la arena del mar;
Por eso mis palabras han sido precipitadas.
6:4 Porque las saetas del Todopoderoso están en mí,
Cuyo veneno bebe mi espíritu;
Y terrores de Dios me combaten.
6:5 ¿Acaso gime el asno montés junto a la hierba?
¿Muge el buey junto a su pasto?
6:6 ¿Se comerá lo desabrido sin sal?
¿Habrá gusto en la clara del huevo?
6:7 Las cosas que mi alma no quería tocar,
Son ahora mi alimento.
6:8 ¡Quién me diera que viniese mi petición,
Y que me otorgase Dios lo que anhelo,
6:9 Y que agradara a Dios quebrantarme;
Que soltara su mano, y acabara conmigo!
6:10 Sería aún mi consuelo,
Si me asaltase con dolor sin dar más tregua,
Que yo no he escondido las palabras del Santo.
6:11 ¿Cuál es mi fuerza para esperar aún?
¿Y cuál mi fin para que tenga aún paciencia?
6:12 ¿Es mi fuerza la de las piedras,
O es mi carne de bronce?
6:13 ¿No es así que ni aun a mí mismo me puedo valer,
Y que todo auxilio me ha faltado?
6:14 El atribulado es consolado por su compañero;
Aun aquel que abandona el temor del Omnipotente.
6:15 Pero mis hermanos me traicionaron como un torrente;
Pasan como corrientes impetuosas
6:16 Que están escondidas por la helada,
Y encubiertas por la nieve;
6:17 Que al tiempo del calor son deshechas,
Y al calentarse, desaparecen de su lugar;
6:18 Se apartan de la senda de su rumbo,
Van menguando, y se pierden.
6:19 Miraron los caminantes de Temán,
Los caminantes de Sabá esperaron en ellas;
6:20 Pero fueron avergonzados por su esperanza;
Porque vinieron hasta ellas, y se hallaron confusos.
6:21 Ahora ciertamente como ellas sois vosotros;
Pues habéis visto el tormento, y teméis.
6:22 ¿Os he dicho yo: Traedme,
Y pagad por mí de vuestra hacienda;
6:23 Libradme de la mano del opresor,
Y redimidme del poder de los violentos?
6:24 Enseñadme, y yo callaré;
Hacedme entender en qué he errado.
6:25 ¡Cuán eficaces son las palabras rectas!
Pero ¿qué reprende la censura vuestra?
6:26 ¿Pensáis censurar palabras,
Y los discursos de un desesperado, que son como el viento?
6:27 También os arrojáis sobre el huérfano,
Y caváis un hoyo para vuestro amigo.
6:28 Ahora, pues, si queréis, miradme,
Y ved si digo mentira delante de vosotros.
6:29 Volved ahora, y no haya iniquidad;
Volved aún a considerar mi justicia en esto.
6:30 ¿Hay iniquidad en mi lengua?
¿Acaso no puede mi paladar discernir las cosas inicuas?

Capítulo 7
Job argumenta contra Dios
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7:1 ¿No es acaso brega la vida del hombre sobre la tierra,
Y sus días como los días del jornalero?
7:2 Como el siervo suspira por la sombra,
Y como el jornalero espera el reposo de su trabajo,
7:3 Así he recibido meses de calamidad,
Y noches de trabajo me dieron por cuenta.
7:4 Cuando estoy acostado, digo: ¿Cuándo me levantaré?
Mas la noche es larga, y estoy lleno de inquietudes hasta el alba.
7:5 Mi carne está vestida de gusanos, y de costras de polvo;
Mi piel hendida y abominable.
7:6 Y mis días fueron más veloces que la lanzadera del tejedor,
Y fenecieron sin esperanza.
7:7 Acuérdate que mi vida es un soplo,
Y que mis ojos no volverán a ver el bien.
7:8 Los ojos de los que me ven, no me verán más;
Fijarás en mí tus ojos, y dejaré de ser.
7:9 Como la nube se desvanece y se va,
Así el que desciende al Seol no subirá;
7:10 No volverá más a su casa,
Ni su lugar le conocerá más.
7:11 Por tanto, no refrenaré mi boca;
Hablaré en la angustia de mi espíritu,
Y me quejaré con la amargura de mi alma.
7:12 ¿Soy yo el mar, o un monstruo marino,
Para que me pongas guarda?
7:13 Cuando digo: Me consolará mi lecho,
Mi cama atenuará mis quejas;
7:14 Entonces me asustas con sueños,
Y me aterras con visiones.
7:15 Y así mi alma tuvo por mejor la estrangulación,
Y quiso la muerte más que mis huesos.
7:16 Abomino de mi vida; no he de vivir para siempre;
Déjame, pues, porque mis días son vanidad.
7:17 ¿Qué es el hombre, para que lo engrandezcas,
Y para que pongas sobre él tu corazón,Salmos 8. 4Salmos 144. 3
7:18 Y lo visites todas las mañanas,
Y todos los momentos lo pruebes?
7:19 ¿Hasta cuándo no apartarás de mí tu mirada,
Y no me soltarás siquiera hasta que trague mi saliva?
7:20 Si he pecado, ¿qué puedo hacerte a ti, oh Guarda de los hombres?
¿Por qué me pones por blanco tuyo,
Hasta convertirme en una carga para mí mismo?
7:21 ¿Y por qué no quitas mi rebelión, y perdonas mi iniquidad?
Porque ahora dormiré en el polvo,
Y si me buscares de mañana, ya no existiré.

Capítulo 8
Bildad proclama la justicia de Dios
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8:1 Respondió Bildad suhita, y dijo:
8:2 ¿Hasta cuándo hablarás tales cosas,
Y las palabras de tu boca serán como viento impetuoso?
8:3 ¿Acaso torcerá Dios el derecho,
O pervertirá el Todopoderoso la justicia?
8:4 Si tus hijos pecaron contra él,
El los echó en el lugar de su pecado.
8:5 Si tú de mañana buscares a Dios,
Y rogares al Todopoderoso;
8:6 Si fueres limpio y recto,
Ciertamente luego se despertará por ti,
Y hará próspera la morada de tu justicia.
8:7 Y aunque tu principio haya sido pequeño,
Tu postrer estado será muy grande.
8:8 Porque pregunta ahora a las generaciones pasadas,
Y disponte para inquirir a los padres de ellas;
8:9 Pues nosotros somos de ayer, y nada sabemos,
Siendo nuestros días sobre la tierra como sombra.
8:10 ¿No te enseñarán ellos, te hablarán,
Y de su corazón sacarán palabras?
8:11 ¿Crece el junco sin lodo?
¿Crece el prado sin agua?
8:12 Aun en su verdor, y sin haber sido cortado,
Con todo, se seca primero que toda hierba.
8:13 Tales son los caminos de todos los que olvidan a Dios;
Y la esperanza del impío perecerá;
8:14 Porque su esperanza será cortada,
Y su confianza es tela de araña.
8:15 Se apoyará él en su casa, mas no permanecerá ella en pie;
Se asirá de ella, mas no resistirá.
8:16 A manera de un árbol está verde delante del sol,
Y sus renuevos salen sobre su huerto;
8:17 Se van entretejiendo sus raíces junto a una fuente,
Y enlazándose hasta un lugar pedregoso.
8:18 Si le arrancaren de su lugar,
Este le negará entonces, diciendo: Nunca te vi.
8:19 Ciertamente este será el gozo de su camino;
Y del polvo mismo nacerán otros.
8:20 He aquí, Dios no aborrece al perfecto,
Ni apoya la mano de los malignos.
8:21 Aún llenará tu boca de risa,
Y tus labios de júbilo.
8:22 Los que te aborrecen serán vestidos de confusión;
Y la habitación de los impíos perecerá.

Capítulo 9
Incapacidad de Job para responder a Dios
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9:1 Respondió Job, y dijo:
9:2 Ciertamente yo sé que es así;
¿Y cómo se justificará el hombre con Dios?
9:3 Si quisiere contender con él,
No le podrá responder a una cosa entre mil.
9:4 El es sabio de corazón, y poderoso en fuerzas;
¿Quién se endureció contra él, y le fue bien?
9:5 El arranca los montes con su furor,
Y no saben quién los trastornó;
9:6 El remueve la tierra de su lugar,
Y hace temblar sus columnas;
9:7 El manda al sol, y no sale;
Y sella las estrellas;
9:8 El solo extendió los cielos,
Y anda sobre las olas del mar;
9:9 El hizo la Osa, el Orión y las Pléyades,Job 38. 31Amos 5. 8
Y los lugares secretos del sur;
9:10 El hace cosas grandes e incomprensibles,
Y maravillosas, sin número.
9:11 He aquí que él pasará delante de mí, y yo no lo veré;
Pasará, y no lo entenderé.
9:12 He aquí, arrebatará; ¿quién le hará restituir?
¿Quién le dirá: ¿Qué haces?
9:13 Dios no volverá atrás su ira,
Y debajo de él se abaten los que ayudan a los soberbios.
9:14 ¿Cuánto menos le responderé yo,
Y hablaré con él palabras escogidas?
9:15 Aunque fuese yo justo, no respondería;
Antes habría de rogar a mi juez.
9:16 Si yo le invocara, y él me respondiese,
Aún no creeré que haya escuchado mi voz.
9:17 Porque me ha quebrantado con tempestad,
Y ha aumentado mis heridas sin causa.
9:18 No me ha concedido que tome aliento,
Sino que me ha llenado de amarguras.
9:19 Si habláremos de su potencia, por cierto es fuerte;
Si de juicio, ¿quién me emplazará?
9:20 Si yo me justificare, me condenaría mi boca;
Si me dijere perfecto, esto me haría inicuo.
9:21 Si fuese íntegro, no haría caso de mí mismo;
Despreciaría mi vida.
9:22 Una cosa resta que yo diga:
Al perfecto y al impío él los consume.
9:23 Si azote mata de repente,
Se ríe del sufrimiento de los inocentes.
9:24 La tierra es entregada en manos de los impíos,
Y él cubre el rostro de sus jueces.
Si no es él, ¿quién es? ¿Dónde está?
9:25 Mis días han sido más ligeros que un correo;
Huyeron, y no vieron el bien.
9:26 Pasaron cual naves veloces;
Como el águila que se arroja sobre la presa.
9:27 Si yo dijere: Olvidaré mi queja,
Dejaré mi triste semblante, y me esforzaré,
9:28 Me turban todos mis dolores;
Sé que no me tendrás por inocente.
9:29 Yo soy impío;
¿Para qué trabajaré en vano?
9:30 Aunque me lave con aguas de nieve,
Y limpie mis manos con la limpieza misma,
9:31 Aún me hundirás en el hoyo,
Y mis propios vestidos me abominarán.
9:32 Porque no es hombre como yo, para que yo le responda,
Y vengamos juntamente a juicio.
9:33 No hay entre nosotros árbitro
Que ponga su mano sobre nosotros dos.
9:34 Quite de sobre mí su vara,
Y su terror no me espante.
9:35 Entonces hablaré, y no le temeré;
Porque en este estado no estoy en mí.

Capítulo 10
Job lamenta su condición
é
10:1 Está mi alma hastiada de mi vida;
Daré libre curso a mi queja,
Hablaré con amargura de mi alma.
10:2 Diré a Dios: No me condenes;
Hazme entender por qué contiendes conmigo.
10:3 ¿Te parece bien que oprimas,
Que deseches la obra de tus manos,
Y que favorezcas los designios de los impíos?
10:4 ¿Tienes tú acaso ojos de carne?
¿Ves tú como ve el hombre?
10:5 ¿Son tus días como los días del hombre,
O tus años como los tiempos humanos,
10:6 Para que inquieras mi iniquidad,
Y busques mi pecado,
10:7 Aunque tú sabes que no soy impío,
Y que no hay quien de tu mano me libre?
10:8 Tus manos me hicieron y me formaron;
¿Y luego te vuelves y me deshaces?
10:9 Acuérdate que como a barro me diste forma;
¿Y en polvo me has de volver?
10:10 ¿No me vaciaste como leche,
Y como queso me cuajaste?
10:11 Me vestiste de piel y carne,
Y me tejiste con huesos y nervios.
10:12 Vida y misericordia me concediste,
Y tu cuidado guardó mi espíritu.
10:13 Estas cosas tienes guardadas en tu corazón;
Yo sé que están cerca de ti.
10:14 Si pequé, tú me has observado,
Y no me tendrás por limpio de mi iniquidad.
10:15 Si fuere malo, ¡ay de mí!
Y si fuere justo, no levantaré mi cabeza,
Estando hastiado de deshonra, y de verme afligido.
10:16 Si mi cabeza se alzare, cual león tú me cazas;
Y vuelves a hacer en mí maravillas.
10:17 Renuevas contra mí tus pruebas,
Y aumentas conmigo tu furor como tropas de relevo.
10:18 ¿Por qué me sacaste de la matriz?
Hubiera yo expirado, y ningún ojo me habría visto.
10:19 Fuera como si nunca hubiera existido,
Llevado del vientre a la sepultura.
10:20 ¿No son pocos mis días?
Cesa, pues, y déjame, para que me consuele un poco,
10:21 Antes que vaya para no volver,
A la tierra de tinieblas y de sombra de muerte;
10:22 Tierra de oscuridad, lóbrega,
Como sombra de muerte y sin orden,
Y cuya luz es como densas tinieblas.

Capítulo 11
Zofar acusa de maldad a Job
é
11:1 Respondió Zofar naamatita, y dijo:
11:2 ¿Las muchas palabras no han de tener respuesta?
¿Y el hombre que habla mucho será justificado?
11:3 ¿Harán tus falacias callar a los hombres?
¿Harás escarnio y no habrá quien te avergüence?
11:4 Tú dices: Mi doctrina es pura,
Y yo soy limpio delante de tus ojos.
11:5 Mas ¡oh, quién diera que Dios hablara,
Y abriera sus labios contigo,
11:6 Y te declarara los secretos de la sabiduría,
Que son de doble valor que las riquezas!
Conocerías entonces que Dios te ha castigado menos de lo que tu iniquidad merece.
11:7 ¿Descubrirás tú los secretos de Dios?
¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso?
11:8 Es más alta que los cielos; ¿qué harás?
Es más profunda que el Seol; ¿cómo la conocerás?
11:9 Su dimensión es más extensa que la tierra,
Y más ancha que el mar.
11:10 Si él pasa, y aprisiona, y llama a juicio,
¿Quién podrá contrarrestarle?
11:11 Porque él conoce a los hombres vanos;
Ve asimismo la iniquidad, ¿y no hará caso?
11:12 El hombre vano se hará entendido,
Cuando un pollino de asno montés nazca hombre.
11:13 Si tú dispusieres tu corazón,
Y extendieres a él tus manos;
11:14 Si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti,
Y no consintieres que more en tu casa la injusticia,
11:15 Entonces levantarás tu rostro limpio de mancha,
Y serás fuerte, y nada temerás;
11:16 Y olvidarás tu miseria,
O te acordarás de ella como de aguas que pasaron.
11:17 La vida te será más clara que el mediodía;
Aunque oscureciere, será como la mañana.
11:18 Tendrás confianza, porque hay esperanza;
Mirarás alrededor, y dormirás seguro.
11:19 Te acostarás, y no habrá quien te espante;
Y muchos suplicarán tu favor.
11:20 Pero los ojos de los malos se consumirán,
Y no tendrán refugio;
Y su esperanza será dar su último suspiro.

Capítulo 12
Job proclama el poder y la sabiduría de Dios
é
12:1 Respondió entonces Job, diciendo:
12:2 Ciertamente vosotros sois el pueblo,
Y con vosotros morirá la sabiduría.
12:3 También tengo yo entendimiento como vosotros;
No soy yo menos que vosotros;
¿Y quién habrá que no pueda decir otro tanto?
12:4 Yo soy uno de quien su amigo se mofa,
Que invoca a Dios, y él le responde;
Con todo, el justo y perfecto es escarnecido.
12:5 Aquel cuyos pies van a resbalar
Es como una lámpara despreciada de aquel que está a sus anchas.
12:6 Prosperan las tiendas de los ladrones,
Y los que provocan a Dios viven seguros,
En cuyas manos él ha puesto cuanto tienen.
12:7 Y en efecto, pregunta ahora a las bestias, y ellas te enseñarán;
A las aves de los cielos, y ellas te lo mostrarán;
12:8 O habla a la tierra, y ella te enseñará;
Los peces del mar te lo declararán también.
12:9 ¿Qué cosa de todas estas no entiende
Que la mano de Jehová la hizo?
12:10 En su mano está el alma de todo viviente,
Y el hálito de todo el género humano.
12:11 Ciertamente el oído distingue las palabras,
Y el paladar gusta las viandas.
12:12 En los ancianos está la ciencia,
Y en la larga edad la inteligencia.
12:13 Con Dios está la sabiduría y el poder;
Suyo es el consejo y la inteligencia.
12:14 Si él derriba, no hay quien edifique;
Encerrará al hombre, y no habrá quien le abra.
12:15 Si él detiene las aguas, todo se seca;
Si las envía, destruyen la tierra.
12:16 Con él está el poder y la sabiduría;
Suyo es el que yerra, y el que hace errar.
12:17 El hace andar despojados de consejo a los consejeros,
Y entontece a los jueces.
12:18 El rompe las cadenas de los tiranos,
Y les ata una soga a sus lomos.
12:19 El lleva despojados a los príncipes,
Y trastorna a los poderosos.
12:20 Priva del habla a los que dicen verdad,
Y quita a los ancianos el consejo.
12:21 El derrama menosprecio sobre los príncipes,
Y desata el cinto de los fuertes.
12:22 El descubre las profundidades de las tinieblas,
Y saca a luz la sombra de muerte.
12:23 El multiplica las naciones, y él las destruye;
Esparce a las naciones, y las vuelve a reunir.
12:24 El quita el entendimiento a los jefes del pueblo de la tierra,
Y los hace vagar como por un yermo sin camino.
12:25 Van a tientas, como en tinieblas y sin luz,
Y los hace errar como borrachos.

Capítulo 13
Job defiende su integridad
é
13:1 He aquí que todas estas cosas han visto mis ojos,
Y oído y entendido mis oídos.
13:2 Como vosotros lo sabéis, lo sé yo;
No soy menos que vosotros.
13:3 Mas yo hablaría con el Todopoderoso,
Y querría razonar con Dios.
13:4 Porque ciertamente vosotros sois fraguadores de mentira;
Sois todos vosotros médicos nulos.
13:5 Ojalá callarais por completo,
Porque esto os fuera sabiduría.
13:6 Oíd ahora mi razonamiento,
Y estad atentos a los argumentos de mis labios.
13:7 ¿Hablaréis iniquidad por Dios?
¿Hablaréis por él engaño?
13:8 ¿Haréis acepción de personas a su favor?
¿Contenderéis vosotros por Dios?
13:9 ¿Sería bueno que él os escudriñase?
¿Os burlaréis de él como quien se burla de algún hombre?
13:10 El os reprochará de seguro,
Si solapadamente hacéis acepción de personas.
13:11 De cierto su alteza os habría de espantar,
Y su pavor habría de caer sobre vosotros.
13:12 Vuestras máximas son refranes de ceniza,
Y vuestros baluartes son baluartes de lodo.
13:13 Escuchadme, y hablaré yo,
Y que me venga después lo que viniere.
13:14 ¿Por qué quitaré yo mi carne con mis dientes,
Y tomaré mi vida en mi mano?
13:15 He aquí, aunque él me matare, en él esperaré;
No obstante, defenderé delante de él mis caminos,
13:16 Y él mismo será mi salvación,
Porque no entrará en su presencia el impío.
13:17 Oíd con atención mi razonamiento,
Y mi declaración entre en vuestros oídos.
13:18 He aquí ahora, si yo expusiere mi causa,
Sé que seré justificado.
13:19 ¿Quién es el que contenderá conmigo?
Porque si ahora yo callara, moriría.
13:20 A lo menos dos cosas no hagas conmigo;
Entonces no me esconderé de tu rostro:
13:21 Aparta de mí tu mano,
Y no me asombre tu terror.
13:22 Llama luego, y yo responderé;
O yo hablaré, y respóndeme tú.
13:23 ¿Cuántas iniquidades y pecados tengo yo?
Hazme entender mi transgresión y mi pecado.
13:24 ¿Por qué escondes tu rostro,
Y me cuentas por tu enemigo?
13:25 ¿A la hoja arrebatada has de quebrantar,
Y a una paja seca has de perseguir?
13:26 ¿Por qué escribes contra mí amarguras,
Y me haces cargo de los pecados de mi juventud?
13:27 Pones además mis pies en el cepo, y observas todos mis caminos,
Trazando un límite para las plantas de mis pies.
13:28 Y mi cuerpo se va gastando como de carcoma,
Como vestido que roe la polilla.

Capítulo 14
Job discurre sobre la brevedad de la vida
é
14:1 El hombre nacido de mujer,
Corto de días, y hastiado de sinsabores,
14:2 Sale como una flor y es cortado,
Y huye como la sombra y no permanece.
14:3 ¿Sobre éste abres tus ojos,
Y me traes a juicio contigo?
14:4 ¿Quién hará limpio a lo inmundo?
Nadie.
14:5 Ciertamente sus días están determinados,
Y el número de sus meses está cerca de ti;
Le pusiste límites, de los cuales no pasará.
14:6 Si tú lo abandonares, él dejará de ser;
Entre tanto deseará, como el jornalero, su día.
14:7 Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza;
Retoñará aún, y sus renuevos no faltarán.
14:8 Si se envejeciere en la tierra su raíz,
Y su tronco fuere muerto en el polvo,
14:9 Al percibir el agua reverdecerá,
Y hará copa como planta nueva.
14:10 Mas el hombre morirá, y será cortado;
Perecerá el hombre, ¿y dónde estará él?
14:11 Como las aguas se van del mar,
Y el río se agota y se seca,
14:12 Así el hombre yace y no vuelve a levantarse;
Hasta que no haya cielo, no despertarán,
Ni se levantarán de su sueño.
14:13 ¡Oh, quién me diera que me escondieses en el Seol,
Que me encubrieses hasta apaciguarse tu ira,
Que me pusieses plazo, y de mí te acordaras!
14:14 Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir?
Todos los días de mi edad esperaré,
Hasta que venga mi liberación.
14:15 Entonces llamarás, y yo te responderé;
Tendrás afecto a la hechura de tus manos.
14:16 Pero ahora me cuentas los pasos,
Y no das tregua a mi pecado;
14:17 Tienes sellada en saco mi prevaricación,
Y tienes cosida mi iniquidad.
14:18 Ciertamente el monte que cae se deshace,
Y las peñas son removidas de su lugar;
14:19 Las piedras se desgastan con el agua impetuosa, que se lleva el polvo de la tierra;
De igual manera haces tú perecer la esperanza del hombre.
14:20 Para siempre serás más fuerte que él, y él se va;
Demudarás su rostro, y le despedirás.
14:21 Sus hijos tendrán honores, pero él no lo sabrá;
O serán humillados, y no entenderá de ello.
14:22 Mas su carne sobre él se dolerá,
Y se entristecerá en él su alma.

Capítulo 15
Elifaz reprende a Job
é
15:1 Respondió Elifaz temanita, y dijo:
15:2 ¿Proferirá el sabio vana sabiduría,
Y llenará su vientre de viento solano?
15:3 ¿Disputará con palabras inútiles,
Y con razones sin provecho?
15:4 Tú también disipas el temor,
Y menoscabas la oración delante de Dios.
15:5 Porque tu boca declaró tu iniquidad,
Pues has escogido el hablar de los astutos.
15:6 Tu boca te condenará, y no yo;
Y tus labios testificarán contra ti.
15:7 ¿Naciste tú primero que Adán?
¿O fuiste formado antes que los collados?
15:8 ¿Oíste tú el secreto de Dios,
Y está limitada a ti la sabiduría?
15:9 ¿Qué sabes tú que no sepamos?
¿Qué entiendes tú que no se halle en nosotros?
15:10 Cabezas canas y hombres muy ancianos hay entre nosotros,
Mucho más avanzados en días que tu padre.
15:11 ¿En tan poco tienes las consolaciones de Dios,
Y las palabras que con dulzura se te dicen?
15:12 ¿Por qué tu corazón te aleja,
Y por qué guiñan tus ojos,
15:13 Para que contra Dios vuelvas tu espíritu,
Y saques tales palabras de tu boca?
15:14 ¿Qué cosa es el hombre para que sea limpio,
Y para que se justifique el nacido de mujer?
15:15 He aquí, en sus santos no confía,
Y ni aun los cielos son limpios delante de sus ojos;
15:16 ¿Cuánto menos el hombre abominable y vil,
Que bebe la iniquidad como agua?
15:17 Escúchame; yo te mostraré,
Y te contaré lo que he visto;
15:18 Lo que los sabios nos contaron
De sus padres, y no lo encubrieron;
15:19 A quienes únicamente fue dada la tierra,
Y no pasó extraño por en medio de ellos.
15:20 Todos sus días, el impío es atormentado de dolor,
Y el número de sus años está escondido para el violento.
15:21 Estruendos espantosos hay en sus oídos;
En la prosperidad el asolador vendrá sobre él.
15:22 El no cree que volverá de las tinieblas,
Y descubierto está para la espada.
15:23 Vaga alrededor tras el pan, diciendo: ¿En dónde está?
Sabe que le está preparado día de tinieblas.
15:24 Tribulación y angustia le turbarán,
Y se esforzarán contra él como un rey dispuesto para la batalla,
15:25 Por cuanto él extendió su mano contra Dios,
Y se portó con soberbia contra el Todopoderoso.
15:26 Corrió contra él con cuello erguido,
Con la espesa barrera de sus escudos.
15:27 Porque la gordura cubrió su rostro,
E hizo pliegues sobre sus ijares;
15:28 Y habitó las ciudades asoladas,
Las casas inhabitadas,
Que estaban en ruinas.
15:29 No prosperará, ni durarán sus riquezas,
Ni extenderá por la tierra su hermosura.
15:30 No escapará de las tinieblas;
La llama secará sus ramas,
Y con el aliento de su boca perecerá.
15:31 No confíe el iluso en la vanidad,
Porque ella será su recompensa.
15:32 El será cortado antes de su tiempo,
Y sus renuevos no reverdecerán.
15:33 Perderá su agraz como la vid,
Y derramará su flor como el olivo.
15:34 Porque la congregación de los impíos será asolada,
Y fuego consumirá las tiendas de soborno.
15:35 Concibieron dolor, dieron a luz iniquidad,
Y en sus entrañas traman engaño.

Capítulo 16
Job se queja contra Dios
é
16:1 Respondió Job, y dijo:
16:2 Muchas veces he oído cosas como estas;
Consoladores molestos sois todos vosotros.
16:3 ¿Tendrán fin las palabras vacías?
¿O qué te anima a responder?
16:4 También yo podría hablar como vosotros,
Si vuestra alma estuviera en lugar de la mía;
Yo podría hilvanar contra vosotros palabras,
Y sobre vosotros mover mi cabeza.
16:5 Pero yo os alentaría con mis palabras,
Y la consolación de mis labios apaciguaría vuestro dolor.
16:6 Si hablo, mi dolor no cesa;
Y si dejo de hablar, no se aparta de mí.
16:7 Pero ahora tú me has fatigado;
Has asolado toda mi compañía.
16:8 Tú me has llenado de arrugas; testigo es mi flacura,
Que se levanta contra mí para testificar en mi rostro.
16:9 Su furor me despedazó, y me ha sido contrario;
Crujió sus dientes contra mí;
Contra mí aguzó sus ojos mi enemigo.
16:10 Abrieron contra mí su boca;
Hirieron mis mejillas con afrenta;
Contra mí se juntaron todos.
16:11 Me ha entregado Dios al mentiroso,
Y en las manos de los impíos me hizo caer.
16:12 Próspero estaba, y me desmenuzó;
Me arrebató por la cerviz y me despedazó,
Y me puso por blanco suyo.
16:13 Me rodearon sus flecheros,
Partió mis riñones, y no perdonó;
Mi hiel derramó por tierra.
16:14 Me quebrantó de quebranto en quebranto;
Corrió contra mí como un gigante.
16:15 Cosí cilicio sobre mi piel,
Y puse mi cabeza en el polvo.
16:16 Mi rostro está inflamado con el lloro,
Y mis párpados entenebrecidos,
16:17 A pesar de no haber iniquidad en mis manos,
Y de haber sido mi oración pura.
16:18 ¡Oh tierra! no cubras mi sangre,
Y no haya lugar para mi clamor.
16:19 Mas he aquí que en los cielos está mi testigo,
Y mi testimonio en las alturas.
16:20 Disputadores son mis amigos;
Mas ante Dios derramaré mis lágrimas.
16:21 ¡Ojalá pudiese disputar el hombre con Dios,
Como con su prójimo!
16:22 Mas los años contados vendrán,
Y yo iré por el camino de donde no volveré.

Capítulo 17

é
17:1 Mi aliento se agota, se acortan mis días,
Y me está preparado el sepulcro.
17:2 No hay conmigo sino escarnecedores,
En cuya amargura se detienen mis ojos.
17:3 Dame fianza, oh Dios; sea mi protección cerca de ti.
Porque ¿quién querría responder por mí?
17:4 Porque a éstos has escondido de su corazón la inteligencia;
Por tanto, no los exaltarás.
17:5 Al que denuncia a sus amigos como presa,
Los ojos de sus hijos desfallecerán.
17:6 El me ha puesto por refrán de pueblos,
Y delante de ellos he sido como tamboril.
17:7 Mis ojos se oscurecieron por el dolor,
Y mis pensamientos todos son como sombra.
17:8 Los rectos se maravillarán de esto,
Y el inocente se levantará contra el impío.
17:9 No obstante, proseguirá el justo su camino,
Y el limpio de manos aumentará la fuerza.
17:10 Pero volved todos vosotros, y venid ahora,
Y no hallaré entre vosotros sabio.
17:11 Pasaron mis días, fueron arrancados mis pensamientos,
Los designios de mi corazón.
17:12 Pusieron la noche por día,
Y la luz se acorta delante de las tinieblas.
17:13 Si yo espero, el Seol es mi casa;
Haré mi cama en las tinieblas.
17:14 A la corrupción he dicho: Mi padre eres tú;
A los gusanos: Mi madre y mi hermana.
17:15 ¿Dónde, pues, estará ahora mi esperanza?
Y mi esperanza, ¿quién la verá?
17:16 A la profundidad del Seol descenderán,
Y juntamente descansarán en el polvo.

Capítulo 18
Bildad describe la suerte de los malos
é
18:1 Respondió Bildad suhita, y dijo:
18:2 ¿Cuándo pondréis fin a las palabras?
Entended, y después hablemos.
18:3 ¿Por qué somos tenidos por bestias,
Y a vuestros ojos somos viles?
18:4 Oh tú, que te despedazas en tu furor,
¿Será abandonada la tierra por tu causa,
Y serán removidas de su lugar las peñas?
18:5 Ciertamente la luz de los impíos será apagada,
Y no resplandecerá la centella de su fuego.
18:6 La luz se oscurecerá en su tienda,
Y se apagará sobre él su lámpara.
18:7 Sus pasos vigorosos serán acortados,
Y su mismo consejo lo precipitará.
18:8 Porque red será echada a sus pies,
Y sobre mallas andará.
18:9 Lazo prenderá su calcañar;
Se afirmará la trampa contra él.
18:10 Su cuerda está escondida en la tierra,
Y una trampa le aguarda en la senda.
18:11 De todas partes lo asombrarán temores,
Y le harán huir desconcertado.
18:12 Serán gastadas de hambre sus fuerzas,
Y a su lado estará preparado quebrantamiento.
18:13 La enfermedad roerá su piel,
Y a sus miembros devorará el primogénito de la muerte.
18:14 Su confianza será arrancada de su tienda,
Y al rey de los espantos será conducido.
18:15 En su tienda morará como si no fuese suya;
Piedra de azufre será esparcida sobre su morada.
18:16 Abajo se secarán sus raíces,
Y arriba serán cortadas sus ramas.
18:17 Su memoria perecerá de la tierra,
Y no tendrá nombre por las calles.
18:18 De la luz será lanzado a las tinieblas,
Y echado fuera del mundo.
18:19 No tendrá hijo ni nieto en su pueblo,
Ni quien le suceda en sus moradas.
18:20 Sobre su día se espantarán los de occidente,
Y pavor caerá sobre los de oriente.
18:21 Ciertamente tales son las moradas del impío,
Y este será el lugar del que no conoció a Dios.

Capítulo 19
Job confía en que Dios lo justificará
é
19:1 Respondió entonces Job, y dijo:
19:2 ¿Hasta cuándo angustiaréis mi alma,
Y me moleréis con palabras?
19:3 Ya me habéis vituperado diez veces;
¿No os avergonzáis de injuriarme?
19:4 Aun siendo verdad que yo haya errado,
Sobre mí recaería mi error.
19:5 Pero si vosotros os engrandecéis contra mí,
Y contra mí alegáis mi oprobio,
19:6 Sabed ahora que Dios me ha derribado,
Y me ha envuelto en su red.
19:7 He aquí, yo clamaré agravio, y no seré oído;
Daré voces, y no habrá juicio.
19:8 Cercó de vallado mi camino, y no pasaré;
Y sobre mis veredas puso tinieblas.
19:9 Me ha despojado de mi gloria,
Y quitado la corona de mi cabeza.
19:10 Me arruinó por todos lados, y perezco;
Y ha hecho pasar mi esperanza como árbol arrancado.
19:11 Hizo arder contra mí su furor,
Y me contó para sí entre sus enemigos.
19:12 Vinieron sus ejércitos a una, y se atrincheraron en mí,
Y acamparon en derredor de mi tienda.
19:13 Hizo alejar de mí a mis hermanos,
Y mis conocidos como extraños se apartaron de mí.
19:14 Mis parientes se detuvieron,
Y mis conocidos se olvidaron de mí.
19:15 Los moradores de mi casa y mis criadas me tuvieron por extraño;
Forastero fui yo a sus ojos.
19:16 Llamé a mi siervo, y no respondió;
De mi propia boca le suplicaba.
19:17 Mi aliento vino a ser extraño a mi mujer,
Aunque por los hijos de mis entrañas le rogaba.
19:18 Aun los muchachos me menospreciaron;
Al levantarme, hablaban contra mí.
19:19 Todos mis íntimos amigos me aborrecieron,
Y los que yo amaba se volvieron contra mí.
19:20 Mi piel y mi carne se pegaron a mis huesos,
Y he escapado con sólo la piel de mis dientes.
19:21 ¡Oh, vosotros mis amigos, tened compasión de mí, tened compasión de mí!
Porque la mano de Dios me ha tocado.
19:22 ¿Por qué me perseguís como Dios,
Y ni aun de mi carne os saciáis?
19:23 ¡Quién diese ahora que mis palabras fuesen escritas!
¡Quién diese que se escribiesen en un libro;
19:24 Que con cincel de hierro y con plomo
Fuesen esculpidas en piedra para siempre!
19:25 Yo sé que mi Redentor vive,
Y al fin se levantará sobre el polvo;
19:26 Y después de deshecha esta mi piel,
En mi carne he de ver a Dios;
19:27 Al cual veré por mí mismo,
Y mis ojos lo verán, y no otro,
Aunque mi corazón desfallece dentro de mí.
19:28 Mas debierais decir: ¿Por qué le perseguimos?
Ya que la raíz del asunto se halla en mí.
19:29 Temed vosotros delante de la espada;
Porque sobreviene el furor de la espada a causa de las injusticias,
Para que sepáis que hay un juicio.

Capítulo 20
Zofar describe las calamidades de los malos
é
20:1 Respondió Zofar naamatita, y dijo:
20:2 Por cierto mis pensamientos me hacen responder,
Y por tanto me apresuro.
20:3 La reprensión de mi censura he oído,
Y me hace responder el espíritu de mi inteligencia.
20:4 ¿No sabes esto, que así fue siempre,
Desde el tiempo que fue puesto el hombre sobre la tierra,
20:5 Que la alegría de los malos es breve,
Y el gozo del impío por un momento?
20:6 Aunque subiere su altivez hasta el cielo,
Y su cabeza tocare en las nubes,
20:7 Como su estiércol, perecerá para siempre;
Los que le hubieren visto dirán: ¿Qué hay de él?
20:8 Como sueño volará, y no será hallado,
Y se disipará como visión nocturna.
20:9 El ojo que le veía, nunca más le verá,
Ni su lugar le conocerá más.
20:10 Sus hijos solicitarán el favor de los pobres,
Y sus manos devolverán lo que él robó.
20:11 Sus huesos están llenos de su juventud,
Mas con él en el polvo yacerán.
20:12 Si el mal se endulzó en su boca,
Si lo ocultaba debajo de su lengua,
20:13 Si le parecía bien, y no lo dejaba,
Sino que lo detenía en su paladar;
20:14 Su comida se mudará en sus entrañas;
Hiel de áspides será dentro de él.
20:15 Devoró riquezas, pero las vomitará;
De su vientre las sacará Dios.
20:16 Veneno de áspides chupará;
Lo matará lengua de víbora.
20:17 No verá los arroyos, los ríos,
Los torrentes de miel y de leche.
20:18 Restituirá el trabajo conforme a los bienes que tomó,
Y no los tragará ni gozará.
20:19 Por cuanto quebrantó y desamparó a los pobres,
Robó casas, y no las edificó;
20:20 Por tanto, no tendrá sosiego en su vientre,
Ni salvará nada de lo que codiciaba.
20:21 No quedó nada que no comiese;
Por tanto, su bienestar no será duradero.
20:22 En el colmo de su abundancia padecerá estrechez;
La mano de todos los malvados vendrá sobre él.
20:23 Cuando se pusiere a llenar su vientre,
Dios enviará sobre él el ardor de su ira,
Y la hará llover sobre él y sobre su comida.
20:24 Huirá de las armas de hierro,
Y el arco de bronce le atravesará.
20:25 La saeta le traspasará y saldrá de su cuerpo,
Y la punta relumbrante saldrá por su hiel;
Sobre él vendrán terrores.
20:26 Todas las tinieblas están reservadas para sus tesoros;
Fuego no atizado los consumirá;
Devorará lo que quede en su tienda.
20:27 Los cielos descubrirán su iniquidad,
Y la tierra se levantará contra él.
20:28 Los renuevos de su casa serán transportados;
Serán esparcidos en el día de su furor.
20:29 Esta es la porción que Dios prepara al hombre impío,
Y la heredad que Dios le señala por su palabra.

Capítulo 21
Job afirma que los malos prosperan
é
21:1 Entonces respondió Job, y dijo:
21:2 Oíd atentamente mi palabra,
Y sea esto el consuelo que me deis.
21:3 Toleradme, y yo hablaré;
Y después que haya hablado, escarneced.
21:4 ¿Acaso me quejo yo de algún hombre?
¿Y por qué no se ha de angustiar mi espíritu?
21:5 Miradme, y espantaos,
Y poned la mano sobre la boca.
21:6 Aun yo mismo, cuando me acuerdo, me asombro,
Y el temblor estremece mi carne.
21:7 ¿Por qué viven los impíos,
Y se envejecen, y aun crecen en riquezas?
21:8 Su descendencia se robustece a su vista,
Y sus renuevos están delante de sus ojos.
21:9 Sus casas están a salvo de temor,
Ni viene azote de Dios sobre ellos.
21:10 Sus toros engendran, y no fallan;
Paren sus vacas, y no malogran su cría.
21:11 Salen sus pequeñuelos como manada,
Y sus hijos andan saltando.
21:12 Al son de tamboril y de cítara saltan,
Y se regocijan al son de la flauta.
21:13 Pasan sus días en prosperidad,
Y en paz descienden al Seol.
21:14 Dicen, pues, a Dios: Apártate de nosotros,
Porque no queremos el conocimiento de tus caminos.
21:15 ¿Quién es el Todopoderoso, para que le sirvamos?
¿Y de qué nos aprovechará que oremos a él?
21:16 He aquí que su bien no está en mano de ellos;
El consejo de los impíos lejos esté de mí.
21:17 ¡Oh, cuántas veces la lámpara de los impíos es apagada,
Y viene sobre ellos su quebranto,
Y Dios en su ira les reparte dolores!
21:18 Serán como la paja delante del viento,
Y como el tamo que arrebata el torbellino.
21:19 Dios guardará para los hijos de ellos su violencia;
Le dará su pago, para que conozca.
21:20 Verán sus ojos su quebranto,
Y beberá de la ira del Todopoderoso.
21:21 Porque ¿qué deleite tendrá él de su casa después de sí,
Siendo cortado el número de sus meses?
21:22 ¿Enseñará alguien a Dios sabiduría,
Juzgando él a los que están elevados?
21:23 Este morirá en el vigor de su hermosura, todo quieto y pacífico;
21:24 Sus vasijas estarán llenas de leche,
Y sus huesos serán regados de tuétano.
21:25 Y este otro morirá en amargura de ánimo,
Y sin haber comido jamás con gusto.
21:26 Igualmente yacerán ellos en el polvo,
Y gusanos los cubrirán.
21:27 He aquí, yo conozco vuestros pensamientos,
Y las imaginaciones que contra mí forjáis.
21:28 Porque decís: ¿Qué hay de la casa del príncipe,
Y qué de la tienda de las moradas de los impíos?
21:29 ¿No habéis preguntado a los que pasan por los caminos,
Y no habéis conocido su respuesta,
21:30 Que el malo es preservado en el día de la destrucción?
Guardado será en el día de la ira.
21:31 ¿Quién le denunciará en su cara su camino?
Y de lo que él hizo, ¿quién le dará el pago?
21:32 Porque llevado será a los sepulcros,
Y sobre su túmulo estarán velando.
21:33 Los terrones del valle le serán dulces;
Tras de él será llevado todo hombre,
Y antes de él han ido innumerables.
21:34 ¿Cómo, pues, me consoláis en vano,
Viniendo a parar vuestras respuestas en falacia?

Capítulo 22
Elifaz acusa a Job de gran maldad
é
22:1 Respondió Elifaz temanita, y dijo:
22:2 ¿Traerá el hombre provecho a Dios?
Al contrario, para sí mismo es provechoso el hombre sabio.
22:3 ¿Tiene contentamiento el Omnipotente en que tú seas justificado,
O provecho de que tú hagas perfectos tus caminos?Job 35. 6-8
22:4 ¿Acaso te castiga,
O viene a juicio contigo, a causa de tu piedad?
22:5 Por cierto tu malicia es grande,
Y tus maldades no tienen fin.
22:6 Porque sacaste prenda a tus hermanos sin causa,
Y despojaste de sus ropas a los desnudos.
22:7 No diste de beber agua al cansado,
Y detuviste el pan al hambriento.
22:8 Pero el hombre pudiente tuvo la tierra,
Y habitó en ella el distinguido.
22:9 A las viudas enviaste vacías,
Y los brazos de los huérfanos fueron quebrados.
22:10 Por tanto, hay lazos alrededor de ti,
Y te turba espanto repentino;
22:11 O tinieblas, para que no veas,
Y abundancia de agua te cubre.
22:12 ¿No está Dios en la altura de los cielos?
Mira lo encumbrado de las estrellas, cuán elevadas están.
22:13 ¿Y dirás tú: ¿Qué sabe Dios?
¿Cómo juzgará a través de la oscuridad?
22:14 Las nubes le rodearon, y no ve;
Y por el circuito del cielo se pasea.
22:15 ¿Quieres tú seguir la senda antigua
Que pisaron los hombres perversos,
22:16 Los cuales fueron cortados antes de tiempo,
Cuyo fundamento fue como un río derramado?
22:17 Decían a Dios: Apártate de nosotros.
¿Y qué les había hecho el Omnipotente?
22:18 Les había colmado de bienes sus casas.
Pero sea el consejo de ellos lejos de mí.
22:19 Verán los justos y se gozarán;
Y el inocente los escarnecerá, diciendo:
22:20 Fueron destruidos nuestros adversarios,
Y el fuego consumió lo que de ellos quedó.
22:21 Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz;
Y por ello te vendrá bien.
22:22 Toma ahora la ley de su boca,
Y pon sus palabras en tu corazón.
22:23 Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado;
Alejarás de tu tienda la aflicción;
22:24 Tendrás más oro que tierra,
Y como piedras de arroyos oro de Ofir;
22:25 El Todopoderoso será tu defensa,
Y tendrás plata en abundancia.
22:26 Porque entonces te deleitarás en el Omnipotente,
Y alzarás a Dios tu rostro.
22:27 Orarás a él, y él te oirá;
Y tú pagarás tus votos.
22:28 Determinarás asimismo una cosa, y te será firme,
Y sobre tus caminos resplandecerá luz.
22:29 Cuando fueren abatidos, dirás tú: Enaltecimiento habrá;
Y Dios salvará al humilde de ojos.
22:30 El libertará al inocente,
Y por la limpieza de tus manos éste será librado.

Capítulo 23
Job desea abogar su causa delante de Dios
é
23:1 Respondió Job, y dijo:
23:2 Hoy también hablaré con amargura;
Porque es más grave mi llaga que mi gemido.
23:3 ¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios!
Yo iría hasta su silla.
23:4 Expondría mi causa delante de él,
Y llenaría mi boca de argumentos.
23:5 Yo sabría lo que él me respondiese,
Y entendería lo que me dijera.
23:6 ¿Contendería conmigo con grandeza de fuerza?
No; antes él me atendería.
23:7 Allí el justo razonaría con él;
Y yo escaparía para siempre de mi juez.
23:8 He aquí yo iré al oriente, y no lo hallaré;
Y al occidente, y no lo percibiré;
23:9 Si muestra su poder al norte, yo no lo veré;
Al sur se esconderá, y no lo veré.
23:10 Mas él conoce mi camino;
Me probará, y saldré como oro.
23:11 Mis pies han seguido sus pisadas;
Guardé su camino, y no me aparté.
23:12 Del mandamiento de sus labios nunca me separé;
Guardé las palabras de su boca más que mi comida.
23:13 Pero si él determina una cosa, ¿quién lo hará cambiar?
Su alma deseó, e hizo.
23:14 El, pues, acabará lo que ha determinado de mí;
Y muchas cosas como estas hay en él.
23:15 Por lo cual yo me espanto en su presencia;
Cuando lo considero, tiemblo a causa de él.
23:16 Dios ha enervado mi corazón,
Y me ha turbado el Omnipotente.
23:17 ¿Por qué no fui yo cortado delante de las tinieblas,
Ni fue cubierto con oscuridad mi rostro?

Capítulo 24
Job se queja de que Dios es indiferente ante la maldad
é
24:1 Puesto que no son ocultos los tiempos al Todopoderoso,
¿Por qué los que le conocen no ven sus días?
24:2 Traspasan los linderos,
Roban los ganados, y los apacientan.
24:3 Se llevan el asno de los huérfanos,
Y toman en prenda el buey de la viuda.
24:4 Hacen apartar del camino a los menesterosos,
Y todos los pobres de la tierra se esconden.
24:5 He aquí, como asnos monteses en el desierto,
Salen a su obra madrugando para robar;
El desierto es mantenimiento de sus hijos.
24:6 En el campo siegan su pasto,
Y los impíos vendimian la viña ajena.
24:7 Al desnudo hacen dormir sin ropa,
Sin tener cobertura contra el frío.
24:8 Con las lluvias de los montes se mojan,
Y abrazan las peñas por falta de abrigo.
24:9 Quitan el pecho a los huérfanos,
Y de sobre el pobre toman la prenda.
24:10 Al desnudo hacen andar sin vestido,
Y a los hambrientos quitan las gavillas.
24:11 Dentro de sus paredes exprimen el aceite,
Pisan los lagares, y mueren de sed.
24:12 Desde la ciudad gimen los moribundos,
Y claman las almas de los heridos de muerte,
Pero Dios no atiende su oración.
24:13 Ellos son los que, rebeldes a la luz,
Nunca conocieron sus caminos,
Ni estuvieron en sus veredas.
24:14 A la luz se levanta el matador; mata al pobre y al necesitado,
Y de noche es como ladrón.
24:15 El ojo del adúltero está aguardando la noche,
Diciendo: No me verá nadie;
Y esconde su rostro.
24:16 En las tinieblas minan las casas
Que de día para sí señalaron;
No conocen la luz.
24:17 Porque la mañana es para todos ellos como sombra de muerte;
Si son conocidos, terrores de sombra de muerte los toman.
24:18 Huyen ligeros como corriente de aguas;
Su porción es maldita en la tierra;
No andarán por el camino de las viñas.
24:19 La sequía y el calor arrebatan las aguas de la nieve;
Así también el Seol a los pecadores.
24:20 Los olvidará el seno materno; de ellos sentirán los gusanos dulzura;
Nunca más habrá de ellos memoria,
Y como un árbol los impíos serán quebrantados.
24:21 A la mujer estéril, que no concebía, afligió,
Y a la viuda nunca hizo bien.
24:22 Pero a los fuertes adelantó con su poder;
Una vez que se levante, ninguno está seguro de la vida.
24:23 El les da seguridad y confianza;
Sus ojos están sobre los caminos de ellos.
24:24 Fueron exaltados un poco, mas desaparecen,
Y son abatidos como todos los demás;
Serán encerrados, y cortados como cabezas de espigas.
24:25 Y si no, ¿quién me desmentirá ahora,
O reducirá a nada mis palabras?

Capítulo 25
Bildad niega que el hombre pueda ser justificado delante de Dios
é
25:1 Respondió Bildad suhita, y dijo:
25:2 El señorío y el temor están con él;
El hace paz en sus alturas.
25:3 ¿Tienen sus ejércitos número?
¿Sobre quién no está su luz?
25:4 ¿Cómo, pues, se justificará el hombre para con Dios?
¿Y cómo será limpio el que nace de mujer?
25:5 He aquí que ni aun la misma luna será resplandeciente,
Ni las estrellas son limpias delante de sus ojos;
25:6 ¿Cuánto menos el hombre, que es un gusano,
Y el hijo de hombre, también gusano?

Capítulo 26
Job proclama la soberanía de Dios
é
26:1 Respondió Job, y dijo:
26:2 ¿En qué ayudaste al que no tiene poder?
¿Cómo has amparado al brazo sin fuerza?
26:3 ¿En qué aconsejaste al que no tiene ciencia,
Y qué plenitud de inteligencia has dado a conocer?
26:4 ¿A quién has anunciado palabras,
Y de quién es el espíritu que de ti procede?
26:5 Las sombras tiemblan en lo profundo,
Los mares y cuanto en ellos mora.
26:6 El Seol está descubierto delante de él, y el Abadón no tiene cobertura.
26:7 El extiende el norte sobre vacío,
Cuelga la tierra sobre nada.
26:8 Ata las aguas en sus nubes,
Y las nubes no se rompen debajo de ellas.
26:9 El encubre la faz de su trono,
Y sobre él extiende su nube.
26:10 Puso límite a la superficie de las aguas,
Hasta el fin de la luz y las tinieblas.
26:11 Las columnas del cielo tiemblan,
Y se espantan a su reprensión.
26:12 El agita el mar con su poder,
Y con su entendimiento hiere la arrogancia suya.
26:13 Su espíritu adornó los cielos;
Su mano creó la serpiente tortuosa.
26:14 He aquí, estas cosas son sólo los bordes de sus caminos;
¡Y cuán leve es el susurro que hemos oído de él!
Pero el trueno de su poder, ¿quién lo puede comprender?

Capítulo 27
Job describe el castigo de los malos
é
27:1 Reasumió Job su discurso, y dijo:
27:2 Vive Dios, que ha quitado mi derecho,
Y el Omnipotente, que amargó el alma mía,
27:3 Que todo el tiempo que mi alma esté en mí,
Y haya hálito de Dios en mis narices,
27:4 Mis labios no hablarán iniquidad,
Ni mi lengua pronunciará engaño.
27:5 Nunca tal acontezca que yo os justifique;
Hasta que muera, no quitaré de mí mi integridad.
27:6 Mi justicia tengo asida, y no la cederé;
No me reprochará mi corazón en todos mis días.
27:7 Sea como el impío mi enemigo,
Y como el inicuo mi adversario.
27:8 Porque ¿cuál es la esperanza del impío, por mucho que hubiere robado,
Cuando Dios le quitare la vida?
27:9 ¿Oirá Dios su clamor
Cuando la tribulación viniere sobre él?
27:10 ¿Se deleitará en el Omnipotente?
¿Invocará a Dios en todo tiempo?
27:11 Yo os enseñaré en cuanto a la mano de Dios;
No esconderé lo que hay para con el Omnipotente.
27:12 He aquí que todos vosotros lo habéis visto;
¿Por qué, pues, os habéis hecho tan enteramente vanos?
27:13 Esta es para con Dios la porción del hombre impío,
Y la herencia que los violentos han de recibir del Omnipotente:
27:14 Si sus hijos fueren multiplicados, serán para la espada;
Y sus pequeños no se saciarán de pan.
27:15 Los que de él quedaren, en muerte serán sepultados,
Y no los llorarán sus viudas.
27:16 Aunque amontone plata como polvo,
Y prepare ropa como lodo;
27:17 La habrá preparado él, mas el justo se vestirá,
Y el inocente repartirá la plata.
27:18 Edificó su casa como la polilla,
Y como enramada que hizo el guarda.
27:19 Rico se acuesta, pero por última vez;
Abrirá sus ojos, y nada tendrá.
27:20 Se apoderarán de él terrores como aguas;
Torbellino lo arrebatará de noche.
27:21 Le eleva el solano, y se va;
Y tempestad lo arrebatará de su lugar.
27:22 Dios, pues, descargará sobre él, y no perdonará;
Hará él por huir de su mano.
27:23 Batirán las manos sobre él,
Y desde su lugar le silbarán.

Capítulo 28
El hombre en busca de la sabiduría
é
28:1 Ciertamente la plata tiene sus veneros,
Y el oro lugar donde se refina.
28:2 El hierro se saca del polvo,
Y de la piedra se funde el cobre.
28:3 A las tinieblas ponen término,
Y examinan todo a la perfección,
Las piedras que hay en oscuridad y en sombra de muerte.
28:4 Abren minas lejos de lo habitado,
En lugares olvidados, donde el pie no pasa.
Son suspendidos y balanceados, lejos de los demás hombres.
28:5 De la tierra nace el pan,
Y debajo de ella está como convertida en fuego.
28:6 Lugar hay cuyas piedras son zafiro,
Y sus polvos de oro.
28:7 Senda que nunca la conoció ave,
Ni ojo de buitre la vio;
28:8 Nunca la pisaron animales fieros,
Ni león pasó por ella.
28:9 En el pedernal puso su mano,
Y trastornó de raíz los montes.
28:10 De los peñascos cortó ríos,
Y sus ojos vieron todo lo preciado.
28:11 Detuvo los ríos en su nacimiento,
E hizo salir a luz lo escondido.
28:12 Mas ¿dónde se hallará la sabiduría?
¿Dónde está el lugar de la inteligencia?
28:13 No conoce su valor el hombre,
Ni se halla en la tierra de los vivientes.
28:14 El abismo dice: No está en mí;
Y el mar dijo: Ni conmigo.
28:15 No se dará por oro,
Ni su precio será a peso de plata.
28:16 No puede ser apreciada con oro de Ofir,
Ni con ónice precioso, ni con zafiro.
28:17 El oro no se le igualará, ni el diamante,
Ni se cambiará por alhajas de oro fino.
28:18 No se hará mención de coral ni de perlas;
La sabiduría es mejor que las piedras preciosas.
28:19 No se igualará con ella topacio de Etiopía;
No se podrá apreciar con oro fino.
28:20 ¿De dónde, pues, vendrá la sabiduría?
¿Y dónde está el lugar de la inteligencia?
28:21 Porque encubierta está a los ojos de todo viviente,
Y a toda ave del cielo es oculta.
28:22 El Abadón y la muerte dijeron:
Su fama hemos oído con nuestros oídos.
28:23 Dios entiende el camino de ella,
Y conoce su lugar.
28:24 Porque él mira hasta los fines de la tierra,
Y ve cuanto hay bajo los cielos.
28:25 Al dar peso al viento,
Y poner las aguas por medida;
28:26 Cuando él dio ley a la lluvia,
Y camino al relámpago de los truenos,
28:27 Entonces la veía él, y la manifestaba;
La preparó y la descubrió también.
28:28 Y dijo al hombre:
He aquí que el temor del Señor es la sabiduría,Salmos 111. 10Proverbios 1. 7Proverbios 9. 10
Y el apartarse del mal, la inteligencia.

Capítulo 29
Job recuerda su felicidad anterior
é
29:1 Volvió Job a reanudar su discurso, y dijo:
29:2 ¡Quién me volviese como en los meses pasados,
Como en los días en que Dios me guardaba,
29:3 Cuando hacía resplandecer sobre mi cabeza su lámpara,
A cuya luz yo caminaba en la oscuridad;
29:4 Como fui en los días de mi juventud,
Cuando el favor de Dios velaba sobre mi tienda;
29:5 Cuando aún estaba conmigo el Omnipotente,
Y mis hijos alrededor de mí;
29:6 Cuando lavaba yo mis pasos con leche,
Y la piedra me derramaba ríos de aceite!
29:7 Cuando yo salía a la puerta a juicio,
Y en la plaza hacía preparar mi asiento,
29:8 Los jóvenes me veían, y se escondían;
Y los ancianos se levantaban, y estaban de pie.
29:9 Los príncipes detenían sus palabras;
Ponían la mano sobre su boca.
29:10 La voz de los principales se apagaba,
Y su lengua se pegaba a su paladar.
29:11 Los oídos que me oían me llamaban bienaventurado,
Y los ojos que me veían me daban testimonio,
29:12 Porque yo libraba al pobre que clamaba,
Y al huérfano que carecía de ayudador.
29:13 La bendición del que se iba a perder venía sobre mí,
Y al corazón de la viuda yo daba alegría.
29:14 Me vestía de justicia, y ella me cubría;
Como manto y diadema era mi rectitud.
29:15 Yo era ojos al ciego,
Y pies al cojo.
29:16 A los menesterosos era padre,
Y de la causa que no entendía, me informaba con diligencia;
29:17 Y quebrantaba los colmillos del inicuo,
Y de sus dientes hacía soltar la presa.
29:18 Decía yo: En mi nido moriré,
Y como arena multiplicaré mis días.
29:19 Mi raíz estaba abierta junto a las aguas,
Y en mis ramas permanecía el rocío.
29:20 Mi honra se renovaba en mí,
Y mi arco se fortalecía en mi mano.
29:21 Me oían, y esperaban,
Y callaban a mi consejo.
29:22 Tras mi palabra no replicaban,
Y mi razón destilaba sobre ellos.
29:23 Me esperaban como a la lluvia,
Y abrían su boca como a la lluvia tardía.
29:24 Si me reía con ellos, no lo creían;
Y no abatían la luz de mi rostro.
29:25 Calificaba yo el camino de ellos, y me sentaba entre ellos como el jefe;
Y moraba como rey en el ejército,
Como el que consuela a los que lloran.

Capítulo 30
Job lamenta su desdicha actual
é
30:1 Pero ahora se ríen de mí los más jóvenes que yo,
A cuyos padres yo desdeñara poner con los perros de mi ganado.
30:2 ¿Y de qué me serviría ni aun la fuerza de sus manos?
No tienen fuerza alguna.
30:3 Por causa de la pobreza y del hambre andaban solos;
Huían a la soledad, a lugar tenebroso, asolado y desierto.
30:4 Recogían malvas entre los arbustos,
Y raíces de enebro para calentarse.
30:5 Eran arrojados de entre las gentes,
Y todos les daban grita como tras el ladrón.
30:6 Habitaban en las barrancas de los arroyos,
En las cavernas de la tierra, y en las rocas.
30:7 Bramaban entre las matas,
Y se reunían debajo de los espinos.
30:8 Hijos de viles, y hombres sin nombre,
Más bajos que la misma tierra.
30:9 Y ahora yo soy objeto de su burla,
Y les sirvo de refrán.
30:10 Me abominan, se alejan de mí,
Y aun de mi rostro no detuvieron su saliva.
30:11 Porque Dios desató su cuerda, y me afligió,
Por eso se desenfrenaron delante de mi rostro.
30:12 A la mano derecha se levantó el populacho;
Empujaron mis pies,
Y prepararon contra mí caminos de perdición.
30:13 Mi senda desbarataron,
Se aprovecharon de mi quebrantamiento,
Y contra ellos no hubo ayudador.
30:14 Vinieron como por portillo ancho,
Se revolvieron sobre mi calamidad.
30:15 Se han revuelto turbaciones sobre mí;
Combatieron como viento mi honor,
Y mi prosperidad pasó como nube.
30:16 Y ahora mi alma está derramada en mí;
Días de aflicción se apoderan de mí.
30:17 La noche taladra mis huesos,
Y los dolores que me roen no reposan.
30:18 La violencia deforma mi vestidura; me ciñe como el cuello de mi túnica.
30:19 El me derribó en el lodo,
Y soy semejante al polvo y a la ceniza.
30:20 Clamo a ti, y no me oyes;
Me presento, y no me atiendes.
30:21 Te has vuelto cruel para mí;
Con el poder de tu mano me persigues.
30:22 Me alzaste sobre el viento, me hiciste cabalgar en él,
Y disolviste mi sustancia.
30:23 Porque yo sé que me conduces a la muerte,
Y a la casa determinada a todo viviente.
30:24 Mas él no extenderá la mano contra el sepulcro;
¿Clamarán los sepultados cuando él los quebrantare?
30:25 ¿No lloré yo al afligido?
Y mi alma, ¿no se entristeció sobre el menesteroso?
30:26 Cuando esperaba yo el bien, entonces vino el mal;
Y cuando esperaba luz, vino la oscuridad.
30:27 Mis entrañas se agitan, y no reposan;
Días de aflicción me han sobrecogido.
30:28 Ando ennegrecido, y no por el sol;
Me he levantado en la congregación, y clamado.
30:29 He venido a ser hermano de chacales,
Y compañero de avestruces.
30:30 Mi piel se ha ennegrecido y se me cae,
Y mis huesos arden de calor.
30:31 Se ha cambiado mi arpa en luto,
Y mi flauta en voz de lamentadores.

Capítulo 31
Job afirma su integridad
é
31:1 Hice pacto con mis ojos;
¿Cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?
31:2 Porque ¿qué galardón me daría de arriba Dios,
Y qué heredad el Omnipotente desde las alturas?
31:3 ¿No hay quebrantamiento para el impío,
Y extrañamiento para los que hacen iniquidad?
31:4 ¿No ve él mis caminos,
Y cuenta todos mis pasos?
31:5 Si anduve con mentira,
Y si mi pie se apresuró a engaño,
31:6 Péseme Dios en balanzas de justicia,
Y conocerá mi integridad.
31:7 Si mis pasos se apartaron del camino,
Si mi corazón se fue tras mis ojos,
Y si algo se pegó a mis manos,
31:8 Siembre yo, y otro coma,
Y sea arrancada mi siembra.
31:9 Si fue mi corazón engañado acerca de mujer,
Y si estuve acechando a la puerta de mi prójimo,
31:10 Muela para otro mi mujer,
Y sobre ella otros se encorven.
31:11 Porque es maldad e iniquidad
Que han de castigar los jueces.
31:12 Porque es fuego que devoraría hasta el Abadón,
Y consumiría toda mi hacienda.
31:13 Si hubiera tenido en poco el derecho de mi siervo y de mi sierva,
Cuando ellos contendían conmigo,
31:14 ¿Qué haría yo cuando Dios se levantase?
Y cuando él preguntara, ¿qué le respondería yo?
31:15 El que en el vientre me hizo a mí, ¿no lo hizo a él?
¿Y no nos dispuso uno mismo en la matriz?
31:16 Si estorbé el contento de los pobres,
E hice desfallecer los ojos de la viuda;
31:17 Si comí mi bocado solo,
Y no comió de él el huérfano
31:18 (Porque desde mi juventud creció conmigo como con un padre,
Y desde el vientre de mi madre fui guía de la viuda);
31:19 Si he visto que pereciera alguno sin vestido,
Y al menesteroso sin abrigo;
31:20 Si no me bendijeron sus lomos,
Y del vellón de mis ovejas se calentaron;
31:21 Si alcé contra el huérfano mi mano,
Aunque viese que me ayudaran en la puerta;
31:22 Mi espalda se caiga de mi hombro,
Y el hueso de mi brazo sea quebrado.
31:23 Porque temí el castigo de Dios,
Contra cuya majestad yo no tendría poder.
31:24 Si puse en el oro mi esperanza,
Y dije al oro: Mi confianza eres tú;
31:25 Si me alegré de que mis riquezas se multiplicasen,
Y de que mi mano hallase mucho;
31:26 Si he mirado al sol cuando resplandecía,
O a la luna cuando iba hermosa,
31:27 Y mi corazón se engañó en secreto,
Y mi boca besó mi mano;
31:28 Esto también sería maldad juzgada;
Porque habría negado al Dios soberano.
31:29 Si me alegré en el quebrantamiento del que me aborrecía,
Y me regocijé cuando le halló el mal
31:30 (Ni aun entregué al pecado mi lengua,
Pidiendo maldición para su alma);
31:31 Si mis siervos no decían:
¿Quién no se ha saciado de su carne?
31:32 (El forastero no pasaba fuera la noche;
Mis puertas abría al caminante);
31:33 Si encubrí como hombre mis transgresiones,
Escondiendo en mi seno mi iniquidad,
31:34 Porque tuve temor de la gran multitud,
Y el menosprecio de las familias me atemorizó,
Y callé, y no salí de mi puerta;
31:35 ¡Quién me diera quien me oyese!
He aquí mi confianza es que el Omnipotente testificará por mí,
Aunque mi adversario me forme proceso.
31:36 Ciertamente yo lo llevaría sobre mi hombro,
Y me lo ceñiría como una corona.
31:37 Yo le contaría el número de mis pasos,
Y como príncipe me presentaría ante él.
31:38 Si mi tierra clama contra mí,
Y lloran todos sus surcos;
31:39 Si comí su sustancia sin dinero,
O afligí el alma de sus dueños,
31:40 En lugar de trigo me nazcan abrojos,
Y espinos en lugar de cebada.
Aquí terminan las palabras de Job.

Capítulo 32
Eliú justifica su derecho de contestar a Job
é
32:1 Cesaron estos tres varones de responder a Job, por cuanto él era justo a sus propios ojos.
32:2 Entonces Eliú hijo de Baraquel buzita, de la familia de Ram, se encendió en ira contra Job; se encendió en ira, por cuanto se justificaba a sí mismo más que a Dios.
32:3 Asimismo se encendió en ira contra sus tres amigos, porque no hallaban qué responder, aunque habían condenado a Job.
32:4 Y Eliú había esperado a Job en la disputa, porque los otros eran más viejos que él.
32:5 Pero viendo Eliú que no había respuesta en la boca de aquellos tres varones, se encendió en ira.
32:6 Y respondió Eliú hijo de Baraquel buzita, y dijo:
Yo soy joven, y vosotros ancianos;
Por tanto, he tenido miedo, y he temido declararos mi opinión.
32:7 Yo decía: Los días hablarán,
Y la muchedumbre de años declarará sabiduría.
32:8 Ciertamente espíritu hay en el hombre,
Y el soplo del Omnipotente le hace que entienda.
32:9 No son los sabios los de mucha edad,
Ni los ancianos entienden el derecho.
32:10 Por tanto, yo dije: Escuchadme;
Declararé yo también mi sabiduría.
32:11 He aquí yo he esperado a vuestras razones,
He escuchado vuestros argumentos,
En tanto que buscabais palabras.
32:12 Os he prestado atención,
Y he aquí que no hay de vosotros quien redarguya a Job,
Y responda a sus razones.
32:13 Para que no digáis: Nosotros hemos hallado sabiduría;
Lo vence Dios, no el hombre.
32:14 Ahora bien, Job no dirigió contra mí sus palabras,
Ni yo le responderé con vuestras razones.
32:15 Se espantaron, no respondieron más;
Se les fueron los razonamientos.
32:16 Yo, pues, he esperado, pero no hablaban;
Más bien callaron y no respondieron más.
32:17 Por eso yo también responderé mi parte;
También yo declararé mi juicio.
32:18 Porque lleno estoy de palabras,
Y me apremia el espíritu dentro de mí.
32:19 De cierto mi corazón está como el vino que no tiene respiradero,
Y se rompe como odres nuevos.
32:20 Hablaré, pues, y respiraré;
Abriré mis labios, y responderé.
32:21 No haré ahora acepción de personas,
Ni usaré con nadie de títulos lisonjeros.
32:22 Porque no sé hablar lisonjas;
De otra manera, en breve mi Hacedor me consumiría.

Capítulo 33
Eliú censura a Job
é
33:1 Por tanto, Job, oye ahora mis razones,
Y escucha todas mis palabras.
33:2 He aquí yo abriré ahora mi boca,
Y mi lengua hablará en mi garganta.
33:3 Mis razones declararán la rectitud de mi corazón,
Y lo que saben mis labios, lo hablarán con sinceridad.
33:4 El espíritu de Dios me hizo,
Y el soplo del Omnipotente me dio vida.
33:5 Respóndeme si puedes;
Ordena tus palabras, ponte en pie.
33:6 Heme aquí a mí en lugar de Dios, conforme a tu dicho;
De barro fui yo también formado.
33:7 He aquí, mi terror no te espantará,
Ni mi mano se agravará sobre ti.
33:8 De cierto tú dijiste a oídos míos,
Y yo oí la voz de tus palabras que decían:
33:9 Yo soy limpio y sin defecto;
Soy inocente, y no hay maldad en mí.
33:10 He aquí que él buscó reproches contra mí,
Y me tiene por su enemigo;
33:11 Puso mis pies en el cepo,
Y vigiló todas mis sendas.
33:12 He aquí, en esto no has hablado justamente;
Yo te responderé que mayor es Dios que el hombre.
33:13 ¿Por qué contiendes contra él?
Porque él no da cuenta de ninguna de sus razones.
33:14 Sin embargo, en una o en dos maneras habla Dios;
Pero el hombre no entiende.
33:15 Por sueño, en visión nocturna,
Cuando el sueño cae sobre los hombres,
Cuando se adormecen sobre el lecho,
33:16 Entonces revela al oído de los hombres,
Y les señala su consejo,
33:17 Para quitar al hombre de su obra,
Y apartar del varón la soberbia.
33:18 Detendrá su alma del sepulcro,
Y su vida de que perezca a espada.
33:19 También sobre su cama es castigado
Con dolor fuerte en todos sus huesos,
33:20 Que le hace que su vida aborrezca el pan,
Y su alma la comida suave.
33:21 Su carne desfallece, de manera que no se ve,
Y sus huesos, que antes no se veían, aparecen.
33:22 Su alma se acerca al sepulcro,
Y su vida a los que causan la muerte.
33:23 Si tuviese cerca de él
Algún elocuente mediador muy escogido,
Que anuncie al hombre su deber;
33:24 Que le diga que Dios tuvo de él misericordia,
Que lo libró de descender al sepulcro,
Que halló redención;
33:25 Su carne será más tierna que la del niño,
Volverá a los días de su juventud.
33:26 Orará a Dios, y éste le amará,
Y verá su faz con júbilo;
Y restaurará al hombre su justicia.
33:27 El mira sobre los hombres; y al que dijere:
Pequé, y pervertí lo recto,
Y no me ha aprovechado,
33:28 Dios redimirá su alma para que no pase al sepulcro,
Y su vida se verá en luz.
33:29 He aquí, todas estas cosas hace Dios
Dos y tres veces con el hombre,
33:30 Para apartar su alma del sepulcro,
Y para iluminarlo con la luz de los vivientes.
33:31 Escucha, Job, y óyeme;
Calla, y yo hablaré.
33:32 Si tienes razones, respóndeme;
Habla, porque yo te quiero justificar.
33:33 Y si no, óyeme tú a mí;
Calla, y te enseñaré sabiduría.

Capítulo 34
Eliú justifica a Dios
é
34:1 Además Eliú dijo:
34:2 Oíd, sabios, mis palabras;
Y vosotros, doctos, estadme atentos.
34:3 Porque el oído prueba las palabras,
Como el paladar gusta lo que uno come.
34:4 Escojamos para nosotros el juicio,
Conozcamos entre nosotros cuál sea lo bueno.
34:5 Porque Job ha dicho: Yo soy justo,
Y Dios me ha quitado mi derecho.
34:6 ¿He de mentir yo contra mi razón?
Dolorosa es mi herida sin haber hecho yo transgresión.
34:7 ¿Qué hombre hay como Job,
Que bebe el escarnio como agua,
34:8 Y va en compañía con los que hacen iniquidad,
Y anda con los hombres malos?
34:9 Porque ha dicho: De nada servirá al hombre
El conformar su voluntad a Dios.
34:10 Por tanto, varones de inteligencia, oídme:
Lejos esté de Dios la impiedad,
Y del Omnipotente la iniquidad.
34:11 Porque él pagará al hombre según su obra,
Y le retribuirá conforme a su camino.Salmos 62. 12
34:12 Sí, por cierto, Dios no hará injusticia,
Y el Omnipotente no pervertirá el derecho.
34:13 ¿Quién visitó por él la tierra?
¿Y quién puso en orden todo el mundo?
34:14 Si él pusiese sobre el hombre su corazón,
Y recogiese así su espíritu y su aliento,
34:15 Toda carne perecería juntamente,
Y el hombre volvería al polvo.
34:16 Si, pues, hay en ti entendimiento, oye esto;
Escucha la voz de mis palabras.
34:17 ¿Gobernará el que aborrece juicio?
¿Y condenarás tú al que es tan justo?
34:18 ¿Se dirá al rey: Perverso;
Y a los príncipes: Impíos?
34:19 ¿Cuánto menos a aquel que no hace acepción de personas de príncipes.
Ni respeta más al rico que al pobre,
Porque todos son obra de sus manos?
34:20 En un momento morirán,
Y a medianoche se alborotarán los pueblos, y pasarán,
Y sin mano será quitado el poderoso.
34:21 Porque sus ojos están sobre los caminos del hombre,
Y ve todos sus pasos.
34:22 No hay tinieblas ni sombra de muerte
Donde se escondan los que hacen maldad.
34:23 No carga, pues, él al hombre más de lo justo,
Para que vaya con Dios a juicio.
34:24 El quebrantará a los fuertes sin indagación,
Y hará estar a otros en su lugar.
34:25 Por tanto, él hará notorias las obras de ellos,
Cuando los trastorne en la noche, y sean quebrantados.
34:26 Como a malos los herirá
En lugar donde sean vistos;
34:27 Por cuanto así se apartaron de él,
Y no consideraron ninguno de sus caminos,
34:28 Haciendo venir delante de él el clamor del pobre,
Y que oiga el clamor de los necesitados.
34:29 Si él diere reposo, ¿quién inquietará?
Si escondiere el rostro, ¿quién lo mirará?
Esto sobre una nación, y lo mismo sobre un hombre;
34:30 Haciendo que no reine el hombre impío
Para vejaciones del pueblo.
34:31 De seguro conviene que se diga a Dios:
He llevado ya castigo, no ofenderé ya más;
34:32 Enséñame tú lo que yo no veo;
Si hice mal, no lo haré más.
34:33 ¿Ha de ser eso según tu parecer?
El te retribuirá, ora rehúses, ora aceptes, y no yo;
Di, si no, lo que tú sabes.
34:34 Los hombres inteligentes dirán conmigo,
Y el hombre sabio que me oiga:
34:35 Que Job no habla con sabiduría,
Y que sus palabras no son con entendimiento.
34:36 Deseo yo que Job sea probado ampliamente,
A causa de sus respuestas semejantes a las de los hombres inicuos.
34:37 Porque a su pecado añadió rebeldía;
Bate palmas contra nosotros,
Y contra Dios multiplica sus palabras.

Capítulo 35

é
35:1 Prosiguió Eliú en su razonamiento, y dijo:
35:2 ¿Piensas que es cosa recta lo que has dicho:
Más justo soy yo que Dios?
35:3 Porque dijiste: ¿Qué ventaja sacaré de ello?
¿O qué provecho tendré de no haber pecado?
35:4 Yo te responderé razones,
Y a tus compañeros contigo.
35:5 Mira a los cielos, y ve,
Y considera que las nubes son más altas que tú.
35:6 Si pecares, ¿qué habrás logrado contra él?
Y si tus rebeliones se multiplicaren, ¿qué le harás tú?
35:7 Si fueres justo, ¿qué le darás a él?
¿O qué recibirá de tu mano?
35:8 Al hombre como tú dañará tu impiedad,
Y al hijo de hombre aprovechará tu justicia.Job 22. 2-3
35:9 A causa de la multitud de las violencias claman,
Y se lamentan por el poderío de los grandes.
35:10 Y ninguno dice: ¿Dónde está Dios mi Hacedor,
Que da cánticos en la noche,
35:11 Que nos enseña más que a las bestias de la tierra,
Y nos hace sabios más que a las aves del cielo?
35:12 Allí clamarán, y él no oirá,
Por la soberbia de los malos.
35:13 Ciertamente Dios no oirá la vanidad,
Ni la mirará el Omnipotente.
35:14 ¿Cuánto menos cuando dices que no haces caso de él?
La causa está delante de él; por tanto, aguárdale.
35:15 Mas ahora, porque en su ira no castiga,
Ni inquiere con rigor,
35:16 Por eso Job abre su boca vanamente,
Y multiplica palabras sin sabiduría.

Capítulo 36
Eliú exalta la grandeza de Dios
é
36:1 Añadió Eliú y dijo:
36:2 Espérame un poco, y te enseñaré;
Porque todavía tengo razones en defensa de Dios.
36:3 Tomaré mi saber desde lejos,
Y atribuiré justicia a mi Hacedor.
36:4 Porque de cierto no son mentira mis palabras;
Contigo está el que es íntegro en sus conceptos.
36:5 He aquí que Dios es grande, pero no desestima a nadie;
Es poderoso en fuerza de sabiduría.
36:6 No otorgará vida al impío,
Pero a los afligidos dará su derecho.
36:7 No apartará de los justos sus ojos;
Antes bien con los reyes los pondrá en trono para siempre,
Y serán exaltados.
36:8 Y si estuvieren prendidos en grillos,
Y aprisionados en las cuerdas de aflicción,
36:9 El les dará a conocer la obra de ellos,
Y que prevalecieron sus rebeliones.
36:10 Despierta además el oído de ellos para la corrección,
Y les dice que se conviertan de la iniquidad.
36:11 Si oyeren, y le sirvieren,
Acabarán sus días en bienestar,
Y sus años en dicha.
36:12 Pero si no oyeren, serán pasados a espada,
Y perecerán sin sabiduría.
36:13 Mas los hipócritas de corazón atesoran para sí la ira,
Y no clamarán cuando él los atare.
36:14 Fallecerá el alma de ellos en su juventud,
Y su vida entre los sodomitas.
36:15 Al pobre librará de su pobreza,
Y en la aflicción despertará su oído.
36:16 Asimismo te apartará de la boca de la angustia
A lugar espacioso, libre de todo apuro,
Y te preparará mesa llena de grosura.
36:17 Mas tú has llenado el juicio del impío,
En vez de sustentar el juicio y la justicia.
36:18 Por lo cual teme, no sea que en su ira te quite con golpe,
El cual no puedas apartar de ti con gran rescate.
36:19 ¿Hará él estima de tus riquezas, del oro,
O de todas las fuerzas del poder?
36:20 No anheles la noche,
En que los pueblos desaparecen de su lugar.
36:21 Guárdate, no te vuelvas a la iniquidad;
Pues ésta escogiste más bien que la aflicción.
36:22 He aquí que Dios es excelso en su poder;
¿Qué enseñador semejante a él?
36:23 ¿Quién le ha prescrito su camino?
¿Y quién le dirá: Has hecho mal?
36:24 Acuérdate de engrandecer su obra,
La cual contemplan los hombres.
36:25 Los hombres todos la ven;
La mira el hombre de lejos.
36:26 He aquí, Dios es grande, y nosotros no le conocemos,
Ni se puede seguir la huella de sus años.
36:27 El atrae las gotas de las aguas,
Al transformarse el vapor en lluvia,
36:28 La cual destilan las nubes,
Goteando en abundancia sobre los hombres.
36:29 ¿Quién podrá comprender la extensión de las nubes,
Y el sonido estrepitoso de su morada?
36:30 He aquí que sobre él extiende su luz,
Y cobija con ella las profundidades del mar.
36:31 Bien que por esos medios castiga a los pueblos,
A la multitud él da sustento.
36:32 Con las nubes encubre la luz,
Y le manda no brillar, interponiendo aquéllas.
36:33 El trueno declara su indignación,
Y la tempestad proclama su ira contra la iniquidad.

Capítulo 37

é
37:1 Por eso también se estremece mi corazón,
Y salta de su lugar.
37:2 Oíd atentamente el estrépito de su voz,
Y el sonido que sale de su boca.
37:3 Debajo de todos los cielos lo dirige,
Y su luz hasta los fines de la tierra.
37:4 Después de ella brama el sonido,
Truena él con voz majestuosa;
Y aunque sea oída su voz, no los detiene.
37:5 Truena Dios maravillosamente con su voz;
El hace grandes cosas, que nosotros no entendemos.
37:6 Porque a la nieve dice: Desciende a la tierra;
También a la llovizna, y a los aguaceros torrenciales.
37:7 Así hace retirarse a todo hombre,
Para que los hombres todos reconozcan su obra.
37:8 Las bestias entran en su escondrijo,
Y se están en sus moradas.
37:9 Del sur viene el torbellino,
Y el frío de los vientos del norte.
37:10 Por el soplo de Dios se da el hielo,
Y las anchas aguas se congelan.
37:11 Regando también llega a disipar la densa nube,
Y con su luz esparce la niebla.
37:12 Asimismo por sus designios se revuelven las nubes en derredor,
Para hacer sobre la faz del mundo,
En la tierra, lo que él les mande.
37:13 Unas veces por azote, otras por causa de su tierra,
Otras por misericordia las hará venir.
37:14 Escucha esto, Job;
Detente, y considera las maravillas de Dios.
37:15 ¿Sabes tú cómo Dios las pone en concierto,
Y hace resplandecer la luz de su nube?
37:16 ¿Has conocido tú las diferencias de las nubes,
Las maravillas del Perfecto en sabiduría?
37:17 ¿Por qué están calientes tus vestidos
Cuando él sosiega la tierra con el viento del sur?
37:18 ¿Extendiste tú con él los cielos,
Firmes como un espejo fundido?
37:19 Muéstranos qué le hemos de decir;
Porque nosotros no podemos ordenar las ideas a causa de las tinieblas.
37:20 ¿Será preciso contarle cuando yo hablare?
Por más que el hombre razone, quedará como abismado.
37:21 Mas ahora ya no se puede mirar la luz esplendente en los cielos,
Luego que pasa el viento y los limpia,
37:22 Viniendo de la parte del norte la dorada claridad.
En Dios hay una majestad terrible.
37:23 El es Todopoderoso, al cual no alcanzamos, grande en poder;
Y en juicio y en multitud de justicia no afligirá.
37:24 Lo temerán por tanto los hombres;
El no estima a ninguno que cree en su propio corazón ser sabio.

Capítulo 38
Jehová convence a Job de su ignorancia
é
38:1 Entonces respondió Jehová a Job desde un torbellino, y dijo:
38:2 ¿Quién es ése que oscurece el consejo
Con palabras sin sabiduría?
38:3 Ahora ciñe como varón tus lomos;
Yo te preguntaré, y tú me contestarás.
38:4 ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?
Házmelo saber, si tienes inteligencia.
38:5 ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes?
¿O quién extendió sobre ella cordel?
38:6 ¿Sobre qué están fundadas sus bases?
¿O quién puso su piedra angular,
38:7 Cuando alababan todas las estrellas del alba,
Y se regocijaban todos los hijos de Dios?
38:8 ¿Quién encerró con puertas el mar,
Cuando se derramaba saliéndose de su seno,
38:9 Cuando puse yo nubes por vestidura suya,
Y por su faja oscuridad,
38:10 Y establecí sobre él mi decreto,
Le puse puertas y cerrojo,
38:11 Y dije: Hasta aquí llegarás, y no pasarás adelante,
Y ahí parará el orgullo de tus olas? Jeremias 5. 22
38:12 ¿Has mandado tú a la mañana en tus días?
¿Has mostrado al alba su lugar,
38:13 Para que ocupe los fines de la tierra,
Y para que sean sacudidos de ella los impíos?
38:14 Ella muda luego de aspecto como barro bajo el sello,
Y viene a estar como con vestidura;
38:15 Mas la luz de los impíos es quitada de ellos,
Y el brazo enaltecido es quebrantado.
38:16 ¿Has entrado tú hasta las fuentes del mar,
Y has andado escudriñando el abismo?
38:17 ¿Te han sido descubiertas las puertas de la muerte,
Y has visto las puertas de la sombra de muerte?
38:18 ¿Has considerado tú hasta las anchuras de la tierra?
Declara si sabes todo esto.
38:19 ¿Por dónde va el camino a la habitación de la luz,
Y dónde está el lugar de las tinieblas,
38:20 Para que las lleves a sus límites,
Y entiendas las sendas de su casa?
38:21 ¡Tú lo sabes! Pues entonces ya habías nacido,
Y es grande el número de tus días.
38:22 ¿Has entrado tú en los tesoros de la nieve,
O has visto los tesoros del granizo,
38:23 Que tengo reservados para el tiempo de angustia,
Para el día de la guerra y de la batalla?
38:24 ¿Por qué camino se reparte la luz,
Y se esparce el viento solano sobre la tierra?
38:25 ¿Quién repartió conducto al turbión,
Y camino a los relámpagos y truenos,
38:26 Haciendo llover sobre la tierra deshabitada,
Sobre el desierto, donde no hay hombre,
38:27 Para saciar la tierra desierta e inculta,
Y para hacer brotar la tierna hierba?
38:28 ¿Tiene la lluvia padre?
¿O quién engendró las gotas del rocío?
38:29 ¿De qué vientre salió el hielo?
Y la escarcha del cielo, ¿quién la engendró?
38:30 Las aguas se endurecen a manera de piedra,
Y se congela la faz del abismo.
38:31 ¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades,
O desatarás las ligaduras de Orión?Job 9. 9Amos 5. 8
38:32 ¿Sacarás tú a su tiempo las constelaciones de los cielos,
O guiarás a la Osa Mayor con sus hijos?
38:33 ¿Supiste tú las ordenanzas de los cielos?
¿Dispondrás tú de su potestad en la tierra?
38:34 ¿Alzarás tú a las nubes tu voz,
Para que te cubra muchedumbre de aguas?
38:35 ¿Enviarás tú los relámpagos, para que ellos vayan?
¿Y te dirán ellos: Henos aquí?
38:36 ¿Quién puso la sabiduría en el corazón?
¿O quién dio al espíritu inteligencia?
38:37 ¿Quién puso por cuenta los cielos con sabiduría?
Y los odres de los cielos, ¿quién los hace inclinar,
38:38 Cuando el polvo se ha convertido en dureza,
Y los terrones se han pegado unos con otros?
38:39 ¿Cazarás tú la presa para el león?
¿Saciarás el hambre de los leoncillos,
38:40 Cuando están echados en las cuevas,
O se están en sus guaridas para acechar?
38:41 ¿Quién prepara al cuervo su alimento,
Cuando sus polluelos claman a Dios,
Y andan errantes por falta de comida?

Capítulo 39

é
39:1 ¿Sabes tú el tiempo en que paren las cabras monteses?
¿O miraste tú las ciervas cuando están pariendo?
39:2 ¿Contaste tú los meses de su preñez,
Y sabes el tiempo cuando han de parir?
39:3 Se encorvan, hacen salir sus hijos,
Pasan sus dolores.
39:4 Sus hijos se fortalecen, crecen con el pasto;
Salen, y no vuelven a ellas.
39:5 ¿Quién echó libre al asno montés,
Y quién soltó sus ataduras?
39:6 Al cual yo puse casa en la soledad,
Y sus moradas en lugares estériles.
39:7 Se burla de la multitud de la ciudad;
No oye las voces del arriero.
39:8 Lo oculto de los montes es su pasto,
Y anda buscando toda cosa verde.
39:9 ¿Querrá el búfalo servirte a ti,
O quedar en tu pesebre?
39:10 ¿Atarás tú al búfalo con coyunda para el surco?
¿Labrará los valles en pos de ti?
39:11 ¿Confiarás tú en él, por ser grande su fuerza,
Y le fiarás tu labor?
39:12 ¿Fiarás de él para que recoja tu semilla,
Y la junte en tu era?
39:13 ¿Diste tú hermosas alas al pavo real,
o alas y plumas al avestruz?
39:14 El cual desampara en la tierra sus huevos,
Y sobre el polvo los calienta,
39:15 Y olvida que el pie los puede pisar,
Y que puede quebrarlos la bestia del campo.
39:16 Se endurece para con sus hijos, como si no fuesen suyos,
No temiendo que su trabajo haya sido en vano;
39:17 Porque le privó Dios de sabiduría,
Y no le dio inteligencia.
39:18 Luego que se levanta en alto,
Se burla del caballo y de su jinete.
39:19 ¿Diste tú al caballo la fuerza?
¿Vestiste tú su cuello de crines ondulantes?
39:20 ¿Le intimidarás tú como a langosta?
El resoplido de su nariz es formidable.
39:21 Escarba la tierra, se alegra en su fuerza,
Sale al encuentro de las armas;
39:22 Hace burla del espanto, y no teme,
Ni vuelve el rostro delante de la espada.
39:23 Contra él suenan la aljaba,
El hierro de la lanza y de la jabalina;
39:24 Y él con ímpetu y furor escarba la tierra,
Sin importarle el sonido de la trompeta;
39:25 Antes como que dice entre los clarines: ¡Ea!
Y desde lejos huele la batalla,
El grito de los capitanes, y el vocerío.
39:26 ¿Vuela el gavilán por tu sabiduría,
Y extiende hacia el sur sus alas?
39:27 ¿Se remonta el águila por tu mandamiento,
Y pone en alto su nido?
39:28 Ella habita y mora en la peña,
En la cumbre del peñasco y de la roca.
39:29 Desde allí acecha la presa;
Sus ojos observan de muy lejos.
39:30 Sus polluelos chupan la sangre;
Y donde hubiere cadáveres, allí está ella.

Capítulo 40

é
40:1 Además respondió Jehová a Job, y dijo:
40:2 ¿Es sabiduría contender con el Omnipotente?
El que disputa con Dios, responda a esto.
40:3 Entonces respondió Job a Jehová, y dijo:
40:4 He aquí que yo soy vil; ¿qué te responderé?
Mi mano pongo sobre mi boca.
40:5 Una vez hablé, mas no responderé; Aun dos veces, mas no volveré a hablar.
Manifestaciones del poder de Dios

40:6 Respondió Jehová a Job desde el torbellino, y dijo:
40:7 Cíñete ahora como varón tus lomos;
Yo te preguntaré, y tú me responderás.
40:8 ¿Invalidarás tú también mi juicio?
¿Me condenarás a mí, para justificarte tú?
40:9 ¿Tienes tú un brazo como el de Dios?
¿Y truenas con voz como la suya?
40:10 Adórnate ahora de majestad y de alteza,
Y vístete de honra y de hermosura.
40:11 Derrama el ardor de tu ira;
Mira a todo altivo, y abátelo.
40:12 Mira a todo soberbio, y humíllalo,
Y quebranta a los impíos en su sitio.
40:13 Encúbrelos a todos en el polvo,
Encierra sus rostros en la oscuridad;
40:14 Y yo también te confesaré
Que podrá salvarte tu diestra.
40:15 He aquí ahora behemot, el cual hice como a ti;
Hierba come como buey.
40:16 He aquí ahora que su fuerza está en sus lomos,
Y su vigor en los músculos de su vientre.
40:17 Su cola mueve como un cedro,
Y los nervios de sus muslos están entretejidos.
40:18 Sus huesos son fuertes como bronce,
Y sus miembros como barras de hierro.
40:19 El es el principio de los caminos de Dios;
El que lo hizo, puede hacer que su espada a él se acerque.
40:20 Ciertamente los montes producen hierba para él;
Y toda bestia del campo retoza allá.
40:21 Se echará debajo de las sombras,
En lo oculto de las cañas y de los lugares húmedos.
40:22 Los árboles sombríos lo cubren con su sombra;
Los sauces del arroyo lo rodean.
40:23 He aquí, sale de madre el río, pero él no se inmuta;
Tranquilo está, aunque todo un Jordán se estrelle contra su boca.
40:24 ¿Lo tomará alguno cuando está vigilante,
Y horadará su nariz?

Capítulo 41

é
41:1 ¿Sacarás tú al leviatánSalmos 74. 14Salmos 104. 26Isaias 27. 1con anzuelo,
O con cuerda que le eches en su lengua?
41:2 ¿Pondrás tú soga en sus narices,
Y horadarás con garfio su quijada?
41:3 ¿Multiplicará él ruegos para contigo?
¿Te hablará él lisonjas?
41:4 ¿Hará pacto contigo
Para que lo tomes por siervo perpetuo?
41:5 ¿Jugarás con él como con pájaro,
O lo atarás para tus niñas?
41:6 ¿Harán de él banquete los compañeros?
¿Lo repartirán entre los mercaderes?
41:7 ¿Cortarás tú con cuchillo su piel,
O con arpón de pescadores su cabeza?
41:8 Pon tu mano sobre él;
Te acordarás de la batalla, y nunca más volverás.
41:9 He aquí que la esperanza acerca de él será burlada,
Porque aun a su sola vista se desmayarán.
41:10 Nadie hay tan osado que lo despierte;
¿Quién, pues, podrá estar delante de mí?
41:11 ¿Quién me ha dado a mí primero, para que yo restituya?Romanos 11. 35
Todo lo que hay debajo del cielo es mío.
41:12 No guardaré silencio sobre sus miembros,
Ni sobre sus fuerzas y la gracia de su disposición.
41:13 ¿Quién descubrirá la delantera de su vestidura?
¿Quién se acercará a él con su freno doble?
41:14 ¿Quién abrirá las puertas de su rostro?
Las hileras de sus dientes espantan.
41:15 La gloria de su vestido son escudos fuertes,
Cerrados entre sí estrechamente.
41:16 El uno se junta con el otro,
Que viento no entra entre ellos.
41:17 Pegado está el uno con el otro;
Están trabados entre sí, que no se pueden apartar.
41:18 Con sus estornudos enciende lumbre,
Y sus ojos son como los párpados del alba.
41:19 De su boca salen hachones de fuego;
Centellas de fuego proceden.
41:20 De sus narices sale humo,
Como de una olla o caldero que hierve.
41:21 Su aliento enciende los carbones,
Y de su boca sale llama.
41:22 En su cerviz está la fuerza,
Y delante de él se esparce el desaliento.
41:23 Las partes más flojas de su carne están endurecidas;
Están en él firmes, y no se mueven.
41:24 Su corazón es firme como una piedra,
Y fuerte como la muela de abajo.
41:25 De su grandeza tienen temor los fuertes,
Y a causa de su desfallecimiento hacen por purificarse.
41:26 Cuando alguno lo alcanzare,
Ni espada, ni lanza, ni dardo, ni coselete durará.
41:27 Estima como paja el hierro,
Y el bronce como leño podrido.
41:28 Saeta no le hace huir;
Las piedras de honda le son como paja.
41:29 Tiene toda arma por hojarasca,
Y del blandir de la jabalina se burla.
41:30 Por debajo tiene agudas conchas;
Imprime su agudez en el suelo.
41:31 Hace hervir como una olla el mar profundo,
Y lo vuelve como una olla de ungüento.
41:32 En pos de sí hace resplandecer la senda,
Que parece que el abismo es cano.
41:33 No hay sobre la tierra quien se le parezca;
Animal hecho exento de temor.
41:34 Menosprecia toda cosa alta;
Es rey sobre todos los soberbios.

Capítulo 42
Confesión y justificación de Job
é
42:1 Respondió Job a Jehová, y dijo:
42:2 Yo conozco que todo lo puedes,
Y que no hay pensamiento que se esconda de ti.
42:3 ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Job 38. 2
Por tanto, yo hablaba lo que no entendía;
Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.
42:4 Oye, te ruego, y hablaré;
Te preguntaré, y tú me enseñarás.Job 38. 3
42:5 De oídas te había oído;
Mas ahora mis ojos te ven.
42:6 Por tanto me aborrezco,
Y me arrepiento en polvo y ceniza.
42:7 Y aconteció que después que habló Jehová estas palabras a Job, Jehová dijo a Elifaz temanita: Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros; porque no habéis hablado de mí lo recto, como mi siervo Job.
42:8 Ahora, pues, tomaos siete becerros y siete carneros, e id a mi siervo Job, y ofreced holocausto por vosotros, y mi siervo Job orará por vosotros; porque de cierto a él atenderé para no trataros afrentosamente, por cuanto no habéis hablado de mí con rectitud, como mi siervo Job.
42:9 Fueron, pues, Elifaz temanita, Bildad suhita y Zofar naamatita, e hicieron como Jehová les dijo; y Jehová aceptó la oración de Job.
Restauración de la prosperidad de Job

42:10 Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job.Job 1. 1-3
42:11 Y vinieron a él todos sus hermanos y todas sus hermanas, y todos los que antes le habían conocido, y comieron con él pan en su casa, y se condolieron de él, y le consolaron de todo aquel mal que Jehová había traído sobre él; y cada uno de ellos le dio una pieza de dinero y un anillo de oro.
42:12 Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el primero; porque tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas,
42:13 y tuvo siete hijos y tres hijas.
42:14 Llamó el nombre de la primera, Jemima, el de la segunda, Cesia, y el de la tercera, Keren-hapuc.
42:15 Y no había mujeres tan hermosas como las hijas de Job en toda la tierra; y les dio su padre herencia entre sus hermanos.
42:16 Después de esto vivió Job ciento cuarenta años, y vio a sus hijos, y a los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación.
42:17 Y murió Job viejo y lleno de días.





D.José Luis Cotallo Sanchez.


DATOS BIOGRAFICOS

José Luis Cotallo Sánchez
Nació en Cáceres,EL 2-VI-1922. Hijo de Eugenio
y María, joven inteligente,bachiller, empleado de
Correos, militante de la J.M.,A.C., Vicepresidente
del Consejo Diocesano y, años después,Consiliario
del mismo.
A los 18 años ingresó en el Seminario de Coria.
Pasó luego a la Universidad Pontificia de Salamanca.
Ordenado sacerdote el 21-VII-46, cantó misa el 25 en
la Parroquia de Santiago el Mayor de Cáceres.
En cargos de responsabilidad derramó el fuego
apostólico que ardia en su espiritu,con dinamismo
y simpatía.
De verbo elocuente y evangélico, con unción y
sencillez. Conceptos claros y fluidez persuasiva
Gran personalidad en todos los campos ministeriales.
Original y ameno, con apasionado amor a Cristo.
Pulcro, oportuno y espiritual. Su vasta cultura
hizo fecunda su pluma ágil. Dejó una docena de
obras y muchos articulos publicados.
Su labor misionera llegó a casi toda España.
En Cáceres,Salamanca y Brasil consumió la mayor
parte de su tiempo apostólico.
Ferviente pregonero de la devoción a la Virgen.
Promotor del culto e imitación del extremeño San
Pedro de Alcantara y de San Juan de Avila.
Alma y fuerza de movimientos católicos seglares.
Vida comprometida de entrega y servicio a Cristo y
los hermanos.
JOSE LUIS tuvo conciencia de que su fin estaba
proximo. Y, herido de muerte, siguió en la brecha
predicando, escibiendo, orando e inmolando al Padre,
su ya precaria salud, por la salvación de las almas.
El Señor lo llamó el domingo, 20-IX-70 a los 48 años..
Perdimos un celoso capitán del sacerdocio de Cristo.
Rumor de llanto y plegaria en toda su ciudad natal.
Dolor y orfandad en muchas almas. Concierto emotivo de
elogios y testimonios admirables. catálogo de vivencias,
sacrificios y herotismo de caridades.
JOSE LUIS COTALLO, sacerdote, misionero y apóstol,
sembró sus despojos en la tierra, pero, su espiritu, desde
el cielo, sigue rogando al Padre e intercendiendo por nosotros.
Estudió bachiller en el Instituto Nacional de Enseñanza Media de Cáceres.
Dos cursos de Filosofía.
Uno de Teología en el Seminario de Coria.
Cuatro cursos de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca (1943-47).
Premio Extraordinario en Teología Dogmática Fundamental y en Instituciones de Derecho Canónico.
Ordenado sacerdote el 21 de julio de 1946.
Licenciado en Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca en el año 1947.
Consiliario de Acción Católica, más de 7 años.
Consiliario de Hombres, 3 años de la HOAC.
Profesor de Religión de varios centros 7 años.
Asesor religioso de PROA.
Coadjutor de las parroquias de San Juan, de Santiago.
Rector y profesor del Seminario de Cáceres 5 años.
Delegado Diocesano de la OCSHA, de la Unión Misional del Clero y pro “Clero Indígena” más de 6 años.
Capellán de Emigrantes Españoles y de la Colonia Española en Sao Paulo, en Brasil. Del 30 de julio de 1957 al 1 de julio de 1959
Director de los Servicios Culturales de la Diputación Provincial de Cáceres más de 5 años.
Delegado Episcopal Patronato Provincial de Archivos, Bibliotecas y Museos, más de 4 años.
El día 1 de Noviembre de 1965 fue nombrado Director del Colegio Diocesano.
Fundador del Colegio José Luis Cotallo


Oración para el Padre Cotallo.

ORACION PARA USO PRIVADO

Señor Jesús. Redentor de los
hombres, que llamaste a tu sirvo
JOSE LUIS al honor del saderdocio
para que lo ejerciese en beneficio
de los pobres,afligidos y necesitados.
Por su entrega total a la misión
evangelizadora y su fidelidad integra
a tu doctrina y voluntad santisíma,
rogamos que, por su intercesión,
antiendas nuestras súplicas para
gloria y amor divinos y beneficioso
de las almas. Amén.
(Padrenuestro,Avemaría y Gloria).




Padre Cotallo de joven.



Virgen de la Montaña, patrona de Caceres, Extremadura y Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús.




San Pedro de Alcántara

La fe es la primera raíz, la esperanza es el báculo, y la caridad el fin del camino de toda perfección cristiana.


San Juan De Ávila.

Su virtud principal fue la caridad. Tenía un amor entrañable a la humanidad de Cristo: “el Verbo encarnado fue el libro y juntamente maestro”.


Fundó un complejo con las secciones siguientes:


— Asesoría general e información social y humanística.


— Oficina de inscripción con registro de nombres,señas,de cada emigrante.


— Oficina de colocación laboral y orientación para que los emigrantes no
cayecen víctima de explotadores.


— Sección asistencial para brindar los primeros auxilios al llegar al pais,
como esperar en los puertos,darles alojamientos,ect.


— Centro cultural con biblióteca, periodicos, conferencias, y esparcimientos.

— Departamento de ayuda religiosa y moral: Misas en idioma patrio, celebración
de bodas, bautizos y otros sacramentos según contrumes en los pueblos de origen.

— Cooperación e intercambio con centros similares existentes.

 



Frases del Padre Cotallo.

*<< Quien trata en su vida de hurtar toda clase de sacrificios y
conciba la existencia para el goce y el disfrute, anda muy
lejos de ser un cristiano de verdad.>>*


*<< Caridad no es dar lo que sobra, sino darse: que no es entregar
la cartera, sino el corazón>>*


*<< Y cuando ya nada tengas, regala sonrisas que alivian y arropan,
y plegarias que consuelan y mueven a Dios>>*


*<< El amor y la fe en las obras se ve>>*




Diseño: Jose Antonio Cotallo López

Autor Arte Digital: cotallo-nonocot


Capítulo 1
Las calamidades de Job 1:1 Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.
1:2 Y le nacieron siete hijos y tres hijas.
1:3 Su hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y muchísimos criados; y era aquel varón más grande que todos los orientales.
1:4 E iban sus hijos y hacían banquetes en sus casas, cada uno en su día; y enviaban a llamar a sus tres hermanas para que comiesen y bebiesen con ellos.
1:5 Y acontecía que habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días.
1:6 Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás.
1:7 Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella.
1:8 Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?
1:9 Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde?
1:10 ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra.
1:11 Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia.Apocalipsis 12. 10
1:12 Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.
1:13 Y un día aconteció que sus hijos e hijas comían y bebían vino en casa de su hermano el primogénito,
1:14 y vino un mensajero a Job, y le dijo: Estaban arando los bueyes, y las asnas paciendo cerca de ellos,
1:15 y acometieron los sabeos y los tomaron, y mataron a los criados a filo de espada; solamente escapé yo para darte la noticia.
1:16 Aún estaba éste hablando, cuando vino otro que dijo: Fuego de Dios cayó del cielo, que quemó las ovejas y a los pastores, y los consumió; solamente escapé yo para darte la noticia.
1:17 Todavía estaba éste hablando, y vino otro que dijo: Los caldeos hicieron tres escuadrones, y arremetieron contra los camellos y se los llevaron, y mataron a los criados a filo de espada; y solamente escapé yo para darte la noticia.
1:18 Entre tanto que éste hablaba, vino otro que dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primogénito;
1:19 y un gran viento vino del lado del desierto y azotó las cuatro esquinas de la casa, la cual cayó sobre los jóvenes, y murieron; y solamente escapé yo para darte la noticia.
1:20 Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró,
1:21 y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.
1:22 En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.Capítulo 2

é
2:1 Aconteció que otro día vinieron los hijos de Dios para presentarse delante de Jehová, y Satanás vino también entre ellos presentándose delante de Jehová.
2:2 Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondió Satanás a Jehová, y dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella.
2:3 Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa?
2:4 Respondiendo Satanás, dijo a Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida.
2:5 Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia.
2:6 Y Jehová dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida.
2:7 Entonces salió Satanás de la presencia de Jehová, e hirió a Job con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza.
2:8 Y tomaba Job un tiesto para rascarse con él, y estaba sentado en medio de ceniza.
2:9 Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.
2:10 Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.
2:11 Y tres amigos de Job, Elifaz temanita, Bildad suhita, y Zofar naamatita, luego que oyeron todo este mal que le había sobrevenido, vinieron cada uno de su lugar; porque habían convenido en venir juntos para condolerse de él y para consolarle.
2:12 Los cuales, alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron, y lloraron a gritos; y cada uno de ellos rasgó su manto, y los tres esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo.
2:13 Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que su dolor era muy grande.

Capítulo 3
Job maldice el día en que nació
é
3:1 Después de esto abrió Job su boca, y maldijo su día.Jeremias 20. 14-18
3:2 Y exclamó Job, y dijo:
3:3 Perezca el día en que yo nací,
Y la noche en que se dijo: Varón es concebido.
3:4 Sea aquel día sombrío,
Y no cuide de él Dios desde arriba,
Ni claridad sobre él resplandezca.
3:5 Aféenlo tinieblas y sombra de muerte;
Repose sobre él nublado
Que lo haga horrible como día caliginoso.
3:6 Ocupe aquella noche la oscuridad;
No sea contada entre los días del año,
Ni venga en el número de los meses.
3:7 ¡Oh, que fuera aquella noche solitaria,
Que no viniera canción alguna en ella!
3:8 Maldíganla los que maldicen el día,
Los que se aprestan para despertar a Leviatán.
3:9 Oscurézcanse las estrellas de su alba;
Espere la luz, y no venga,
Ni vea los párpados de la mañana;
3:10 Por cuanto no cerró las puertas del vientre donde yo estaba,
Ni escondió de mis ojos la miseria.
3:11 ¿Por qué no morí yo en la matriz,
O expiré al salir del vientre?
3:12 ¿Por qué me recibieron las rodillas?
¿Y a qué los pechos para que mamase?
3:13 Pues ahora estaría yo muerto, y reposaría;
Dormiría, y entonces tendría descanso,
3:14 Con los reyes y con los consejeros de la tierra,
Que reedifican para sí ruinas;
3:15 O con los príncipes que poseían el oro,
Que llenaban de plata sus casas.
3:16 ¿Por qué no fui escondido como abortivo,
Como los pequeñitos que nunca vieron la luz?
3:17 Allí los impíos dejan de perturbar,
Y allí descansan los de agotadas fuerzas.
3:18 Allí también reposan los cautivos;
No oyen la voz del capataz.
3:19 Allí están el chico y el grande,
Y el siervo libre de su señor.Jeremias 20. 14-18
3:20 ¿Por qué se da luz al trabajado,
Y vida a los de ánimo amargado,
3:21 Que esperan la muerte, y ella no llega,Apocalipsis 9. 6
Aunque la buscan más que tesoros;
3:22 Que se alegran sobremanera,
Y se gozan cuando hallan el sepulcro?
3:23 ¿Por qué se da vida al hombre que no sabe por donde ha de ir,
Y a quien Dios ha encerrado?
3:24 Pues antes que mi pan viene mi suspiro,
Y mis gemidos corren como aguas.
3:25 Porque el temor que me espantaba me ha venido,
Y me ha acontecido lo que yo temía.
3:26 No he tenido paz, no me aseguré, ni estuve reposado;
No obstante, me vino turbación.

Capítulo 4
Elifaz reprende a Job
é
4:1 Entonces respondió Elifaz temanita, y dijo:
4:2 Si probáremos a hablarte, te será molesto;
Pero ¿quién podrá detener las palabras?
4:3 He aquí, tú enseñabas a muchos,
Y fortalecías las manos débiles;
4:4 Al que tropezaba enderezaban tus palabras,
Y esforzabas las rodillas que decaían.
4:5 Mas ahora que el mal ha venido sobre ti, te desalientas;
Y cuando ha llegado hasta ti, te turbas.
4:6 ¿No es tu temor a Dios tu confianza?
¿No es tu esperanza la integridad de tus caminos?
4:7 Recapacita ahora; ¿qué inocente se ha perdido?
Y ¿en dónde han sido destruidos los rectos?
4:8 Como yo he visto, los que aran iniquidad
Y siembran injuria, la siegan.
4:9 Perecen por el aliento de Dios,
Y por el soplo de su ira son consumidos.
4:10 Los rugidos del león, y los bramidos del rugiente,
Y los dientes de los leoncillos son quebrantados.
4:11 El león viejo perece por falta de presa,
Y los hijos de la leona se dispersan.
4:12 El asunto también me era a mí oculto;
Mas mi oído ha percibido algo de ello.
4:13 En imaginaciones de visiones nocturnas,
Cuando el sueño cae sobre los hombres,
4:14 Me sobrevino un espanto y un temblor,
Que estremeció todos mis huesos;
4:15 Y al pasar un espíritu por delante de mí,
Hizo que se erizara el pelo de mi cuerpo.
4:16 Paróse delante de mis ojos un fantasma,
Cuyo rostro yo no conocí,
Y quedo, oí que decía:
4:17 ¿Será el hombre más justo que Dios?
¿Será el varón más limpio que el que lo hizo?
4:18 He aquí, en sus siervos no confía,
Y notó necedad en sus ángeles;
4:19 ¡Cuánto más en los que habitan en casas de barro,
Cuyos cimientos están en el polvo,
Y que serán quebrantados por la polilla!
4:20 De la mañana a la tarde son destruidos,
Y se pierden para siempre, sin haber quien repare en ello.
4:21 Su hermosura, ¿no se pierde con ellos mismos?
Y mueren sin haber adquirido sabiduría.

Capítulo 5

é
5:1 Ahora, pues, da voces; ¿habrá quien te responda?
¿Y a cuál de los santos te volverás?
5:2 Es cierto que al necio lo mata la ira,
Y al codicioso lo consume la envidia.
5:3 Yo he visto al necio que echaba raíces,
Y en la misma hora maldije su habitación.
5:4 Sus hijos estarán lejos de la seguridad;
En la puerta serán quebrantados,
Y no habrá quien los libre.
5:5 Su mies comerán los hambrientos,
Y la sacarán de entre los espinos,
Y los sedientos beberán su hacienda.
5:6 Porque la aflicción no sale del polvo,
Ni la molestia brota de la tierra.
5:7 Pero como las chispas se levantan para volar por el aire,
Así el hombre nace para la aflicción.
5:8 Ciertamente yo buscaría a Dios,
Y encomendaría a él mi causa;
5:9 El cual hace cosas grandes e inescrutables,
Y maravillas sin número;
5:10 Que da la lluvia sobre la faz de la tierra,
Y envía las aguas sobre los campos;
5:11 Que pone a los humildes en altura,
Y a los enlutados levanta a seguridad;
5:12 Que frustra los pensamientos de los astutos,
Para que sus manos no hagan nada;
5:13 Que prende a los sabios en la astucia de ellos,1 Corintios 3. 19
Y frustra los designios de los perversos.
5:14 De día tropiezan con tinieblas,
Y a mediodía andan a tientas como de noche.
5:15 Así libra de la espada al pobre, de la boca de los impíos,
Y de la mano violenta;
5:16 Pues es esperanza al menesteroso,
Y la iniquidad cerrará su boca.
5:17 He aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga;
Por tanto, no menosprecies la corrección del Todopoderoso.Proverbios 3. 11-12Hebreos 12. 5-6
5:18 Porque él es quien hace la llaga, y él la vendará;
El hiere, y sus manos curan.
5:19 En seis tribulaciones te librará,
Y en la séptima no te tocará el mal.
5:20 En el hambre te salvará de la muerte,
Y del poder de la espada en la guerra.
5:21 Del azote de la lengua serás encubierto;
No temerás la destrucción cuando viniere.
5:22 De la destrucción y del hambre te reirás,
Y no temerás de las fieras del campo;
5:23 Pues aun con las piedras del campo tendrás tu pacto,
Y las fieras del campo estarán en paz contigo.
5:24 Sabrás que hay paz en tu tienda;
Visitarás tu morada, y nada te faltará.
5:25 Asimismo echarás de ver que tu descendencia es mucha,
Y tu prole como la hierba de la tierra.
5:26 Vendrás en la vejez a la sepultura,
Como la gavilla de trigo que se recoge a su tiempo.
5:27 He aquí lo que hemos inquirido, lo cual es así;
Oyelo, y conócelo tú para tu provecho.

Capítulo 6
Job reprocha la actitud de sus amigos
é
6:1 Respondió entonces Job, y dijo:
6:2 ¡Oh, que pesasen justamente mi queja y mi tormento,
Y se alzasen igualmente en balanza!
6:3 Porque pesarían ahora más que la arena del mar;
Por eso mis palabras han sido precipitadas.
6:4 Porque las saetas del Todopoderoso están en mí,
Cuyo veneno bebe mi espíritu;
Y terrores de Dios me combaten.
6:5 ¿Acaso gime el asno montés junto a la hierba?
¿Muge el buey junto a su pasto?
6:6 ¿Se comerá lo desabrido sin sal?
¿Habrá gusto en la clara del huevo?
6:7 Las cosas que mi alma no quería tocar,
Son ahora mi alimento.
6:8 ¡Quién me diera que viniese mi petición,
Y que me otorgase Dios lo que anhelo,
6:9 Y que agradara a Dios quebrantarme;
Que soltara su mano, y acabara conmigo!
6:10 Sería aún mi consuelo,
Si me asaltase con dolor sin dar más tregua,
Que yo no he escondido las palabras del Santo.
6:11 ¿Cuál es mi fuerza para esperar aún?
¿Y cuál mi fin para que tenga aún paciencia?
6:12 ¿Es mi fuerza la de las piedras,
O es mi carne de bronce?
6:13 ¿No es así que ni aun a mí mismo me puedo valer,
Y que todo auxilio me ha faltado?
6:14 El atribulado es consolado por su compañero;
Aun aquel que abandona el temor del Omnipotente.
6:15 Pero mis hermanos me traicionaron como un torrente;
Pasan como corrientes impetuosas
6:16 Que están escondidas por la helada,
Y encubiertas por la nieve;
6:17 Que al tiempo del calor son deshechas,
Y al calentarse, desaparecen de su lugar;
6:18 Se apartan de la senda de su rumbo,
Van menguando, y se pierden.
6:19 Miraron los caminantes de Temán,
Los caminantes de Sabá esperaron en ellas;
6:20 Pero fueron avergonzados por su esperanza;
Porque vinieron hasta ellas, y se hallaron confusos.
6:21 Ahora ciertamente como ellas sois vosotros;
Pues habéis visto el tormento, y teméis.
6:22 ¿Os he dicho yo: Traedme,
Y pagad por mí de vuestra hacienda;
6:23 Libradme de la mano del opresor,
Y redimidme del poder de los violentos?
6:24 Enseñadme, y yo callaré;
Hacedme entender en qué he errado.
6:25 ¡Cuán eficaces son las palabras rectas!
Pero ¿qué reprende la censura vuestra?
6:26 ¿Pensáis censurar palabras,
Y los discursos de un desesperado, que son como el viento?
6:27 También os arrojáis sobre el huérfano,
Y caváis un hoyo para vuestro amigo.
6:28 Ahora, pues, si queréis, miradme,
Y ved si digo mentira delante de vosotros.
6:29 Volved ahora, y no haya iniquidad;
Volved aún a considerar mi justicia en esto.
6:30 ¿Hay iniquidad en mi lengua?
¿Acaso no puede mi paladar discernir las cosas inicuas?

Capítulo 7
Job argumenta contra Dios
é
7:1 ¿No es acaso brega la vida del hombre sobre la tierra,
Y sus días como los días del jornalero?
7:2 Como el siervo suspira por la sombra,
Y como el jornalero espera el reposo de su trabajo,
7:3 Así he recibido meses de calamidad,
Y noches de trabajo me dieron por cuenta.
7:4 Cuando estoy acostado, digo: ¿Cuándo me levantaré?
Mas la noche es larga, y estoy lleno de inquietudes hasta el alba.
7:5 Mi carne está vestida de gusanos, y de costras de polvo;
Mi piel hendida y abominable.
7:6 Y mis días fueron más veloces que la lanzadera del tejedor,
Y fenecieron sin esperanza.
7:7 Acuérdate que mi vida es un soplo,
Y que mis ojos no volverán a ver el bien.
7:8 Los ojos de los que me ven, no me verán más;
Fijarás en mí tus ojos, y dejaré de ser.
7:9 Como la nube se desvanece y se va,
Así el que desciende al Seol no subirá;
7:10 No volverá más a su casa,
Ni su lugar le conocerá más.
7:11 Por tanto, no refrenaré mi boca;
Hablaré en la angustia de mi espíritu,
Y me quejaré con la amargura de mi alma.
7:12 ¿Soy yo el mar, o un monstruo marino,
Para que me pongas guarda?
7:13 Cuando digo: Me consolará mi lecho,
Mi cama atenuará mis quejas;
7:14 Entonces me asustas con sueños,
Y me aterras con visiones.
7:15 Y así mi alma tuvo por mejor la estrangulación,
Y quiso la muerte más que mis huesos.
7:16 Abomino de mi vida; no he de vivir para siempre;
Déjame, pues, porque mis días son vanidad.
7:17 ¿Qué es el hombre, para que lo engrandezcas,
Y para que pongas sobre él tu corazón,Salmos 8. 4Salmos 144. 3
7:18 Y lo visites todas las mañanas,
Y todos los momentos lo pruebes?
7:19 ¿Hasta cuándo no apartarás de mí tu mirada,
Y no me soltarás siquiera hasta que trague mi saliva?
7:20 Si he pecado, ¿qué puedo hacerte a ti, oh Guarda de los hombres?
¿Por qué me pones por blanco tuyo,
Hasta convertirme en una carga para mí mismo?
7:21 ¿Y por qué no quitas mi rebelión, y perdonas mi iniquidad?
Porque ahora dormiré en el polvo,
Y si me buscares de mañana, ya no existiré.

Capítulo 8
Bildad proclama la justicia de Dios
é
8:1 Respondió Bildad suhita, y dijo:
8:2 ¿Hasta cuándo hablarás tales cosas,
Y las palabras de tu boca serán como viento impetuoso?
8:3 ¿Acaso torcerá Dios el derecho,
O pervertirá el Todopoderoso la justicia?
8:4 Si tus hijos pecaron contra él,
El los echó en el lugar de su pecado.
8:5 Si tú de mañana buscares a Dios,
Y rogares al Todopoderoso;
8:6 Si fueres limpio y recto,
Ciertamente luego se despertará por ti,
Y hará próspera la morada de tu justicia.
8:7 Y aunque tu principio haya sido pequeño,
Tu postrer estado será muy grande.
8:8 Porque pregunta ahora a las generaciones pasadas,
Y disponte para inquirir a los padres de ellas;
8:9 Pues nosotros somos de ayer, y nada sabemos,
Siendo nuestros días sobre la tierra como sombra.
8:10 ¿No te enseñarán ellos, te hablarán,
Y de su corazón sacarán palabras?
8:11 ¿Crece el junco sin lodo?
¿Crece el prado sin agua?
8:12 Aun en su verdor, y sin haber sido cortado,
Con todo, se seca primero que toda hierba.
8:13 Tales son los caminos de todos los que olvidan a Dios;
Y la esperanza del impío perecerá;
8:14 Porque su esperanza será cortada,
Y su confianza es tela de araña.
8:15 Se apoyará él en su casa, mas no permanecerá ella en pie;
Se asirá de ella, mas no resistirá.
8:16 A manera de un árbol está verde delante del sol,
Y sus renuevos salen sobre su huerto;
8:17 Se van entretejiendo sus raíces junto a una fuente,
Y enlazándose hasta un lugar pedregoso.
8:18 Si le arrancaren de su lugar,
Este le negará entonces, diciendo: Nunca te vi.
8:19 Ciertamente este será el gozo de su camino;
Y del polvo mismo nacerán otros.
8:20 He aquí, Dios no aborrece al perfecto,
Ni apoya la mano de los malignos.
8:21 Aún llenará tu boca de risa,
Y tus labios de júbilo.
8:22 Los que te aborrecen serán vestidos de confusión;
Y la habitación de los impíos perecerá.

Capítulo 9
Incapacidad de Job para responder a Dios
é
9:1 Respondió Job, y dijo:
9:2 Ciertamente yo sé que es así;
¿Y cómo se justificará el hombre con Dios?
9:3 Si quisiere contender con él,
No le podrá responder a una cosa entre mil.
9:4 El es sabio de corazón, y poderoso en fuerzas;
¿Quién se endureció contra él, y le fue bien?
9:5 El arranca los montes con su furor,
Y no saben quién los trastornó;
9:6 El remueve la tierra de su lugar,
Y hace temblar sus columnas;
9:7 El manda al sol, y no sale;
Y sella las estrellas;
9:8 El solo extendió los cielos,
Y anda sobre las olas del mar;
9:9 El hizo la Osa, el Orión y las Pléyades,Job 38. 31Amos 5. 8
Y los lugares secretos del sur;
9:10 El hace cosas grandes e incomprensibles,
Y maravillosas, sin número.
9:11 He aquí que él pasará delante de mí, y yo no lo veré;
Pasará, y no lo entenderé.
9:12 He aquí, arrebatará; ¿quién le hará restituir?
¿Quién le dirá: ¿Qué haces?
9:13 Dios no volverá atrás su ira,
Y debajo de él se abaten los que ayudan a los soberbios.
9:14 ¿Cuánto menos le responderé yo,
Y hablaré con él palabras escogidas?
9:15 Aunque fuese yo justo, no respondería;
Antes habría de rogar a mi juez.
9:16 Si yo le invocara, y él me respondiese,
Aún no creeré que haya escuchado mi voz.
9:17 Porque me ha quebrantado con tempestad,
Y ha aumentado mis heridas sin causa.
9:18 No me ha concedido que tome aliento,
Sino que me ha llenado de amarguras.
9:19 Si habláremos de su potencia, por cierto es fuerte;
Si de juicio, ¿quién me emplazará?
9:20 Si yo me justificare, me condenaría mi boca;
Si me dijere perfecto, esto me haría inicuo.
9:21 Si fuese íntegro, no haría caso de mí mismo;
Despreciaría mi vida.
9:22 Una cosa resta que yo diga:
Al perfecto y al impío él los consume.
9:23 Si azote mata de repente,
Se ríe del sufrimiento de los inocentes.
9:24 La tierra es entregada en manos de los impíos,
Y él cubre el rostro de sus jueces.
Si no es él, ¿quién es? ¿Dónde está?
9:25 Mis días han sido más ligeros que un correo;
Huyeron, y no vieron el bien.
9:26 Pasaron cual naves veloces;
Como el águila que se arroja sobre la presa.
9:27 Si yo dijere: Olvidaré mi queja,
Dejaré mi triste semblante, y me esforzaré,
9:28 Me turban todos mis dolores;
Sé que no me tendrás por inocente.
9:29 Yo soy impío;
¿Para qué trabajaré en vano?
9:30 Aunque me lave con aguas de nieve,
Y limpie mis manos con la limpieza misma,
9:31 Aún me hundirás en el hoyo,
Y mis propios vestidos me abominarán.
9:32 Porque no es hombre como yo, para que yo le responda,
Y vengamos juntamente a juicio.
9:33 No hay entre nosotros árbitro
Que ponga su mano sobre nosotros dos.
9:34 Quite de sobre mí su vara,
Y su terror no me espante.
9:35 Entonces hablaré, y no le temeré;
Porque en este estado no estoy en mí.

Capítulo 10
Job lamenta su condición
é
10:1 Está mi alma hastiada de mi vida;
Daré libre curso a mi queja,
Hablaré con amargura de mi alma.
10:2 Diré a Dios: No me condenes;
Hazme entender por qué contiendes conmigo.
10:3 ¿Te parece bien que oprimas,
Que deseches la obra de tus manos,
Y que favorezcas los designios de los impíos?
10:4 ¿Tienes tú acaso ojos de carne?
¿Ves tú como ve el hombre?
10:5 ¿Son tus días como los días del hombre,
O tus años como los tiempos humanos,
10:6 Para que inquieras mi iniquidad,
Y busques mi pecado,
10:7 Aunque tú sabes que no soy impío,
Y que no hay quien de tu mano me libre?
10:8 Tus manos me hicieron y me formaron;
¿Y luego te vuelves y me deshaces?
10:9 Acuérdate que como a barro me diste forma;
¿Y en polvo me has de volver?
10:10 ¿No me vaciaste como leche,
Y como queso me cuajaste?
10:11 Me vestiste de piel y carne,
Y me tejiste con huesos y nervios.
10:12 Vida y misericordia me concediste,
Y tu cuidado guardó mi espíritu.
10:13 Estas cosas tienes guardadas en tu corazón;
Yo sé que están cerca de ti.
10:14 Si pequé, tú me has observado,
Y no me tendrás por limpio de mi iniquidad.
10:15 Si fuere malo, ¡ay de mí!
Y si fuere justo, no levantaré mi cabeza,
Estando hastiado de deshonra, y de verme afligido.
10:16 Si mi cabeza se alzare, cual león tú me cazas;
Y vuelves a hacer en mí maravillas.
10:17 Renuevas contra mí tus pruebas,
Y aumentas conmigo tu furor como tropas de relevo.
10:18 ¿Por qué me sacaste de la matriz?
Hubiera yo expirado, y ningún ojo me habría visto.
10:19 Fuera como si nunca hubiera existido,
Llevado del vientre a la sepultura.
10:20 ¿No son pocos mis días?
Cesa, pues, y déjame, para que me consuele un poco,
10:21 Antes que vaya para no volver,
A la tierra de tinieblas y de sombra de muerte;
10:22 Tierra de oscuridad, lóbrega,
Como sombra de muerte y sin orden,
Y cuya luz es como densas tinieblas.

Capítulo 11
Zofar acusa de maldad a Job
é
11:1 Respondió Zofar naamatita, y dijo:
11:2 ¿Las muchas palabras no han de tener respuesta?
¿Y el hombre que habla mucho será justificado?
11:3 ¿Harán tus falacias callar a los hombres?
¿Harás escarnio y no habrá quien te avergüence?
11:4 Tú dices: Mi doctrina es pura,
Y yo soy limpio delante de tus ojos.
11:5 Mas ¡oh, quién diera que Dios hablara,
Y abriera sus labios contigo,
11:6 Y te declarara los secretos de la sabiduría,
Que son de doble valor que las riquezas!
Conocerías entonces que Dios te ha castigado menos de lo que tu iniquidad merece.
11:7 ¿Descubrirás tú los secretos de Dios?
¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso?
11:8 Es más alta que los cielos; ¿qué harás?
Es más profunda que el Seol; ¿cómo la conocerás?
11:9 Su dimensión es más extensa que la tierra,
Y más ancha que el mar.
11:10 Si él pasa, y aprisiona, y llama a juicio,
¿Quién podrá contrarrestarle?
11:11 Porque él conoce a los hombres vanos;
Ve asimismo la iniquidad, ¿y no hará caso?
11:12 El hombre vano se hará entendido,
Cuando un pollino de asno montés nazca hombre.
11:13 Si tú dispusieres tu corazón,
Y extendieres a él tus manos;
11:14 Si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti,
Y no consintieres que more en tu casa la injusticia,
11:15 Entonces levantarás tu rostro limpio de mancha,
Y serás fuerte, y nada temerás;
11:16 Y olvidarás tu miseria,
O te acordarás de ella como de aguas que pasaron.
11:17 La vida te será más clara que el mediodía;
Aunque oscureciere, será como la mañana.
11:18 Tendrás confianza, porque hay esperanza;
Mirarás alrededor, y dormirás seguro.
11:19 Te acostarás, y no habrá quien te espante;
Y muchos suplicarán tu favor.
11:20 Pero los ojos de los malos se consumirán,
Y no tendrán refugio;
Y su esperanza será dar su último suspiro.

Capítulo 12
Job proclama el poder y la sabiduría de Dios
é
12:1 Respondió entonces Job, diciendo:
12:2 Ciertamente vosotros sois el pueblo,
Y con vosotros morirá la sabiduría.
12:3 También tengo yo entendimiento como vosotros;
No soy yo menos que vosotros;
¿Y quién habrá que no pueda decir otro tanto?
12:4 Yo soy uno de quien su amigo se mofa,
Que invoca a Dios, y él le responde;
Con todo, el justo y perfecto es escarnecido.
12:5 Aquel cuyos pies van a resbalar
Es como una lámpara despreciada de aquel que está a sus anchas.
12:6 Prosperan las tiendas de los ladrones,
Y los que provocan a Dios viven seguros,
En cuyas manos él ha puesto cuanto tienen.
12:7 Y en efecto, pregunta ahora a las bestias, y ellas te enseñarán;
A las aves de los cielos, y ellas te lo mostrarán;
12:8 O habla a la tierra, y ella te enseñará;
Los peces del mar te lo declararán también.
12:9 ¿Qué cosa de todas estas no entiende
Que la mano de Jehová la hizo?
12:10 En su mano está el alma de todo viviente,
Y el hálito de todo el género humano.
12:11 Ciertamente el oído distingue las palabras,
Y el paladar gusta las viandas.
12:12 En los ancianos está la ciencia,
Y en la larga edad la inteligencia.
12:13 Con Dios está la sabiduría y el poder;
Suyo es el consejo y la inteligencia.
12:14 Si él derriba, no hay quien edifique;
Encerrará al hombre, y no habrá quien le abra.
12:15 Si él detiene las aguas, todo se seca;
Si las envía, destruyen la tierra.
12:16 Con él está el poder y la sabiduría;
Suyo es el que yerra, y el que hace errar.
12:17 El hace andar despojados de consejo a los consejeros,
Y entontece a los jueces.
12:18 El rompe las cadenas de los tiranos,
Y les ata una soga a sus lomos.
12:19 El lleva despojados a los príncipes,
Y trastorna a los poderosos.
12:20 Priva del habla a los que dicen verdad,
Y quita a los ancianos el consejo.
12:21 El derrama menosprecio sobre los príncipes,
Y desata el cinto de los fuertes.
12:22 El descubre las profundidades de las tinieblas,
Y saca a luz la sombra de muerte.
12:23 El multiplica las naciones, y él las destruye;
Esparce a las naciones, y las vuelve a reunir.
12:24 El quita el entendimiento a los jefes del pueblo de la tierra,
Y los hace vagar como por un yermo sin camino.
12:25 Van a tientas, como en tinieblas y sin luz,
Y los hace errar como borrachos.

Capítulo 13
Job defiende su integridad
é
13:1 He aquí que todas estas cosas han visto mis ojos,
Y oído y entendido mis oídos.
13:2 Como vosotros lo sabéis, lo sé yo;
No soy menos que vosotros.
13:3 Mas yo hablaría con el Todopoderoso,
Y querría razonar con Dios.
13:4 Porque ciertamente vosotros sois fraguadores de mentira;
Sois todos vosotros médicos nulos.
13:5 Ojalá callarais por completo,
Porque esto os fuera sabiduría.
13:6 Oíd ahora mi razonamiento,
Y estad atentos a los argumentos de mis labios.
13:7 ¿Hablaréis iniquidad por Dios?
¿Hablaréis por él engaño?
13:8 ¿Haréis acepción de personas a su favor?
¿Contenderéis vosotros por Dios?
13:9 ¿Sería bueno que él os escudriñase?
¿Os burlaréis de él como quien se burla de algún hombre?
13:10 El os reprochará de seguro,
Si solapadamente hacéis acepción de personas.
13:11 De cierto su alteza os habría de espantar,
Y su pavor habría de caer sobre vosotros.
13:12 Vuestras máximas son refranes de ceniza,
Y vuestros baluartes son baluartes de lodo.
13:13 Escuchadme, y hablaré yo,
Y que me venga después lo que viniere.
13:14 ¿Por qué quitaré yo mi carne con mis dientes,
Y tomaré mi vida en mi mano?
13:15 He aquí, aunque él me matare, en él esperaré;
No obstante, defenderé delante de él mis caminos,
13:16 Y él mismo será mi salvación,
Porque no entrará en su presencia el impío.
13:17 Oíd con atención mi razonamiento,
Y mi declaración entre en vuestros oídos.
13:18 He aquí ahora, si yo expusiere mi causa,
Sé que seré justificado.
13:19 ¿Quién es el que contenderá conmigo?
Porque si ahora yo callara, moriría.
13:20 A lo menos dos cosas no hagas conmigo;
Entonces no me esconderé de tu rostro:
13:21 Aparta de mí tu mano,
Y no me asombre tu terror.
13:22 Llama luego, y yo responderé;
O yo hablaré, y respóndeme tú.
13:23 ¿Cuántas iniquidades y pecados tengo yo?
Hazme entender mi transgresión y mi pecado.
13:24 ¿Por qué escondes tu rostro,
Y me cuentas por tu enemigo?
13:25 ¿A la hoja arrebatada has de quebrantar,
Y a una paja seca has de perseguir?
13:26 ¿Por qué escribes contra mí amarguras,
Y me haces cargo de los pecados de mi juventud?
13:27 Pones además mis pies en el cepo, y observas todos mis caminos,
Trazando un límite para las plantas de mis pies.
13:28 Y mi cuerpo se va gastando como de carcoma,
Como vestido que roe la polilla.

Capítulo 14
Job discurre sobre la brevedad de la vida
é
14:1 El hombre nacido de mujer,
Corto de días, y hastiado de sinsabores,
14:2 Sale como una flor y es cortado,
Y huye como la sombra y no permanece.
14:3 ¿Sobre éste abres tus ojos,
Y me traes a juicio contigo?
14:4 ¿Quién hará limpio a lo inmundo?
Nadie.
14:5 Ciertamente sus días están determinados,
Y el número de sus meses está cerca de ti;
Le pusiste límites, de los cuales no pasará.
14:6 Si tú lo abandonares, él dejará de ser;
Entre tanto deseará, como el jornalero, su día.
14:7 Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza;
Retoñará aún, y sus renuevos no faltarán.
14:8 Si se envejeciere en la tierra su raíz,
Y su tronco fuere muerto en el polvo,
14:9 Al percibir el agua reverdecerá,
Y hará copa como planta nueva.
14:10 Mas el hombre morirá, y será cortado;
Perecerá el hombre, ¿y dónde estará él?
14:11 Como las aguas se van del mar,
Y el río se agota y se seca,
14:12 Así el hombre yace y no vuelve a levantarse;
Hasta que no haya cielo, no despertarán,
Ni se levantarán de su sueño.
14:13 ¡Oh, quién me diera que me escondieses en el Seol,
Que me encubrieses hasta apaciguarse tu ira,
Que me pusieses plazo, y de mí te acordaras!
14:14 Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir?
Todos los días de mi edad esperaré,
Hasta que venga mi liberación.
14:15 Entonces llamarás, y yo te responderé;
Tendrás afecto a la hechura de tus manos.
14:16 Pero ahora me cuentas los pasos,
Y no das tregua a mi pecado;
14:17 Tienes sellada en saco mi prevaricación,
Y tienes cosida mi iniquidad.
14:18 Ciertamente el monte que cae se deshace,
Y las peñas son removidas de su lugar;
14:19 Las piedras se desgastan con el agua impetuosa, que se lleva el polvo de la tierra;
De igual manera haces tú perecer la esperanza del hombre.
14:20 Para siempre serás más fuerte que él, y él se va;
Demudarás su rostro, y le despedirás.
14:21 Sus hijos tendrán honores, pero él no lo sabrá;
O serán humillados, y no entenderá de ello.
14:22 Mas su carne sobre él se dolerá,
Y se entristecerá en él su alma.

Capítulo 15
Elifaz reprende a Job
é
15:1 Respondió Elifaz temanita, y dijo:
15:2 ¿Proferirá el sabio vana sabiduría,
Y llenará su vientre de viento solano?
15:3 ¿Disputará con palabras inútiles,
Y con razones sin provecho?
15:4 Tú también disipas el temor,
Y menoscabas la oración delante de Dios.
15:5 Porque tu boca declaró tu iniquidad,
Pues has escogido el hablar de los astutos.
15:6 Tu boca te condenará, y no yo;
Y tus labios testificarán contra ti.
15:7 ¿Naciste tú primero que Adán?
¿O fuiste formado antes que los collados?
15:8 ¿Oíste tú el secreto de Dios,
Y está limitada a ti la sabiduría?
15:9 ¿Qué sabes tú que no sepamos?
¿Qué entiendes tú que no se halle en nosotros?
15:10 Cabezas canas y hombres muy ancianos hay entre nosotros,
Mucho más avanzados en días que tu padre.
15:11 ¿En tan poco tienes las consolaciones de Dios,
Y las palabras que con dulzura se te dicen?
15:12 ¿Por qué tu corazón te aleja,
Y por qué guiñan tus ojos,
15:13 Para que contra Dios vuelvas tu espíritu,
Y saques tales palabras de tu boca?
15:14 ¿Qué cosa es el hombre para que sea limpio,
Y para que se justifique el nacido de mujer?
15:15 He aquí, en sus santos no confía,
Y ni aun los cielos son limpios delante de sus ojos;
15:16 ¿Cuánto menos el hombre abominable y vil,
Que bebe la iniquidad como agua?
15:17 Escúchame; yo te mostraré,
Y te contaré lo que he visto;
15:18 Lo que los sabios nos contaron
De sus padres, y no lo encubrieron;
15:19 A quienes únicamente fue dada la tierra,
Y no pasó extraño por en medio de ellos.
15:20 Todos sus días, el impío es atormentado de dolor,
Y el número de sus años está escondido para el violento.
15:21 Estruendos espantosos hay en sus oídos;
En la prosperidad el asolador vendrá sobre él.
15:22 El no cree que volverá de las tinieblas,
Y descubierto está para la espada.
15:23 Vaga alrededor tras el pan, diciendo: ¿En dónde está?
Sabe que le está preparado día de tinieblas.
15:24 Tribulación y angustia le turbarán,
Y se esforzarán contra él como un rey dispuesto para la batalla,
15:25 Por cuanto él extendió su mano contra Dios,
Y se portó con soberbia contra el Todopoderoso.
15:26 Corrió contra él con cuello erguido,
Con la espesa barrera de sus escudos.
15:27 Porque la gordura cubrió su rostro,
E hizo pliegues sobre sus ijares;
15:28 Y habitó las ciudades asoladas,
Las casas inhabitadas,
Que estaban en ruinas.
15:29 No prosperará, ni durarán sus riquezas,
Ni extenderá por la tierra su hermosura.
15:30 No escapará de las tinieblas;
La llama secará sus ramas,
Y con el aliento de su boca perecerá.
15:31 No confíe el iluso en la vanidad,
Porque ella será su recompensa.
15:32 El será cortado antes de su tiempo,
Y sus renuevos no reverdecerán.
15:33 Perderá su agraz como la vid,
Y derramará su flor como el olivo.
15:34 Porque la congregación de los impíos será asolada,
Y fuego consumirá las tiendas de soborno.
15:35 Concibieron dolor, dieron a luz iniquidad,
Y en sus entrañas traman engaño.

Capítulo 16
Job se queja contra Dios
é
16:1 Respondió Job, y dijo:
16:2 Muchas veces he oído cosas como estas;
Consoladores molestos sois todos vosotros.
16:3 ¿Tendrán fin las palabras vacías?
¿O qué te anima a responder?
16:4 También yo podría hablar como vosotros,
Si vuestra alma estuviera en lugar de la mía;
Yo podría hilvanar contra vosotros palabras,
Y sobre vosotros mover mi cabeza.
16:5 Pero yo os alentaría con mis palabras,
Y la consolación de mis labios apaciguaría vuestro dolor.
16:6 Si hablo, mi dolor no cesa;
Y si dejo de hablar, no se aparta de mí.
16:7 Pero ahora tú me has fatigado;
Has asolado toda mi compañía.
16:8 Tú me has llenado de arrugas; testigo es mi flacura,
Que se levanta contra mí para testificar en mi rostro.
16:9 Su furor me despedazó, y me ha sido contrario;
Crujió sus dientes contra mí;
Contra mí aguzó sus ojos mi enemigo.
16:10 Abrieron contra mí su boca;
Hirieron mis mejillas con afrenta;
Contra mí se juntaron todos.
16:11 Me ha entregado Dios al mentiroso,
Y en las manos de los impíos me hizo caer.
16:12 Próspero estaba, y me desmenuzó;
Me arrebató por la cerviz y me despedazó,
Y me puso por blanco suyo.
16:13 Me rodearon sus flecheros,
Partió mis riñones, y no perdonó;
Mi hiel derramó por tierra.
16:14 Me quebrantó de quebranto en quebranto;
Corrió contra mí como un gigante.
16:15 Cosí cilicio sobre mi piel,
Y puse mi cabeza en el polvo.
16:16 Mi rostro está inflamado con el lloro,
Y mis párpados entenebrecidos,
16:17 A pesar de no haber iniquidad en mis manos,
Y de haber sido mi oración pura.
16:18 ¡Oh tierra! no cubras mi sangre,
Y no haya lugar para mi clamor.
16:19 Mas he aquí que en los cielos está mi testigo,
Y mi testimonio en las alturas.
16:20 Disputadores son mis amigos;
Mas ante Dios derramaré mis lágrimas.
16:21 ¡Ojalá pudiese disputar el hombre con Dios,
Como con su prójimo!
16:22 Mas los años contados vendrán,
Y yo iré por el camino de donde no volveré.

Capítulo 17

é
17:1 Mi aliento se agota, se acortan mis días,
Y me está preparado el sepulcro.
17:2 No hay conmigo sino escarnecedores,
En cuya amargura se detienen mis ojos.
17:3 Dame fianza, oh Dios; sea mi protección cerca de ti.
Porque ¿quién querría responder por mí?
17:4 Porque a éstos has escondido de su corazón la inteligencia;
Por tanto, no los exaltarás.
17:5 Al que denuncia a sus amigos como presa,
Los ojos de sus hijos desfallecerán.
17:6 El me ha puesto por refrán de pueblos,
Y delante de ellos he sido como tamboril.
17:7 Mis ojos se oscurecieron por el dolor,
Y mis pensamientos todos son como sombra.
17:8 Los rectos se maravillarán de esto,
Y el inocente se levantará contra el impío.
17:9 No obstante, proseguirá el justo su camino,
Y el limpio de manos aumentará la fuerza.
17:10 Pero volved todos vosotros, y venid ahora,
Y no hallaré entre vosotros sabio.
17:11 Pasaron mis días, fueron arrancados mis pensamientos,
Los designios de mi corazón.
17:12 Pusieron la noche por día,
Y la luz se acorta delante de las tinieblas.
17:13 Si yo espero, el Seol es mi casa;
Haré mi cama en las tinieblas.
17:14 A la corrupción he dicho: Mi padre eres tú;
A los gusanos: Mi madre y mi hermana.
17:15 ¿Dónde, pues, estará ahora mi esperanza?
Y mi esperanza, ¿quién la verá?
17:16 A la profundidad del Seol descenderán,
Y juntamente descansarán en el polvo.

Capítulo 18
Bildad describe la suerte de los malos
é
18:1 Respondió Bildad suhita, y dijo:
18:2 ¿Cuándo pondréis fin a las palabras?
Entended, y después hablemos.
18:3 ¿Por qué somos tenidos por bestias,
Y a vuestros ojos somos viles?
18:4 Oh tú, que te despedazas en tu furor,
¿Será abandonada la tierra por tu causa,
Y serán removidas de su lugar las peñas?
18:5 Ciertamente la luz de los impíos será apagada,
Y no resplandecerá la centella de su fuego.
18:6 La luz se oscurecerá en su tienda,
Y se apagará sobre él su lámpara.
18:7 Sus pasos vigorosos serán acortados,
Y su mismo consejo lo precipitará.
18:8 Porque red será echada a sus pies,
Y sobre mallas andará.
18:9 Lazo prenderá su calcañar;
Se afirmará la trampa contra él.
18:10 Su cuerda está escondida en la tierra,
Y una trampa le aguarda en la senda.
18:11 De todas partes lo asombrarán temores,
Y le harán huir desconcertado.
18:12 Serán gastadas de hambre sus fuerzas,
Y a su lado estará preparado quebrantamiento.
18:13 La enfermedad roerá su piel,
Y a sus miembros devorará el primogénito de la muerte.
18:14 Su confianza será arrancada de su tienda,
Y al rey de los espantos será conducido.
18:15 En su tienda morará como si no fuese suya;
Piedra de azufre será esparcida sobre su morada.
18:16 Abajo se secarán sus raíces,
Y arriba serán cortadas sus ramas.
18:17 Su memoria perecerá de la tierra,
Y no tendrá nombre por las calles.
18:18 De la luz será lanzado a las tinieblas,
Y echado fuera del mundo.
18:19 No tendrá hijo ni nieto en su pueblo,
Ni quien le suceda en sus moradas.
18:20 Sobre su día se espantarán los de occidente,
Y pavor caerá sobre los de oriente.
18:21 Ciertamente tales son las moradas del impío,
Y este será el lugar del que no conoció a Dios.

Capítulo 19
Job confía en que Dios lo justificará
é
19:1 Respondió entonces Job, y dijo:
19:2 ¿Hasta cuándo angustiaréis mi alma,
Y me moleréis con palabras?
19:3 Ya me habéis vituperado diez veces;
¿No os avergonzáis de injuriarme?
19:4 Aun siendo verdad que yo haya errado,
Sobre mí recaería mi error.
19:5 Pero si vosotros os engrandecéis contra mí,
Y contra mí alegáis mi oprobio,
19:6 Sabed ahora que Dios me ha derribado,
Y me ha envuelto en su red.
19:7 He aquí, yo clamaré agravio, y no seré oído;
Daré voces, y no habrá juicio.
19:8 Cercó de vallado mi camino, y no pasaré;
Y sobre mis veredas puso tinieblas.
19:9 Me ha despojado de mi gloria,
Y quitado la corona de mi cabeza.
19:10 Me arruinó por todos lados, y perezco;
Y ha hecho pasar mi esperanza como árbol arrancado.
19:11 Hizo arder contra mí su furor,
Y me contó para sí entre sus enemigos.
19:12 Vinieron sus ejércitos a una, y se atrincheraron en mí,
Y acamparon en derredor de mi tienda.
19:13 Hizo alejar de mí a mis hermanos,
Y mis conocidos como extraños se apartaron de mí.
19:14 Mis parientes se detuvieron,
Y mis conocidos se olvidaron de mí.
19:15 Los moradores de mi casa y mis criadas me tuvieron por extraño;
Forastero fui yo a sus ojos.
19:16 Llamé a mi siervo, y no respondió;
De mi propia boca le suplicaba.
19:17 Mi aliento vino a ser extraño a mi mujer,
Aunque por los hijos de mis entrañas le rogaba.
19:18 Aun los muchachos me menospreciaron;
Al levantarme, hablaban contra mí.
19:19 Todos mis íntimos amigos me aborrecieron,
Y los que yo amaba se volvieron contra mí.
19:20 Mi piel y mi carne se pegaron a mis huesos,
Y he escapado con sólo la piel de mis dientes.
19:21 ¡Oh, vosotros mis amigos, tened compasión de mí, tened compasión de mí!
Porque la mano de Dios me ha tocado.
19:22 ¿Por qué me perseguís como Dios,
Y ni aun de mi carne os saciáis?
19:23 ¡Quién diese ahora que mis palabras fuesen escritas!
¡Quién diese que se escribiesen en un libro;
19:24 Que con cincel de hierro y con plomo
Fuesen esculpidas en piedra para siempre!
19:25 Yo sé que mi Redentor vive,
Y al fin se levantará sobre el polvo;
19:26 Y después de deshecha esta mi piel,
En mi carne he de ver a Dios;
19:27 Al cual veré por mí mismo,
Y mis ojos lo verán, y no otro,
Aunque mi corazón desfallece dentro de mí.
19:28 Mas debierais decir: ¿Por qué le perseguimos?
Ya que la raíz del asunto se halla en mí.
19:29 Temed vosotros delante de la espada;
Porque sobreviene el furor de la espada a causa de las injusticias,
Para que sepáis que hay un juicio.

Capítulo 20
Zofar describe las calamidades de los malos
é
20:1 Respondió Zofar naamatita, y dijo:
20:2 Por cierto mis pensamientos me hacen responder,
Y por tanto me apresuro.
20:3 La reprensión de mi censura he oído,
Y me hace responder el espíritu de mi inteligencia.
20:4 ¿No sabes esto, que así fue siempre,
Desde el tiempo que fue puesto el hombre sobre la tierra,
20:5 Que la alegría de los malos es breve,
Y el gozo del impío por un momento?
20:6 Aunque subiere su altivez hasta el cielo,
Y su cabeza tocare en las nubes,
20:7 Como su estiércol, perecerá para siempre;
Los que le hubieren visto dirán: ¿Qué hay de él?
20:8 Como sueño volará, y no será hallado,
Y se disipará como visión nocturna.
20:9 El ojo que le veía, nunca más le verá,
Ni su lugar le conocerá más.
20:10 Sus hijos solicitarán el favor de los pobres,
Y sus manos devolverán lo que él robó.
20:11 Sus huesos están llenos de su juventud,
Mas con él en el polvo yacerán.
20:12 Si el mal se endulzó en su boca,
Si lo ocultaba debajo de su lengua,
20:13 Si le parecía bien, y no lo dejaba,
Sino que lo detenía en su paladar;
20:14 Su comida se mudará en sus entrañas;
Hiel de áspides será dentro de él.
20:15 Devoró riquezas, pero las vomitará;
De su vientre las sacará Dios.
20:16 Veneno de áspides chupará;
Lo matará lengua de víbora.
20:17 No verá los arroyos, los ríos,
Los torrentes de miel y de leche.
20:18 Restituirá el trabajo conforme a los bienes que tomó,
Y no los tragará ni gozará.
20:19 Por cuanto quebrantó y desamparó a los pobres,
Robó casas, y no las edificó;
20:20 Por tanto, no tendrá sosiego en su vientre,
Ni salvará nada de lo que codiciaba.
20:21 No quedó nada que no comiese;
Por tanto, su bienestar no será duradero.
20:22 En el colmo de su abundancia padecerá estrechez;
La mano de todos los malvados vendrá sobre él.
20:23 Cuando se pusiere a llenar su vientre,
Dios enviará sobre él el ardor de su ira,
Y la hará llover sobre él y sobre su comida.
20:24 Huirá de las armas de hierro,
Y el arco de bronce le atravesará.
20:25 La saeta le traspasará y saldrá de su cuerpo,
Y la punta relumbrante saldrá por su hiel;
Sobre él vendrán terrores.
20:26 Todas las tinieblas están reservadas para sus tesoros;
Fuego no atizado los consumirá;
Devorará lo que quede en su tienda.
20:27 Los cielos descubrirán su iniquidad,
Y la tierra se levantará contra él.
20:28 Los renuevos de su casa serán transportados;
Serán esparcidos en el día de su furor.
20:29 Esta es la porción que Dios prepara al hombre impío,
Y la heredad que Dios le señala por su palabra.

Capítulo 21
Job afirma que los malos prosperan
é
21:1 Entonces respondió Job, y dijo:
21:2 Oíd atentamente mi palabra,
Y sea esto el consuelo que me deis.
21:3 Toleradme, y yo hablaré;
Y después que haya hablado, escarneced.
21:4 ¿Acaso me quejo yo de algún hombre?
¿Y por qué no se ha de angustiar mi espíritu?
21:5 Miradme, y espantaos,
Y poned la mano sobre la boca.
21:6 Aun yo mismo, cuando me acuerdo, me asombro,
Y el temblor estremece mi carne.
21:7 ¿Por qué viven los impíos,
Y se envejecen, y aun crecen en riquezas?
21:8 Su descendencia se robustece a su vista,
Y sus renuevos están delante de sus ojos.
21:9 Sus casas están a salvo de temor,
Ni viene azote de Dios sobre ellos.
21:10 Sus toros engendran, y no fallan;
Paren sus vacas, y no malogran su cría.
21:11 Salen sus pequeñuelos como manada,
Y sus hijos andan saltando.
21:12 Al son de tamboril y de cítara saltan,
Y se regocijan al son de la flauta.
21:13 Pasan sus días en prosperidad,
Y en paz descienden al Seol.
21:14 Dicen, pues, a Dios: Apártate de nosotros,
Porque no queremos el conocimiento de tus caminos.
21:15 ¿Quién es el Todopoderoso, para que le sirvamos?
¿Y de qué nos aprovechará que oremos a él?
21:16 He aquí que su bien no está en mano de ellos;
El consejo de los impíos lejos esté de mí.
21:17 ¡Oh, cuántas veces la lámpara de los impíos es apagada,
Y viene sobre ellos su quebranto,
Y Dios en su ira les reparte dolores!
21:18 Serán como la paja delante del viento,
Y como el tamo que arrebata el torbellino.
21:19 Dios guardará para los hijos de ellos su violencia;
Le dará su pago, para que conozca.
21:20 Verán sus ojos su quebranto,
Y beberá de la ira del Todopoderoso.
21:21 Porque ¿qué deleite tendrá él de su casa después de sí,
Siendo cortado el número de sus meses?
21:22 ¿Enseñará alguien a Dios sabiduría,
Juzgando él a los que están elevados?
21:23 Este morirá en el vigor de su hermosura, todo quieto y pacífico;
21:24 Sus vasijas estarán llenas de leche,
Y sus huesos serán regados de tuétano.
21:25 Y este otro morirá en amargura de ánimo,
Y sin haber comido jamás con gusto.
21:26 Igualmente yacerán ellos en el polvo,
Y gusanos los cubrirán.
21:27 He aquí, yo conozco vuestros pensamientos,
Y las imaginaciones que contra mí forjáis.
21:28 Porque decís: ¿Qué hay de la casa del príncipe,
Y qué de la tienda de las moradas de los impíos?
21:29 ¿No habéis preguntado a los que pasan por los caminos,
Y no habéis conocido su respuesta,
21:30 Que el malo es preservado en el día de la destrucción?
Guardado será en el día de la ira.
21:31 ¿Quién le denunciará en su cara su camino?
Y de lo que él hizo, ¿quién le dará el pago?
21:32 Porque llevado será a los sepulcros,
Y sobre su túmulo estarán velando.
21:33 Los terrones del valle le serán dulces;
Tras de él será llevado todo hombre,
Y antes de él han ido innumerables.
21:34 ¿Cómo, pues, me consoláis en vano,
Viniendo a parar vuestras respuestas en falacia?

Capítulo 22
Elifaz acusa a Job de gran maldad
é
22:1 Respondió Elifaz temanita, y dijo:
22:2 ¿Traerá el hombre provecho a Dios?
Al contrario, para sí mismo es provechoso el hombre sabio.
22:3 ¿Tiene contentamiento el Omnipotente en que tú seas justificado,
O provecho de que tú hagas perfectos tus caminos?Job 35. 6-8
22:4 ¿Acaso te castiga,
O viene a juicio contigo, a causa de tu piedad?
22:5 Por cierto tu malicia es grande,
Y tus maldades no tienen fin.
22:6 Porque sacaste prenda a tus hermanos sin causa,
Y despojaste de sus ropas a los desnudos.
22:7 No diste de beber agua al cansado,
Y detuviste el pan al hambriento.
22:8 Pero el hombre pudiente tuvo la tierra,
Y habitó en ella el distinguido.
22:9 A las viudas enviaste vacías,
Y los brazos de los huérfanos fueron quebrados.
22:10 Por tanto, hay lazos alrededor de ti,
Y te turba espanto repentino;
22:11 O tinieblas, para que no veas,
Y abundancia de agua te cubre.
22:12 ¿No está Dios en la altura de los cielos?
Mira lo encumbrado de las estrellas, cuán elevadas están.
22:13 ¿Y dirás tú: ¿Qué sabe Dios?
¿Cómo juzgará a través de la oscuridad?
22:14 Las nubes le rodearon, y no ve;
Y por el circuito del cielo se pasea.
22:15 ¿Quieres tú seguir la senda antigua
Que pisaron los hombres perversos,
22:16 Los cuales fueron cortados antes de tiempo,
Cuyo fundamento fue como un río derramado?
22:17 Decían a Dios: Apártate de nosotros.
¿Y qué les había hecho el Omnipotente?
22:18 Les había colmado de bienes sus casas.
Pero sea el consejo de ellos lejos de mí.
22:19 Verán los justos y se gozarán;
Y el inocente los escarnecerá, diciendo:
22:20 Fueron destruidos nuestros adversarios,
Y el fuego consumió lo que de ellos quedó.
22:21 Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz;
Y por ello te vendrá bien.
22:22 Toma ahora la ley de su boca,
Y pon sus palabras en tu corazón.
22:23 Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado;
Alejarás de tu tienda la aflicción;
22:24 Tendrás más oro que tierra,
Y como piedras de arroyos oro de Ofir;
22:25 El Todopoderoso será tu defensa,
Y tendrás plata en abundancia.
22:26 Porque entonces te deleitarás en el Omnipotente,
Y alzarás a Dios tu rostro.
22:27 Orarás a él, y él te oirá;
Y tú pagarás tus votos.
22:28 Determinarás asimismo una cosa, y te será firme,
Y sobre tus caminos resplandecerá luz.
22:29 Cuando fueren abatidos, dirás tú: Enaltecimiento habrá;
Y Dios salvará al humilde de ojos.
22:30 El libertará al inocente,
Y por la limpieza de tus manos éste será librado.

Capítulo 23
Job desea abogar su causa delante de Dios
é
23:1 Respondió Job, y dijo:
23:2 Hoy también hablaré con amargura;
Porque es más grave mi llaga que mi gemido.
23:3 ¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios!
Yo iría hasta su silla.
23:4 Expondría mi causa delante de él,
Y llenaría mi boca de argumentos.
23:5 Yo sabría lo que él me respondiese,
Y entendería lo que me dijera.
23:6 ¿Contendería conmigo con grandeza de fuerza?
No; antes él me atendería.
23:7 Allí el justo razonaría con él;
Y yo escaparía para siempre de mi juez.
23:8 He aquí yo iré al oriente, y no lo hallaré;
Y al occidente, y no lo percibiré;
23:9 Si muestra su poder al norte, yo no lo veré;
Al sur se esconderá, y no lo veré.
23:10 Mas él conoce mi camino;
Me probará, y saldré como oro.
23:11 Mis pies han seguido sus pisadas;
Guardé su camino, y no me aparté.
23:12 Del mandamiento de sus labios nunca me separé;
Guardé las palabras de su boca más que mi comida.
23:13 Pero si él determina una cosa, ¿quién lo hará cambiar?
Su alma deseó, e hizo.
23:14 El, pues, acabará lo que ha determinado de mí;
Y muchas cosas como estas hay en él.
23:15 Por lo cual yo me espanto en su presencia;
Cuando lo considero, tiemblo a causa de él.
23:16 Dios ha enervado mi corazón,
Y me ha turbado el Omnipotente.
23:17 ¿Por qué no fui yo cortado delante de las tinieblas,
Ni fue cubierto con oscuridad mi rostro?

Capítulo 24
Job se queja de que Dios es indiferente ante la maldad
é
24:1 Puesto que no son ocultos los tiempos al Todopoderoso,
¿Por qué los que le conocen no ven sus días?
24:2 Traspasan los linderos,
Roban los ganados, y los apacientan.
24:3 Se llevan el asno de los huérfanos,
Y toman en prenda el buey de la viuda.
24:4 Hacen apartar del camino a los menesterosos,
Y todos los pobres de la tierra se esconden.
24:5 He aquí, como asnos monteses en el desierto,
Salen a su obra madrugando para robar;
El desierto es mantenimiento de sus hijos.
24:6 En el campo siegan su pasto,
Y los impíos vendimian la viña ajena.
24:7 Al desnudo hacen dormir sin ropa,
Sin tener cobertura contra el frío.
24:8 Con las lluvias de los montes se mojan,
Y abrazan las peñas por falta de abrigo.
24:9 Quitan el pecho a los huérfanos,
Y de sobre el pobre toman la prenda.
24:10 Al desnudo hacen andar sin vestido,
Y a los hambrientos quitan las gavillas.
24:11 Dentro de sus paredes exprimen el aceite,
Pisan los lagares, y mueren de sed.
24:12 Desde la ciudad gimen los moribundos,
Y claman las almas de los heridos de muerte,
Pero Dios no atiende su oración.
24:13 Ellos son los que, rebeldes a la luz,
Nunca conocieron sus caminos,
Ni estuvieron en sus veredas.
24:14 A la luz se levanta el matador; mata al pobre y al necesitado,
Y de noche es como ladrón.
24:15 El ojo del adúltero está aguardando la noche,
Diciendo: No me verá nadie;
Y esconde su rostro.
24:16 En las tinieblas minan las casas
Que de día para sí señalaron;
No conocen la luz.
24:17 Porque la mañana es para todos ellos como sombra de muerte;
Si son conocidos, terrores de sombra de muerte los toman.
24:18 Huyen ligeros como corriente de aguas;
Su porción es maldita en la tierra;
No andarán por el camino de las viñas.
24:19 La sequía y el calor arrebatan las aguas de la nieve;
Así también el Seol a los pecadores.
24:20 Los olvidará el seno materno; de ellos sentirán los gusanos dulzura;
Nunca más habrá de ellos memoria,
Y como un árbol los impíos serán quebrantados.
24:21 A la mujer estéril, que no concebía, afligió,
Y a la viuda nunca hizo bien.
24:22 Pero a los fuertes adelantó con su poder;
Una vez que se levante, ninguno está seguro de la vida.
24:23 El les da seguridad y confianza;
Sus ojos están sobre los caminos de ellos.
24:24 Fueron exaltados un poco, mas desaparecen,
Y son abatidos como todos los demás;
Serán encerrados, y cortados como cabezas de espigas.
24:25 Y si no, ¿quién me desmentirá ahora,
O reducirá a nada mis palabras?

Capítulo 25
Bildad niega que el hombre pueda ser justificado delante de Dios
é
25:1 Respondió Bildad suhita, y dijo:
25:2 El señorío y el temor están con él;
El hace paz en sus alturas.
25:3 ¿Tienen sus ejércitos número?
¿Sobre quién no está su luz?
25:4 ¿Cómo, pues, se justificará el hombre para con Dios?
¿Y cómo será limpio el que nace de mujer?
25:5 He aquí que ni aun la misma luna será resplandeciente,
Ni las estrellas son limpias delante de sus ojos;
25:6 ¿Cuánto menos el hombre, que es un gusano,
Y el hijo de hombre, también gusano?

Capítulo 26
Job proclama la soberanía de Dios
é
26:1 Respondió Job, y dijo:
26:2 ¿En qué ayudaste al que no tiene poder?
¿Cómo has amparado al brazo sin fuerza?
26:3 ¿En qué aconsejaste al que no tiene ciencia,
Y qué plenitud de inteligencia has dado a conocer?
26:4 ¿A quién has anunciado palabras,
Y de quién es el espíritu que de ti procede?
26:5 Las sombras tiemblan en lo profundo,
Los mares y cuanto en ellos mora.
26:6 El Seol está descubierto delante de él, y el Abadón no tiene cobertura.
26:7 El extiende el norte sobre vacío,
Cuelga la tierra sobre nada.
26:8 Ata las aguas en sus nubes,
Y las nubes no se rompen debajo de ellas.
26:9 El encubre la faz de su trono,
Y sobre él extiende su nube.
26:10 Puso límite a la superficie de las aguas,
Hasta el fin de la luz y las tinieblas.
26:11 Las columnas del cielo tiemblan,
Y se espantan a su reprensión.
26:12 El agita el mar con su poder,
Y con su entendimiento hiere la arrogancia suya.
26:13 Su espíritu adornó los cielos;
Su mano creó la serpiente tortuosa.
26:14 He aquí, estas cosas son sólo los bordes de sus caminos;
¡Y cuán leve es el susurro que hemos oído de él!
Pero el trueno de su poder, ¿quién lo puede comprender?

Capítulo 27
Job describe el castigo de los malos
é
27:1 Reasumió Job su discurso, y dijo:
27:2 Vive Dios, que ha quitado mi derecho,
Y el Omnipotente, que amargó el alma mía,
27:3 Que todo el tiempo que mi alma esté en mí,
Y haya hálito de Dios en mis narices,
27:4 Mis labios no hablarán iniquidad,
Ni mi lengua pronunciará engaño.
27:5 Nunca tal acontezca que yo os justifique;
Hasta que muera, no quitaré de mí mi integridad.
27:6 Mi justicia tengo asida, y no la cederé;
No me reprochará mi corazón en todos mis días.
27:7 Sea como el impío mi enemigo,
Y como el inicuo mi adversario.
27:8 Porque ¿cuál es la esperanza del impío, por mucho que hubiere robado,
Cuando Dios le quitare la vida?
27:9 ¿Oirá Dios su clamor
Cuando la tribulación viniere sobre él?
27:10 ¿Se deleitará en el Omnipotente?
¿Invocará a Dios en todo tiempo?
27:11 Yo os enseñaré en cuanto a la mano de Dios;
No esconderé lo que hay para con el Omnipotente.
27:12 He aquí que todos vosotros lo habéis visto;
¿Por qué, pues, os habéis hecho tan enteramente vanos?
27:13 Esta es para con Dios la porción del hombre impío,
Y la herencia que los violentos han de recibir del Omnipotente:
27:14 Si sus hijos fueren multiplicados, serán para la espada;
Y sus pequeños no se saciarán de pan.
27:15 Los que de él quedaren, en muerte serán sepultados,
Y no los llorarán sus viudas.
27:16 Aunque amontone plata como polvo,
Y prepare ropa como lodo;
27:17 La habrá preparado él, mas el justo se vestirá,
Y el inocente repartirá la plata.
27:18 Edificó su casa como la polilla,
Y como enramada que hizo el guarda.
27:19 Rico se acuesta, pero por última vez;
Abrirá sus ojos, y nada tendrá.
27:20 Se apoderarán de él terrores como aguas;
Torbellino lo arrebatará de noche.
27:21 Le eleva el solano, y se va;
Y tempestad lo arrebatará de su lugar.
27:22 Dios, pues, descargará sobre él, y no perdonará;
Hará él por huir de su mano.
27:23 Batirán las manos sobre él,
Y desde su lugar le silbarán.

Capítulo 28
El hombre en busca de la sabiduría
é
28:1 Ciertamente la plata tiene sus veneros,
Y el oro lugar donde se refina.
28:2 El hierro se saca del polvo,
Y de la piedra se funde el cobre.
28:3 A las tinieblas ponen término,
Y examinan todo a la perfección,
Las piedras que hay en oscuridad y en sombra de muerte.
28:4 Abren minas lejos de lo habitado,
En lugares olvidados, donde el pie no pasa.
Son suspendidos y balanceados, lejos de los demás hombres.
28:5 De la tierra nace el pan,
Y debajo de ella está como convertida en fuego.
28:6 Lugar hay cuyas piedras son zafiro,
Y sus polvos de oro.
28:7 Senda que nunca la conoció ave,
Ni ojo de buitre la vio;
28:8 Nunca la pisaron animales fieros,
Ni león pasó por ella.
28:9 En el pedernal puso su mano,
Y trastornó de raíz los montes.
28:10 De los peñascos cortó ríos,
Y sus ojos vieron todo lo preciado.
28:11 Detuvo los ríos en su nacimiento,
E hizo salir a luz lo escondido.
28:12 Mas ¿dónde se hallará la sabiduría?
¿Dónde está el lugar de la inteligencia?
28:13 No conoce su valor el hombre,
Ni se halla en la tierra de los vivientes.
28:14 El abismo dice: No está en mí;
Y el mar dijo: Ni conmigo.
28:15 No se dará por oro,
Ni su precio será a peso de plata.
28:16 No puede ser apreciada con oro de Ofir,
Ni con ónice precioso, ni con zafiro.
28:17 El oro no se le igualará, ni el diamante,
Ni se cambiará por alhajas de oro fino.
28:18 No se hará mención de coral ni de perlas;
La sabiduría es mejor que las piedras preciosas.
28:19 No se igualará con ella topacio de Etiopía;
No se podrá apreciar con oro fino.
28:20 ¿De dónde, pues, vendrá la sabiduría?
¿Y dónde está el lugar de la inteligencia?
28:21 Porque encubierta está a los ojos de todo viviente,
Y a toda ave del cielo es oculta.
28:22 El Abadón y la muerte dijeron:
Su fama hemos oído con nuestros oídos.
28:23 Dios entiende el camino de ella,
Y conoce su lugar.
28:24 Porque él mira hasta los fines de la tierra,
Y ve cuanto hay bajo los cielos.
28:25 Al dar peso al viento,
Y poner las aguas por medida;
28:26 Cuando él dio ley a la lluvia,
Y camino al relámpago de los truenos,
28:27 Entonces la veía él, y la manifestaba;
La preparó y la descubrió también.
28:28 Y dijo al hombre:
He aquí que el temor del Señor es la sabiduría,Salmos 111. 10Proverbios 1. 7Proverbios 9. 10
Y el apartarse del mal, la inteligencia.

Capítulo 29
Job recuerda su felicidad anterior
é
29:1 Volvió Job a reanudar su discurso, y dijo:
29:2 ¡Quién me volviese como en los meses pasados,
Como en los días en que Dios me guardaba,
29:3 Cuando hacía resplandecer sobre mi cabeza su lámpara,
A cuya luz yo caminaba en la oscuridad;
29:4 Como fui en los días de mi juventud,
Cuando el favor de Dios velaba sobre mi tienda;
29:5 Cuando aún estaba conmigo el Omnipotente,
Y mis hijos alrededor de mí;
29:6 Cuando lavaba yo mis pasos con leche,
Y la piedra me derramaba ríos de aceite!
29:7 Cuando yo salía a la puerta a juicio,
Y en la plaza hacía preparar mi asiento,
29:8 Los jóvenes me veían, y se escondían;
Y los ancianos se levantaban, y estaban de pie.
29:9 Los príncipes detenían sus palabras;
Ponían la mano sobre su boca.
29:10 La voz de los principales se apagaba,
Y su lengua se pegaba a su paladar.
29:11 Los oídos que me oían me llamaban bienaventurado,
Y los ojos que me veían me daban testimonio,
29:12 Porque yo libraba al pobre que clamaba,
Y al huérfano que carecía de ayudador.
29:13 La bendición del que se iba a perder venía sobre mí,
Y al corazón de la viuda yo daba alegría.
29:14 Me vestía de justicia, y ella me cubría;
Como manto y diadema era mi rectitud.
29:15 Yo era ojos al ciego,
Y pies al cojo.
29:16 A los menesterosos era padre,
Y de la causa que no entendía, me informaba con diligencia;
29:17 Y quebrantaba los colmillos del inicuo,
Y de sus dientes hacía soltar la presa.
29:18 Decía yo: En mi nido moriré,
Y como arena multiplicaré mis días.
29:19 Mi raíz estaba abierta junto a las aguas,
Y en mis ramas permanecía el rocío.
29:20 Mi honra se renovaba en mí,
Y mi arco se fortalecía en mi mano.
29:21 Me oían, y esperaban,
Y callaban a mi consejo.
29:22 Tras mi palabra no replicaban,
Y mi razón destilaba sobre ellos.
29:23 Me esperaban como a la lluvia,
Y abrían su boca como a la lluvia tardía.
29:24 Si me reía con ellos, no lo creían;
Y no abatían la luz de mi rostro.
29:25 Calificaba yo el camino de ellos, y me sentaba entre ellos como el jefe;
Y moraba como rey en el ejército,
Como el que consuela a los que lloran.

Capítulo 30
Job lamenta su desdicha actual
é
30:1 Pero ahora se ríen de mí los más jóvenes que yo,
A cuyos padres yo desdeñara poner con los perros de mi ganado.
30:2 ¿Y de qué me serviría ni aun la fuerza de sus manos?
No tienen fuerza alguna.
30:3 Por causa de la pobreza y del hambre andaban solos;
Huían a la soledad, a lugar tenebroso, asolado y desierto.
30:4 Recogían malvas entre los arbustos,
Y raíces de enebro para calentarse.
30:5 Eran arrojados de entre las gentes,
Y todos les daban grita como tras el ladrón.
30:6 Habitaban en las barrancas de los arroyos,
En las cavernas de la tierra, y en las rocas.
30:7 Bramaban entre las matas,
Y se reunían debajo de los espinos.
30:8 Hijos de viles, y hombres sin nombre,
Más bajos que la misma tierra.
30:9 Y ahora yo soy objeto de su burla,
Y les sirvo de refrán.
30:10 Me abominan, se alejan de mí,
Y aun de mi rostro no detuvieron su saliva.
30:11 Porque Dios desató su cuerda, y me afligió,
Por eso se desenfrenaron delante de mi rostro.
30:12 A la mano derecha se levantó el populacho;
Empujaron mis pies,
Y prepararon contra mí caminos de perdición.
30:13 Mi senda desbarataron,
Se aprovecharon de mi quebrantamiento,
Y contra ellos no hubo ayudador.
30:14 Vinieron como por portillo ancho,
Se revolvieron sobre mi calamidad.
30:15 Se han revuelto turbaciones sobre mí;
Combatieron como viento mi honor,
Y mi prosperidad pasó como nube.
30:16 Y ahora mi alma está derramada en mí;
Días de aflicción se apoderan de mí.
30:17 La noche taladra mis huesos,
Y los dolores que me roen no reposan.
30:18 La violencia deforma mi vestidura; me ciñe como el cuello de mi túnica.
30:19 El me derribó en el lodo,
Y soy semejante al polvo y a la ceniza.
30:20 Clamo a ti, y no me oyes;
Me presento, y no me atiendes.
30:21 Te has vuelto cruel para mí;
Con el poder de tu mano me persigues.
30:22 Me alzaste sobre el viento, me hiciste cabalgar en él,
Y disolviste mi sustancia.
30:23 Porque yo sé que me conduces a la muerte,
Y a la casa determinada a todo viviente.
30:24 Mas él no extenderá la mano contra el sepulcro;
¿Clamarán los sepultados cuando él los quebrantare?
30:25 ¿No lloré yo al afligido?
Y mi alma, ¿no se entristeció sobre el menesteroso?
30:26 Cuando esperaba yo el bien, entonces vino el mal;
Y cuando esperaba luz, vino la oscuridad.
30:27 Mis entrañas se agitan, y no reposan;
Días de aflicción me han sobrecogido.
30:28 Ando ennegrecido, y no por el sol;
Me he levantado en la congregación, y clamado.
30:29 He venido a ser hermano de chacales,
Y compañero de avestruces.
30:30 Mi piel se ha ennegrecido y se me cae,
Y mis huesos arden de calor.
30:31 Se ha cambiado mi arpa en luto,
Y mi flauta en voz de lamentadores.

Capítulo 31
Job afirma su integridad
é
31:1 Hice pacto con mis ojos;
¿Cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?
31:2 Porque ¿qué galardón me daría de arriba Dios,
Y qué heredad el Omnipotente desde las alturas?
31:3 ¿No hay quebrantamiento para el impío,
Y extrañamiento para los que hacen iniquidad?
31:4 ¿No ve él mis caminos,
Y cuenta todos mis pasos?
31:5 Si anduve con mentira,
Y si mi pie se apresuró a engaño,
31:6 Péseme Dios en balanzas de justicia,
Y conocerá mi integridad.
31:7 Si mis pasos se apartaron del camino,
Si mi corazón se fue tras mis ojos,
Y si algo se pegó a mis manos,
31:8 Siembre yo, y otro coma,
Y sea arrancada mi siembra.
31:9 Si fue mi corazón engañado acerca de mujer,
Y si estuve acechando a la puerta de mi prójimo,
31:10 Muela para otro mi mujer,
Y sobre ella otros se encorven.
31:11 Porque es maldad e iniquidad
Que han de castigar los jueces.
31:12 Porque es fuego que devoraría hasta el Abadón,
Y consumiría toda mi hacienda.
31:13 Si hubiera tenido en poco el derecho de mi siervo y de mi sierva,
Cuando ellos contendían conmigo,
31:14 ¿Qué haría yo cuando Dios se levantase?
Y cuando él preguntara, ¿qué le respondería yo?
31:15 El que en el vientre me hizo a mí, ¿no lo hizo a él?
¿Y no nos dispuso uno mismo en la matriz?
31:16 Si estorbé el contento de los pobres,
E hice desfallecer los ojos de la viuda;
31:17 Si comí mi bocado solo,
Y no comió de él el huérfano
31:18 (Porque desde mi juventud creció conmigo como con un padre,
Y desde el vientre de mi madre fui guía de la viuda);
31:19 Si he visto que pereciera alguno sin vestido,
Y al menesteroso sin abrigo;
31:20 Si no me bendijeron sus lomos,
Y del vellón de mis ovejas se calentaron;
31:21 Si alcé contra el huérfano mi mano,
Aunque viese que me ayudaran en la puerta;
31:22 Mi espalda se caiga de mi hombro,
Y el hueso de mi brazo sea quebrado.
31:23 Porque temí el castigo de Dios,
Contra cuya majestad yo no tendría poder.
31:24 Si puse en el oro mi esperanza,
Y dije al oro: Mi confianza eres tú;
31:25 Si me alegré de que mis riquezas se multiplicasen,
Y de que mi mano hallase mucho;
31:26 Si he mirado al sol cuando resplandecía,
O a la luna cuando iba hermosa,
31:27 Y mi corazón se engañó en secreto,
Y mi boca besó mi mano;
31:28 Esto también sería maldad juzgada;
Porque habría negado al Dios soberano.
31:29 Si me alegré en el quebrantamiento del que me aborrecía,
Y me regocijé cuando le halló el mal
31:30 (Ni aun entregué al pecado mi lengua,
Pidiendo maldición para su alma);
31:31 Si mis siervos no decían:
¿Quién no se ha saciado de su carne?
31:32 (El forastero no pasaba fuera la noche;
Mis puertas abría al caminante);
31:33 Si encubrí como hombre mis transgresiones,
Escondiendo en mi seno mi iniquidad,
31:34 Porque tuve temor de la gran multitud,
Y el menosprecio de las familias me atemorizó,
Y callé, y no salí de mi puerta;
31:35 ¡Quién me diera quien me oyese!
He aquí mi confianza es que el Omnipotente testificará por mí,
Aunque mi adversario me forme proceso.
31:36 Ciertamente yo lo llevaría sobre mi hombro,
Y me lo ceñiría como una corona.
31:37 Yo le contaría el número de mis pasos,
Y como príncipe me presentaría ante él.
31:38 Si mi tierra clama contra mí,
Y lloran todos sus surcos;
31:39 Si comí su sustancia sin dinero,
O afligí el alma de sus dueños,
31:40 En lugar de trigo me nazcan abrojos,
Y espinos en lugar de cebada.
Aquí terminan las palabras de Job.

Capítulo 32
Eliú justifica su derecho de contestar a Job
é
32:1 Cesaron estos tres varones de responder a Job, por cuanto él era justo a sus propios ojos.
32:2 Entonces Eliú hijo de Baraquel buzita, de la familia de Ram, se encendió en ira contra Job; se encendió en ira, por cuanto se justificaba a sí mismo más que a Dios.
32:3 Asimismo se encendió en ira contra sus tres amigos, porque no hallaban qué responder, aunque habían condenado a Job.
32:4 Y Eliú había esperado a Job en la disputa, porque los otros eran más viejos que él.
32:5 Pero viendo Eliú que no había respuesta en la boca de aquellos tres varones, se encendió en ira.
32:6 Y respondió Eliú hijo de Baraquel buzita, y dijo:
Yo soy joven, y vosotros ancianos;
Por tanto, he tenido miedo, y he temido declararos mi opinión.
32:7 Yo decía: Los días hablarán,
Y la muchedumbre de años declarará sabiduría.
32:8 Ciertamente espíritu hay en el hombre,
Y el soplo del Omnipotente le hace que entienda.
32:9 No son los sabios los de mucha edad,
Ni los ancianos entienden el derecho.
32:10 Por tanto, yo dije: Escuchadme;
Declararé yo también mi sabiduría.
32:11 He aquí yo he esperado a vuestras razones,
He escuchado vuestros argumentos,
En tanto que buscabais palabras.
32:12 Os he prestado atención,
Y he aquí que no hay de vosotros quien redarguya a Job,
Y responda a sus razones.
32:13 Para que no digáis: Nosotros hemos hallado sabiduría;
Lo vence Dios, no el hombre.
32:14 Ahora bien, Job no dirigió contra mí sus palabras,
Ni yo le responderé con vuestras razones.
32:15 Se espantaron, no respondieron más;
Se les fueron los razonamientos.
32:16 Yo, pues, he esperado, pero no hablaban;
Más bien callaron y no respondieron más.
32:17 Por eso yo también responderé mi parte;
También yo declararé mi juicio.
32:18 Porque lleno estoy de palabras,
Y me apremia el espíritu dentro de mí.
32:19 De cierto mi corazón está como el vino que no tiene respiradero,
Y se rompe como odres nuevos.
32:20 Hablaré, pues, y respiraré;
Abriré mis labios, y responderé.
32:21 No haré ahora acepción de personas,
Ni usaré con nadie de títulos lisonjeros.
32:22 Porque no sé hablar lisonjas;
De otra manera, en breve mi Hacedor me consumiría.

Capítulo 33
Eliú censura a Job
é
33:1 Por tanto, Job, oye ahora mis razones,
Y escucha todas mis palabras.
33:2 He aquí yo abriré ahora mi boca,
Y mi lengua hablará en mi garganta.
33:3 Mis razones declararán la rectitud de mi corazón,
Y lo que saben mis labios, lo hablarán con sinceridad.
33:4 El espíritu de Dios me hizo,
Y el soplo del Omnipotente me dio vida.
33:5 Respóndeme si puedes;
Ordena tus palabras, ponte en pie.
33:6 Heme aquí a mí en lugar de Dios, conforme a tu dicho;
De barro fui yo también formado.
33:7 He aquí, mi terror no te espantará,
Ni mi mano se agravará sobre ti.
33:8 De cierto tú dijiste a oídos míos,
Y yo oí la voz de tus palabras que decían:
33:9 Yo soy limpio y sin defecto;
Soy inocente, y no hay maldad en mí.
33:10 He aquí que él buscó reproches contra mí,
Y me tiene por su enemigo;
33:11 Puso mis pies en el cepo,
Y vigiló todas mis sendas.
33:12 He aquí, en esto no has hablado justamente;
Yo te responderé que mayor es Dios que el hombre.
33:13 ¿Por qué contiendes contra él?
Porque él no da cuenta de ninguna de sus razones.
33:14 Sin embargo, en una o en dos maneras habla Dios;
Pero el hombre no entiende.
33:15 Por sueño, en visión nocturna,
Cuando el sueño cae sobre los hombres,
Cuando se adormecen sobre el lecho,
33:16 Entonces revela al oído de los hombres,
Y les señala su consejo,
33:17 Para quitar al hombre de su obra,
Y apartar del varón la soberbia.
33:18 Detendrá su alma del sepulcro,
Y su vida de que perezca a espada.
33:19 También sobre su cama es castigado
Con dolor fuerte en todos sus huesos,
33:20 Que le hace que su vida aborrezca el pan,
Y su alma la comida suave.
33:21 Su carne desfallece, de manera que no se ve,
Y sus huesos, que antes no se veían, aparecen.
33:22 Su alma se acerca al sepulcro,
Y su vida a los que causan la muerte.
33:23 Si tuviese cerca de él
Algún elocuente mediador muy escogido,
Que anuncie al hombre su deber;
33:24 Que le diga que Dios tuvo de él misericordia,
Que lo libró de descender al sepulcro,
Que halló redención;
33:25 Su carne será más tierna que la del niño,
Volverá a los días de su juventud.
33:26 Orará a Dios, y éste le amará,
Y verá su faz con júbilo;
Y restaurará al hombre su justicia.
33:27 El mira sobre los hombres; y al que dijere:
Pequé, y pervertí lo recto,
Y no me ha aprovechado,
33:28 Dios redimirá su alma para que no pase al sepulcro,
Y su vida se verá en luz.
33:29 He aquí, todas estas cosas hace Dios
Dos y tres veces con el hombre,
33:30 Para apartar su alma del sepulcro,
Y para iluminarlo con la luz de los vivientes.
33:31 Escucha, Job, y óyeme;
Calla, y yo hablaré.
33:32 Si tienes razones, respóndeme;
Habla, porque yo te quiero justificar.
33:33 Y si no, óyeme tú a mí;
Calla, y te enseñaré sabiduría.

Capítulo 34
Eliú justifica a Dios
é
34:1 Además Eliú dijo:
34:2 Oíd, sabios, mis palabras;
Y vosotros, doctos, estadme atentos.
34:3 Porque el oído prueba las palabras,
Como el paladar gusta lo que uno come.
34:4 Escojamos para nosotros el juicio,
Conozcamos entre nosotros cuál sea lo bueno.
34:5 Porque Job ha dicho: Yo soy justo,
Y Dios me ha quitado mi derecho.
34:6 ¿He de mentir yo contra mi razón?
Dolorosa es mi herida sin haber hecho yo transgresión.
34:7 ¿Qué hombre hay como Job,
Que bebe el escarnio como agua,
34:8 Y va en compañía con los que hacen iniquidad,
Y anda con los hombres malos?
34:9 Porque ha dicho: De nada servirá al hombre
El conformar su voluntad a Dios.
34:10 Por tanto, varones de inteligencia, oídme:
Lejos esté de Dios la impiedad,
Y del Omnipotente la iniquidad.
34:11 Porque él pagará al hombre según su obra,
Y le retribuirá conforme a su camino.Salmos 62. 12
34:12 Sí, por cierto, Dios no hará injusticia,
Y el Omnipotente no pervertirá el derecho.
34:13 ¿Quién visitó por él la tierra?
¿Y quién puso en orden todo el mundo?
34:14 Si él pusiese sobre el hombre su corazón,
Y recogiese así su espíritu y su aliento,
34:15 Toda carne perecería juntamente,
Y el hombre volvería al polvo.
34:16 Si, pues, hay en ti entendimiento, oye esto;
Escucha la voz de mis palabras.
34:17 ¿Gobernará el que aborrece juicio?
¿Y condenarás tú al que es tan justo?
34:18 ¿Se dirá al rey: Perverso;
Y a los príncipes: Impíos?
34:19 ¿Cuánto menos a aquel que no hace acepción de personas de príncipes.
Ni respeta más al rico que al pobre,
Porque todos son obra de sus manos?
34:20 En un momento morirán,
Y a medianoche se alborotarán los pueblos, y pasarán,
Y sin mano será quitado el poderoso.
34:21 Porque sus ojos están sobre los caminos del hombre,
Y ve todos sus pasos.
34:22 No hay tinieblas ni sombra de muerte
Donde se escondan los que hacen maldad.
34:23 No carga, pues, él al hombre más de lo justo,
Para que vaya con Dios a juicio.
34:24 El quebrantará a los fuertes sin indagación,
Y hará estar a otros en su lugar.
34:25 Por tanto, él hará notorias las obras de ellos,
Cuando los trastorne en la noche, y sean quebrantados.
34:26 Como a malos los herirá
En lugar donde sean vistos;
34:27 Por cuanto así se apartaron de él,
Y no consideraron ninguno de sus caminos,
34:28 Haciendo venir delante de él el clamor del pobre,
Y que oiga el clamor de los necesitados.
34:29 Si él diere reposo, ¿quién inquietará?
Si escondiere el rostro, ¿quién lo mirará?
Esto sobre una nación, y lo mismo sobre un hombre;
34:30 Haciendo que no reine el hombre impío
Para vejaciones del pueblo.
34:31 De seguro conviene que se diga a Dios:
He llevado ya castigo, no ofenderé ya más;
34:32 Enséñame tú lo que yo no veo;
Si hice mal, no lo haré más.
34:33 ¿Ha de ser eso según tu parecer?
El te retribuirá, ora rehúses, ora aceptes, y no yo;
Di, si no, lo que tú sabes.
34:34 Los hombres inteligentes dirán conmigo,
Y el hombre sabio que me oiga:
34:35 Que Job no habla con sabiduría,
Y que sus palabras no son con entendimiento.
34:36 Deseo yo que Job sea probado ampliamente,
A causa de sus respuestas semejantes a las de los hombres inicuos.
34:37 Porque a su pecado añadió rebeldía;
Bate palmas contra nosotros,
Y contra Dios multiplica sus palabras.

Capítulo 35

é
35:1 Prosiguió Eliú en su razonamiento, y dijo:
35:2 ¿Piensas que es cosa recta lo que has dicho:
Más justo soy yo que Dios?
35:3 Porque dijiste: ¿Qué ventaja sacaré de ello?
¿O qué provecho tendré de no haber pecado?
35:4 Yo te responderé razones,
Y a tus compañeros contigo.
35:5 Mira a los cielos, y ve,
Y considera que las nubes son más altas que tú.
35:6 Si pecares, ¿qué habrás logrado contra él?
Y si tus rebeliones se multiplicaren, ¿qué le harás tú?
35:7 Si fueres justo, ¿qué le darás a él?
¿O qué recibirá de tu mano?
35:8 Al hombre como tú dañará tu impiedad,
Y al hijo de hombre aprovechará tu justicia.Job 22. 2-3
35:9 A causa de la multitud de las violencias claman,
Y se lamentan por el poderío de los grandes.
35:10 Y ninguno dice: ¿Dónde está Dios mi Hacedor,
Que da cánticos en la noche,
35:11 Que nos enseña más que a las bestias de la tierra,
Y nos hace sabios más que a las aves del cielo?
35:12 Allí clamarán, y él no oirá,
Por la soberbia de los malos.
35:13 Ciertamente Dios no oirá la vanidad,
Ni la mirará el Omnipotente.
35:14 ¿Cuánto menos cuando dices que no haces caso de él?
La causa está delante de él; por tanto, aguárdale.
35:15 Mas ahora, porque en su ira no castiga,
Ni inquiere con rigor,
35:16 Por eso Job abre su boca vanamente,
Y multiplica palabras sin sabiduría.

Capítulo 36
Eliú exalta la grandeza de Dios
é
36:1 Añadió Eliú y dijo:
36:2 Espérame un poco, y te enseñaré;
Porque todavía tengo razones en defensa de Dios.
36:3 Tomaré mi saber desde lejos,
Y atribuiré justicia a mi Hacedor.
36:4 Porque de cierto no son mentira mis palabras;
Contigo está el que es íntegro en sus conceptos.
36:5 He aquí que Dios es grande, pero no desestima a nadie;
Es poderoso en fuerza de sabiduría.
36:6 No otorgará vida al impío,
Pero a los afligidos dará su derecho.
36:7 No apartará de los justos sus ojos;
Antes bien con los reyes los pondrá en trono para siempre,
Y serán exaltados.
36:8 Y si estuvieren prendidos en grillos,
Y aprisionados en las cuerdas de aflicción,
36:9 El les dará a conocer la obra de ellos,
Y que prevalecieron sus rebeliones.
36:10 Despierta además el oído de ellos para la corrección,
Y les dice que se conviertan de la iniquidad.
36:11 Si oyeren, y le sirvieren,
Acabarán sus días en bienestar,
Y sus años en dicha.
36:12 Pero si no oyeren, serán pasados a espada,
Y perecerán sin sabiduría.
36:13 Mas los hipócritas de corazón atesoran para sí la ira,
Y no clamarán cuando él los atare.
36:14 Fallecerá el alma de ellos en su juventud,
Y su vida entre los sodomitas.
36:15 Al pobre librará de su pobreza,
Y en la aflicción despertará su oído.
36:16 Asimismo te apartará de la boca de la angustia
A lugar espacioso, libre de todo apuro,
Y te preparará mesa llena de grosura.
36:17 Mas tú has llenado el juicio del impío,
En vez de sustentar el juicio y la justicia.
36:18 Por lo cual teme, no sea que en su ira te quite con golpe,
El cual no puedas apartar de ti con gran rescate.
36:19 ¿Hará él estima de tus riquezas, del oro,
O de todas las fuerzas del poder?
36:20 No anheles la noche,
En que los pueblos desaparecen de su lugar.
36:21 Guárdate, no te vuelvas a la iniquidad;
Pues ésta escogiste más bien que la aflicción.
36:22 He aquí que Dios es excelso en su poder;
¿Qué enseñador semejante a él?
36:23 ¿Quién le ha prescrito su camino?
¿Y quién le dirá: Has hecho mal?
36:24 Acuérdate de engrandecer su obra,
La cual contemplan los hombres.
36:25 Los hombres todos la ven;
La mira el hombre de lejos.
36:26 He aquí, Dios es grande, y nosotros no le conocemos,
Ni se puede seguir la huella de sus años.
36:27 El atrae las gotas de las aguas,
Al transformarse el vapor en lluvia,
36:28 La cual destilan las nubes,
Goteando en abundancia sobre los hombres.
36:29 ¿Quién podrá comprender la extensión de las nubes,
Y el sonido estrepitoso de su morada?
36:30 He aquí que sobre él extiende su luz,
Y cobija con ella las profundidades del mar.
36:31 Bien que por esos medios castiga a los pueblos,
A la multitud él da sustento.
36:32 Con las nubes encubre la luz,
Y le manda no brillar, interponiendo aquéllas.
36:33 El trueno declara su indignación,
Y la tempestad proclama su ira contra la iniquidad.

Capítulo 37

é
37:1 Por eso también se estremece mi corazón,
Y salta de su lugar.
37:2 Oíd atentamente el estrépito de su voz,
Y el sonido que sale de su boca.
37:3 Debajo de todos los cielos lo dirige,
Y su luz hasta los fines de la tierra.
37:4 Después de ella brama el sonido,
Truena él con voz majestuosa;
Y aunque sea oída su voz, no los detiene.
37:5 Truena Dios maravillosamente con su voz;
El hace grandes cosas, que nosotros no entendemos.
37:6 Porque a la nieve dice: Desciende a la tierra;
También a la llovizna, y a los aguaceros torrenciales.
37:7 Así hace retirarse a todo hombre,
Para que los hombres todos reconozcan su obra.
37:8 Las bestias entran en su escondrijo,
Y se están en sus moradas.
37:9 Del sur viene el torbellino,
Y el frío de los vientos del norte.
37:10 Por el soplo de Dios se da el hielo,
Y las anchas aguas se congelan.
37:11 Regando también llega a disipar la densa nube,
Y con su luz esparce la niebla.
37:12 Asimismo por sus designios se revuelven las nubes en derredor,
Para hacer sobre la faz del mundo,
En la tierra, lo que él les mande.
37:13 Unas veces por azote, otras por causa de su tierra,
Otras por misericordia las hará venir.
37:14 Escucha esto, Job;
Detente, y considera las maravillas de Dios.
37:15 ¿Sabes tú cómo Dios las pone en concierto,
Y hace resplandecer la luz de su nube?
37:16 ¿Has conocido tú las diferencias de las nubes,
Las maravillas del Perfecto en sabiduría?
37:17 ¿Por qué están calientes tus vestidos
Cuando él sosiega la tierra con el viento del sur?
37:18 ¿Extendiste tú con él los cielos,
Firmes como un espejo fundido?
37:19 Muéstranos qué le hemos de decir;
Porque nosotros no podemos ordenar las ideas a causa de las tinieblas.
37:20 ¿Será preciso contarle cuando yo hablare?
Por más que el hombre razone, quedará como abismado.
37:21 Mas ahora ya no se puede mirar la luz esplendente en los cielos,
Luego que pasa el viento y los limpia,
37:22 Viniendo de la parte del norte la dorada claridad.
En Dios hay una majestad terrible.
37:23 El es Todopoderoso, al cual no alcanzamos, grande en poder;
Y en juicio y en multitud de justicia no afligirá.
37:24 Lo temerán por tanto los hombres;
El no estima a ninguno que cree en su propio corazón ser sabio.

Capítulo 38
Jehová convence a Job de su ignorancia
é
38:1 Entonces respondió Jehová a Job desde un torbellino, y dijo:
38:2 ¿Quién es ése que oscurece el consejo
Con palabras sin sabiduría?
38:3 Ahora ciñe como varón tus lomos;
Yo te preguntaré, y tú me contestarás.
38:4 ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?
Házmelo saber, si tienes inteligencia.
38:5 ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes?
¿O quién extendió sobre ella cordel?
38:6 ¿Sobre qué están fundadas sus bases?
¿O quién puso su piedra angular,
38:7 Cuando alababan todas las estrellas del alba,
Y se regocijaban todos los hijos de Dios?
38:8 ¿Quién encerró con puertas el mar,
Cuando se derramaba saliéndose de su seno,
38:9 Cuando puse yo nubes por vestidura suya,
Y por su faja oscuridad,
38:10 Y establecí sobre él mi decreto,
Le puse puertas y cerrojo,
38:11 Y dije: Hasta aquí llegarás, y no pasarás adelante,
Y ahí parará el orgullo de tus olas? Jeremias 5. 22
38:12 ¿Has mandado tú a la mañana en tus días?
¿Has mostrado al alba su lugar,
38:13 Para que ocupe los fines de la tierra,
Y para que sean sacudidos de ella los impíos?
38:14 Ella muda luego de aspecto como barro bajo el sello,
Y viene a estar como con vestidura;
38:15 Mas la luz de los impíos es quitada de ellos,
Y el brazo enaltecido es quebrantado.
38:16 ¿Has entrado tú hasta las fuentes del mar,
Y has andado escudriñando el abismo?
38:17 ¿Te han sido descubiertas las puertas de la muerte,
Y has visto las puertas de la sombra de muerte?
38:18 ¿Has considerado tú hasta las anchuras de la tierra?
Declara si sabes todo esto.
38:19 ¿Por dónde va el camino a la habitación de la luz,
Y dónde está el lugar de las tinieblas,
38:20 Para que las lleves a sus límites,
Y entiendas las sendas de su casa?
38:21 ¡Tú lo sabes! Pues entonces ya habías nacido,
Y es grande el número de tus días.
38:22 ¿Has entrado tú en los tesoros de la nieve,
O has visto los tesoros del granizo,
38:23 Que tengo reservados para el tiempo de angustia,
Para el día de la guerra y de la batalla?
38:24 ¿Por qué camino se reparte la luz,
Y se esparce el viento solano sobre la tierra?
38:25 ¿Quién repartió conducto al turbión,
Y camino a los relámpagos y truenos,
38:26 Haciendo llover sobre la tierra deshabitada,
Sobre el desierto, donde no hay hombre,
38:27 Para saciar la tierra desierta e inculta,
Y para hacer brotar la tierna hierba?
38:28 ¿Tiene la lluvia padre?
¿O quién engendró las gotas del rocío?
38:29 ¿De qué vientre salió el hielo?
Y la escarcha del cielo, ¿quién la engendró?
38:30 Las aguas se endurecen a manera de piedra,
Y se congela la faz del abismo.
38:31 ¿Podrás tú atar los lazos de las Pléyades,
O desatarás las ligaduras de Orión?Job 9. 9Amos 5. 8
38:32 ¿Sacarás tú a su tiempo las constelaciones de los cielos,
O guiarás a la Osa Mayor con sus hijos?
38:33 ¿Supiste tú las ordenanzas de los cielos?
¿Dispondrás tú de su potestad en la tierra?
38:34 ¿Alzarás tú a las nubes tu voz,
Para que te cubra muchedumbre de aguas?
38:35 ¿Enviarás tú los relámpagos, para que ellos vayan?
¿Y te dirán ellos: Henos aquí?
38:36 ¿Quién puso la sabiduría en el corazón?
¿O quién dio al espíritu inteligencia?
38:37 ¿Quién puso por cuenta los cielos con sabiduría?
Y los odres de los cielos, ¿quién los hace inclinar,
38:38 Cuando el polvo se ha convertido en dureza,
Y los terrones se han pegado unos con otros?
38:39 ¿Cazarás tú la presa para el león?
¿Saciarás el hambre de los leoncillos,
38:40 Cuando están echados en las cuevas,
O se están en sus guaridas para acechar?
38:41 ¿Quién prepara al cuervo su alimento,
Cuando sus polluelos claman a Dios,
Y andan errantes por falta de comida?

Capítulo 39

é
39:1 ¿Sabes tú el tiempo en que paren las cabras monteses?
¿O miraste tú las ciervas cuando están pariendo?
39:2 ¿Contaste tú los meses de su preñez,
Y sabes el tiempo cuando han de parir?
39:3 Se encorvan, hacen salir sus hijos,
Pasan sus dolores.
39:4 Sus hijos se fortalecen, crecen con el pasto;
Salen, y no vuelven a ellas.
39:5 ¿Quién echó libre al asno montés,
Y quién soltó sus ataduras?
39:6 Al cual yo puse casa en la soledad,
Y sus moradas en lugares estériles.
39:7 Se burla de la multitud de la ciudad;
No oye las voces del arriero.
39:8 Lo oculto de los montes es su pasto,
Y anda buscando toda cosa verde.
39:9 ¿Querrá el búfalo servirte a ti,
O quedar en tu pesebre?
39:10 ¿Atarás tú al búfalo con coyunda para el surco?
¿Labrará los valles en pos de ti?
39:11 ¿Confiarás tú en él, por ser grande su fuerza,
Y le fiarás tu labor?
39:12 ¿Fiarás de él para que recoja tu semilla,
Y la junte en tu era?
39:13 ¿Diste tú hermosas alas al pavo real,
o alas y plumas al avestruz?
39:14 El cual desampara en la tierra sus huevos,
Y sobre el polvo los calienta,
39:15 Y olvida que el pie los puede pisar,
Y que puede quebrarlos la bestia del campo.
39:16 Se endurece para con sus hijos, como si no fuesen suyos,
No temiendo que su trabajo haya sido en vano;
39:17 Porque le privó Dios de sabiduría,
Y no le dio inteligencia.
39:18 Luego que se levanta en alto,
Se burla del caballo y de su jinete.
39:19 ¿Diste tú al caballo la fuerza?
¿Vestiste tú su cuello de crines ondulantes?
39:20 ¿Le intimidarás tú como a langosta?
El resoplido de su nariz es formidable.
39:21 Escarba la tierra, se alegra en su fuerza,
Sale al encuentro de las armas;
39:22 Hace burla del espanto, y no teme,
Ni vuelve el rostro delante de la espada.
39:23 Contra él suenan la aljaba,
El hierro de la lanza y de la jabalina;
39:24 Y él con ímpetu y furor escarba la tierra,
Sin importarle el sonido de la trompeta;
39:25 Antes como que dice entre los clarines: ¡Ea!
Y desde lejos huele la batalla,
El grito de los capitanes, y el vocerío.
39:26 ¿Vuela el gavilán por tu sabiduría,
Y extiende hacia el sur sus alas?
39:27 ¿Se remonta el águila por tu mandamiento,
Y pone en alto su nido?
39:28 Ella habita y mora en la peña,
En la cumbre del peñasco y de la roca.
39:29 Desde allí acecha la presa;
Sus ojos observan de muy lejos.
39:30 Sus polluelos chupan la sangre;
Y donde hubiere cadáveres, allí está ella.

Capítulo 40

é
40:1 Además respondió Jehová a Job, y dijo:
40:2 ¿Es sabiduría contender con el Omnipotente?
El que disputa con Dios, responda a esto.
40:3 Entonces respondió Job a Jehová, y dijo:
40:4 He aquí que yo soy vil; ¿qué te responderé?
Mi mano pongo sobre mi boca.
40:5 Una vez hablé, mas no responderé; Aun dos veces, mas no volveré a hablar.
Manifestaciones del poder de Dios

40:6 Respondió Jehová a Job desde el torbellino, y dijo:
40:7 Cíñete ahora como varón tus lomos;
Yo te preguntaré, y tú me responderás.
40:8 ¿Invalidarás tú también mi juicio?
¿Me condenarás a mí, para justificarte tú?
40:9 ¿Tienes tú un brazo como el de Dios?
¿Y truenas con voz como la suya?
40:10 Adórnate ahora de majestad y de alteza,
Y vístete de honra y de hermosura.
40:11 Derrama el ardor de tu ira;
Mira a todo altivo, y abátelo.
40:12 Mira a todo soberbio, y humíllalo,
Y quebranta a los impíos en su sitio.
40:13 Encúbrelos a todos en el polvo,
Encierra sus rostros en la oscuridad;
40:14 Y yo también te confesaré
Que podrá salvarte tu diestra.
40:15 He aquí ahora behemot, el cual hice como a ti;
Hierba come como buey.
40:16 He aquí ahora que su fuerza está en sus lomos,
Y su vigor en los músculos de su vientre.
40:17 Su cola mueve como un cedro,
Y los nervios de sus muslos están entretejidos.
40:18 Sus huesos son fuertes como bronce,
Y sus miembros como barras de hierro.
40:19 El es el principio de los caminos de Dios;
El que lo hizo, puede hacer que su espada a él se acerque.
40:20 Ciertamente los montes producen hierba para él;
Y toda bestia del campo retoza allá.
40:21 Se echará debajo de las sombras,
En lo oculto de las cañas y de los lugares húmedos.
40:22 Los árboles sombríos lo cubren con su sombra;
Los sauces del arroyo lo rodean.
40:23 He aquí, sale de madre el río, pero él no se inmuta;
Tranquilo está, aunque todo un Jordán se estrelle contra su boca.
40:24 ¿Lo tomará alguno cuando está vigilante,
Y horadará su nariz?

Capítulo 41

é
41:1 ¿Sacarás tú al leviatánSalmos 74. 14Salmos 104. 26Isaias 27. 1con anzuelo,
O con cuerda que le eches en su lengua?
41:2 ¿Pondrás tú soga en sus narices,
Y horadarás con garfio su quijada?
41:3 ¿Multiplicará él ruegos para contigo?
¿Te hablará él lisonjas?
41:4 ¿Hará pacto contigo
Para que lo tomes por siervo perpetuo?
41:5 ¿Jugarás con él como con pájaro,
O lo atarás para tus niñas?
41:6 ¿Harán de él banquete los compañeros?
¿Lo repartirán entre los mercaderes?
41:7 ¿Cortarás tú con cuchillo su piel,
O con arpón de pescadores su cabeza?
41:8 Pon tu mano sobre él;
Te acordarás de la batalla, y nunca más volverás.
41:9 He aquí que la esperanza acerca de él será burlada,
Porque aun a su sola vista se desmayarán.
41:10 Nadie hay tan osado que lo despierte;
¿Quién, pues, podrá estar delante de mí?
41:11 ¿Quién me ha dado a mí primero, para que yo restituya?Romanos 11. 35
Todo lo que hay debajo del cielo es mío.
41:12 No guardaré silencio sobre sus miembros,
Ni sobre sus fuerzas y la gracia de su disposición.
41:13 ¿Quién descubrirá la delantera de su vestidura?
¿Quién se acercará a él con su freno doble?
41:14 ¿Quién abrirá las puertas de su rostro?
Las hileras de sus dientes espantan.
41:15 La gloria de su vestido son escudos fuertes,
Cerrados entre sí estrechamente.
41:16 El uno se junta con el otro,
Que viento no entra entre ellos.
41:17 Pegado está el uno con el otro;
Están trabados entre sí, que no se pueden apartar.
41:18 Con sus estornudos enciende lumbre,
Y sus ojos son como los párpados del alba.
41:19 De su boca salen hachones de fuego;
Centellas de fuego proceden.
41:20 De sus narices sale humo,
Como de una olla o caldero que hierve.
41:21 Su aliento enciende los carbones,
Y de su boca sale llama.
41:22 En su cerviz está la fuerza,
Y delante de él se esparce el desaliento.
41:23 Las partes más flojas de su carne están endurecidas;
Están en él firmes, y no se mueven.
41:24 Su corazón es firme como una piedra,
Y fuerte como la muela de abajo.
41:25 De su grandeza tienen temor los fuertes,
Y a causa de su desfallecimiento hacen por purificarse.
41:26 Cuando alguno lo alcanzare,
Ni espada, ni lanza, ni dardo, ni coselete durará.
41:27 Estima como paja el hierro,
Y el bronce como leño podrido.
41:28 Saeta no le hace huir;
Las piedras de honda le son como paja.
41:29 Tiene toda arma por hojarasca,
Y del blandir de la jabalina se burla.
41:30 Por debajo tiene agudas conchas;
Imprime su agudez en el suelo.
41:31 Hace hervir como una olla el mar profundo,
Y lo vuelve como una olla de ungüento.
41:32 En pos de sí hace resplandecer la senda,
Que parece que el abismo es cano.
41:33 No hay sobre la tierra quien se le parezca;
Animal hecho exento de temor.
41:34 Menosprecia toda cosa alta;
Es rey sobre todos los soberbios.

Capítulo 42
Confesión y justificación de Job
é
42:1 Respondió Job a Jehová, y dijo:
42:2 Yo conozco que todo lo puedes,
Y que no hay pensamiento que se esconda de ti.
42:3 ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Job 38. 2
Por tanto, yo hablaba lo que no entendía;
Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.
42:4 Oye, te ruego, y hablaré;
Te preguntaré, y tú me enseñarás.Job 38. 3
42:5 De oídas te había oído;
Mas ahora mis ojos te ven.
42:6 Por tanto me aborrezco,
Y me arrepiento en polvo y ceniza.
42:7 Y aconteció que después que habló Jehová estas palabras a Job, Jehová dijo a Elifaz temanita: Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros; porque no habéis hablado de mí lo recto, como mi siervo Job.
42:8 Ahora, pues, tomaos siete becerros y siete carneros, e id a mi siervo Job, y ofreced holocausto por vosotros, y mi siervo Job orará por vosotros; porque de cierto a él atenderé para no trataros afrentosamente, por cuanto no habéis hablado de mí con rectitud, como mi siervo Job.
42:9 Fueron, pues, Elifaz temanita, Bildad suhita y Zofar naamatita, e hicieron como Jehová les dijo; y Jehová aceptó la oración de Job.
Restauración de la prosperidad de Job

42:10 Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job.Job 1. 1-3
42:11 Y vinieron a él todos sus hermanos y todas sus hermanas, y todos los que antes le habían conocido, y comieron con él pan en su casa, y se condolieron de él, y le consolaron de todo aquel mal que Jehová había traído sobre él; y cada uno de ellos le dio una pieza de dinero y un anillo de oro.
42:12 Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el primero; porque tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas,
42:13 y tuvo siete hijos y tres hijas.
42:14 Llamó el nombre de la primera, Jemima, el de la segunda, Cesia, y el de la tercera, Keren-hapuc.
42:15 Y no había mujeres tan hermosas como las hijas de Job en toda la tierra; y les dio su padre herencia entre sus hermanos.
42:16 Después de esto vivió Job ciento cuarenta años, y vio a sus hijos, y a los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación.
42:17 Y murió Job viejo y lleno de días.

SAMUEL Segundo Libro.Obra Fotográfica de cotallononocot

SAMUEL
Segundo Libro

Capítulo 1
David oye de la muerte de Saúl
1:1 Aconteció después de la muerte de Saúl, que vuelto David de la derrota de los amalecitas, estuvo dos días en Siclag.
1:2 Al tercer día, sucedió que vino uno del campamento de Saúl, rotos sus vestidos, y tierra sobre su cabeza; y llegando a David, se postró en tierra e hizo reverencia.
1:3 Y le preguntó David: ¿De dónde vienes? Y él respondió: Me he escapado del campamento de Israel.
1:4 David le dijo: ¿Qué ha acontecido? Te ruego que me lo digas. Y él respondió: El pueblo huyó de la batalla, y también muchos del pueblo cayeron y son muertos; también Saúl y Jonatán su hijo murieron.
1:5 Dijo David a aquel joven que le daba las nuevas: ¿Cómo sabes que han muerto Saúl y Jonatán su hijo?
1:6 El joven que le daba las nuevas respondió: Casualmente vine al monte de Gilboa, y hallé a Saúl que se apoyaba sobre su lanza, y venían tras él carros y gente de a caballo.
1:7 Y mirando él hacia atrás, me vio y me llamó; y yo dije: Heme aquí.
1:8 Y me preguntó: ¿Quién eres tú? Y yo le respondí: Soy amalecita.
1:9 El me volvió a decir: Te ruego que te pongas sobre mí y me mates, porque se ha apoderado de mí la angustia; pues mi vida está aún toda en mí.
1:10 Yo entonces me puse sobre él y le maté, porque sabía que no podía vivir después de su caída; y tomé la corona que tenía en su cabeza, y la argolla que traía en su brazo, y las he traído acá a mi señor.1 Samuel 31. 1-61 Cronicas 10. 1-6
1:11 Entonces David, asiendo de sus vestidos, los rasgó; y lo mismo hicieron los hombres que estaban con él.
1:12 Y lloraron y lamentaron y ayunaron hasta la noche, por Saúl y por Jonatán su hijo, por el pueblo de Jehová y por la casa de Israel, porque habían caído a filo de espada.
1:13 Y David dijo a aquel joven que le había traído las nuevas: ¿De dónde eres tú? Y él respondió: Yo soy hijo de un extranjero, amalecita.
1:14 Y le dijo David: ¿Cómo no tuviste temor de extender tu mano para matar al ungido de Jehová?
1:15 Entonces llamó David a uno de sus hombres, y le dijo: Ve y mátalo. Y él lo hirió, y murió.
1:16 Y David le dijo: Tu sangre sea sobre tu cabeza, pues tu misma boca atestiguó contra ti, diciendo: Yo maté al ungido de Jehová.

David endecha a Saúl y a Jonatán

1:17 Y endechó David a Saúl y a Jonatán su hijo con esta endecha,
1:18 y dijo que debía enseñarse a los hijos de Judá. He aquí que está escrito en el libroJosue 10. 13 de Jaser.
1:19 ¡Ha perecido la gloria de Israel sobre tus alturas!
¡Cómo han caído los valientes!
1:20 No lo anunciéis en Gat,
Ni deis las nuevas en las plazas de Ascalón;
Para que no se alegren las hijas de los filisteos,
Para que no salten de gozo las hijas de los incircuncisos.
1:21 Montes de Gilboa,
Ni rocío ni lluvia caiga sobre vosotros, ni seáis tierras de ofrendas;
Porque allí fue desechado el escudo de los valientes,
El escudo de Saúl, como si no hubiera sido ungido con aceite.
1:22 Sin sangre de los muertos, sin grosura de los valientes,
El arco de Jonatán no volvía atrás,
Ni la espada de Saúl volvió vacía.
1:23 Saúl y Jonatán, amados y queridos;
Inseparables en su vida, tampoco en su muerte fueron separados;
Más ligeros eran que águilas,
Más fuertes que leones.
1:24 Hijas de Israel, llorad por Saúl,
Quien os vestía de escarlata con deleites,
Quien adornaba vuestras ropas con ornamentos de oro.
1:25 ¡Cómo han caído los valientes en medio de la batalla!
¡Jonatán, muerto en tus alturas!
1:26 Angustia tengo por ti, hermano mío Jonatán,
Que me fuiste muy dulce.
Más maravilloso me fue tu amor
Que el amor de las mujeres.
1:27 ¡Cómo han caído los valientes,
Han perecido las armas de guerra!

Capítulo 2
David es proclamado rey de Judá
é
2:1 Después de esto aconteció que David consultó a Jehová, diciendo: ¿Subiré a alguna de las ciudades de Judá? Y Jehová le respondió: Sube. David volvió a decir: ¿A dónde subiré? Y él le dijo: A Hebrón.
2:2 David subió allá, y con él sus dos mujeres, Ahinoam jezreelita y Abigail, la que fue mujer de Nabal el de Carmel.1 Samuel 25. 42.43
2:3 Llevó también David consigo a los hombres que con él habían estado, cada uno con su familia; los cuales moraron en las ciudades de Hebrón.
2:4 Y vinieron los varones de Judá y ungieron allí a David por rey sobre la casa de Judá. Y dieron aviso a David, diciendo: Los de Jabes de Galaad son los que sepultaron a Saúl. 1 Samuel 31. 11-13
2:5 Entonces envió David mensajeros a los de Jabes de Galaad, diciéndoles: Benditos seáis vosotros de Jehová, que habéis hecho esta misericordia con vuestro señor, con Saúl, dándole sepultura.
2:6 Ahora, pues, Jehová haga con vosotros misericordia y verdad; y yo también os haré bien por esto que habéis hecho.
2:7 Esfuércense, pues, ahora vuestras manos, y sed valientes; pues muerto Saúl vuestro señor, los de la casa de Judá me han ungido por rey sobre ellos.
Guerra entre David y la casa de Saúl

2:8 Pero Abner hijo de Ner, general del ejército de Saúl, tomó a Is-boset hijo de Saúl, y lo llevó a Mahanaim,
2:9 y lo hizo rey sobre Galaad, sobre Gesuri, sobre Jezreel, sobre Efraín, sobre Benjamín y sobre todo Israel.
2:10 De cuarenta años era Is-boset hijo de Saúl cuando comenzó a reinar sobre Israel, y reinó dos años. Solamente los de la casa de Judá siguieron a David.
2:11 Y fue el número de los días que David reinó en Hebrón sobre la casa de Judá, siete años y seis meses.
2:12 Abner hijo de Ner salió de Mahanaim a Gabaón con los siervos de Is-boset hijo de Saúl,
2:13 y Joab hijo de Sarvia y los siervos de David salieron y los encontraron junto al estanque de Gabaón; y se pararon los unos a un lado del estanque, y los otros al otro lado.
2:14 Y dijo Abner a Joab: Levántense ahora los jóvenes, y maniobren delante de nosotros. Y Joab respondió: Levántense.
2:15 Entonces se levantaron, y pasaron en número igual, doce de Benjamín por parte de Is-boset hijo de Saúl, y doce de los siervos de David.
2:16 Y cada uno echó mano de la cabeza de su adversario, y metió su espada en el costado de su adversario, y cayeron a una; por lo que fue llamado aquel lugar, Helcat-hazurim, el cual está en Gabaón.
2:17 La batalla fue muy reñida aquel día, y Abner y los hombres de Israel fueron vencidos por los siervos de David.
2:18 Estaban allí los tres hijos de Sarvia: Joab, Abisai y Asael. Este Asael era ligero de pies como una gacela del campo.
2:19 Y siguió Asael tras de Abner, sin apartarse ni a derecha ni a izquierda.
2:20 Y miró atrás Abner, y dijo: ¿No eres tú Asael? Y él respondió: Sí.
2:21 Entonces Abner le dijo: Apártate a la derecha o a la izquierda, y echa mano de alguno de los hombres, y toma para ti sus despojos. Pero Asael no quiso apartarse de en pos de él.
2:22 Y Abner volvió a decir a Asael: Apártate de en pos de mí; ¿por qué he de herirte hasta derribarte? ¿Cómo levantaría yo entonces mi rostro delante de Joab tu hermano?
2:23 Y no queriendo él irse, lo hirió Abner con el regatón de la lanza por la quinta costilla, y le salió la lanza por la espalda, y cayó allí, y murió en aquel mismo sitio. Y todos los que venían por aquel lugar donde Asael había caído y estaba muerto, se detenían.
2:24 Mas Joab y Abisai siguieron a Abner; y se puso el sol cuando llegaron al collado de Amma, que está delante de Gía, junto al camino del desierto de Gabaón.
2:25 Y se juntaron los hijos de Benjamín en pos de Abner, formando un solo ejército; e hicieron alto en la cumbre del collado.
2:26 Y Abner dio voces a Joab, diciendo: ¿Consumirá la espada perpetuamente? ¿No sabes tú que el final será amargura? ¿Hasta cuándo no dirás al pueblo que se vuelva de perseguir a sus hermanos?
2:27 Y Joab respondió: Vive Dios, que si no hubieses hablado, el pueblo hubiera dejado de seguir a sus hermanos desde esta mañana.
2:28 Entonces Joab tocó el cuerno, y todo el pueblo se detuvo, y no persiguió más a los de Israel, ni peleó más.
2:29 Y Abner y los suyos caminaron por el Arabá toda aquella noche, y pasando el Jordán cruzaron por todo Bitrón y llegaron a Mahanaim.
2:30 Joab también volvió de perseguir a Abner, y juntando a todo el pueblo, faltaron de los siervos de David diecinueve hombres y Asael.
2:31 Mas los siervos de David hirieron de los de Benjamín y de los de Abner, a trescientos sesenta hombres, los cuales murieron.

2:32 Tomaron luego a Asael, y lo sepultaron en el sepulcro de su padre en Belén. Y caminaron toda aquella noche Joab y sus hombres, y les amaneció en Hebrón.

Capítulo 3

é
3:1 Hubo larga guerra entre la casa de Saúl y la casa de David; pero David se iba fortaleciendo, y la casa de Saúl se iba debilitando.
Hijos de David nacidos en Hebrón
(1 Cr. 3.1-4)

3:2 Y nacieron hijos a David en Hebrón; su primogénito fue Amnón, de Ahinoam jezreelita;
3:3 su segundo Quileab, de Abigail la mujer de Nabal el de Carmel; el tercero, Absalón hijo de Maaca, hija de Talmai rey de Gesur;
3:4 el cuarto, Adonías hijo de Haguit; el quinto, Sefatías hijo de Abital;
3:5 el sexto, Itream, de Egla mujer de David. Estos le nacieron a David en Hebrón.

Abner pacta con David en Hebrón

3:6 Como había guerra entre la casa de Saúl y la de David, aconteció que Abner se esforzaba por la casa de Saúl.
3:7 Y había tenido Saúl una concubina que se llamaba Rizpa, hija de Aja; y dijo Is-boset a Abner: ¿Por qué te has llegado a la concubina de mi padre?
3:8 Y se enojó Abner en gran manera por las palabras de Is-boset, y dijo: ¿Soy yo cabeza de perro que pertenezca a Judá? Yo he hecho hoy misericordia con la casa de Saúl tu padre, con sus hermanos y con sus amigos, y no te he entregado en mano de David; ¿y tú me haces hoy cargo del pecado de esta mujer?
3:9 Así haga Dios a Abner y aun le añada, si como ha jurado Jehová a David, no haga yo así con él,
3:10 trasladando el reino de la casa de Saúl, y confirmando el trono de David sobre Israel y sobre Judá, desde Dan hasta Beerseba.
3:11 Y él no pudo responder palabra a Abner, porque le temía.
3:12 Entonces envió Abner mensajeros a David de su parte, diciendo: ¿De quién es la tierra? Y que le dijesen: Haz pacto conmigo, y he aquí que mi mano estará contigo para volver a ti todo Israel.
3:13 Y David dijo: Bien; haré pacto contigo, mas una cosa te pido: No me vengas a ver sin que primero traigas a Mical la hija de Saúl, cuando vengas a verme.
3:14 Después de esto envió David mensajeros a Is-boset hijo de Saúl, diciendo: Restitúyeme mi mujer Mical, la cual desposé conmigo por cien prepucios de filisteos.1 Samuel 18. 27
3:15 Entonces Is-boset envió y se la quitó a su marido Paltiel hijo de Lais.
3:16 Y su marido fue con ella, siguiéndola y llorando hasta Bahurim. Y le dijo Abner: Anda, vuélvete. Entonces él se volvió.
3:17 Y habló Abner con los ancianos de Israel, diciendo: Hace ya tiempo procurabais que David fuese rey sobre vosotros.
3:18 Ahora, pues, hacedlo; porque Jehová ha hablado a David, diciendo: Por la mano de mi siervo David libraré a mi pueblo Israel de mano de los filisteos, y de mano de todos sus enemigos.
3:19 Habló también Abner a los de Benjamín; y fue también Abner a Hebrón a decir a David todo lo que parecía bien a los de Israel y a toda la casa de Benjamín.
3:20 Vino, pues, Abner a David en Hebrón, y con él veinte hombres; y David hizo banquete a Abner y a los que con él habían venido.
3:21 Y dijo Abner a David: Yo me levantaré e iré, y juntaré a mi señor el rey a todo Israel, para que hagan contigo pacto, y tú reines como lo desea tu corazón. David despidió luego a Abner, y él se fue en paz.

Joab mata a Abner

3:22 Y he aquí que los siervos de David y Joab venían del campo, y traían consigo gran botín. Mas Abner no estaba con David en Hebrón, pues ya lo había despedido, y él se había ido en paz.
3:23 Y luego que llegó Joab y todo el ejército que con él estaba, fue dado aviso a Joab, diciendo: Abner hijo de Ner ha venido al rey, y él le ha despedido, y se fue en paz.
3:24 Entonces Joab vino al rey, y le dijo: ¿Qué has hecho? He aquí Abner vino a ti; ¿por qué, pues, le dejaste que se fuese?
3:25 Tú conoces a Abner hijo de Ner. No ha venido sino para engañarte, y para enterarse de tu salida y de tu entrada, y para saber todo lo que tú haces.
3:26 Y saliendo Joab de la presencia de David, envió mensajeros tras Abner, los cuales le hicieron volver desde el pozo de Sira, sin que David lo supiera.
3:27 Y cuando Abner volvió a Hebrón, Joab lo llevó aparte en medio de la puerta para hablar con él en secreto; y allí, en venganza de la muerte de Asael su hermano, le hirió por la quinta costilla, y murió.
3:28 Cuando David supo después esto, dijo: Inocente soy yo y mi reino, delante de Jehová, para siempre, de la sangre de Abner hijo de Ner.
3:29 Caiga sobre la cabeza de Joab, y sobre toda la casa de su padre; que nunca falte de la casa de Joab quien padezca flujo, ni leproso, ni quien ande con báculo, ni quien muera a espada, ni quien tenga falta de pan.
3:30 Joab, pues, y Abisai su hermano, mataron a Abner, porque él había dado muerte a Asael hermano de ellos en la batalla de Gabaón.
3:31 Entonces dijo David a Joab, y a todo el pueblo que con él estaba: Rasgad vuestros vestidos, y ceñíos de cilicio, y haced duelo delante de Abner. Y el rey David iba detrás del féretro.
3:32 Y sepultaron a Abner en Hebrón; y alzando el rey su voz, lloró junto al sepulcro de Abner; y lloró también todo el pueblo.
3:33 Y endechando el rey al mismo Abner, decía:
¿Había de morir Abner como muere un villano?
3:34 Tus manos no estaban atadas, ni tus pies ligados con grillos;
Caíste como los que caen delante de malos hombres.
Y todo el pueblo volvió a llorar sobre él.
3:35 Entonces todo el pueblo vino para persuadir a David que comiera, antes que acabara el día. Mas David juró diciendo: Así me haga Dios y aun me añada, si antes que se ponga el sol gustare yo pan, o cualquiera otra cosa.
3:36 Todo el pueblo supo esto, y le agradó; pues todo lo que el rey hacía agradaba a todo el pueblo.
3:37 Y todo el pueblo y todo Israel entendió aquel día, que no había procedido del rey el matar a Abner hijo de Ner.
3:38 También dijo el rey a sus siervos: ¿No sabéis que un príncipe y grande ha caído hoy en Israel?
3:39 Y yo soy débil hoy, aunque ungido rey; y estos hombres, los hijos de Sarvia,
son muy duros para mí; Jehová dé el pago al que mal hace, conforme a su maldad.

Capítulo 4
Is-boset es asesinado
é
4:1 Luego que oyó el hijo de Saúl que Abner había sido muerto en Hebrón, las manos se le debilitaron, y fue atemorizado todo Israel.
4:2 Y el hijo de Saúl tenía dos hombres, capitanes de bandas de merodeadores; el nombre de uno era Baana, y el del otro, Recab, hijos de Rimón beerotita, de los hijos de Benjamín (porque Beerot era también contado con Benjamín,
4:3 pues los beerotitas habían huido a Gitaim, y moran allí como forasteros hasta hoy).
4:4 Y Jonatán hijo de Saúl tenía un hijo lisiado de los pies.2 Samuel 9. 3 Tenía cinco años de edad cuando llegó de Jezreel la noticia de la muerte de Saúl y de Jonatán, y su nodriza le tomó y huyó; y mientras iba huyendo apresuradamente, se le cayó el niño y quedó cojo. Su nombre era Mefi-boset.
4:5 Los hijos, pues, de Rimón beerotita, Recab y Baana, fueron y entraron en el mayor calor del día en casa de Is-boset, el cual estaba durmiendo la siesta en su cámara.
4:6 Y he aquí la portera de la casa había estado limpiando trigo, pero se durmió; y fue así como Recab y Baana su hermano se introdujeron en la casa.
4:7 Cuando entraron en la casa, Is=boset dormía sobre su lecho en su cámara; y lo hirieron y lo mataron, y le cortaron la cabeza, y habiéndola tomado, caminaron toda la noche por el camino del Arabá.
4:8 Y trajeron la cabeza de Is-boset a David en Hebrón, y dijeron al rey: He aquí la cabeza de Is-boset hijo de Saúl tu enemigo, que procuraba matarte; y Jehová ha vengado hoy a mi señor el rey, de Saúl y de su linaje.
4:9 Y David respondió a Recab y a su hermano Baana, hijos de Rimón beerotita, y les dijo: Vive Jehová que ha redimido mi alma de toda angustia,
4:10 que cuando uno me dio nuevas, diciendo: He aquí Saúl ha muerto, imaginándose que traía buenas nuevas, yo lo prendí, y le maté en Siclag en pago de la nueva.2 Samuel 1. 1-16
4:11 ¿Cuánto más a los malos hombres que mataron a un hombre justo en su casa, y sobre su cama? Ahora, pues, ¿no he de demandar yo su sangre de vuestras manos, y quitaros de la tierra?
4:12 Entonces David ordenó a sus servidores, y ellos los mataron, y les cortaron las manos y los pies, y los colgaron sobre el estanque en Hebrón. Luego tomaron la cabeza de Is- boset, y la enterraron en el sepulcro de Abner en Hebrón.

Capítulo 5
David es proclamado rey de Israel
(1 Cr. 11.1-3)
é
5:1 Vinieron todas las tribus de Israel a David en Hebrón y hablaron, diciendo: Henos aquí, hueso tuyo y carne tuya somos.
5:2 Y aun antes de ahora, cuando Saúl reinaba sobre nosotros, eras tú quien sacabas a Israel a la guerra, y lo volvías a traer. Además Jehová te ha dicho: Tú apacentarás a mi pueblo Israel, y tú serás príncipe sobre Israel.
5:3 Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel al rey en Hebrón, y el rey David hizo pacto con ellos en Hebrón delante de Jehová; y ungieron a David por rey sobre Israel.
5:4 Era David de treinta años cuando comenzó a reinar, y reinó cuarenta años.
5:5 En Hebrón reinó sobre Judá siete años y seis meses, y en Jerusalén reinó treinta y tres años sobre todo Israel y Judá.1 Reyes 2. 111 Cronicas 3. 41 Cronicas 29. 27
David toma la fortaleza de Sion
(1 Cr. 11.4-9)

5:6 Entonces marchó el rey con sus hombres a Jerusalén contra los jebuseosJosue 15. 63Jueces 1. 21 que moraban en aquella tierra; los cuales hablaron a David, diciendo: Tú no entrarás acá, pues aun los ciegos y los cojos te echarán (queriendo decir: David no puede entrar acá).
5:7 Pero David tomó la fortaleza de Sion, la cual es la ciudad de David.
5:8 Y dijo David aquel día: Todo el que hiera a los jebuseos, suba por el canal y hiera a los cojos y ciegos aborrecidos del alma de David. Por esto se dijo: Ciego ni cojo no entrará en la casa.
5:9 Y David moró en la fortaleza, y le puso por nombre la Ciudad de David; y edificó alrededor desde Milo hacia adentro.
5:10 Y David iba adelantando y engrandeciéndose, y Jehová Dios de los ejércitos estaba con él.

Hiram envía embajadores a David
(1 Cr. 14.1-2)

5:11 También Hiram rey de Tiro envió embajadores a David, y madera de cedro, y carpinteros, y canteros para los muros, los cuales edificaron la casa de David.
5:12 Y entendió David que Jehová le había confirmado por rey sobre Israel, y que había engrandecido su reino por amor de su pueblo Israel.

Hijos de David nacidos en Jerusalén
(1 Cr. 3.5-9; 14.3-7)

5:13 Y tomó David más concubinas y mujeres de Jerusalén, después que vino de Hebrón, y le nacieron más hijos e hijas.
5:14 Estos son los nombres de los que le nacieron en Jerusalén: Samúa, Sobab, Natán, Salomón,
5:15 Ibhar, Elisúa, Nefeg, Jafía,
5:16 Elisama, Eliada y Elifelet.

David derrota a los filisteos
(1 Cr. 14.8-17)

5:17 Oyendo los filisteos que David había sido ungido por rey sobre Israel, subieron todos los filisteos para buscar a David; y cuando David lo oyó, descendió a la fortaleza.
5:18 Y vinieron los filisteos, y se extendieron por el valle de Refaim.
5:19 Entonces consultó David a Jehová, diciendo: ¿Iré contra los filisteos? ¿Los entregarás en mi mano? Y Jehová respondió a David: Ve, porque ciertamente entregaré a los filisteos en tu mano.
5:20 Y vino David a Baal-perazim, y allí los venció David, y dijo: Quebrantó Jehová a mis enemigos delante de mí, como corriente impetuosa. Por esto llamó el nombre de aquel lugar Baal-perazim.
5:21 Y dejaron allí sus ídolos, y David y sus hombres los quemaron.
5:22 Y los filisteos volvieron a venir, y se extendieron en el valle de Refaim.
5:23 Y consultando David a Jehová, él le respondió: No subas, sino rodéalos, y vendrás a ellos enfrente de las balsameras.
5:24 Y cuando oigas ruido como de marcha por las copas de las balsameras, entonces te moverás; porque Jehová saldrá delante de ti a herir el campamento de los filisteos.
5:25 Y David lo hizo así, como Jehová se lo había mandado; e hirió a los filisteos desde Geba hasta llegar a Gezer.

Capítulo 6
David intenta llevar el arca a Jerusalén
(1 Cr. 13.5-14)
é
6:1 David volvió a reunir a todos los escogidos de Israel, treinta mil.
6:2 Y se levantó David y partió de Baala de Judá con todo el pueblo que tenía consigo, para hacer pasar de allí el arca de Dios, sobre la cual era invocado el nombre de Jehová de los ejércitos, que mora entre los querubines.Exodo 25. 22
6:3 Pusieron el arca de Dios sobre un carro nuevo, y la llevaron de la casa de Abinadab, que estaba en el collado;1 Samuel 7. 1-2 y Uza y Ahío, hijos de Abinadab, guiaban el carro nuevo.
6:4 Y cuando lo llevaban de la casa de Abinadab, que estaba en el collado, con el arca de Dios, Ahío iba delante del arca.
6:5 Y David y toda la casa de Israel danzaban delante de Jehová con toda clase de instrumentos de madera de haya; con arpas, salterios, panderos, flautas y címbalos.
6:6 Cuando llegaron a la era de Nacón, Uza extendió su mano al arca de Dios, y la sostuvo; porque los bueyes tropezaban.
6:7 Y el furor de Jehová se encendió contra Uza, y lo hirió allí Dios por aquella temeridad, y cayó allí muerto junto al arca de Dios.
6:8 Y se entristeció David por haber herido Jehová a Uza, y fue llamado aquel lugar Pérez-uza, hasta hoy.
6:9 Y temiendo David a Jehová aquel día, dijo: ¿Cómo ha de venir a mí el arca de Jehová?
6:10 De modo que David no quiso traer para sí el arca de Jehová a la ciudad de David; y la hizo llevar David a casa de Obed-edom geteo.
6:11 Y estuvo el arca de Jehová en casa de Obed-edom geteo tres meses; y bendijo Jehová a Obed-edom y a toda su casa.1 Cronicas 26. 4-5
David trae el arca a Jerusalén
(1 Cr. 15.1E6.6)

6:12 Fue dado aviso al rey David, diciendo: Jehová ha bendecido la casa de Obed-edom y todo lo que tiene, a causa del arca de Dios. Entonces David fue, y llevó con alegría el arca de Dios de casa de Obed-edom a la ciudad de David.
6:13 Y cuando los que llevaban el arca de Dios habían andado seis pasos, él sacrificó un buey y un carnero engordado.
6:14 Y David danzaba con toda su fuerza delante de Jehová; y estaba David vestido con un efod de lino.
6:15 Así David y toda la casa de Israel conducían el arca de Jehová con júbilo y sonido de trompeta.
6:16 Cuando el arca de Jehová llegó a la ciudad de David, aconteció que Mical hija de Saúl miró desde una ventana, y vio al rey David que saltaba y danzaba delante de Jehová; y le menospreció en su corazón.
6:17 Metieron, pues, el arca de Jehová, y la pusieron en su lugar en medio de una tienda que David le había levantado; y sacrificó David holocaustos y ofrendas de paz delante de Jehová.
6:18 Y cuando David había acabado de ofrecer los holocaustos y ofrendas de paz, bendijo al pueblo en el nombre de Jehová de los ejércitos.
6:19 Y repartió a todo el pueblo, y a toda la multitud de Israel, así a hombres como a mujeres, a cada uno un pan, y un pedazo de carne y una torta de pasas. Y se fue todo el pueblo, cada uno a su casa.
6:20 Volvió luego David para bendecir su casa;1 Cronicas 16. 43 y saliendo Mical a recibir a David, dijo: ¡Cuán honrado ha quedado hoy el rey de Israel, descubriéndose hoy delante de las criadas de sus siervos, como se descubre sin decoro un cualquiera!
6:21 Entonces David respondió a Mical: Fue delante de Jehová, quien me eligió en preferencia a tu padre y a toda tu casa, para constituirme por príncipe sobre el pueblo de Jehová, sobre Israel. Por tanto, danzaré delante de Jehová.
6:22 Y aun me haré más vil que esta vez, y seré bajo a tus ojos; pero seré honrado delante de las criadas de quienes has hablado.
6:23 Y Mical hija de Saúl nunca tuvo hijos hasta el día de su muerte.

Capítulo 7
Pacto de Dios con David
(1 Cr. 17.1-27)
é
7:1 Aconteció que cuando ya el rey habitaba en su casa, después que Jehová le había dado reposo de todos sus enemigos en derredor,
7:2 dijo el rey al profeta Natán: Mira ahora, yo habito en casa de cedro, y el arca de Dios está entre cortinas.
7:3 Y Natán dijo al rey: Anda, y haz todo lo que está en tu corazón, porque Jehová está contigo.
7:4 Aconteció aquella noche, que vino palabra de Jehová a Natán, diciendo:
7:5 Ve y di a mi siervo David: Así ha dicho Jehová: ¿Tú me has de edificar casa en que yo more?
7:6 Ciertamente no he habitado en casas desde el día en que saqué a los hijos de Israel de Egipto hasta hoy, sino que he andado en tienda y en tabernáculo.
7:7 Y en todo cuanto he andado con todos los hijos de Israel, ¿he hablado yo palabra a alguna de las tribus de Israel, a quien haya mandado apacentar a mi pueblo de Israel, diciendo: ¿Por qué no me habéis edificado casa de cedro?
7:8 Ahora, pues, dirás así a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo, sobre Israel;
7:9 y he estado contigo en todo cuanto has andado, y delante de ti he destruido a todos tus enemigos, y te he dado nombre grande, como el nombre de los grandes que hay en la tierra.
7:10 Además, yo fijaré lugar a mi pueblo Israel y lo plantaré, para que habite en su lugar y nunca más sea removido, ni los inicuos le aflijan más, como al principio,
7:11 desde el día en que puse jueces sobre mi pueblo Israel; y a ti te daré descanso de todos tus enemigos. Asimismo Jehová te hace saber que él te hará casa.
7:12 Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino.
7:13 El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino.
7:14 Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo.2 Corintios 6. 18Hebreos 1. 5Apocalipsis 21. 7 Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres;
7:15 pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti.
7:16 Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente.
7:17 Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David.
7:18 Y entró el rey David y se puso delante de Jehová, y dijo: Señor Jehová, ¿quién soy yo, y qué es mi casa, para que tú me hayas traído hasta aquí?
7:19 Y aun te ha parecido poco esto, Señor Jehová, pues también has hablado de la casa de tu siervo en lo por venir. ¿Es así como procede el hombre, Señor Jehová?
7:20 ¿Y qué más puede añadir David hablando contigo? Pues tú conoces a tu siervo, Señor Jehová.
7:21 Todas estas grandezas has hecho por tu palabra y conforme a tu corazón, haciéndolas saber a tu siervo.
7:22 Por tanto, tú te has engrandecido, Jehová Dios; por cuanto no hay como tú, ni hay Dios fuera de ti, conforme a todo lo que hemos oído con nuestros oídos.
7:23 ¿Y quién como tu pueblo, como Israel, nación singular en la tierra? Porque fue Dios para rescatarlo por pueblo suyo, y para ponerle nombre, y para hacer grandezas a su favor, y obras terribles a tu tierra, por amor de tu pueblo que rescataste para ti de Egipto, de las naciones y de sus dioses.
7:24 Porque tú estableciste a tu pueblo Israel por pueblo tuyo para siempre; y tú, oh Jehová, fuiste a ellos por Dios.
7:25 Ahora pues, Jehová Dios, confirma para siempre la palabra que has hablado sobre tu siervo y sobre su casa, y haz conforme a lo que has dicho.
7:26 Que sea engrandecido tu nombre para siempre, y se diga: Jehová de los ejércitos es Dios sobre Israel; y que la casa de tu siervo David sea firme delante de ti.
7:27 Porque tú, Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, revelaste al oído de tu siervo, diciendo: Yo te edificaré casa. Por esto tu siervo ha hallado en su corazón valor para hacer delante de ti esta súplica.
7:28 Ahora pues, Jehová Dios, tú eres Dios, y tus palabras son verdad, y tú has prometido este bien a tu siervo.
7:29 Ten ahora a bien bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca perpetuamente delante de ti, porque tú, Jehová Dios, lo has dicho, y con tu bendición será bendita la casa de tu siervo para siempre.

Capítulo 8
David extiende sus dominios
(1 Cr. 18.1-13)
é
8:1 Después de esto, aconteció que David derrotó a los filisteos y los sometió, y tomó David a Meteg-ama de mano de los filisteos.
8:2 Derrotó también a los de Moab, y los midió con cordel, haciéndolos tender por tierra; y midió dos cordeles para hacerlos morir, y un cordel entero para preservarles la vida; y fueron los moabitas siervos de David, y pagaron tributo.
8:3 Asimismo derrotó David a Hadad=ezer hijo de Rehob, rey de Soba, al ir éste a recuperar su territorio al río Eufrates.
8:4 Y tomó David de ellos mil setecientos hombres de a caballo, y veinte mil hombres de a pie; y desjarretó David los caballos de todos los carros, pero dejó suficientes para cien carros.
8:5 Y vinieron los sirios de Damasco para dar ayuda a Hadad-ezer rey de Soba; y David hirió de los sirios a veintidós mil hombres.
8:6 Puso luego David guarnición en Siria de Damasco, y los sirios fueron hechos siervos de David, sujetos a tributo. Y Jehová dio la victoria a David por dondequiera que fue.
8:7 Y tomó David los escudos de oro que traían los siervos de Hadad-ezer, y los llevó a Jerusalén.
8:8 Asimismo de Beta y de Berotai, ciudades de Hadad-ezer, tomó el rey David gran cantidad de bronce.
8:9 Entonces oyendo Toi rey de Hamat, que David había derrotado a todo el ejército de Hadad-ezer,
8:10 envió Toi a Joram su hijo al rey David, para saludarle pacíficamente y para bendecirle, porque había peleado con Hadad-ezer y lo había vencido; porque Toi era enemigo de Hadad- ezer. Y Joram llevaba en su mano utensilios de plata, de oro y de bronce;
8:11 los cuales el rey David dedicó a Jehová, con la plata y el oro que había dedicado de todas las naciones que había sometido;
8:12 de los sirios, de los moabitas, de los amonitas, de los filisteos, de los amalecitas, y del botín de Hadad=ezer hijo de Rehob, rey de Soba.
8:13 Así ganó David fama. Cuando regresaba de derrotar a los sirios, destrozó a dieciocho mil edomitas en el Valle de la Sal.Salmos 60 (titulo)
8:14 Y puso guarnición en Edom; por todo Edom puso guarnición, y todos los edomitas fueron siervos de David. Y Jehová dio la victoria a David por dondequiera que fue.
Oficiales de David
(2 S. 20.23-26; 1 Cr. 18.14-17)

8:15 Y reinó David sobre todo Israel; y David administraba justicia y equidad a todo su pueblo.
8:16 Joab hijo de Sarvia era general de su ejército, y Josafat hijo de Ahilud era cronista;
8:17 Sadoc hijo de Ahitob y Ahimelec hijo de Abiatar eran sacerdotes; Seraías era escriba;
8:18 Benaía hijo de Joiada estaba sobre los cereteos y peleteos; y los hijos de David eran los príncipes.

Capítulo 9
Bondad de David hacia Mefi-boset
é
9:1 Dijo David: ¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia por amor de Jonatán?1 Samuel 20. 15-17
9:2 Y había un siervo de la casa de Saúl, que se llamaba Siba, al cual llamaron para que viniese a David. Y el rey le dijo: ¿Eres tú Siba? Y él respondió: Tu siervo.
9:3 El rey le dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia de Dios? Y Siba respondió al rey: Aún ha quedado un hijo de Jonatán, lisiado de los pies. 2 Samuel 4. 4
9:4 Entonces el rey le preguntó: ¿Dónde está? Y Siba respondió al rey: He aquí, está en casa de Maquir hijo de Amiel, en Lodebar.
9:5 Entonces envió el rey David, y le trajo de la casa de Maquir hijo de Amiel, de Lodebar.
9:6 Y vino Mefi-boset, hijo de Jonatán hijo de Saúl, a David, y se postró sobre su rostro e hizo reverencia. Y dijo David: Mefi-boset. Y él respondió: He aquí tu siervo.
9:7 Y le dijo David: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa.
9:8 Y él inclinándose, dijo: ¿Quién es tu siervo, para que mires a un perro muerto como yo?
9:9 Entonces el rey llamó a Siba siervo de Saúl, y le dijo: Todo lo que fue de Saúl y de toda su casa, yo lo he dado al hijo de tu señor.
9:10 Tú, pues, le labrarás las tierras, tú con tus hijos y tus siervos, y almacenarás los frutos, para que el hijo de tu señor tenga pan para comer; pero Mefi-boset el hijo de tu señor comerá siempre a mi mesa. Y tenía Siba quince hijos y veinte siervos.
9:11 Y respondió Siba al rey: Conforme a todo lo que ha mandado mi señor el rey a su siervo, así lo hará tu siervo. Mefi-boset, dijo el rey, comerá a mi mesa, como uno de los hijos del rey.
9:12 Y tenía Mefi-boset un hijo pequeño, que se llamaba Micaía. Y toda la familia de la casa de Siba eran siervos de Mefi-boset.
9:13 Y moraba Mefi-boset en Jerusalén, porque comía siempre a la mesa del rey; y estaba lisiado de ambos pies.

Capítulo 10
Derrotas de amonitas y sirios
(1 Cr. 19. 1-19)
é
10:1 Después de esto, aconteció que murió el rey de los hijos de Amón, y reinó en lugar suyo Hanún su hijo.
10:2 Y dijo David: Yo haré misericordia con Hanún hijo de Nahas, como su padre la hizo conmigo. Y envió David sus siervos para consolarlo por su padre. Mas llegados los siervos de David a la tierra de los hijos de Amón,
10:3 los príncipes de los hijos de Amón dijeron a Hanún su señor: ¿Te parece que por honrar David a tu padre te ha enviado consoladores? ¿No ha enviado David sus siervos a ti para reconocer e inspeccionar la ciudad, para destruirla?
10:4 Entonces Hanún tomó los siervos de David, les rapó la mitad de la barba, les cortó los vestidos por la mitad hasta las nalgas, y los despidió.
10:5 Cuando se le hizo saber esto a David, envió a encontrarles, porque ellos estaban en extremo avergonzados; y el rey mandó que les dijeran: Quedaos en Jericó hasta que os vuelva a nacer la barba, y entonces volved.
10:6 Y viendo los hijos de Amón que se habían hecho odiosos a David, enviaron los hijos de Amón y tomaron a sueldo a los sirios de Bet-rehob y a los sirios de Soba, veinte mil hombres de a pie, del rey de Maaca mil hombres, y de Is-tob doce mil hombres.
10:7 Cuando David oyó esto, envió a Joab con todo el ejército de los valientes.
10:8 Y saliendo los hijos de Amón, se pusieron en orden de batalla a la entrada de la puerta; pero los sirios de Soba, de Rehob, de Is-tob y de Maaca estaban aparte en el campo.
10:9 Viendo, pues, Joab que se le presentaba la batalla de frente y a la retaguardia, entresacó de todos los escogidos de Israel, y se puso en orden de batalla contra los sirios.
10:10 Entregó luego el resto del ejército en mano de Abisai su hermano, y lo alineó para encontrar a los amonitas.
10:11 Y dijo: Si los sirios pudieren más que yo, tú me ayudarás; y si los hijos de Amón pudieren más que tú, yo te daré ayuda.
10:12 Esfuérzate, y esforcémonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nuestro Dios; y haga Jehová lo que bien le pareciere.
10:13 Y se acercó Joab, y el pueblo que con él estaba, para pelear contra los sirios; mas ellos huyeron delante de él.
10:14 Entonces los hijos de Amón, viendo que los sirios habían huido, huyeron también ellos delante de Abisai, y se refugiaron en la ciudad. Se volvió, pues, Joab de luchar contra los hijos de Amón, y vino a Jerusalén.
10:15 Pero los sirios, viendo que habían sido derrotados por Israel, se volvieron a reunir.
10:16 Y envió Hadad-ezer e hizo salir a los sirios que estaban al otro lado del Eufrates, los cuales vinieron a Helam, llevando por jefe a Sobac, general del ejército de Hadad-ezer.
10:17 Cuando fue dado aviso a David, reunió a todo Israel, y pasando el Jordán vino a Helam; y los sirios se pusieron en orden de batalla contra David y pelearon contra él.
10:18 Mas los sirios huyeron delante de Israel; y David mató de los sirios a la gente de setecientos carros, y cuarenta mil hombres de a caballo; hirió también a Sobac general del ejército, quien murió allí.
10:19 Viendo, pues, todos los reyes que ayudaban a Hadad-ezer, cómo habían sido derrotados delante de Israel, hicieron paz con Israel y le sirvieron; y de allí en adelante los sirios temieron ayudar más a los hijos de Amón.

Capítulo 11
David y Betsabé
é
11:1 Aconteció al año siguiente, en el tiempo que salen los reyes a la guerra, que David envió a Joab, y con él a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los amonitas, y sitiaron a Rabá; pero David se quedó en Jerusalén.1 Cronicas 20. 1
11:2 Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa.
11:3 Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo.
11:4 Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa.
11:5 Y concibió la mujer, y envió a hacerlo saber a David, diciendo: Estoy encinta.
11:6 Entonces David envió a decir a Joab: Envíame a Urías heteo. Y Joab envió a Urías a David.
11:7 Cuando Urías vino a él, David le preguntó por la salud de Joab, y por la salud del pueblo, y por el estado de la guerra.
11:8 Después dijo David a Urías: Desciende a tu casa, y lava tus pies. Y saliendo Urías de la casa del rey, le fue enviado presente de la mesa real.
11:9 Mas Urías durmió a la puerta de la casa del rey con todos los siervos de su señor, y no descendió a su casa.
11:10 E hicieron saber esto a David, diciendo: Urías no ha descendido a su casa. Y dijo David a Urías: ¿No has venido de camino? ¿Por qué, pues, no descendiste a tu casa?
11:11 Y Urías respondió a David: El arca e Israel y Judá están bajo tiendas, y mi señor Joab, y los siervos de mi señor, en el campo; ¿y había yo de entrar en mi casa para comer y beber, y a dormir con mi mujer? Por vida tuya, y por vida de tu alma, que yo no haré tal cosa.
11:12 Y David dijo a Urías: Quédate aquí aún hoy, y mañana te despacharé. Y se quedó Urías en Jerusalén aquel día y el siguiente.
11:13 Y David lo convidó a comer y a beber con él, hasta embriagarlo. Y él salió a la tarde a dormir en su cama con los siervos de su señor; mas no descendió a su casa.
11:14 Venida la mañana, escribió David a Joab una carta, la cual envió por mano de Urías.
11:15 Y escribió en la carta, diciendo: Poned a Urías al frente, en lo más recio de la batalla, y retiraos de él, para que sea herido y muera.
11:16 Así fue que cuando Joab sitió la ciudad, puso a Urías en el lugar donde sabía que estaban los hombres más valientes.
11:17 Y saliendo luego los de la ciudad, pelearon contra Joab, y cayeron algunos del ejército de los siervos de David; y murió también Urías heteo.
11:18 Entonces envió Joab e hizo saber a David todos los asuntos de la guerra.
11:19 Y mandó al mensajero, diciendo: Cuando acabes de contar al rey todos los asuntos de la guerra,
11:20 si el rey comenzare a enojarse, y te dijere: ¿Por qué os acercasteis demasiado a la ciudad para combatir? ¿No sabíais lo que suelen arrojar desde el muro?
11:21 ¿Quién hirió a Abimelec hijo de Jerobaal? ¿No echó una mujer del muro un pedazo de una rueda de molino, y murió en Tebes?Jueces 9. 53 ¿Por qué os acercasteis tanto al muro? Entonces tú le dirás: También tu siervo Urías heteo es muerto.
11:22 Fue el mensajero, y llegando, contó a David todo aquello a que Joab le había enviado.
11:23 Y dijo el mensajero a David: Prevalecieron contra nosotros los hombres que salieron contra nosotros al campo, bien que nosotros les hicimos retroceder hasta la entrada de la puerta;
11:24 pero los flecheros tiraron contra tus siervos desde el muro, y murieron algunos de los siervos del rey; y murió también tu siervo Urías heteo.
11:25 Y David dijo al mensajero: Así dirás a Joab: No tengas pesar por esto, porque la espada consume, ora a uno, ora a otro; refuerza tu ataque contra la ciudad, hasta que la rindas. Y tú aliéntale.
11:26 Oyendo la mujer de Urías que su marido Urías era muerto, hizo duelo por su marido.
11:27 Y pasado el luto, envió David y la trajo a su casa; y fue ella su mujer, y le dio a luz un hijo. Mas esto que David había hecho, fue desagradable ante los ojos de Jehová.

Capítulo 12
Natán amonesta a David
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12:1 Jehová envió a Natán a David;Salmos 51 (titulo)y viniendo a él, le dijo: Había dos hombres en una ciudad, el uno rico, y el otro pobre.
12:2 El rico tenía numerosas ovejas y vacas;
12:3 pero el pobre no tenía más que una sola corderita, que él había comprado y criado, y que había crecido con él y con sus hijos juntamente, comiendo de su bocado y bebiendo de su vaso, y durmiendo en su seno; y la tenía como a una hija.
12:4 Y vino uno de camino al hombre rico; y éste no quiso tomar de sus ovejas y de sus vacas, para guisar para el caminante que había venido a él, sino que tomó la oveja de aquel hombre pobre, y la preparó para aquel que había venido a él.
12:5 Entonces se encendió el furor de David en gran manera contra aquel hombre, y dijo a Natán: Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte.
12:6 Y debe pagar la cordera con cuatro tantos, porque hizo tal cosa, y no tuvo misericordia.
12:7 Entonces dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre. Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Yo te ungí por rey sobre Israel, y te libré de la mano de Saúl,
12:8 y te di la casa de tu señor, y las mujeres de tu señor en tu seno; además te di la casa de Israel y de Judá; y si esto fuera poco, te habría añadido mucho más.
12:9 ¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer, y a él lo mataste con la espada de los hijos de Amón.
12:10 Por lo cual ahora no se apartará jamás de tu casa la espada, por cuanto me menospreciaste, y tomaste la mujer de Urías heteo para que fuese tu mujer.
12:11 Así ha dicho Jehová: He aquí yo haré levantar el mal sobre ti de tu misma casa, y tomaré tus mujeres delante de tus ojos, y las daré a tu prójimo, el cual yacerá con tus mujeres a la vista del sol.
12:12 Porque tú lo hiciste en secreto; mas yo haré esto delante de todo Israel y a pleno sol.2 Samuel 16. 22
12:13 Entonces dijo David a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás.
12:14 Mas por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha nacido ciertamente morirá.
12:15 Y Natán se volvió a su casa. Y Jehová hirió al niño que la mujer de Urías había dado a David, y enfermó gravemente.
12:16 Entonces David rogó a Dios por el niño; y ayunó David, y entró, y pasó la noche acostado en tierra.
12:17 Y se levantaron los ancianos de su casa, y fueron a él para hacerlo levantar de la tierra; mas él no quiso, ni comió con ellos pan.
12:18 Y al séptimo día murió el niño; y temían los siervos de David hacerle saber que el niño había muerto, diciendo entre sí: Cuando el niño aún vivía, le hablábamos, y no quería oír nuestra voz; ¿cuánto más se afligirá si le decimos que el niño ha muerto?
12:19 Mas David, viendo a sus siervos hablar entre sí, entendió que el niño había muerto; por lo que dijo David a sus siervos: ¿Ha muerto el niño? Y ellos respondieron: Ha muerto.
12:20 Entonces David se levantó de la tierra, y se lavó y se ungió, y cambió sus ropas, y entró a la casa de Jehová, y adoró. Después vino a su casa, y pidió, y le pusieron pan, y comió.
12:21 Y le dijeron sus siervos: ¿Qué es esto que has hecho? Por el niño, viviendo aún, ayunabas y llorabas; y muerto él, te levantaste y comiste pan.
12:22 Y él respondió: Viviendo aún el niño, yo ayunaba y lloraba, diciendo: ¿Quién sabe si Dios tendrá compasión de mí, y vivirá el niño?
12:23 Mas ahora que ha muerto, ¿para qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? Yo voy a él, mas él no volverá a mí.
12:24 Y consoló David a Betsabé su mujer, y llegándose a ella durmió con ella; y ella le dio a luz un hijo, y llamó su nombre Salomón, al cual amó Jehová,
12:25 y envió un mensaje por medio de Natán profeta; así llamó su nombre Jedidías, a causa de Jehová.
David captura Rabá
(1 Cr. 20.1-3)

12:26 Joab peleaba contra Rabá de los hijos de Amón, y tomó la ciudad real.
12:27 Entonces envió Joab mensajeros a David, diciendo: Yo he puesto sitio a Rabá, y he tomado la ciudad de las aguas.
12:28 Reúne, pues, ahora al pueblo que queda, y acampa contra la ciudad y tómala, no sea que tome yo la ciudad y sea llamada de mi nombre.
12:29 Y juntando David a todo el pueblo, fue contra Rabá, y combatió contra ella, y la tomó.
12:30 Y quitó la corona de la cabeza de su rey, la cual pesaba un talento de oro, y tenía piedras preciosas; y fue puesta sobre la cabeza de David. Y sacó muy grande botín de la ciudad.
12:31 Sacó además a la gente que estaba en ella, y los puso a trabajar con sierras, con trillos de hierro y hachas de hierro, y además los hizo trabajar en los hornos de ladrillos; y lo mismo hizo a todas las ciudades de los hijos de Amón. Y volvió David con todo el pueblo a Jerusalén.

Capítulo 13
Amnón y Tamar
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13:1 Aconteció después de esto, que teniendo Absalón hijo de David una hermana hermosa que se llamaba Tamar, se enamoró de ella Amnón hijo de David.
13:2 Y estaba Amnón angustiado hasta enfermarse por Tamar su hermana, pues por ser ella virgen, le parecía a Amnón que sería difícil hacerle cosa alguna.
13:3 Y Amnón tenía un amigo que se llamaba Jonadab, hijo de Simea, hermano de David; y Jonadab era hombre muy astuto.
13:4 Y éste le dijo: Hijo del rey, ¿por qué de día en día vas enflaqueciendo así? ¿No me lo descubrirás a mí? Y Amnón le respondió: Yo amo a Tamar la hermana de Absalón mi hermano.
13:5 Y Jonadab le dijo: Acuéstate en tu cama, y finge que estás enfermo; y cuando tu padre viniere a visitarte, dile: Te ruego que venga mi hermana Tamar, para que me dé de comer, y prepare delante de mí alguna vianda, para que al verla yo la coma de su mano.
13:6 Se acostó, pues, Amnón, y fingió que estaba enfermo; y vino el rey a visitarle. Y dijo Amnón al rey: Yo te ruego que venga mi hermana Tamar, y haga delante de mí dos hojuelas, para que coma yo de su mano.
13:7 Y David envió a Tamar a su casa, diciendo: Ve ahora a casa de Amnón tu hermano, y hazle de comer.
13:8 Y fue Tamar a casa de su hermano Amnón, el cual estaba acostado; y tomó harina, y amasó, e hizo hojuelas delante de él y las coció.
13:9 Tomó luego la sartén, y las sacó delante de él; mas él no quiso comer. Y dijo Amnón: Echad fuera de aquí a todos. Y todos salieron de allí.
13:10 Entonces Amnón dijo a Tamar: Trae la comida a la alcoba, para que yo coma de tu mano. Y tomando Tamar las hojuelas que había preparado, las llevó a su hermano Amnón a la alcoba.
13:11 Y cuando ella se las puso delante para que comiese, asió de ella, y le dijo: Ven, hermana mía, acuéstate conmigo.
13:12 Ella entonces le respondió: No, hermano mío, no me hagas violencia; porque no se debe hacer así en Israel. No hagas tal vileza.
13:13 Porque ¿adónde iría yo con mi deshonra? Y aun tú serías estimado como uno de los perversos en Israel. Te ruego pues, ahora, que hables al rey, que él no me negará a ti.
13:14 Mas él no la quiso oír, sino que pudiendo más que ella, la forzó, y se acostó con ella.
13:15 Luego la aborreció Amnón con tan gran aborrecimiento, que el odio con que la aborreció fue mayor que el amor con que la había amado. Y le dijo Amnón: Levántate, y vete.
13:16 Y ella le respondió: No hay razón; mayor mal es este de arrojarme, que el que me has hecho. Mas él no la quiso oír,
13:17 sino que llamando a su criado que le servía, le dijo: Echame a ésta fuera de aquí, y cierra tras ella la puerta.
13:18 Y llevaba ella un vestido de diversos colores, traje que vestían las hijas vírgenes de los reyes. Su criado, pues, la echó fuera, y cerró la puerta tras ella.
13:19 Entonces Tamar tomó ceniza y la esparció sobre su cabeza, y rasgó la ropa de colores de que estaba vestida, y puesta su mano sobre su cabeza, se fue gritando.
Venganza y huida de Absalón

13:20 Y le dijo su hermano Absalón: ¿Ha estado contigo tu hermano Amnón? Pues calla ahora, hermana mía; tu hermano es; no se angustie tu corazón por esto. Y se quedó Tamar desconsolada en casa de Absalón su hermano.
13:21 Y luego que el rey David oyó todo esto, se enojó mucho.
13:22 Mas Absalón no habló con Amnón ni malo ni bueno; aunque Absalón aborrecía a Amnón, porque había forzado a Tamar su hermana.
13:23 Aconteció pasados dos años, que Absalón tenía esquiladores en Baal-hazor, que está junto a Efraín; y convidó Absalón a todos los hijos del rey.
13:24 Y vino Absalón al rey, y dijo: He aquí, tu siervo tiene ahora esquiladores; yo ruego que venga el rey y sus siervos con tu siervo.
13:25 Y respondió el rey a Absalón: No, hijo mío, no vamos todos, para que no te seamos gravosos. Y aunque porfió con él, no quiso ir, mas le bendijo.
13:26 Entonces dijo Absalón: Pues si no, te ruego que venga con nosotros Amnón mi hermano. Y el rey le respondió: ¿Para qué ha de ir contigo?
13:27 Pero como Absalón le importunaba, dejó ir con él a Amnón y a todos los hijos del rey.
13:28 Y Absalón había dado orden a sus criados, diciendo: Os ruego que miréis cuando el corazón de Amnón esté alegre por el vino; y al decir yo: Herid a Amnón, entonces matadle, y no temáis, pues yo os lo he mandado. Esforzaos, pues, y sed valientes.
13:29 Y los criados de Absalón hicieron con Amnón como Absalón les había mandado. Entonces se levantaron todos los hijos del rey, y montaron cada uno en su mula, y huyeron.
13:30 Estando ellos aún en el camino, llegó a David el rumor que decía: Absalón ha dado muerte a todos los hijos del rey, y ninguno de ellos ha quedado.
13:31 Entonces levantándose David, rasgó sus vestidos, y se echó en tierra, y todos sus criados que estaban junto a él también rasgaron sus vestidos.
13:32 Pero Jonadab, hijo de Simea hermano de David, habló y dijo: No diga mi señor que han dado muerte a todos los jóvenes hijos del rey, pues sólo Amnón ha sido muerto; porque por mandato de Absalón esto había sido determinado desde el día en que Amnón forzó a Tamar su hermana.
13:33 Por tanto, ahora no ponga mi señor el rey en su corazón ese rumor que dice: Todos los hijos del rey han sido muertos; porque sólo Amnón ha sido muerto.
13:34 Y Absalón huyó. Entre tanto, alzando sus ojos el joven que estaba de atalaya, miró, y he aquí mucha gente que venía por el camino a sus espaldas, del lado del monte.
13:35 Y dijo Jonadab al rey: He allí los hijos del rey que vienen; es así como tu siervo ha dicho.
13:36 Cuando él acabó de hablar, he aquí los hijos del rey que vinieron, y alzando su voz lloraron. Y también el mismo rey y todos sus siervos lloraron con muy grandes lamentos.
13:37 Mas Absalón huyó y se fue a Talmai hijo de Amiud, rey de Gesur.2 Samuel 3. 3 Y David lloraba por su hijo todos los días.
13:38 Así huyó Absalón y se fue a Gesur, y estuvo allá tres años.
13:39 Y el rey David deseaba ver a Absalón; pues ya estaba consolado acerca de Amnón, que había muerto.

Capítulo 14
Joab procura el regreso de Absalón
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14:1 Conociendo Joab hijo de Sarvia que el corazón del rey se inclinaba por Absalón,
14:2 envió Joab a Tecoa, y tomó de allá una mujer astuta, y le dijo: Yo te ruego que finjas estar de duelo, y te vistas ropas de luto, y no te unjas con óleo, sino preséntate como una mujer que desde mucho tiempo está de duelo por algún muerto;
14:3 y entrarás al rey, y le hablarás de esta manera. Y puso Joab las palabras en su boca.
14:4 Entró, pues, aquella mujer de Tecoa al rey, y postrándose en tierra sobre su rostro, hizo reverencia, y dijo: ¡Socorro, oh rey!
14:5 El rey le dijo: ¿Qué tienes? Y ella respondió: Yo a la verdad soy una mujer viuda y mi marido ha muerto.
14:6 Tu sierva tenía dos hijos, y los dos riñeron en el campo; y no habiendo quien los separase, hirió el uno al otro, y lo mató.
14:7 Y he aquí toda la familia se ha levantado contra tu sierva, diciendo: Entrega al que mató a su hermano, para que le hagamos morir por la vida de su hermano a quien él mató, y matemos también al heredero. Así apagarán el ascua que me ha quedado, no dejando a mi marido nombre ni reliquia sobre la tierra.
14:8 Entonces el rey dijo a la mujer: Vete a tu casa, y yo daré órdenes con respecto a ti.
14:9 Y la mujer de Tecoa dijo al rey: Rey señor mío, la maldad sea sobre mí y sobre la casa de mi padre; mas el rey y su trono sean sin culpa.
14:10 Y el rey dijo: Al que hablare contra ti, tráelo a mí, y no te tocará más.
14:11 Dijo ella entonces: Te ruego, oh rey, que te acuerdes de Jehová tu Dios, para que el vengador de la sangre no aumente el daño, y no destruya a mi hijo. Y el respondió: Vive Jehová, que no caerá ni un cabello de la cabeza de tu hijo en tierra.
14:12 Y la mujer dijo: Te ruego que permitas que tu sierva hable una palabra a mi señor el rey. Y él dijo: Habla.
14:13 Entonces la mujer dijo: ¿Por qué, pues, has pensado tú cosa semejante contra el pueblo de Dios? Porque hablando el rey esta palabra, se hace culpable él mismo, por cuanto el rey no hace volver a su desterrado.
14:14 Porque de cierto morimos, y somos como aguas derramadas por tierra, que no pueden volver a recogerse; ni Dios quita la vida, sino que provee medios para no alejar de sí al desterrado.
14:15 Y el haber yo venido ahora para decir esto al rey mi señor, es porque el pueblo me atemorizó; y tu sierva dijo: Hablaré ahora al rey; quizá él hará lo que su sierva diga.
14:16 Pues el rey oirá, para librar a su sierva de mano del hombre que me quiere destruir a mí y a mi hijo juntamente, de la heredad de Dios.
14:17 Tu sierva, pues, dice: Sea ahora de consuelo la respuesta de mi señor el rey, pues que mi señor el rey es como un ángel de Dios para discernir entre lo bueno y lo malo. Así Jehová tu Dios sea contigo.
14:18 Entonces David respondió y dijo a la mujer: Yo te ruego que no me encubras nada de lo que yo te preguntare. Y la mujer dijo: Hable mi señor el rey.
14:19 Y el rey dijo: ¿No anda la mano de Joab contigo en todas estas cosas? La mujer respondió y dijo: Vive tu alma, rey señor mío, que no hay que apartarse a derecha ni a izquierda de todo lo que mi señor el rey ha hablado; porque tu siervo Joab, él me mandó, y él puso en boca de tu sierva todas estas palabras.
14:20 Para mudar el aspecto de las cosas Joab tu siervo ha hecho esto; pero mi señor es sabio conforme a la sabiduría de un ángel de Dios, para conocer lo que hay en la tierra.
14:21 Entonces el rey dijo a Joab: He aquí yo hago esto; ve, y haz volver al joven Absalón.
14:22 Y Joab se postró en tierra sobre su rostro e hizo reverencia, y después que bendijo al rey, dijo: Hoy ha entendido tu siervo que he hallado gracia en tus ojos, rey señor mío, pues ha hecho el rey lo que su siervo ha dicho.
14:23 Se levantó luego Joab y fue a Gesur, y trajo a Absalón a Jerusalén.
14:24 Mas el rey dijo: Váyase a su casa, y no vea mi rostro. Y volvió Absalón a su casa, y no vio el rostro del rey.
14:25 Y no había en todo Israel ninguno tan alabado por su hermosura como Absalón; desde la planta de su pie hasta su coronilla no había en él defecto.
14:26 Cuando se cortaba el cabello (lo cual hacía al fin de cada año, pues le causaba molestia, y por eso se lo cortaba), pesaba el cabello de su cabeza doscientos siclos de peso real.
14:27 Y le nacieron a Absalón tres hijos, y una hija que se llamó Tamar, la cual era mujer de hermoso semblante.
14:28 Y estuvo Absalón por espacio de dos años en Jerusalén, y no vio el rostro del rey.
14:29 Y mandó Absalón por Joab, para enviarlo al rey, pero él no quiso venir; y envió aun por segunda vez, y no quiso venir.
14:30 Entonces dijo a sus siervos: Mirad, el campo de Joab está junto al mío, y tiene allí cebada; id y prendedle fuego. Y los siervos de Absalón prendieron fuego al campo.
14:31 Entonces se levantó Joab y vino a casa de Absalón, y le dijo: ¿Por qué han prendido fuego tus siervos a mi campo?
14:32 Y Absalón respondió a Joab: He aquí yo he enviado por ti, diciendo que vinieses acá, con el fin de enviarte al rey para decirle: ¿Para qué vine de Gesur? Mejor me fuera estar aún allá. Vea yo ahora el rostro del rey; y si hay en mí pecado, máteme.
14:33 Vino, pues, Joab al rey, y se lo hizo saber. Entonces llamó a Absalón, el cual vino al rey, e inclinó su rostro a tierra delante del rey; y el rey besó a Absalón.

Capítulo 15
Absalón se subleva contra David
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15:1 Aconteció después de esto, que Absalón se hizo de carros y caballos, y cincuenta hombres que corriesen delante de él.
15:2 Y se levantaba Absalón de mañana, y se ponía a un lado del camino junto a la puerta; y a cualquiera que tenía pleito y venía al rey a juicio, Absalón le llamaba y le decía: ¿De qué ciudad eres? Y él respondía: Tu siervo es de una de las tribus de Israel.
15:3 Entonces Absalón le decía: Mira, tus palabras son buenas y justas; mas no tienes quien te oiga de parte del rey.
15:4 Y decía Absalón: ¡Quién me pusiera por juez en la tierra, para que viniesen a mí todos los que tienen pleito o negocio, que yo les haría justicia!
15:5 Y acontecía que cuando alguno se acercaba para inclinarse a él, él extendía la mano y lo tomaba, y lo besaba.
15:6 De esta manera hacía con todos los israelitas que venían al rey a juicio; y así robaba Absalón el corazón de los de Israel.
15:7 Al cabo de cuatro años, aconteció que Absalón dijo al rey: Yo te ruego me permitas que vaya a Hebrón, a pagar mi voto que he prometido a Jehová.
15:8 Porque tu siervo hizo voto cuando estaba en Gesur en Siria, diciendo: Si Jehová me hiciere volver a Jerusalén, yo serviré a Jehová.
15:9 Y el rey le dijo: Ve en paz. Y él se levantó, y fue a Hebrón.
15:10 Entonces envió Absalón mensajeros por todas las tribus de Israel, diciendo: Cuando oigáis el sonido de la trompeta diréis: Absalón reina en Hebrón.
15:11 Y fueron con Absalón doscientos hombres de Jerusalén convidados por él, los cuales iban en su sencillez, sin saber nada.
15:12 Y mientras Absalón ofrecía los sacrificios, llamó a Ahitofel gilonita, consejero de David, de su ciudad de Gilo. Y la conspiración se hizo poderosa, y aumentaba el pueblo que seguía a Absalón.
15:13 Y un mensajero vino a David, diciendo: El corazón de todo Israel se va tras Absalón.
15:14 Entonces David dijo a todos sus siervos que estaban con él en Jerusalén: Levantaos y huyamos, porque no podremos escapar delante de Absalón; daos prisa a partir, no sea que apresurándose él nos alcance, y arroje el mal sobre nosotros, y hiera la ciudad a filo de espada.
15:15 Y los siervos del rey dijeron al rey: He aquí, tus siervos están listos a todo lo que nuestro señor el rey decida.
15:16 El rey entonces salió, con toda su familia en pos de él. Y dejó el rey diez mujeres concubinas, para que guardasen la casa.
15:17 Salió, pues, el rey con todo el pueblo que le seguía, y se detuvieron en un lugar distante.
15:18 Y todos sus siervos pasaban a su lado, con todos los cereteos y peleteos; y todos los geteos, seiscientos hombres que habían venido a pie desde Gat, iban delante del rey.
15:19 Y dijo el rey a Itai geteo: ¿Para qué vienes tú también con nosotros? Vuélvete y quédate con el rey; porque tú eres extranjero, y desterrado también de tu lugar.
15:20 Ayer viniste, ¿y he de hacer hoy que te muevas para ir con nosotros? En cuanto a mí, yo iré a donde pueda ir; tú vuélvete, y haz volver a tus hermanos; y Jehová te muestre amor permanente y fidelidad.
15:21 Y respondió Itai al rey, diciendo: Vive Dios, y vive mi señor el rey, que o para muerte o para vida, donde mi señor el rey estuviere, allí estará también tu siervo.
15:22 Entonces David dijo a Itai: Ven, pues, y pasa. Y pasó Itai geteo, y todos sus hombres, y toda su familia.
15:23 Y todo el país lloró en alta voz; pasó luego toda la gente el torrente de Cedrón; asimismo pasó el rey, y todo el pueblo pasó al camino que va al desierto.
15:24 Y he aquí, también iba Sadoc, y con él todos los levitas que llevaban el arca del pacto de Dios; y asentaron el arca del pacto de Dios. Y subió Abiatar después que todo el pueblo hubo acabado de salir de la ciudad.
15:25 Pero dijo el rey a Sadoc: Vuelve el arca de Dios a la ciudad. Si yo hallare gracia ante los ojos de Jehová, él hará que vuelva, y me dejará verla y a su tabernáculo.
15:26 Y si dijere: No me complazco en ti; aquí estoy, haga de mí lo que bien le pareciere.
15:27 Dijo además el rey al sacerdote Sadoc: ¿No eres tú el vidente? Vuelve en paz a la ciudad, y con vosotros vuestros dos hijos; Ahimaas tu hijo, y Jonatán hijo de Abiatar.
15:28 Mirad, yo me detendré en los vados del desierto,Salmos 63 (titulo) hasta que venga respuesta de vosotros que me dé aviso.
15:29 Entonces Sadoc y Abiatar volvieron el arca de Dios a Jerusalén, y se quedaron allá.
15:30 Y David subió la cuesta de los Olivos; y la subió llorando, llevando la cabeza cubierta y los pies descalzos. También todo el pueblo que tenía consigo cubrió cada uno su cabeza, e iban llorando mientras subían.
15:31 Y dieron aviso a David, diciendo: Ahitofel está entre los que conspiraron con Absalón. Entonces dijo David: Entorpece ahora, oh Jehová, el consejo de Ahitofel.
15:32 Cuando David llegó a la cumbre del monte para adorar allí a Dios, he aquí Husai arquita que le salió al encuentro, rasgados sus vestidos, y tierra sobre su cabeza.
15:33 Y le dijo David: Si pasares conmigo, me serás carga.
15:34 Mas si volvieres a la ciudad, y dijeres a Absalón: Rey, yo seré tu siervo; como hasta aquí he sido siervo de tu padre, así seré ahora siervo tuyo; entonces tú harás nulo el consejo de Ahitofel.
15:35 ¿No estarán allí contigo los sacerdotes Sadoc y Abiatar? Por tanto, todo lo que oyeres en la casa del rey, se lo comunicarás a los sacerdotes Sadoc y Abiatar.
15:36 Y he aquí que están con ellos sus dos hijos, Ahimaas el de Sadoc y Jonatán el de Abiatar; por medio de ellos me enviaréis aviso de todo lo que oyereis.
15:37 Así vino Husai amigo de David a la ciudad; y Absalón entró en Jerusalén.

Capítulo 16

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16:1 Cuando David pasó un poco más allá de la cumbre del monte, he aquí Siba el criado de Mefi-boset,2 Samuel 9. 9-10 que salía a recibirle con un par de asnos enalbardados, y sobre ellos doscientos panes, cien racimos de pasas, cien panes de higos secos, y un cuero de vino.
16:2 Y dijo el rey a Siba: ¿Qué es esto? Y Siba respondió: Los asnos son para que monte la familia del rey, los panes y las pasas para que coman los criados, y el vino para que beban los que se cansen en el desierto.
16:3 Y dijo el rey: ¿Dónde está el hijo de tu señor? Y Siba respondió al rey: He aquí él se ha quedado en Jerusalén, porque ha dicho: Hoy me devolverá la casa de Israel el reino de mi padre.
16:4 Entonces el rey dijo a Siba: He aquí, sea tuyo todo lo que tiene Mefi-boset. Y respondió Siba inclinándose: Rey señor mío, halle yo gracia delante de ti.
16:5 Y vino el rey David hasta Bahurim; y he aquí salía uno de la familia de la casa de Saúl, el cual se llamaba Simei hijo de Gera; y salía maldiciendo,
16:6 y arrojando piedras contra David, y contra todos los siervos del rey David; y todo el pueblo y todos los hombres valientes estaban a su derecha y a su izquierda.
16:7 Y decía Simei, maldiciéndole: ¡Fuera, fuera, hombre sanguinario y perverso!
16:8 Jehová te ha dado el pago de toda la sangre de la casa de Saúl, en lugar del cual tú has reinado, y Jehová ha entregado el reino en mano de tu hijo Absalón; y hete aquí sorprendido en tu maldad, porque eres hombre sanguinario.
16:9 Entonces Abisai hijo de Sarvia dijo al rey: ¿Por qué maldice este perro muerto a mi señor el rey? Te ruego que me dejes pasar, y le quitaré la cabeza.
16:10 Y el rey respondió: ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia? Si él así maldice, es porque Jehová le ha dicho que maldiga a David. ¿Quién, pues, le dirá: ¿Por qué lo haces así?
16:11 Y dijo David a Abisai y a todos sus siervos: He aquí, mi hijo que ha salido de mis entrañas, acecha mi vida; ¿cuánto más ahora un hijo de Benjamín? Dejadle que maldiga, pues Jehová se lo ha dicho.
16:12 Quizá mirará Jehová mi aflicción, y me dará Jehová bien por sus maldiciones de hoy.
16:13 Y mientras David y los suyos iban por el camino, Simei iba por el lado del monte delante de él, andando y maldiciendo, y arrojando piedras delante de él, y esparciendo polvo.
16:14 Y el rey y todo el pueblo que con él estaba, llegaron fatigados, y descansaron allí.
16:15 Y Absalón y toda la gente suya, los hombres de Israel, entraron en Jerusalén, y con él Ahitofel.
16:16 Aconteció luego, que cuando Husai arquita, amigo de David, vino al encuentro de Absalón, dijo Husai: ¡Viva el rey, viva el rey!
16:17 Y Absalón dijo a Husai: ¿Es este tu agradecimiento para con tu amigo? ¿Por qué no fuiste con tu amigo?
16:18 Y Husai respondió a Absalón: No, sino que de aquel que eligiere Jehová y este pueblo y todos los varones de Israel, de aquél seré yo, y con él me quedaré.
16:19 ¿Y a quién había yo de servir? ¿No es a su hijo? Como he servido delante de tu padre, así seré delante de ti.
16:20 Entonces dijo Absalón a Ahitofel: Dad vuestro consejo sobre lo que debemos hacer.
16:21 Y Ahitofel dijo a Absalón: Llégate a las concubinas de tu padre, que él dejó para guardar la casa; y todo el pueblo de Israel oirá que te has hecho aborrecible a tu padre, y así se fortalecerán las manos de todos los que están contigo.
16:22 Entonces pusieron para Absalón una tienda sobre el terrado, y se llegó Absalón a las concubinas de su padre, ante los ojos de todo Israel.2 Samuel 12. 11-12
16:23 Y el consejo que daba Ahitofel en aquellos días, era como si se consultase la palabra de Dios. Así era todo consejo de Ahitofel, tanto con David como con Absalón.

Capítulo 17
Consejos de Ahitofel y de Husai
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17:1 Entonces Ahitofel dijo a Absalón: Yo escogeré ahora doce mil hombres, y me levantaré y seguiré a David esta noche,
17:2 y caeré sobre él mientras está cansado y débil de manos; lo atemorizaré, y todo el pueblo que está con él huirá, y mataré al rey solo.
17:3 Así haré volver a ti todo el pueblo (pues tú buscas solamente la vida de un hombre); y cuando ellos hayan vuelto, todo el pueblo estará en paz.
17:4 Este consejo pareció bien a Absalón y a todos los ancianos de Israel.
17:5 Y dijo Absalón: Llamad también ahora a Husai arquita, para que asimismo oigamos lo que él dirá.
17:6 Cuando Husai vino a Absalón, le habló Absalón, diciendo: Así ha dicho Ahitofel; ¿seguiremos su consejo, o no? Di tú.
17:7 Entonces Husai dijo a Absalón: El consejo que ha dado esta vez Ahitofel no es bueno.
17:8 Y añadió Husai: Tú sabes que tu padre y los suyos son hombres valientes, y que están con amargura de ánimo, como la osa en el campo cuando le han quitado sus cachorros. Además, tu padre es hombre de guerra, y no pasará la noche con el pueblo.
17:9 He aquí él estará ahora escondido en alguna cueva, o en otro lugar; y si al principio cayeren algunos de los tuyos, quienquiera que lo oyere dirá: El pueblo que sigue a Absalón ha sido derrotado.
17:10 Y aun el hombre valiente, cuyo corazón sea como corazón de león, desmayará por completo; porque todo Israel sabe que tu padre es hombre valiente, y que los que están con él son esforzados.
17:11 Aconsejo, pues, que todo Israel se junte a ti, desde Dan hasta Beerseba, en multitud como la arena que está a la orilla del mar, y que tú en persona vayas a la batalla.
17:12 Entonces le acometeremos en cualquier lugar en donde se hallare, y caeremos sobre él como cuando el rocío cae sobre la tierra, y ni uno dejaremos de él y de todos los que están con él.
17:13 Y si se refugiare en alguna ciudad, todos los de Israel llevarán sogas a aquella ciudad, y la arrastraremos hasta el arroyo, hasta que no se encuentre allí ni una piedra.
17:14 Entonces Absalón y todos los de Israel dijeron: El consejo de Husai arquita es mejor que el consejo de Ahitofel. Porque Jehová había ordenado que el acertado consejo de Ahitofel se frustrara, para que Jehová hiciese venir el mal sobre Absalón.
17:15 Dijo luego Husai a los sacerdotes Sadoc y Abiatar: Así y así aconsejó Ahitofel a Absalón y a los ancianos de Israel; y de esta manera aconsejé yo.
17:16 Por tanto, enviad inmediatamente y dad aviso a David, diciendo: No te quedes esta noche en los vados del desierto, sino pasa luego el Jordán, para que no sea destruido el rey y todo el pueblo que con él está.
17:17 Y Jonatán y Ahimaas estaban junto a la fuente de Rogel, y fue una criada y les avisó, porque ellos no podían mostrarse viniendo a la ciudad; y ellos fueron y se lo hicieron saber al rey David.
17:18 Pero fueron vistos por un joven, el cual lo hizo saber a Absalón; sin embargo, los dos se dieron prisa a caminar, y llegaron a casa de un hombre en Bahurim, que tenía en su patio un pozo, dentro del cual se metieron.
17:19 Y tomando la mujer de la casa una manta, la extendió sobre la boca del pozo, y tendió sobre ella el grano trillado; y nada se supo del asunto.
17:20 Llegando luego los criados de Absalón a la casa de la mujer, le dijeron: ¿Dónde están Ahimaas y Jonatán? Y la mujer les respondió: Ya han pasado el vado de las aguas. Y como ellos los buscaron y no los hallaron, volvieron a Jerusalén.
17:21 Y después que se hubieron ido, aquéllos salieron del pozo y se fueron, y dieron aviso al rey David, diciéndole: Levantaos y daos prisa a pasar las aguas, porque Ahitofel ha dado tal consejo contra vosotros.
17:22 Entonces David se levantó, y todo el pueblo que con él estaba, y pasaron el Jordán antes que amaneciese; ni siquiera faltó uno que no pasase el Jordán.
17:23 Pero Ahitofel, viendo que no se había seguido su consejo, enalbardó su asno, y se levantó y se fue a su casa a su ciudad; y después de poner su casa en orden, se ahorcó, y así murió, y fue sepultado en el sepulcro de su padre.
17:24 Y David llegó a Mahanaim; y Absalón pasó el Jordán con toda la gente de Israel.
17:25 Y Absalón nombró a Amasa jefe del ejército en lugar de Joab. Amasa era hijo de un varón de Israel llamado Itra, el cual se había llegado a Abigail hija de Nahas, hermana de Sarvia madre de Joab.
17:26 Y acampó Israel con Absalón en tierra de Galaad.
17:27 Luego que David llegó a Mahanaim, Sobi hijo de Nahas, de Rabá de los hijos de Amón, Maquir hijo de Amiel, de Lodebar, y Barzilai galaadita de Rogelim,
17:28 trajeron a David y al pueblo que estaba con él, camas, tazas, vasijas de barro, trigo, cebada, harina, grano tostado, habas, lentejas, garbanzos tostados,
17:29 miel, manteca, ovejas, y quesos de vaca, para que comiesen; porque decían: El pueblo está hambriento y cansado y sediento en el desierto.

Capítulo 18
Muerte de Absalón
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18:1 David, pues, pasó revista al pueblo que tenía consigo, y puso sobre ellos jefes de millares y jefes de centenas.
18:2 Y envió David al pueblo, una tercera parte bajo el mando de Joab, una tercera parte bajo el mando de Abisai hijo de Sarvia, hermano de Joab, y una tercera parte al mando de Itai geteo. Y dijo el rey al pueblo: Yo también saldré con vosotros.
18:3 Mas el pueblo dijo: No saldrás; porque si nosotros huyéremos, no harán caso de nosotros; y aunque la mitad de nosotros muera, no harán caso de nosotros; mas tú ahora vales tanto como diez mil de nosotros. Será, pues, mejor que tú nos des ayuda desde la ciudad.
18:4 Entonces el rey les dijo: Yo haré lo que bien os parezca. Y se puso el rey a la entrada de la puerta, mientras salía todo el pueblo de ciento en ciento y de mil en mil.
18:5 Y el rey mandó a Joab, a Abisai y a Itai, diciendo: Tratad benignamente por amor de mí al joven Absalón. Y todo el pueblo oyó cuando dio el rey orden acerca de Absalón a todos los capitanes.
18:6 Salió, pues, el pueblo al campo contra Israel, y se libró la batalla en el bosque de Efraín.
18:7 Y allí cayó el pueblo de Israel delante de los siervos de David, y se hizo allí en aquel día una gran matanza de veinte mil hombres.
18:8 Y la batalla se extendió por todo el país; y fueron más los que destruyó el bosque aquel día, que los que destruyó la espada.
18:9 Y se encontró Absalón con los siervos de David; e iba Absalón sobre un mulo, y el mulo entró por debajo de las ramas espesas de una gran encina, y se le enredó la cabeza en la encina, y Absalón quedó suspendido entre el cielo y la tierra; y el mulo en que iba pasó delante.
18:10 Viéndolo uno, avisó a Joab, diciendo: He aquí que he visto a Absalón colgado de una encina.
18:11 Y Joab respondió al hombre que le daba la nueva: Y viéndolo tú, ¿por qué no le mataste luego allí echándole a tierra? Me hubiera placido darte diez siclos de plata, y un talabarte.
18:12 El hombre dijo a Joab: Aunque me pesaras mil siclos de plata, no extendería yo mi mano contra el hijo del rey; porque nosotros oímos cuando el rey te mandó a ti y a Abisai y a Itai, diciendo: Mirad que ninguno toque al joven Absalón.
18:13 Por otra parte, habría yo hecho traición contra mi vida, pues que al rey nada se le esconde, y tú mismo estarías en contra.
18:14 Y respondió Joab: No malgastaré mi tiempo contigo. Y tomando tres dardos en su mano, los clavó en el corazón de Absalón, quien estaba aún vivo en medio de la encina.
18:15 Y diez jóvenes escuderos de Joab rodearon e hirieron a Absalón, y acabaron de matarle.
18:16 Entonces Joab tocó la trompeta, y el pueblo se volvió de seguir a Israel, porque Joab detuvo al pueblo.
18:17 Tomando después a Absalón, le echaron en un gran hoyo en el bosque, y levantaron sobre él un montón muy grande de piedras; y todo Israel huyó, cada uno a su tienda.
18:18 Y en vida, Absalón había tomado y erigido una columna, la cual está en el valle del rey; porque había dicho: Yo no tengo hijo que conserve la memoria de mi nombre. Y llamó aquella columna por su nombre, y así se ha llamado Columna de Absalón, hasta hoy.
18:19 Entonces Ahimaas hijo de Sadoc dijo: ¿Correré ahora, y daré al rey las nuevas de que Jehová ha defendido su causa de la mano de sus enemigos?
18:20 Respondió Joab: Hoy no llevarás las nuevas; las llevarás otro día; no darás hoy la nueva, porque el hijo del rey ha muerto.
18:21 Y Joab dijo a un etíope: Ve tú, y di al rey lo que has visto. Y el etíope hizo reverencia ante Joab, y corrió.
18:22 Entonces Ahimaas hijo de Sadoc volvió a decir a Joab: Sea como fuere, yo correré ahora tras el etíope. Y Joab dijo: Hijo mío, ¿para qué has de correr tú, si no recibirás premio por las nuevas?
18:23 Mas él respondió: Sea como fuere, yo correré. Entonces le dijo: Corre. Corrió, pues, Ahimaas por el camino de la llanura, y pasó delante del etíope.
18:24 Y David estaba sentado entre las dos puertas; y el atalaya había ido al terrado sobre la puerta en el muro, y alzando sus ojos, miró, y vio a uno que corría solo.
18:25 El atalaya dio luego voces, y lo hizo saber al rey. Y el rey dijo: Si viene solo, buenas nuevas trae. En tanto que él venía acercándose,
18:26 vio el atalaya a otro que corría; y dio voces el atalaya al portero, diciendo: He aquí otro hombre que corre solo. Y el rey dijo: Este también es mensajero.
18:27 Y el atalaya volvió a decir: Me parece el correr del primero como el correr de Ahimaas hijo de Sadoc. Y respondió el rey: Ese es hombre de bien, y viene con buenas nuevas.
18:28 Entonces Ahimaas dijo en alta voz al rey: Paz. Y se inclinó a tierra delante del rey, y dijo: Bendito sea Jehová Dios tuyo, que ha entregado a los hombres que habían levantado sus manos contra mi señor el rey.
18:29 Y el rey dijo: ¿El joven Absalón está bien? Y Ahimaas respondió: Vi yo un gran alboroto cuando envió Joab al siervo del rey y a mí tu siervo; mas no sé qué era.
18:30 Y el rey dijo: Pasa, y ponte allí. Y él pasó, y se quedó de pie.
18:31 Luego vino el etíope, y dijo: Reciba nuevas mi señor el rey, que hoy Jehová ha defendido tu causa de la mano de todos los que se habían levantado contra ti.
18:32 El rey entonces dijo al etíope: ¿El joven Absalón está bien? Y el etíope respondió: Como aquel joven sean los enemigos de mi señor el rey, y todos los que se levanten contra ti para mal.
18:33 Entonces el rey se turbó, y subió a la sala de la puerta, y lloró; y yendo, decía así: ¡Hijo mío Absalón, hijo mío, hijo mío Absalón! ¡Quién me diera que muriera yo en lugar de ti, Absalón, hijo mío, hijo mío!

Capítulo 19
David vuelve a Jerusalén
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19:1 Dieron aviso a Joab: He aquí el rey llora, y hace duelo por Absalón.
19:2 Y se volvió aquel día la victoria en luto para todo el pueblo; porque oyó decir el pueblo aquel día que el rey tenía dolor por su hijo.
19:3 Y entró el pueblo aquel día en la ciudad escondidamente, como suele entrar a escondidas el pueblo avergonzado que ha huido de la batalla.
19:4 Mas el rey, cubierto el rostro, clamaba en alta voz: ¡Hijo mío Absalón, Absalón, hijo mío, hijo mío!
19:5 Entonces Joab vino al rey en la casa, y dijo: Hoy has avergonzado el rostro de todos tus siervos, que hoy han librado tu vida, y la vida de tus hijos y de tus hijas, y la vida de tus mujeres, y la vida de tus concubinas,
19:6 amando a los que te aborrecen, y aborreciendo a los que te aman; porque hoy has declarado que nada te importan tus príncipes y siervos; pues hoy me has hecho ver claramente que si Absalón viviera, aunque todos nosotros estuviéramos muertos, entonces estarías contento.
19:7 Levántate pues, ahora, y ve afuera y habla bondadosamente a tus siervos; porque juro por Jehová que si no sales, no quedará ni un hombre contigo esta noche; y esto te será peor que todos los males que te han sobrevenido desde tu juventud hasta ahora.
19:8 Entonces se levantó el rey y se sentó a la puerta, y fue dado aviso a todo el pueblo, diciendo: He aquí el rey está sentado a la puerta. Y vino todo el pueblo delante del rey; pero Israel había huido, cada uno a su tienda.
19:9 Y todo el pueblo disputaba en todas las tribus de Israel, diciendo: El rey nos ha librado de mano de nuestros enemigos, y nos ha salvado de mano de los filisteos; y ahora ha huido del país por miedo de Absalón.
19:10 Y Absalón, a quien habíamos ungido sobre nosotros, ha muerto en la batalla. ¿Por qué, pues, estáis callados respecto de hacer volver al rey?
19:11 Y el rey David envió a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, diciendo: Hablad a los ancianos de Judá, y decidles: ¿Por qué seréis vosotros los postreros en hacer volver el rey a su casa, cuando la palabra de todo Israel ha venido al rey para hacerle volver a su casa?
19:12 Vosotros sois mis hermanos; mis huesos y mi carne sois. ¿Por qué, pues, seréis vosotros los postreros en hacer volver al rey?
19:13 Asimismo diréis a Amasa: ¿No eres tú también hueso mío y carne mía? Así me haga Dios, y aun me añada, si no fueres general del ejército delante de mí para siempre, en lugar de Joab.
19:14 Así inclinó el corazón de todos los varones de Judá, como el de un solo hombre, para que enviasen a decir al rey: Vuelve tú, y todos tus siervos.
19:15 Volvió, pues, el rey, y vino hasta el Jordán. Y Judá vino a Gilgal para recibir al rey y para hacerle pasar el Jordán.
19:16 Y Simei2 Samuel 16. 5-13 hijo de Gera, hijo de Benjamín, que era de Bahurim, se dio prisa y descendió con los hombres de Judá a recibir al rey David.
19:17 Con él venían mil hombres de Benjamín; asimismo Siba, criado de la casa de Saúl, con sus quince hijos y sus veinte siervos, los cuales pasaron el Jordán delante del rey.
19:18 Y cruzaron el vado para pasar a la familia del rey, y para hacer lo que a él le pareciera. Entonces Simei hijo de Gera se postró delante del rey cuando él hubo pasado el Jordán,
19:19 y dijo al rey: No me culpe mi señor de iniquidad, ni tengas memoria de los males que tu siervo hizo el día en que mi señor el rey salió de Jerusalén; no los guarde el rey en su corazón.
19:20 Porque yo tu siervo reconozco haber pecado, y he venido hoy el primero de toda la casa de José, para descender a recibir a mi señor el rey.
19:21 Respondió Abisai hijo de Sarvia y dijo: ¿No ha de morir por esto Simei, que maldijo al ungido de Jehová?
19:22 David entonces dijo: ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia, para que hoy me seáis adversarios? ¿Ha de morir hoy alguno en Israel? ¿Pues no sé yo que hoy soy rey sobre Israel?
19:23 Y dijo el rey a Simei: No morirás. Y el rey se lo juró.
19:24 También Mefi-boset2 Samuel 9. 1-132 Samuel 16. 1-4 hijo de Saúl descendió a recibir al rey; no había lavado sus pies, ni había cortado su barba, ni tampoco había lavado sus vestidos, desde el día en que el rey salió hasta el día en que volvió en paz.
19:25 Y luego que vino él a Jerusalén a recibir al rey, el rey le dijo: Mefi-boset, ¿por qué no fuiste conmigo?
19:26 Y él respondió: Rey señor mío, mi siervo me engañó; pues tu siervo había dicho: Enalbárdame un asno, y montaré en él, e iré al rey; porque tu siervo es cojo.
19:27 Pero él ha calumniado a tu siervo delante de mi señor el rey; mas mi señor el rey es como un ángel de Dios; haz, pues, lo que bien te parezca.
19:28 Porque toda la casa de mi padre era digna de muerte delante de mi señor el rey, y tú pusiste a tu siervo entre los convidados a tu mesa. ¿Qué derecho, pues, tengo aún para clamar más al rey?
19:29 Y el rey le dijo: ¿Para qué más palabras? Yo he determinado que tú y Siba os dividáis las tierras.
19:30 Y Mefi-boset dijo al rey: Deja que él las tome todas, pues que mi señor el rey ha vuelto en paz a su casa.
19:31 También Barzilai2 Samuel 17. 27-29 galaadita descendió de Rogelim, y pasó el Jordán con el rey, para acompañarle al otro lado del Jordán.
19:32 Era Barzilai muy anciano, de ochenta años, y él había dado provisiones al rey cuando estaba en Mahanaim, porque era hombre muy rico.
19:33 Y el rey dijo a Barzilai: Pasa conmigo, y yo te sustentaré conmigo en Jerusalén.
19:34 Mas Barzilai dijo al rey: ¿Cuántos años más habré de vivir, para que yo suba con el rey a Jerusalén?
19:35 De edad de ochenta años soy este día. ¿Podré distinguir entre lo que es agradable y lo que no lo es? ¿Tomará gusto ahora tu siervo en lo que coma o beba? ¿Oiré más la voz de los cantores y de las cantoras? ¿Para qué, pues, ha de ser tu siervo una carga para mi señor el rey?
19:36 Pasará tu siervo un poco más allá del Jordán con el rey; ¿por qué me ha de dar el rey tan grande recompensa?
19:37 Yo te ruego que dejes volver a tu siervo, y que muera en mi ciudad, junto al sepulcro de mi padre y de mi madre. Mas he aquí a tu siervo Quimam; que pase él con mi señor el rey, y haz a él lo que bien te pareciere.
19:38 Y el rey dijo: Pues pase conmigo Quimam, y yo haré con él como bien te parezca; y todo lo que tú pidieres de mí, yo lo haré.
19:39 Y todo el pueblo pasó el Jordán; y luego que el rey hubo también pasado, el rey besó a Barzilai, y lo bendijo; y él se volvió a su casa.
19:40 El rey entonces pasó a Gilgal, y con él pasó Quimam; y todo el pueblo de Judá acompañaba al rey, y también la mitad del pueblo de Israel.
19:41 Y he aquí todos los hombres de Israel vinieron al rey, y le dijeron: ¿Por qué los hombres de Judá, nuestros hermanos, te han llevado, y han hecho pasar el Jordán al rey y a su familia, y a todos los siervos de David con él?
19:42 Y todos los hombres de Judá respondieron a todos los de Israel: Porque el rey es nuestro pariente. Mas ¿por qué os enojáis vosotros de eso? ¿Hemos nosotros comido algo del rey? ¿Hemos recibido de él algún regalo?
19:43 Entonces respondieron los hombres de Israel, y dijeron a los de Judá: Nosotros tenemos en el rey diez partes, y en el mismo David más que vosotros. ¿Por qué, pues, nos habéis tenido en poco? ¿No hablamos nosotros los primeros, respecto de hacer volver a nuestro rey? Y las palabras de los hombres de Judá fueron más violentas que las de los hombres de Israel.

Capítulo 20
Sublevación de Seba
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20:1 Aconteció que se hallaba allí un hombre perverso que se llamaba Seba hijo de Bicri, hombre de Benjamín, el cual tocó la trompeta, y dijo: No tenemos nosotros parte en David, ni heredad con el hijo de Isaí. ¡Cada uno a su tienda, Israel!1 Reyes 12. 162 Cronicas 10. 16
20:2 Así todos los hombres de Israel abandonaron a David, siguiendo a Seba hijo de Bicri; mas los de Judá siguieron a su rey desde el Jordán hasta Jerusalén.
20:3 Y luego que llegó David a su casa en Jerusalén, tomó el rey las diez mujeres concubinas2 Samuel 16. 22 que había dejado para guardar la casa, y las puso en reclusión, y les dio alimentos; pero nunca más se llegó a ellas, sino que quedaron encerradas hasta que murieron, en viudez perpetua.
20:4 Después dijo el rey a Amasa: Convócame a los hombres de Judá para dentro de tres días, y hállate tú aquí presente.
20:5 Fue, pues, Amasa para convocar a los de Judá; pero se detuvo más del tiempo que le había sido señalado.
20:6 Y dijo David a Abisai: Seba hijo de Bicri nos hará ahora más daño que Absalón; toma, pues, tú los siervos de tu señor, y ve tras él, no sea que halle para sí ciudades fortificadas, y nos cause dificultad.
20:7 Entonces salieron en pos de él los hombres de Joab, y los cereteos y peleteos y todos los valientes; salieron de Jerusalén para ir tras Seba hijo de Bicri.
20:8 Y estando ellos cerca de la piedra grande que está en Gabaón, les salió Amasa al encuentro. Y Joab estaba ceñido de su ropa, y sobre ella tenía pegado a sus lomos el cinto con una daga en su vaina, la cual se le cayó cuando él avanzó.
20:9 Entonces Joab dijo a Amasa: ¿Te va bien, hermano mío? Y tomó Joab con la diestra la barba de Amasa, para besarlo.
20:10 Y Amasa no se cuidó de la daga que estaba en la mano de Joab; y éste le hirió con ella en la quinta costilla, y derramó sus entrañas por tierra, y cayó muerto sin darle un segundo golpe. Después Joab y su hermano Abisai fueron en persecución de Seba hijo de Bicri.
20:11 Y uno de los hombres de Joab se paró junto a él, diciendo: Cualquiera que ame a Joab y a David, vaya en pos de Joab.
20:12 Y Amasa yacía revolcándose en su sangre en mitad del camino; y todo el que pasaba, al verle, se detenía; y viendo aquel hombre que todo el pueblo se paraba, apartó a Amasa del camino al campo, y echó sobre él una vestidura.
20:13 Luego que fue apartado del camino, pasaron todos los que seguían a Joab, para ir tras Seba hijo de Bicri.
20:14 Y él pasó por todas las tribus de Israel hasta Abel-bet-maaca y todo Barim; y se juntaron, y lo siguieron también.
20:15 Y vinieron y lo sitiaron en Abel-bet-maaca, y pusieron baluarte contra la ciudad, y quedó sitiada; y todo el pueblo que estaba con Joab trabajaba por derribar la muralla.
20:16 Entonces una mujer sabia dio voces en la ciudad, diciendo: Oíd, oíd; os ruego que digáis a Joab que venga acá, para que yo hable con él.
20:17 Cuando él se acercó a ella, dijo la mujer: ¿Eres tú Joab? Y él respondió: Yo soy. Ella le dijo: Oye las palabras de tu sierva. Y él respondió: Oigo.
20:18 Entonces volvió ella a hablar, diciendo: Antiguamente solían decir: Quien preguntare, pregunte en Abel; y así concluían cualquier asunto.
20:19 Yo soy de las pacíficas y fieles de Israel; pero tú procuras destruir una ciudad que es madre en Israel. ¿Por qué destruyes la heredad de Jehová?
20:20 Joab respondió diciendo: Nunca tal, nunca tal me acontezca, que yo destruya ni deshaga.
20:21 La cosa no es así: mas un hombre del monte de Efraín, que se llama Seba hijo de Bicri, ha levantado su mano contra el rey David; entregad a ése solamente, y me iré de la ciudad. Y la mujer dijo a Joab: He aquí su cabeza te será arrojada desde el muro.
20:22 La mujer fue luego a todo el pueblo con su sabiduría; y ellos cortaron la cabeza a Seba hijo de Bicri, y se la arrojaron a Joab. Y él tocó la trompeta, y se retiraron de la ciudad, cada uno a su tienda. Y Joab se volvió al rey a Jerusalén.
Oficiales de David
(2 S. 8.15-18; 1 Cr. 18.14-17)

20:23 Así quedó Joab sobre todo el ejército de Israel, y Benaía hijo de Joiada sobre los cereteos y peleteos,
20:24 y Adoram sobre los tributos, y Josafat hijo de Ahilud era el cronista.
20:25 Seva era escriba, y Sadoc y Abiatar, sacerdotes,
20:26 e Ira jaireo fue también sacerdote de David.

Capítulo 21
Venganza de los gabaonitas
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21:1 Hubo hambre en los días de David por tres años consecutivos. Y David consultó a Jehová, y Jehová le dijo: Es por causa de Saúl, y por aquella casa de sangre, por cuanto mató a los gabaonitas.
21:2 Entonces el rey llamó a los gabaonitas, y les habló. (Los gabaonitas no eran de los hijos de Israel, sino del resto de los amorreos, a los cuales los hijos de Israel habían hecho juramento;Josue 9. 3-15 pero Saúl había procurado matarlos en su celo por los hijos de Israel y de Judá.)
21:3 Dijo, pues, David a los gabaonitas: ¿Qué haré por vosotros, o qué satisfacción os daré, para que bendigáis la heredad de Jehová?
21:4 Y los gabaonitas le respondieron: No tenemos nosotros querella sobre plata ni sobre oro con Saúl y con su casa; ni queremos que muera hombre de Israel. Y él les dijo: Lo que vosotros dijereis, haré.
21:5 Ellos respondieron al rey: De aquel hombre que nos destruyó, y que maquinó contra nosotros para exterminarnos sin dejar nada de nosotros en todo el territorio de Israel,
21:6 dénsenos siete varones de sus hijos, para que los ahorquemos delante de Jehová en Gabaa de Saúl, el escogido de Jehová. Y el rey dijo: Yo los daré.
21:7 Y perdonó el rey a Mefi-boset hijo de Jonatán, hijo de Saúl, por el juramento de Jehová que hubo entre ellos, entre David y Jonatán hijo de Saúl.1 Samuel 20. 15-172 Samuel 9. 1-7
21:8 Pero tomó el rey a dos hijos de Rizpa hija de Aja, los cuales ella había tenido de Saúl, Armoni y Mefi-boset, y a cinco hijos de Mical1 Samuel 18. 19 hija de Saúl, los cuales ella había tenido de Adriel hijo de Barzilai meholatita,
21:9 y los entregó en manos de los gabaonitas, y ellos los ahorcaron en el monte delante de Jehová; y así murieron juntos aquellos siete, los cuales fueron muertos en los primeros días de la siega, al comenzar la siega de la cebada.
21:10 Entonces Rizpa hija de Aja tomó una tela de cilicio y la tendió para sí sobre el peñasco, desde el principio de la siega hasta que llovió sobre ellos agua del cielo; y no dejó que ninguna ave del cielo se posase sobre ellos de día, ni fieras del campo de noche.
21:11 Y fue dicho a David lo que hacía Rizpa hija de Aja, concubina de Saúl.
21:12 Entonces David fue y tomó los huesos de Saúl y los huesos de Jonatán su hijo, de los hombres de Jabes de Galaad, que los habían hurtado de la plaza de Bet-sán, donde los habían colgado los filisteos, cuando los filisteos mataron a Saúl en Gilboa;1 Samuel 31. 8-13
21:13 e hizo llevar de allí los huesos de Saúl y los huesos de Jonatán su hijo; y recogieron también los huesos de los ahorcados.
21:14 Y sepultaron los huesos de Saúl y los de su hijo Jonatán en tierra de Benjamín, en Zela, en el sepulcro de Cis su padre; e hicieron todo lo que el rey había mandado. Y Dios fue propicio a la tierra después de esto.
Abisai libra a David del gigante

21:15 Volvieron los filisteos a hacer la guerra a Israel, y descendió David y sus siervos con él, y pelearon con los filisteos; y David se cansó.
21:16 E Isbi-benob, uno de los descendientes de los gigantes, cuya lanza pesaba trescientos siclos de bronce, y quien estaba ceñido con una espada nueva, trató de matar a David;
21:17 mas Abisai hijo de Sarvia llegó en su ayuda, e hirió al filisteo y lo mató. Entonces los hombres de David le juraron, diciendo: Nunca más de aquí en adelante saldrás con nosotros a la batalla, no sea que apagues la lámpara de Israel.

Los hombres de David matan a los gigantes
(1 Cr. 20. 4-8)

21:18 Otra segunda guerra hubo después en Gob contra los filisteos; entonces Sibecai husatita mató a Saf, quien era uno de los descendientes de los gigantes.
21:19 Hubo otra vez guerra en Gob contra los filisteos, en la cual Elhanán, hijo de Jaare-oregim de Belén, mató a Goliat geteo, el asta de cuya lanza era como el rodillo de un telar.
21:20 Después hubo otra guerra en Gat, donde había un hombre de gran estatura, el cual tenía doce dedos en las manos, y otros doce en los pies, veinticuatro por todos; y también era descendiente de los gigantes.
21:21 Este desafió a Israel, y lo mató Jonatán, hijo de Simea hermano de David.
21:22 Estos cuatro eran descendientes de los gigantes en Gat, los cuales cayeron por mano de David y por mano de sus siervos.

Capítulo 22
Cántico de liberación de David
(Sal. 18 título, 1-50)
é
22:1 Habló David a Jehová las palabras de este cántico, el día que Jehová le había librado de la mano de todos sus enemigos, y de la mano de Saúl.
22:2 Dijo:
Jehová es mi roca y mi fortaleza, y mi libertador;
22:3 Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré;
Mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio;
Salvador mío; de violencia me libraste.
22:4 Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado,
Y seré salvo de mi enemigos.
22:5 Me rodearon ondas de muerte,
Y torrentes de perversidad me atemorizaron.
22:6 Ligaduras del Seol me rodearon;
Tendieron sobre mí lazos de muerte.
22:7 En mi angustia invoqué a Jehová,
Y clamé a mi Dios;
El oyó mi voz desde su templo,
Y mi clamor llegó a sus oídos.
22:8 La tierra fue conmovida, y tembló,
Y se conmovieron los cimientos de los cielos;
Se estremecieron, porque se indignó él.
22:9 Humo subió de su nariz,
Y de su boca fuego consumidor;
Carbones fueron por él encendidos.
22:10 E inclinó los cielos, y descendió;
Y había tinieblas debajo de sus pies.
22:11 Y cabalgó sobre un querubín, y voló;
Voló sobre las alas del viento.
22:12 Puso tinieblas por su escondedero alrededor de sí;
Oscuridad de aguas y densas nubes.
22:13 Por el resplandor de su presencia se encendieron carbones ardientes.
22:14 Y tronó desde los cielos Jehová,
Y el Altísimo dio su voz;
22:15 Envió sus saetas, y los dispersó;
Y lanzó relámpagos, y los destruyó.
22:16 Entonces aparecieron los torrentes de las aguas,
Y quedaron al descubierto los cimientos del mundo;
A la reprensión de Jehová,
Por el soplo del aliento de su nariz.
22:17 Envió desde lo alto y me tomó;
Me sacó de las muchas aguas.
22:18 Me libró de poderoso enemigo,
Y de los que me aborrecían, aunque eran más fuertes que yo.
22:19 Me asaltaron en el día de mi quebranto;
Mas Jehová fue mi apoyo,
22:20 Y me sacó a lugar espacioso;
Mi libró, porque se agradó de mí.
22:21 Jehová me ha premiado conforme a mi justicia;
Conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado.
22:22 Porque yo he guardado los caminos de Jehová,
Y no me aparté impíamente de mi Dios.
22:23 Pues todos sus decretos estuvieron delante de mí,
Y no me he apartado de sus estatutos.
22:24 Fui recto para con él,
Y me he guardado de mi maldad;
22:25 Por lo cual me ha recompensado Jehová conforme a mi justicia;
Conforme a la limpieza de mis manos delante de su vista.
22:26 Con el misericordioso te mostrarás misericordioso,
Y recto para con el hombre íntegro.
22:27 Limpio te mostrarás para con el limpio,
Y rígido serás para con el perverso.
22:28 Porque tú salvas al pueblo afligido,
Mas tus ojos están sobre los altivos para abatirlos.
22:29 Tú eres mi lámpara, oh Jehová;
Mi Dios alumbrará mis tinieblas.
22:30 Contigo desbarataré ejércitos,
Y con mi Dios asaltaré muros.
22:31 En cuanto a Dios, perfecto es su camino,
Y acrisolada la palabra de Jehová.
Escudo es a todos los que en él esperan.
22:32 Porque ¿quién es Dios, sino sólo Jehová?
¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios?
22:33 Dios es el que me ciñe de fuerza,
Y quien despeja mi camino;
22:34 Quien hace mis pies como de ciervas,Habacuc 3. 19
Y me hace estar firme sobre mis alturas;
22:35 Quien adiestra mis manos para la batalla,
De manera que se doble el arco de bronce con mis brazos.
22:36 Me diste asimismo el escudo de tu salvación,
Y tu benignidad me ha engrandecido.
22:37 Tú ensanchaste mis pasos debajo de mí,
Y mis pies no han resbalado.
22:38 Perseguiré a mis enemigos, y los destruiré,
Y no volveré hasta acabarlos.
22:39 Los consumiré y los heriré, de modo que no se levanten;
Caerán debajo de mis pies.
22:40 Pues me ceñiste de fuerzas para la pelea;
Has humillado a mis enemigos debajo de mí,
22:41 Y has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas,
Para que yo destruyese a los que me aborrecen.
22:42 Clamaron, y no hubo quien los salvase;
Aun a Jehová, mas no les oyó.
22:43 Como polvo de la tierra los molí;
Como lodo de las calles los pisé y los trituré.
22:44 Me has librado de las contiendas del pueblo;
Me guardaste para que fuese cabeza de naciones;
Pueblo que yo no conocía me servirá.
22:45 Los hijos de extraños se someterán a mí;
Al oir de mí, me obedecerán.
22:46 Los extraños se debilitarán,
Y saldrán temblando de sus encierros.
22:47 Viva Jehová, y bendita sea mi roca,
Y engrandecido sea el Dios de mi salvación.
22:48 El Dios que venga mis agravios,
Y sujeta pueblos debajo de mí;
22:49 El que me libra de enemigos,
Y aun me exalta sobre los que se levantan contra mí;
Me libraste del varón violento.
22:50 Por tanto, yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová,
Y cantaré a tu nombre.Romanos 15. 9
22:51 El salva gloriosamente a su rey,
Y usa de misericordia para con su ungido,
A David y a su descendencia para siempre.

Capítulo 23
Ultimas palabras de David
é
23:1 Estas son las palabras postreras de David.
Dijo David hijo de Isaí,
Dijo aquel varón que fue levantado en alto,
El ungido del Dios de Jacob,
El dulce cantor de Israel:
23:2 El Espíritu de Jehová ha hablado por mí,
Y su palabra ha estado en mi lengua.
23:3 El Dios de Israel ha dicho,
Me habló la Roca de Israel:
Habrá un justo que gobierne entre los hombres,
Que gobierne en el temor de Dios.
23:4 Será como la luz de la mañana,
Como el resplandor del sol en una mañana sin nubes,
Como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra.
23:5 No es así mi casa para con Dios;
Sin embargo, él ha hecho conmigo pacto perpetuo,
Ordenado en todas las cosas, y será guardado,
Aunque todavía no haga él florecer
Toda mi salvación y mi deseo.
23:6 Mas los impíos serán todos ellos como espinos arrancados,
Los cuales nadie toma con la mano;
23:7 Sino que el que quiere tocarlos
Se arma de hierro y de asta de lanza,
Y son del todo quemados en su lugar.
Los valientes de David
(1 Cr. 11.10-47)

23:8 Estos son los nombres de los valientes que tuvo David: Joseb-basebet el tacmonita, principal de los capitanes; éste era Adino el eznita, que mató a ochocientos hombres en una ocasión.
23:9 Después de éste, Eleazar hijo de Dodo, ahohíta, uno de los tres valientes que estaban con David cuando desafiaron a los filisteos que se habían reunido allí para la batalla, y se habían alejado los hombres de Israel.
23:10 Este se levantó e hirió a los filisteos hasta que su mano se cansó, y quedó pegada su mano a la espada. Aquel día Jehová dio una gran victoria, y se volvió el pueblo en pos de él tan sólo para recoger el botín.
23:11 Después de éste fue Sama hijo de Age, ararita. Los filisteos se habían reunido en Lehi, donde había un pequeño terreno lleno de lentejas, y el pueblo había huido delante de los filisteos.
23:12 El entonces se paró en medio de aquel terreno y lo defendió, y mató a los filisteos; y Jehová dio una gran victoria.
23:13 Y tres de los treinta jefes descendieron y vinieron en tiempo de la siega a David en la cueva de Adulam; y el campamento de los filisteos estaba en el valle de Refaim.
23:14 David entonces estaba en el lugar fuerte, y había en Belén una guarnición de los filisteos.
23:15 Y David dijo con vehemencia: ¡Quién me diera a beber del agua del pozo de Belén que está junto a la puerta!
23:16 Entonces los tres valientes irrumpieron por el campamento de los filisteos, y sacaron agua del pozo de Belén que estaba junto a la puerta; y tomaron, y la trajeron a David; mas él no la quiso beber, sino que la derramó para Jehová, diciendo:
23:17 Lejos sea de mí, oh Jehová, que yo haga esto. ¿He de beber yo la sangre de los varones que fueron con peligro de su vida? Y no quiso beberla. Los tres valientes hicieron esto.
23:18 Y Abisai hermano de Joab, hijo de Sarvia, fue el principal de los treinta. Este alzó su lanza contra trescientos, a quienes mató, y ganó renombre con los tres.
23:19 El era el más renombrado de los treinta, y llegó a ser su jefe; mas no igualó a los tres primeros.
23:20 Después, Benaía hijo de Joiada, hijo de un varón esforzado, grande en proezas, de Cabseel. Este mató a dos leones de Moab; y él mismo descendió y mató a un león en medio de un foso cuando estaba nevando.
23:21 También mató él a un egipcio, hombre de gran estatura; y tenía el egipcio una lanza en su mano, pero descendió contra él con un palo, y arrebató al egipcio la lanza de la mano, y lo mató con su propia lanza.
23:22 Esto hizo Benaía hijo de Joiada, y ganó renombre con los tres valientes.
23:23 Fue renombrado entre los treinta, pero no igualó a los tres primeros. Y lo puso David como jefe de su guardia personal.
23:24 Asael hermano de Joab fue de los treinta; Elhanán hijo de Dodo de Belén,
23:25 Sama harodita, Elica harodita,
23:26 Heles paltita, Ira hijo de Iques, tecoíta,
23:27 Abiezer anatotita, Mebunai husatita,
23:28 Salmón ahohíta, Maharai netofatita,
23:29 Heleb hijo de Baana, netofatita, Itai hijo de Ribai, de Gabaa de los hijos de Benjamín,
23:30 Benaía piratonita, Hidai del arroyo de Gaas,
23:31 Abi-albón arbatita, Azmavet barhumita,
23:32 Eliaba saalbonita, Jonatán de los hijos de Jasén,
23:33 Sama ararita, Ahíam hijo de Sarar, ararita,
23:34 Elifelet hijo de Ahasbai, hijo de Maaca, Eliam hijo de Ahitofel, gilonita,
23:35 Hezrai carmelita, Paarai arbita,
23:36 Igal hijo de Natán, de Soba, Bani gadita,
23:37 Selec amonita, Naharai beerotita, escudero de Joab hijo de Sarvia,
23:38 Ira itrita, Gareb itrita,
23:39 Urías heteo; treinta y siete por todos.

Capítulo 24
David censa al pueblo
(1 Cr. 21.1-27)
é
24:1 Volvió a encenderse la ira de Jehová contra Israel, e incitó a David contra ellos a que dijese: Ve, haz un censo de Israel y de Judá.
24:2 Y dijo el rey a Joab, general del ejército que estaba con él: Recorre ahora todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Beerseba, y haz un censo del pueblo, para que yo sepa el número de la gente.
24:3 Joab respondió al rey: Añada Jehová tu Dios al pueblo cien veces tanto como son, y que lo vea mi señor el rey; mas ¿por qué se complace en esto mi señor el rey?
24:4 Pero la palabra del rey prevaleció sobre Joab y sobre los capitanes del ejército. Salió, pues, Joab, con los capitanes del ejército, de delante del rey, para hacer el censo del pueblo de Israel.
24:5 Y pasando el Jordán acamparon en Aroer, al sur de la ciudad que está en medio del valle de Gad y junto a Jazer.
24:6 Después fueron a Galaad y a la tierra baja de Hodsi; y de allí a Danjaán y a los alrededores de Sidón.
24:7 Fueron luego a la fortaleza de Tiro, y a todas las ciudades de los heveos y de los cananeos, y salieron al Neguev de Judá en Beerseba.
24:8 Después que hubieron recorrido toda la tierra, volvieron a Jerusalén al cabo de nueve meses y veinte días.
24:9 Y Joab dio el censo del pueblo al rey; y fueron los de Israel ochocientos mil hombres fuertes que sacaban espada, y los de Judá quinientos mil hombres.
24:10 Después que David hubo censado al pueblo, le pesó en su corazón; y dijo David a Jehová: Yo he pecado gravemente por haber hecho esto; mas ahora, oh Jehová, te ruego que quites el pecado de tu siervo, porque yo he hecho muy neciamente.
24:11 Y por la mañana, cuando David se hubo levantado, vino palabra de Jehová al profeta Gad, vidente de David, diciendo:
24:12 Ve y di a David: Así ha dicho Jehová: Tres cosas te ofrezco; tú escogerás una de ellas, para que yo la haga.
24:13 Vino, pues, Gad a David, y se lo hizo saber, y le dijo: ¿Quieres que te vengan siete años de hambre en tu tierra? ¿o que huyas tres meses delante de tus enemigos y que ellos te persigan? ¿o que tres días haya peste en tu tierra? Piensa ahora, y mira qué responderé al que me ha enviado.
24:14 Entonces David dijo a Gad: En grande angustia estoy; caigamos ahora en mano de Jehová, porque sus misericordias son muchas, mas no caiga yo en manos de hombres.
24:15 Y Jehová envió la peste sobre Israel desde la mañana hasta el tiempo señalado; y murieron del pueblo, desde Dan hasta Beerseba, setenta mil hombres.
24:16 Y cuando el ángel extendió su mano sobre Jerusalén para destruirla, Jehová se arrepintió de aquel mal, y dijo al ángel que destruía al pueblo: Basta ahora; detén tu mano. Y el ángel de Jehová estaba junto a la era de Arauna jebuseo.
24:17 Y David dijo a Jehová, cuando vio al ángel que destruía al pueblo: Yo pequé, yo hice la maldad; ¿qué hicieron estas ovejas? Te ruego que tu mano se vuelva contra mí, y contra la casa de mi padre.
24:18 Y Gad vino a David aquel día, y le dijo: Sube, y levanta un altar a Jehová en la era de Arauna jebuseo.
24:19 Subió David, conforme al dicho de Gad, según había mandado Jehová;
24:20 y Arauna miró, y vio al rey y a sus siervos que venían hacia él. Saliendo entonces Arauna, se inclinó delante del rey, rostro a tierra.
24:21 Y Arauna dijo: ¿Por qué viene mi señor el rey a su siervo? Y David respondió: Para comprar de ti la era, a fin de edificar un altar a Jehová, para que cese la mortandad del pueblo.
24:22 Y Arauna dijo a David: Tome y ofrezca mi señor el rey lo que bien le pareciere; he aquí bueyes para el holocausto, y los trillos y los yugos de los bueyes para leña.
24:23 Todo esto, oh rey, Arauna lo da al rey. Luego dijo Arauna al rey: Jehová tu Dios te sea propicio.
24:24 Y el rey dijo a Arauna: No, sino por precio te lo compraré; porque no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada. Entonces David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata.
24:25 Y edificó allí David un altar a Jehová, y sacrificó holocaustos y ofrendas de paz; y Jehová oyó las súplicas de la tierra, y cesó la plaga en Israel.





D.José Luis Cotallo Sanchez.


DATOS BIOGRAFICOS

José Luis Cotallo Sánchez
Nació en Cáceres,EL 2-VI-1922. Hijo de Eugenio
y María, joven inteligente,bachiller, empleado de
Correos, militante de la J.M.,A.C., Vicepresidente
del Consejo Diocesano y, años después,Consiliario
del mismo.
A los 18 años ingresó en el Seminario de Coria.
Pasó luego a la Universidad Pontificia de Salamanca.
Ordenado sacerdote el 21-VII-46, cantó misa el 25 en
la Parroquia de Santiago el Mayor de Cáceres.
En cargos de responsabilidad derramó el fuego
apostólico que ardia en su espiritu,con dinamismo
y simpatía.
De verbo elocuente y evangélico, con unción y
sencillez. Conceptos claros y fluidez persuasiva
Gran personalidad en todos los campos ministeriales.
Original y ameno, con apasionado amor a Cristo.
Pulcro, oportuno y espiritual. Su vasta cultura
hizo fecunda su pluma ágil. Dejó una docena de
obras y muchos articulos publicados.
Su labor misionera llegó a casi toda España.
En Cáceres,Salamanca y Brasil consumió la mayor
parte de su tiempo apostólico.
Ferviente pregonero de la devoción a la Virgen.
Promotor del culto e imitación del extremeño San
Pedro de Alcantara y de San Juan de Avila.
Alma y fuerza de movimientos católicos seglares.
Vida comprometida de entrega y servicio a Cristo y
los hermanos.
JOSE LUIS tuvo conciencia de que su fin estaba
proximo. Y, herido de muerte, siguió en la brecha
predicando, escibiendo, orando e inmolando al Padre,
su ya precaria salud, por la salvación de las almas.
El Señor lo llamó el domingo, 20-IX-70 a los 48 años..
Perdimos un celoso capitán del sacerdocio de Cristo.
Rumor de llanto y plegaria en toda su ciudad natal.
Dolor y orfandad en muchas almas. Concierto emotivo de
elogios y testimonios admirables. catálogo de vivencias,
sacrificios y herotismo de caridades.
JOSE LUIS COTALLO, sacerdote, misionero y apóstol,
sembró sus despojos en la tierra, pero, su espiritu, desde
el cielo, sigue rogando al Padre e intercendiendo por nosotros.
Estudió bachiller en el Instituto Nacional de Enseñanza Media de Cáceres.
Dos cursos de Filosofía.
Uno de Teología en el Seminario de Coria.
Cuatro cursos de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca (1943-47).
Premio Extraordinario en Teología Dogmática Fundamental y en Instituciones de Derecho Canónico.
Ordenado sacerdote el 21 de julio de 1946.
Licenciado en Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca en el año 1947.
Consiliario de Acción Católica, más de 7 años.
Consiliario de Hombres, 3 años de la HOAC.
Profesor de Religión de varios centros 7 años.
Asesor religioso de PROA.
Coadjutor de las parroquias de San Juan, de Santiago.
Rector y profesor del Seminario de Cáceres 5 años.
Delegado Diocesano de la OCSHA, de la Unión Misional del Clero y pro “Clero Indígena” más de 6 años.
Capellán de Emigrantes Españoles y de la Colonia Española en Sao Paulo, en Brasil. Del 30 de julio de 1957 al 1 de julio de 1959
Director de los Servicios Culturales de la Diputación Provincial de Cáceres más de 5 años.
Delegado Episcopal Patronato Provincial de Archivos, Bibliotecas y Museos, más de 4 años.
El día 1 de Noviembre de 1965 fue nombrado Director del Colegio Diocesano.
Fundador del Colegio José Luis Cotallo


Oración para el Padre Cotallo.

ORACION PARA USO PRIVADO

Señor Jesús. Redentor de los
hombres, que llamaste a tu sirvo
JOSE LUIS al honor del saderdocio
para que lo ejerciese en beneficio
de los pobres,afligidos y necesitados.
Por su entrega total a la misión
evangelizadora y su fidelidad integra
a tu doctrina y voluntad santisíma,
rogamos que, por su intercesión,
antiendas nuestras súplicas para
gloria y amor divinos y beneficioso
de las almas. Amén.
(Padrenuestro,Avemaría y Gloria).




Padre Cotallo de joven.



Virgen de la Montaña, patrona de Caceres, Extremadura y Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús.




San Pedro de Alcántara

La fe es la primera raíz, la esperanza es el báculo, y la caridad el fin del camino de toda perfección cristiana.


San Juan De Ávila.

Su virtud principal fue la caridad. Tenía un amor entrañable a la humanidad de Cristo: “el Verbo encarnado fue el libro y juntamente maestro”.


Fundó un complejo con las secciones siguientes:


— Asesoría general e información social y humanística.


— Oficina de inscripción con registro de nombres,señas,de cada emigrante.


— Oficina de colocación laboral y orientación para que los emigrantes no
cayecen víctima de explotadores.


— Sección asistencial para brindar los primeros auxilios al llegar al pais,
como esperar en los puertos,darles alojamientos,ect.


— Centro cultural con biblióteca, periodicos, conferencias, y esparcimientos.

— Departamento de ayuda religiosa y moral: Misas en idioma patrio, celebración
de bodas, bautizos y otros sacramentos según contrumes en los pueblos de origen.

— Cooperación e intercambio con centros similares existentes.

 



Frases del Padre Cotallo.

*<< Quien trata en su vida de hurtar toda clase de sacrificios y
conciba la existencia para el goce y el disfrute, anda muy
lejos de ser un cristiano de verdad.>>*


*<< Caridad no es dar lo que sobra, sino darse: que no es entregar
la cartera, sino el corazón>>*


*<< Y cuando ya nada tengas, regala sonrisas que alivian y arropan,
y plegarias que consuelan y mueven a Dios>>*


*<< El amor y la fe en las obras se ve>>*




Diseño: Jose Antonio Cotallo López

Autor Arte Digital: cotallo-nonocot


Segundo LibroCapítulo 1
David oye de la muerte de Saúl
1:1 Aconteció después de la muerte de Saúl, que vuelto David de la derrota de los amalecitas, estuvo dos días en Siclag.
1:2 Al tercer día, sucedió que vino uno del campamento de Saúl, rotos sus vestidos, y tierra sobre su cabeza; y llegando a David, se postró en tierra e hizo reverencia.
1:3 Y le preguntó David: ¿De dónde vienes? Y él respondió: Me he escapado del campamento de Israel.
1:4 David le dijo: ¿Qué ha acontecido? Te ruego que me lo digas. Y él respondió: El pueblo huyó de la batalla, y también muchos del pueblo cayeron y son muertos; también Saúl y Jonatán su hijo murieron.
1:5 Dijo David a aquel joven que le daba las nuevas: ¿Cómo sabes que han muerto Saúl y Jonatán su hijo?
1:6 El joven que le daba las nuevas respondió: Casualmente vine al monte de Gilboa, y hallé a Saúl que se apoyaba sobre su lanza, y venían tras él carros y gente de a caballo.
1:7 Y mirando él hacia atrás, me vio y me llamó; y yo dije: Heme aquí.
1:8 Y me preguntó: ¿Quién eres tú? Y yo le respondí: Soy amalecita.
1:9 El me volvió a decir: Te ruego que te pongas sobre mí y me mates, porque se ha apoderado de mí la angustia; pues mi vida está aún toda en mí.
1:10 Yo entonces me puse sobre él y le maté, porque sabía que no podía vivir después de su caída; y tomé la corona que tenía en su cabeza, y la argolla que traía en su brazo, y las he traído acá a mi señor.1 Samuel 31. 1-61 Cronicas 10. 1-6
1:11 Entonces David, asiendo de sus vestidos, los rasgó; y lo mismo hicieron los hombres que estaban con él.
1:12 Y lloraron y lamentaron y ayunaron hasta la noche, por Saúl y por Jonatán su hijo, por el pueblo de Jehová y por la casa de Israel, porque habían caído a filo de espada.
1:13 Y David dijo a aquel joven que le había traído las nuevas: ¿De dónde eres tú? Y él respondió: Yo soy hijo de un extranjero, amalecita.
1:14 Y le dijo David: ¿Cómo no tuviste temor de extender tu mano para matar al ungido de Jehová?
1:15 Entonces llamó David a uno de sus hombres, y le dijo: Ve y mátalo. Y él lo hirió, y murió.
1:16 Y David le dijo: Tu sangre sea sobre tu cabeza, pues tu misma boca atestiguó contra ti, diciendo: Yo maté al ungido de Jehová.

David endecha a Saúl y a Jonatán

1:17 Y endechó David a Saúl y a Jonatán su hijo con esta endecha,
1:18 y dijo que debía enseñarse a los hijos de Judá. He aquí que está escrito en el libroJosue 10. 13 de Jaser.
1:19 ¡Ha perecido la gloria de Israel sobre tus alturas!
¡Cómo han caído los valientes!
1:20 No lo anunciéis en Gat,
Ni deis las nuevas en las plazas de Ascalón;
Para que no se alegren las hijas de los filisteos,
Para que no salten de gozo las hijas de los incircuncisos.
1:21 Montes de Gilboa,
Ni rocío ni lluvia caiga sobre vosotros, ni seáis tierras de ofrendas;
Porque allí fue desechado el escudo de los valientes,
El escudo de Saúl, como si no hubiera sido ungido con aceite.
1:22 Sin sangre de los muertos, sin grosura de los valientes,
El arco de Jonatán no volvía atrás,
Ni la espada de Saúl volvió vacía.
1:23 Saúl y Jonatán, amados y queridos;
Inseparables en su vida, tampoco en su muerte fueron separados;
Más ligeros eran que águilas,
Más fuertes que leones.
1:24 Hijas de Israel, llorad por Saúl,
Quien os vestía de escarlata con deleites,
Quien adornaba vuestras ropas con ornamentos de oro.
1:25 ¡Cómo han caído los valientes en medio de la batalla!
¡Jonatán, muerto en tus alturas!
1:26 Angustia tengo por ti, hermano mío Jonatán,
Que me fuiste muy dulce.
Más maravilloso me fue tu amor
Que el amor de las mujeres.
1:27 ¡Cómo han caído los valientes,
Han perecido las armas de guerra!

Capítulo 2
David es proclamado rey de Judá
é
2:1 Después de esto aconteció que David consultó a Jehová, diciendo: ¿Subiré a alguna de las ciudades de Judá? Y Jehová le respondió: Sube. David volvió a decir: ¿A dónde subiré? Y él le dijo: A Hebrón.
2:2 David subió allá, y con él sus dos mujeres, Ahinoam jezreelita y Abigail, la que fue mujer de Nabal el de Carmel.1 Samuel 25. 42.43
2:3 Llevó también David consigo a los hombres que con él habían estado, cada uno con su familia; los cuales moraron en las ciudades de Hebrón.
2:4 Y vinieron los varones de Judá y ungieron allí a David por rey sobre la casa de Judá. Y dieron aviso a David, diciendo: Los de Jabes de Galaad son los que sepultaron a Saúl. 1 Samuel 31. 11-13
2:5 Entonces envió David mensajeros a los de Jabes de Galaad, diciéndoles: Benditos seáis vosotros de Jehová, que habéis hecho esta misericordia con vuestro señor, con Saúl, dándole sepultura.
2:6 Ahora, pues, Jehová haga con vosotros misericordia y verdad; y yo también os haré bien por esto que habéis hecho.
2:7 Esfuércense, pues, ahora vuestras manos, y sed valientes; pues muerto Saúl vuestro señor, los de la casa de Judá me han ungido por rey sobre ellos.
Guerra entre David y la casa de Saúl

2:8 Pero Abner hijo de Ner, general del ejército de Saúl, tomó a Is-boset hijo de Saúl, y lo llevó a Mahanaim,
2:9 y lo hizo rey sobre Galaad, sobre Gesuri, sobre Jezreel, sobre Efraín, sobre Benjamín y sobre todo Israel.
2:10 De cuarenta años era Is-boset hijo de Saúl cuando comenzó a reinar sobre Israel, y reinó dos años. Solamente los de la casa de Judá siguieron a David.
2:11 Y fue el número de los días que David reinó en Hebrón sobre la casa de Judá, siete años y seis meses.
2:12 Abner hijo de Ner salió de Mahanaim a Gabaón con los siervos de Is-boset hijo de Saúl,
2:13 y Joab hijo de Sarvia y los siervos de David salieron y los encontraron junto al estanque de Gabaón; y se pararon los unos a un lado del estanque, y los otros al otro lado.
2:14 Y dijo Abner a Joab: Levántense ahora los jóvenes, y maniobren delante de nosotros. Y Joab respondió: Levántense.
2:15 Entonces se levantaron, y pasaron en número igual, doce de Benjamín por parte de Is-boset hijo de Saúl, y doce de los siervos de David.
2:16 Y cada uno echó mano de la cabeza de su adversario, y metió su espada en el costado de su adversario, y cayeron a una; por lo que fue llamado aquel lugar, Helcat-hazurim, el cual está en Gabaón.
2:17 La batalla fue muy reñida aquel día, y Abner y los hombres de Israel fueron vencidos por los siervos de David.
2:18 Estaban allí los tres hijos de Sarvia: Joab, Abisai y Asael. Este Asael era ligero de pies como una gacela del campo.
2:19 Y siguió Asael tras de Abner, sin apartarse ni a derecha ni a izquierda.
2:20 Y miró atrás Abner, y dijo: ¿No eres tú Asael? Y él respondió: Sí.
2:21 Entonces Abner le dijo: Apártate a la derecha o a la izquierda, y echa mano de alguno de los hombres, y toma para ti sus despojos. Pero Asael no quiso apartarse de en pos de él.
2:22 Y Abner volvió a decir a Asael: Apártate de en pos de mí; ¿por qué he de herirte hasta derribarte? ¿Cómo levantaría yo entonces mi rostro delante de Joab tu hermano?
2:23 Y no queriendo él irse, lo hirió Abner con el regatón de la lanza por la quinta costilla, y le salió la lanza por la espalda, y cayó allí, y murió en aquel mismo sitio. Y todos los que venían por aquel lugar donde Asael había caído y estaba muerto, se detenían.
2:24 Mas Joab y Abisai siguieron a Abner; y se puso el sol cuando llegaron al collado de Amma, que está delante de Gía, junto al camino del desierto de Gabaón.
2:25 Y se juntaron los hijos de Benjamín en pos de Abner, formando un solo ejército; e hicieron alto en la cumbre del collado.
2:26 Y Abner dio voces a Joab, diciendo: ¿Consumirá la espada perpetuamente? ¿No sabes tú que el final será amargura? ¿Hasta cuándo no dirás al pueblo que se vuelva de perseguir a sus hermanos?
2:27 Y Joab respondió: Vive Dios, que si no hubieses hablado, el pueblo hubiera dejado de seguir a sus hermanos desde esta mañana.
2:28 Entonces Joab tocó el cuerno, y todo el pueblo se detuvo, y no persiguió más a los de Israel, ni peleó más.
2:29 Y Abner y los suyos caminaron por el Arabá toda aquella noche, y pasando el Jordán cruzaron por todo Bitrón y llegaron a Mahanaim.
2:30 Joab también volvió de perseguir a Abner, y juntando a todo el pueblo, faltaron de los siervos de David diecinueve hombres y Asael.
2:31 Mas los siervos de David hirieron de los de Benjamín y de los de Abner, a trescientos sesenta hombres, los cuales murieron.

2:32 Tomaron luego a Asael, y lo sepultaron en el sepulcro de su padre en Belén. Y caminaron toda aquella noche Joab y sus hombres, y les amaneció en Hebrón.

Capítulo 3

é
3:1 Hubo larga guerra entre la casa de Saúl y la casa de David; pero David se iba fortaleciendo, y la casa de Saúl se iba debilitando.
Hijos de David nacidos en Hebrón
(1 Cr. 3.1-4)

3:2 Y nacieron hijos a David en Hebrón; su primogénito fue Amnón, de Ahinoam jezreelita;
3:3 su segundo Quileab, de Abigail la mujer de Nabal el de Carmel; el tercero, Absalón hijo de Maaca, hija de Talmai rey de Gesur;
3:4 el cuarto, Adonías hijo de Haguit; el quinto, Sefatías hijo de Abital;
3:5 el sexto, Itream, de Egla mujer de David. Estos le nacieron a David en Hebrón.

Abner pacta con David en Hebrón

3:6 Como había guerra entre la casa de Saúl y la de David, aconteció que Abner se esforzaba por la casa de Saúl.
3:7 Y había tenido Saúl una concubina que se llamaba Rizpa, hija de Aja; y dijo Is-boset a Abner: ¿Por qué te has llegado a la concubina de mi padre?
3:8 Y se enojó Abner en gran manera por las palabras de Is-boset, y dijo: ¿Soy yo cabeza de perro que pertenezca a Judá? Yo he hecho hoy misericordia con la casa de Saúl tu padre, con sus hermanos y con sus amigos, y no te he entregado en mano de David; ¿y tú me haces hoy cargo del pecado de esta mujer?
3:9 Así haga Dios a Abner y aun le añada, si como ha jurado Jehová a David, no haga yo así con él,
3:10 trasladando el reino de la casa de Saúl, y confirmando el trono de David sobre Israel y sobre Judá, desde Dan hasta Beerseba.
3:11 Y él no pudo responder palabra a Abner, porque le temía.
3:12 Entonces envió Abner mensajeros a David de su parte, diciendo: ¿De quién es la tierra? Y que le dijesen: Haz pacto conmigo, y he aquí que mi mano estará contigo para volver a ti todo Israel.
3:13 Y David dijo: Bien; haré pacto contigo, mas una cosa te pido: No me vengas a ver sin que primero traigas a Mical la hija de Saúl, cuando vengas a verme.
3:14 Después de esto envió David mensajeros a Is-boset hijo de Saúl, diciendo: Restitúyeme mi mujer Mical, la cual desposé conmigo por cien prepucios de filisteos.1 Samuel 18. 27
3:15 Entonces Is-boset envió y se la quitó a su marido Paltiel hijo de Lais.
3:16 Y su marido fue con ella, siguiéndola y llorando hasta Bahurim. Y le dijo Abner: Anda, vuélvete. Entonces él se volvió.
3:17 Y habló Abner con los ancianos de Israel, diciendo: Hace ya tiempo procurabais que David fuese rey sobre vosotros.
3:18 Ahora, pues, hacedlo; porque Jehová ha hablado a David, diciendo: Por la mano de mi siervo David libraré a mi pueblo Israel de mano de los filisteos, y de mano de todos sus enemigos.
3:19 Habló también Abner a los de Benjamín; y fue también Abner a Hebrón a decir a David todo lo que parecía bien a los de Israel y a toda la casa de Benjamín.
3:20 Vino, pues, Abner a David en Hebrón, y con él veinte hombres; y David hizo banquete a Abner y a los que con él habían venido.
3:21 Y dijo Abner a David: Yo me levantaré e iré, y juntaré a mi señor el rey a todo Israel, para que hagan contigo pacto, y tú reines como lo desea tu corazón. David despidió luego a Abner, y él se fue en paz.

Joab mata a Abner

3:22 Y he aquí que los siervos de David y Joab venían del campo, y traían consigo gran botín. Mas Abner no estaba con David en Hebrón, pues ya lo había despedido, y él se había ido en paz.
3:23 Y luego que llegó Joab y todo el ejército que con él estaba, fue dado aviso a Joab, diciendo: Abner hijo de Ner ha venido al rey, y él le ha despedido, y se fue en paz.
3:24 Entonces Joab vino al rey, y le dijo: ¿Qué has hecho? He aquí Abner vino a ti; ¿por qué, pues, le dejaste que se fuese?
3:25 Tú conoces a Abner hijo de Ner. No ha venido sino para engañarte, y para enterarse de tu salida y de tu entrada, y para saber todo lo que tú haces.
3:26 Y saliendo Joab de la presencia de David, envió mensajeros tras Abner, los cuales le hicieron volver desde el pozo de Sira, sin que David lo supiera.
3:27 Y cuando Abner volvió a Hebrón, Joab lo llevó aparte en medio de la puerta para hablar con él en secreto; y allí, en venganza de la muerte de Asael su hermano, le hirió por la quinta costilla, y murió.
3:28 Cuando David supo después esto, dijo: Inocente soy yo y mi reino, delante de Jehová, para siempre, de la sangre de Abner hijo de Ner.
3:29 Caiga sobre la cabeza de Joab, y sobre toda la casa de su padre; que nunca falte de la casa de Joab quien padezca flujo, ni leproso, ni quien ande con báculo, ni quien muera a espada, ni quien tenga falta de pan.
3:30 Joab, pues, y Abisai su hermano, mataron a Abner, porque él había dado muerte a Asael hermano de ellos en la batalla de Gabaón.
3:31 Entonces dijo David a Joab, y a todo el pueblo que con él estaba: Rasgad vuestros vestidos, y ceñíos de cilicio, y haced duelo delante de Abner. Y el rey David iba detrás del féretro.
3:32 Y sepultaron a Abner en Hebrón; y alzando el rey su voz, lloró junto al sepulcro de Abner; y lloró también todo el pueblo.
3:33 Y endechando el rey al mismo Abner, decía:
¿Había de morir Abner como muere un villano?
3:34 Tus manos no estaban atadas, ni tus pies ligados con grillos;
Caíste como los que caen delante de malos hombres.
Y todo el pueblo volvió a llorar sobre él.
3:35 Entonces todo el pueblo vino para persuadir a David que comiera, antes que acabara el día. Mas David juró diciendo: Así me haga Dios y aun me añada, si antes que se ponga el sol gustare yo pan, o cualquiera otra cosa.
3:36 Todo el pueblo supo esto, y le agradó; pues todo lo que el rey hacía agradaba a todo el pueblo.
3:37 Y todo el pueblo y todo Israel entendió aquel día, que no había procedido del rey el matar a Abner hijo de Ner.
3:38 También dijo el rey a sus siervos: ¿No sabéis que un príncipe y grande ha caído hoy en Israel?
3:39 Y yo soy débil hoy, aunque ungido rey; y estos hombres, los hijos de Sarvia,
son muy duros para mí; Jehová dé el pago al que mal hace, conforme a su maldad.

Capítulo 4
Is-boset es asesinado
é
4:1 Luego que oyó el hijo de Saúl que Abner había sido muerto en Hebrón, las manos se le debilitaron, y fue atemorizado todo Israel.
4:2 Y el hijo de Saúl tenía dos hombres, capitanes de bandas de merodeadores; el nombre de uno era Baana, y el del otro, Recab, hijos de Rimón beerotita, de los hijos de Benjamín (porque Beerot era también contado con Benjamín,
4:3 pues los beerotitas habían huido a Gitaim, y moran allí como forasteros hasta hoy).
4:4 Y Jonatán hijo de Saúl tenía un hijo lisiado de los pies.2 Samuel 9. 3 Tenía cinco años de edad cuando llegó de Jezreel la noticia de la muerte de Saúl y de Jonatán, y su nodriza le tomó y huyó; y mientras iba huyendo apresuradamente, se le cayó el niño y quedó cojo. Su nombre era Mefi-boset.
4:5 Los hijos, pues, de Rimón beerotita, Recab y Baana, fueron y entraron en el mayor calor del día en casa de Is-boset, el cual estaba durmiendo la siesta en su cámara.
4:6 Y he aquí la portera de la casa había estado limpiando trigo, pero se durmió; y fue así como Recab y Baana su hermano se introdujeron en la casa.
4:7 Cuando entraron en la casa, Is=boset dormía sobre su lecho en su cámara; y lo hirieron y lo mataron, y le cortaron la cabeza, y habiéndola tomado, caminaron toda la noche por el camino del Arabá.
4:8 Y trajeron la cabeza de Is-boset a David en Hebrón, y dijeron al rey: He aquí la cabeza de Is-boset hijo de Saúl tu enemigo, que procuraba matarte; y Jehová ha vengado hoy a mi señor el rey, de Saúl y de su linaje.
4:9 Y David respondió a Recab y a su hermano Baana, hijos de Rimón beerotita, y les dijo: Vive Jehová que ha redimido mi alma de toda angustia,
4:10 que cuando uno me dio nuevas, diciendo: He aquí Saúl ha muerto, imaginándose que traía buenas nuevas, yo lo prendí, y le maté en Siclag en pago de la nueva.2 Samuel 1. 1-16
4:11 ¿Cuánto más a los malos hombres que mataron a un hombre justo en su casa, y sobre su cama? Ahora, pues, ¿no he de demandar yo su sangre de vuestras manos, y quitaros de la tierra?
4:12 Entonces David ordenó a sus servidores, y ellos los mataron, y les cortaron las manos y los pies, y los colgaron sobre el estanque en Hebrón. Luego tomaron la cabeza de Is- boset, y la enterraron en el sepulcro de Abner en Hebrón.

Capítulo 5
David es proclamado rey de Israel
(1 Cr. 11.1-3)
é
5:1 Vinieron todas las tribus de Israel a David en Hebrón y hablaron, diciendo: Henos aquí, hueso tuyo y carne tuya somos.
5:2 Y aun antes de ahora, cuando Saúl reinaba sobre nosotros, eras tú quien sacabas a Israel a la guerra, y lo volvías a traer. Además Jehová te ha dicho: Tú apacentarás a mi pueblo Israel, y tú serás príncipe sobre Israel.
5:3 Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel al rey en Hebrón, y el rey David hizo pacto con ellos en Hebrón delante de Jehová; y ungieron a David por rey sobre Israel.
5:4 Era David de treinta años cuando comenzó a reinar, y reinó cuarenta años.
5:5 En Hebrón reinó sobre Judá siete años y seis meses, y en Jerusalén reinó treinta y tres años sobre todo Israel y Judá.1 Reyes 2. 111 Cronicas 3. 41 Cronicas 29. 27
David toma la fortaleza de Sion
(1 Cr. 11.4-9)

5:6 Entonces marchó el rey con sus hombres a Jerusalén contra los jebuseosJosue 15. 63Jueces 1. 21 que moraban en aquella tierra; los cuales hablaron a David, diciendo: Tú no entrarás acá, pues aun los ciegos y los cojos te echarán (queriendo decir: David no puede entrar acá).
5:7 Pero David tomó la fortaleza de Sion, la cual es la ciudad de David.
5:8 Y dijo David aquel día: Todo el que hiera a los jebuseos, suba por el canal y hiera a los cojos y ciegos aborrecidos del alma de David. Por esto se dijo: Ciego ni cojo no entrará en la casa.
5:9 Y David moró en la fortaleza, y le puso por nombre la Ciudad de David; y edificó alrededor desde Milo hacia adentro.
5:10 Y David iba adelantando y engrandeciéndose, y Jehová Dios de los ejércitos estaba con él.

Hiram envía embajadores a David
(1 Cr. 14.1-2)

5:11 También Hiram rey de Tiro envió embajadores a David, y madera de cedro, y carpinteros, y canteros para los muros, los cuales edificaron la casa de David.
5:12 Y entendió David que Jehová le había confirmado por rey sobre Israel, y que había engrandecido su reino por amor de su pueblo Israel.

Hijos de David nacidos en Jerusalén
(1 Cr. 3.5-9; 14.3-7)

5:13 Y tomó David más concubinas y mujeres de Jerusalén, después que vino de Hebrón, y le nacieron más hijos e hijas.
5:14 Estos son los nombres de los que le nacieron en Jerusalén: Samúa, Sobab, Natán, Salomón,
5:15 Ibhar, Elisúa, Nefeg, Jafía,
5:16 Elisama, Eliada y Elifelet.

David derrota a los filisteos
(1 Cr. 14.8-17)

5:17 Oyendo los filisteos que David había sido ungido por rey sobre Israel, subieron todos los filisteos para buscar a David; y cuando David lo oyó, descendió a la fortaleza.
5:18 Y vinieron los filisteos, y se extendieron por el valle de Refaim.
5:19 Entonces consultó David a Jehová, diciendo: ¿Iré contra los filisteos? ¿Los entregarás en mi mano? Y Jehová respondió a David: Ve, porque ciertamente entregaré a los filisteos en tu mano.
5:20 Y vino David a Baal-perazim, y allí los venció David, y dijo: Quebrantó Jehová a mis enemigos delante de mí, como corriente impetuosa. Por esto llamó el nombre de aquel lugar Baal-perazim.
5:21 Y dejaron allí sus ídolos, y David y sus hombres los quemaron.
5:22 Y los filisteos volvieron a venir, y se extendieron en el valle de Refaim.
5:23 Y consultando David a Jehová, él le respondió: No subas, sino rodéalos, y vendrás a ellos enfrente de las balsameras.
5:24 Y cuando oigas ruido como de marcha por las copas de las balsameras, entonces te moverás; porque Jehová saldrá delante de ti a herir el campamento de los filisteos.
5:25 Y David lo hizo así, como Jehová se lo había mandado; e hirió a los filisteos desde Geba hasta llegar a Gezer.

Capítulo 6
David intenta llevar el arca a Jerusalén
(1 Cr. 13.5-14)
é
6:1 David volvió a reunir a todos los escogidos de Israel, treinta mil.
6:2 Y se levantó David y partió de Baala de Judá con todo el pueblo que tenía consigo, para hacer pasar de allí el arca de Dios, sobre la cual era invocado el nombre de Jehová de los ejércitos, que mora entre los querubines.Exodo 25. 22
6:3 Pusieron el arca de Dios sobre un carro nuevo, y la llevaron de la casa de Abinadab, que estaba en el collado;1 Samuel 7. 1-2 y Uza y Ahío, hijos de Abinadab, guiaban el carro nuevo.
6:4 Y cuando lo llevaban de la casa de Abinadab, que estaba en el collado, con el arca de Dios, Ahío iba delante del arca.
6:5 Y David y toda la casa de Israel danzaban delante de Jehová con toda clase de instrumentos de madera de haya; con arpas, salterios, panderos, flautas y címbalos.
6:6 Cuando llegaron a la era de Nacón, Uza extendió su mano al arca de Dios, y la sostuvo; porque los bueyes tropezaban.
6:7 Y el furor de Jehová se encendió contra Uza, y lo hirió allí Dios por aquella temeridad, y cayó allí muerto junto al arca de Dios.
6:8 Y se entristeció David por haber herido Jehová a Uza, y fue llamado aquel lugar Pérez-uza, hasta hoy.
6:9 Y temiendo David a Jehová aquel día, dijo: ¿Cómo ha de venir a mí el arca de Jehová?
6:10 De modo que David no quiso traer para sí el arca de Jehová a la ciudad de David; y la hizo llevar David a casa de Obed-edom geteo.
6:11 Y estuvo el arca de Jehová en casa de Obed-edom geteo tres meses; y bendijo Jehová a Obed-edom y a toda su casa.1 Cronicas 26. 4-5
David trae el arca a Jerusalén
(1 Cr. 15.1E6.6)

6:12 Fue dado aviso al rey David, diciendo: Jehová ha bendecido la casa de Obed-edom y todo lo que tiene, a causa del arca de Dios. Entonces David fue, y llevó con alegría el arca de Dios de casa de Obed-edom a la ciudad de David.
6:13 Y cuando los que llevaban el arca de Dios habían andado seis pasos, él sacrificó un buey y un carnero engordado.
6:14 Y David danzaba con toda su fuerza delante de Jehová; y estaba David vestido con un efod de lino.
6:15 Así David y toda la casa de Israel conducían el arca de Jehová con júbilo y sonido de trompeta.
6:16 Cuando el arca de Jehová llegó a la ciudad de David, aconteció que Mical hija de Saúl miró desde una ventana, y vio al rey David que saltaba y danzaba delante de Jehová; y le menospreció en su corazón.
6:17 Metieron, pues, el arca de Jehová, y la pusieron en su lugar en medio de una tienda que David le había levantado; y sacrificó David holocaustos y ofrendas de paz delante de Jehová.
6:18 Y cuando David había acabado de ofrecer los holocaustos y ofrendas de paz, bendijo al pueblo en el nombre de Jehová de los ejércitos.
6:19 Y repartió a todo el pueblo, y a toda la multitud de Israel, así a hombres como a mujeres, a cada uno un pan, y un pedazo de carne y una torta de pasas. Y se fue todo el pueblo, cada uno a su casa.
6:20 Volvió luego David para bendecir su casa;1 Cronicas 16. 43 y saliendo Mical a recibir a David, dijo: ¡Cuán honrado ha quedado hoy el rey de Israel, descubriéndose hoy delante de las criadas de sus siervos, como se descubre sin decoro un cualquiera!
6:21 Entonces David respondió a Mical: Fue delante de Jehová, quien me eligió en preferencia a tu padre y a toda tu casa, para constituirme por príncipe sobre el pueblo de Jehová, sobre Israel. Por tanto, danzaré delante de Jehová.
6:22 Y aun me haré más vil que esta vez, y seré bajo a tus ojos; pero seré honrado delante de las criadas de quienes has hablado.
6:23 Y Mical hija de Saúl nunca tuvo hijos hasta el día de su muerte.

Capítulo 7
Pacto de Dios con David
(1 Cr. 17.1-27)
é
7:1 Aconteció que cuando ya el rey habitaba en su casa, después que Jehová le había dado reposo de todos sus enemigos en derredor,
7:2 dijo el rey al profeta Natán: Mira ahora, yo habito en casa de cedro, y el arca de Dios está entre cortinas.
7:3 Y Natán dijo al rey: Anda, y haz todo lo que está en tu corazón, porque Jehová está contigo.
7:4 Aconteció aquella noche, que vino palabra de Jehová a Natán, diciendo:
7:5 Ve y di a mi siervo David: Así ha dicho Jehová: ¿Tú me has de edificar casa en que yo more?
7:6 Ciertamente no he habitado en casas desde el día en que saqué a los hijos de Israel de Egipto hasta hoy, sino que he andado en tienda y en tabernáculo.
7:7 Y en todo cuanto he andado con todos los hijos de Israel, ¿he hablado yo palabra a alguna de las tribus de Israel, a quien haya mandado apacentar a mi pueblo de Israel, diciendo: ¿Por qué no me habéis edificado casa de cedro?
7:8 Ahora, pues, dirás así a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo, sobre Israel;
7:9 y he estado contigo en todo cuanto has andado, y delante de ti he destruido a todos tus enemigos, y te he dado nombre grande, como el nombre de los grandes que hay en la tierra.
7:10 Además, yo fijaré lugar a mi pueblo Israel y lo plantaré, para que habite en su lugar y nunca más sea removido, ni los inicuos le aflijan más, como al principio,
7:11 desde el día en que puse jueces sobre mi pueblo Israel; y a ti te daré descanso de todos tus enemigos. Asimismo Jehová te hace saber que él te hará casa.
7:12 Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino.
7:13 El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino.
7:14 Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo.2 Corintios 6. 18Hebreos 1. 5Apocalipsis 21. 7 Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres;
7:15 pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti.
7:16 Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente.
7:17 Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David.
7:18 Y entró el rey David y se puso delante de Jehová, y dijo: Señor Jehová, ¿quién soy yo, y qué es mi casa, para que tú me hayas traído hasta aquí?
7:19 Y aun te ha parecido poco esto, Señor Jehová, pues también has hablado de la casa de tu siervo en lo por venir. ¿Es así como procede el hombre, Señor Jehová?
7:20 ¿Y qué más puede añadir David hablando contigo? Pues tú conoces a tu siervo, Señor Jehová.
7:21 Todas estas grandezas has hecho por tu palabra y conforme a tu corazón, haciéndolas saber a tu siervo.
7:22 Por tanto, tú te has engrandecido, Jehová Dios; por cuanto no hay como tú, ni hay Dios fuera de ti, conforme a todo lo que hemos oído con nuestros oídos.
7:23 ¿Y quién como tu pueblo, como Israel, nación singular en la tierra? Porque fue Dios para rescatarlo por pueblo suyo, y para ponerle nombre, y para hacer grandezas a su favor, y obras terribles a tu tierra, por amor de tu pueblo que rescataste para ti de Egipto, de las naciones y de sus dioses.
7:24 Porque tú estableciste a tu pueblo Israel por pueblo tuyo para siempre; y tú, oh Jehová, fuiste a ellos por Dios.
7:25 Ahora pues, Jehová Dios, confirma para siempre la palabra que has hablado sobre tu siervo y sobre su casa, y haz conforme a lo que has dicho.
7:26 Que sea engrandecido tu nombre para siempre, y se diga: Jehová de los ejércitos es Dios sobre Israel; y que la casa de tu siervo David sea firme delante de ti.
7:27 Porque tú, Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, revelaste al oído de tu siervo, diciendo: Yo te edificaré casa. Por esto tu siervo ha hallado en su corazón valor para hacer delante de ti esta súplica.
7:28 Ahora pues, Jehová Dios, tú eres Dios, y tus palabras son verdad, y tú has prometido este bien a tu siervo.
7:29 Ten ahora a bien bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca perpetuamente delante de ti, porque tú, Jehová Dios, lo has dicho, y con tu bendición será bendita la casa de tu siervo para siempre.

Capítulo 8
David extiende sus dominios
(1 Cr. 18.1-13)
é
8:1 Después de esto, aconteció que David derrotó a los filisteos y los sometió, y tomó David a Meteg-ama de mano de los filisteos.
8:2 Derrotó también a los de Moab, y los midió con cordel, haciéndolos tender por tierra; y midió dos cordeles para hacerlos morir, y un cordel entero para preservarles la vida; y fueron los moabitas siervos de David, y pagaron tributo.
8:3 Asimismo derrotó David a Hadad=ezer hijo de Rehob, rey de Soba, al ir éste a recuperar su territorio al río Eufrates.
8:4 Y tomó David de ellos mil setecientos hombres de a caballo, y veinte mil hombres de a pie; y desjarretó David los caballos de todos los carros, pero dejó suficientes para cien carros.
8:5 Y vinieron los sirios de Damasco para dar ayuda a Hadad-ezer rey de Soba; y David hirió de los sirios a veintidós mil hombres.
8:6 Puso luego David guarnición en Siria de Damasco, y los sirios fueron hechos siervos de David, sujetos a tributo. Y Jehová dio la victoria a David por dondequiera que fue.
8:7 Y tomó David los escudos de oro que traían los siervos de Hadad-ezer, y los llevó a Jerusalén.
8:8 Asimismo de Beta y de Berotai, ciudades de Hadad-ezer, tomó el rey David gran cantidad de bronce.
8:9 Entonces oyendo Toi rey de Hamat, que David había derrotado a todo el ejército de Hadad-ezer,
8:10 envió Toi a Joram su hijo al rey David, para saludarle pacíficamente y para bendecirle, porque había peleado con Hadad-ezer y lo había vencido; porque Toi era enemigo de Hadad- ezer. Y Joram llevaba en su mano utensilios de plata, de oro y de bronce;
8:11 los cuales el rey David dedicó a Jehová, con la plata y el oro que había dedicado de todas las naciones que había sometido;
8:12 de los sirios, de los moabitas, de los amonitas, de los filisteos, de los amalecitas, y del botín de Hadad=ezer hijo de Rehob, rey de Soba.
8:13 Así ganó David fama. Cuando regresaba de derrotar a los sirios, destrozó a dieciocho mil edomitas en el Valle de la Sal.Salmos 60 (titulo)
8:14 Y puso guarnición en Edom; por todo Edom puso guarnición, y todos los edomitas fueron siervos de David. Y Jehová dio la victoria a David por dondequiera que fue.
Oficiales de David
(2 S. 20.23-26; 1 Cr. 18.14-17)

8:15 Y reinó David sobre todo Israel; y David administraba justicia y equidad a todo su pueblo.
8:16 Joab hijo de Sarvia era general de su ejército, y Josafat hijo de Ahilud era cronista;
8:17 Sadoc hijo de Ahitob y Ahimelec hijo de Abiatar eran sacerdotes; Seraías era escriba;
8:18 Benaía hijo de Joiada estaba sobre los cereteos y peleteos; y los hijos de David eran los príncipes.

Capítulo 9
Bondad de David hacia Mefi-boset
é
9:1 Dijo David: ¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia por amor de Jonatán?1 Samuel 20. 15-17
9:2 Y había un siervo de la casa de Saúl, que se llamaba Siba, al cual llamaron para que viniese a David. Y el rey le dijo: ¿Eres tú Siba? Y él respondió: Tu siervo.
9:3 El rey le dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia de Dios? Y Siba respondió al rey: Aún ha quedado un hijo de Jonatán, lisiado de los pies. 2 Samuel 4. 4
9:4 Entonces el rey le preguntó: ¿Dónde está? Y Siba respondió al rey: He aquí, está en casa de Maquir hijo de Amiel, en Lodebar.
9:5 Entonces envió el rey David, y le trajo de la casa de Maquir hijo de Amiel, de Lodebar.
9:6 Y vino Mefi-boset, hijo de Jonatán hijo de Saúl, a David, y se postró sobre su rostro e hizo reverencia. Y dijo David: Mefi-boset. Y él respondió: He aquí tu siervo.
9:7 Y le dijo David: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa.
9:8 Y él inclinándose, dijo: ¿Quién es tu siervo, para que mires a un perro muerto como yo?
9:9 Entonces el rey llamó a Siba siervo de Saúl, y le dijo: Todo lo que fue de Saúl y de toda su casa, yo lo he dado al hijo de tu señor.
9:10 Tú, pues, le labrarás las tierras, tú con tus hijos y tus siervos, y almacenarás los frutos, para que el hijo de tu señor tenga pan para comer; pero Mefi-boset el hijo de tu señor comerá siempre a mi mesa. Y tenía Siba quince hijos y veinte siervos.
9:11 Y respondió Siba al rey: Conforme a todo lo que ha mandado mi señor el rey a su siervo, así lo hará tu siervo. Mefi-boset, dijo el rey, comerá a mi mesa, como uno de los hijos del rey.
9:12 Y tenía Mefi-boset un hijo pequeño, que se llamaba Micaía. Y toda la familia de la casa de Siba eran siervos de Mefi-boset.
9:13 Y moraba Mefi-boset en Jerusalén, porque comía siempre a la mesa del rey; y estaba lisiado de ambos pies.

Capítulo 10
Derrotas de amonitas y sirios
(1 Cr. 19. 1-19)
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10:1 Después de esto, aconteció que murió el rey de los hijos de Amón, y reinó en lugar suyo Hanún su hijo.
10:2 Y dijo David: Yo haré misericordia con Hanún hijo de Nahas, como su padre la hizo conmigo. Y envió David sus siervos para consolarlo por su padre. Mas llegados los siervos de David a la tierra de los hijos de Amón,
10:3 los príncipes de los hijos de Amón dijeron a Hanún su señor: ¿Te parece que por honrar David a tu padre te ha enviado consoladores? ¿No ha enviado David sus siervos a ti para reconocer e inspeccionar la ciudad, para destruirla?
10:4 Entonces Hanún tomó los siervos de David, les rapó la mitad de la barba, les cortó los vestidos por la mitad hasta las nalgas, y los despidió.
10:5 Cuando se le hizo saber esto a David, envió a encontrarles, porque ellos estaban en extremo avergonzados; y el rey mandó que les dijeran: Quedaos en Jericó hasta que os vuelva a nacer la barba, y entonces volved.
10:6 Y viendo los hijos de Amón que se habían hecho odiosos a David, enviaron los hijos de Amón y tomaron a sueldo a los sirios de Bet-rehob y a los sirios de Soba, veinte mil hombres de a pie, del rey de Maaca mil hombres, y de Is-tob doce mil hombres.
10:7 Cuando David oyó esto, envió a Joab con todo el ejército de los valientes.
10:8 Y saliendo los hijos de Amón, se pusieron en orden de batalla a la entrada de la puerta; pero los sirios de Soba, de Rehob, de Is-tob y de Maaca estaban aparte en el campo.
10:9 Viendo, pues, Joab que se le presentaba la batalla de frente y a la retaguardia, entresacó de todos los escogidos de Israel, y se puso en orden de batalla contra los sirios.
10:10 Entregó luego el resto del ejército en mano de Abisai su hermano, y lo alineó para encontrar a los amonitas.
10:11 Y dijo: Si los sirios pudieren más que yo, tú me ayudarás; y si los hijos de Amón pudieren más que tú, yo te daré ayuda.
10:12 Esfuérzate, y esforcémonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nuestro Dios; y haga Jehová lo que bien le pareciere.
10:13 Y se acercó Joab, y el pueblo que con él estaba, para pelear contra los sirios; mas ellos huyeron delante de él.
10:14 Entonces los hijos de Amón, viendo que los sirios habían huido, huyeron también ellos delante de Abisai, y se refugiaron en la ciudad. Se volvió, pues, Joab de luchar contra los hijos de Amón, y vino a Jerusalén.
10:15 Pero los sirios, viendo que habían sido derrotados por Israel, se volvieron a reunir.
10:16 Y envió Hadad-ezer e hizo salir a los sirios que estaban al otro lado del Eufrates, los cuales vinieron a Helam, llevando por jefe a Sobac, general del ejército de Hadad-ezer.
10:17 Cuando fue dado aviso a David, reunió a todo Israel, y pasando el Jordán vino a Helam; y los sirios se pusieron en orden de batalla contra David y pelearon contra él.
10:18 Mas los sirios huyeron delante de Israel; y David mató de los sirios a la gente de setecientos carros, y cuarenta mil hombres de a caballo; hirió también a Sobac general del ejército, quien murió allí.
10:19 Viendo, pues, todos los reyes que ayudaban a Hadad-ezer, cómo habían sido derrotados delante de Israel, hicieron paz con Israel y le sirvieron; y de allí en adelante los sirios temieron ayudar más a los hijos de Amón.

Capítulo 11
David y Betsabé
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11:1 Aconteció al año siguiente, en el tiempo que salen los reyes a la guerra, que David envió a Joab, y con él a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los amonitas, y sitiaron a Rabá; pero David se quedó en Jerusalén.1 Cronicas 20. 1
11:2 Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa.
11:3 Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo.
11:4 Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa.
11:5 Y concibió la mujer, y envió a hacerlo saber a David, diciendo: Estoy encinta.
11:6 Entonces David envió a decir a Joab: Envíame a Urías heteo. Y Joab envió a Urías a David.
11:7 Cuando Urías vino a él, David le preguntó por la salud de Joab, y por la salud del pueblo, y por el estado de la guerra.
11:8 Después dijo David a Urías: Desciende a tu casa, y lava tus pies. Y saliendo Urías de la casa del rey, le fue enviado presente de la mesa real.
11:9 Mas Urías durmió a la puerta de la casa del rey con todos los siervos de su señor, y no descendió a su casa.
11:10 E hicieron saber esto a David, diciendo: Urías no ha descendido a su casa. Y dijo David a Urías: ¿No has venido de camino? ¿Por qué, pues, no descendiste a tu casa?
11:11 Y Urías respondió a David: El arca e Israel y Judá están bajo tiendas, y mi señor Joab, y los siervos de mi señor, en el campo; ¿y había yo de entrar en mi casa para comer y beber, y a dormir con mi mujer? Por vida tuya, y por vida de tu alma, que yo no haré tal cosa.
11:12 Y David dijo a Urías: Quédate aquí aún hoy, y mañana te despacharé. Y se quedó Urías en Jerusalén aquel día y el siguiente.
11:13 Y David lo convidó a comer y a beber con él, hasta embriagarlo. Y él salió a la tarde a dormir en su cama con los siervos de su señor; mas no descendió a su casa.
11:14 Venida la mañana, escribió David a Joab una carta, la cual envió por mano de Urías.
11:15 Y escribió en la carta, diciendo: Poned a Urías al frente, en lo más recio de la batalla, y retiraos de él, para que sea herido y muera.
11:16 Así fue que cuando Joab sitió la ciudad, puso a Urías en el lugar donde sabía que estaban los hombres más valientes.
11:17 Y saliendo luego los de la ciudad, pelearon contra Joab, y cayeron algunos del ejército de los siervos de David; y murió también Urías heteo.
11:18 Entonces envió Joab e hizo saber a David todos los asuntos de la guerra.
11:19 Y mandó al mensajero, diciendo: Cuando acabes de contar al rey todos los asuntos de la guerra,
11:20 si el rey comenzare a enojarse, y te dijere: ¿Por qué os acercasteis demasiado a la ciudad para combatir? ¿No sabíais lo que suelen arrojar desde el muro?
11:21 ¿Quién hirió a Abimelec hijo de Jerobaal? ¿No echó una mujer del muro un pedazo de una rueda de molino, y murió en Tebes?Jueces 9. 53 ¿Por qué os acercasteis tanto al muro? Entonces tú le dirás: También tu siervo Urías heteo es muerto.
11:22 Fue el mensajero, y llegando, contó a David todo aquello a que Joab le había enviado.
11:23 Y dijo el mensajero a David: Prevalecieron contra nosotros los hombres que salieron contra nosotros al campo, bien que nosotros les hicimos retroceder hasta la entrada de la puerta;
11:24 pero los flecheros tiraron contra tus siervos desde el muro, y murieron algunos de los siervos del rey; y murió también tu siervo Urías heteo.
11:25 Y David dijo al mensajero: Así dirás a Joab: No tengas pesar por esto, porque la espada consume, ora a uno, ora a otro; refuerza tu ataque contra la ciudad, hasta que la rindas. Y tú aliéntale.
11:26 Oyendo la mujer de Urías que su marido Urías era muerto, hizo duelo por su marido.
11:27 Y pasado el luto, envió David y la trajo a su casa; y fue ella su mujer, y le dio a luz un hijo. Mas esto que David había hecho, fue desagradable ante los ojos de Jehová.

Capítulo 12
Natán amonesta a David
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12:1 Jehová envió a Natán a David;Salmos 51 (titulo)y viniendo a él, le dijo: Había dos hombres en una ciudad, el uno rico, y el otro pobre.
12:2 El rico tenía numerosas ovejas y vacas;
12:3 pero el pobre no tenía más que una sola corderita, que él había comprado y criado, y que había crecido con él y con sus hijos juntamente, comiendo de su bocado y bebiendo de su vaso, y durmiendo en su seno; y la tenía como a una hija.
12:4 Y vino uno de camino al hombre rico; y éste no quiso tomar de sus ovejas y de sus vacas, para guisar para el caminante que había venido a él, sino que tomó la oveja de aquel hombre pobre, y la preparó para aquel que había venido a él.
12:5 Entonces se encendió el furor de David en gran manera contra aquel hombre, y dijo a Natán: Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte.
12:6 Y debe pagar la cordera con cuatro tantos, porque hizo tal cosa, y no tuvo misericordia.
12:7 Entonces dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre. Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Yo te ungí por rey sobre Israel, y te libré de la mano de Saúl,
12:8 y te di la casa de tu señor, y las mujeres de tu señor en tu seno; además te di la casa de Israel y de Judá; y si esto fuera poco, te habría añadido mucho más.
12:9 ¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer, y a él lo mataste con la espada de los hijos de Amón.
12:10 Por lo cual ahora no se apartará jamás de tu casa la espada, por cuanto me menospreciaste, y tomaste la mujer de Urías heteo para que fuese tu mujer.
12:11 Así ha dicho Jehová: He aquí yo haré levantar el mal sobre ti de tu misma casa, y tomaré tus mujeres delante de tus ojos, y las daré a tu prójimo, el cual yacerá con tus mujeres a la vista del sol.
12:12 Porque tú lo hiciste en secreto; mas yo haré esto delante de todo Israel y a pleno sol.2 Samuel 16. 22
12:13 Entonces dijo David a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás.
12:14 Mas por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha nacido ciertamente morirá.
12:15 Y Natán se volvió a su casa. Y Jehová hirió al niño que la mujer de Urías había dado a David, y enfermó gravemente.
12:16 Entonces David rogó a Dios por el niño; y ayunó David, y entró, y pasó la noche acostado en tierra.
12:17 Y se levantaron los ancianos de su casa, y fueron a él para hacerlo levantar de la tierra; mas él no quiso, ni comió con ellos pan.
12:18 Y al séptimo día murió el niño; y temían los siervos de David hacerle saber que el niño había muerto, diciendo entre sí: Cuando el niño aún vivía, le hablábamos, y no quería oír nuestra voz; ¿cuánto más se afligirá si le decimos que el niño ha muerto?
12:19 Mas David, viendo a sus siervos hablar entre sí, entendió que el niño había muerto; por lo que dijo David a sus siervos: ¿Ha muerto el niño? Y ellos respondieron: Ha muerto.
12:20 Entonces David se levantó de la tierra, y se lavó y se ungió, y cambió sus ropas, y entró a la casa de Jehová, y adoró. Después vino a su casa, y pidió, y le pusieron pan, y comió.
12:21 Y le dijeron sus siervos: ¿Qué es esto que has hecho? Por el niño, viviendo aún, ayunabas y llorabas; y muerto él, te levantaste y comiste pan.
12:22 Y él respondió: Viviendo aún el niño, yo ayunaba y lloraba, diciendo: ¿Quién sabe si Dios tendrá compasión de mí, y vivirá el niño?
12:23 Mas ahora que ha muerto, ¿para qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? Yo voy a él, mas él no volverá a mí.
12:24 Y consoló David a Betsabé su mujer, y llegándose a ella durmió con ella; y ella le dio a luz un hijo, y llamó su nombre Salomón, al cual amó Jehová,
12:25 y envió un mensaje por medio de Natán profeta; así llamó su nombre Jedidías, a causa de Jehová.
David captura Rabá
(1 Cr. 20.1-3)

12:26 Joab peleaba contra Rabá de los hijos de Amón, y tomó la ciudad real.
12:27 Entonces envió Joab mensajeros a David, diciendo: Yo he puesto sitio a Rabá, y he tomado la ciudad de las aguas.
12:28 Reúne, pues, ahora al pueblo que queda, y acampa contra la ciudad y tómala, no sea que tome yo la ciudad y sea llamada de mi nombre.
12:29 Y juntando David a todo el pueblo, fue contra Rabá, y combatió contra ella, y la tomó.
12:30 Y quitó la corona de la cabeza de su rey, la cual pesaba un talento de oro, y tenía piedras preciosas; y fue puesta sobre la cabeza de David. Y sacó muy grande botín de la ciudad.
12:31 Sacó además a la gente que estaba en ella, y los puso a trabajar con sierras, con trillos de hierro y hachas de hierro, y además los hizo trabajar en los hornos de ladrillos; y lo mismo hizo a todas las ciudades de los hijos de Amón. Y volvió David con todo el pueblo a Jerusalén.

Capítulo 13
Amnón y Tamar
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13:1 Aconteció después de esto, que teniendo Absalón hijo de David una hermana hermosa que se llamaba Tamar, se enamoró de ella Amnón hijo de David.
13:2 Y estaba Amnón angustiado hasta enfermarse por Tamar su hermana, pues por ser ella virgen, le parecía a Amnón que sería difícil hacerle cosa alguna.
13:3 Y Amnón tenía un amigo que se llamaba Jonadab, hijo de Simea, hermano de David; y Jonadab era hombre muy astuto.
13:4 Y éste le dijo: Hijo del rey, ¿por qué de día en día vas enflaqueciendo así? ¿No me lo descubrirás a mí? Y Amnón le respondió: Yo amo a Tamar la hermana de Absalón mi hermano.
13:5 Y Jonadab le dijo: Acuéstate en tu cama, y finge que estás enfermo; y cuando tu padre viniere a visitarte, dile: Te ruego que venga mi hermana Tamar, para que me dé de comer, y prepare delante de mí alguna vianda, para que al verla yo la coma de su mano.
13:6 Se acostó, pues, Amnón, y fingió que estaba enfermo; y vino el rey a visitarle. Y dijo Amnón al rey: Yo te ruego que venga mi hermana Tamar, y haga delante de mí dos hojuelas, para que coma yo de su mano.
13:7 Y David envió a Tamar a su casa, diciendo: Ve ahora a casa de Amnón tu hermano, y hazle de comer.
13:8 Y fue Tamar a casa de su hermano Amnón, el cual estaba acostado; y tomó harina, y amasó, e hizo hojuelas delante de él y las coció.
13:9 Tomó luego la sartén, y las sacó delante de él; mas él no quiso comer. Y dijo Amnón: Echad fuera de aquí a todos. Y todos salieron de allí.
13:10 Entonces Amnón dijo a Tamar: Trae la comida a la alcoba, para que yo coma de tu mano. Y tomando Tamar las hojuelas que había preparado, las llevó a su hermano Amnón a la alcoba.
13:11 Y cuando ella se las puso delante para que comiese, asió de ella, y le dijo: Ven, hermana mía, acuéstate conmigo.
13:12 Ella entonces le respondió: No, hermano mío, no me hagas violencia; porque no se debe hacer así en Israel. No hagas tal vileza.
13:13 Porque ¿adónde iría yo con mi deshonra? Y aun tú serías estimado como uno de los perversos en Israel. Te ruego pues, ahora, que hables al rey, que él no me negará a ti.
13:14 Mas él no la quiso oír, sino que pudiendo más que ella, la forzó, y se acostó con ella.
13:15 Luego la aborreció Amnón con tan gran aborrecimiento, que el odio con que la aborreció fue mayor que el amor con que la había amado. Y le dijo Amnón: Levántate, y vete.
13:16 Y ella le respondió: No hay razón; mayor mal es este de arrojarme, que el que me has hecho. Mas él no la quiso oír,
13:17 sino que llamando a su criado que le servía, le dijo: Echame a ésta fuera de aquí, y cierra tras ella la puerta.
13:18 Y llevaba ella un vestido de diversos colores, traje que vestían las hijas vírgenes de los reyes. Su criado, pues, la echó fuera, y cerró la puerta tras ella.
13:19 Entonces Tamar tomó ceniza y la esparció sobre su cabeza, y rasgó la ropa de colores de que estaba vestida, y puesta su mano sobre su cabeza, se fue gritando.
Venganza y huida de Absalón

13:20 Y le dijo su hermano Absalón: ¿Ha estado contigo tu hermano Amnón? Pues calla ahora, hermana mía; tu hermano es; no se angustie tu corazón por esto. Y se quedó Tamar desconsolada en casa de Absalón su hermano.
13:21 Y luego que el rey David oyó todo esto, se enojó mucho.
13:22 Mas Absalón no habló con Amnón ni malo ni bueno; aunque Absalón aborrecía a Amnón, porque había forzado a Tamar su hermana.
13:23 Aconteció pasados dos años, que Absalón tenía esquiladores en Baal-hazor, que está junto a Efraín; y convidó Absalón a todos los hijos del rey.
13:24 Y vino Absalón al rey, y dijo: He aquí, tu siervo tiene ahora esquiladores; yo ruego que venga el rey y sus siervos con tu siervo.
13:25 Y respondió el rey a Absalón: No, hijo mío, no vamos todos, para que no te seamos gravosos. Y aunque porfió con él, no quiso ir, mas le bendijo.
13:26 Entonces dijo Absalón: Pues si no, te ruego que venga con nosotros Amnón mi hermano. Y el rey le respondió: ¿Para qué ha de ir contigo?
13:27 Pero como Absalón le importunaba, dejó ir con él a Amnón y a todos los hijos del rey.
13:28 Y Absalón había dado orden a sus criados, diciendo: Os ruego que miréis cuando el corazón de Amnón esté alegre por el vino; y al decir yo: Herid a Amnón, entonces matadle, y no temáis, pues yo os lo he mandado. Esforzaos, pues, y sed valientes.
13:29 Y los criados de Absalón hicieron con Amnón como Absalón les había mandado. Entonces se levantaron todos los hijos del rey, y montaron cada uno en su mula, y huyeron.
13:30 Estando ellos aún en el camino, llegó a David el rumor que decía: Absalón ha dado muerte a todos los hijos del rey, y ninguno de ellos ha quedado.
13:31 Entonces levantándose David, rasgó sus vestidos, y se echó en tierra, y todos sus criados que estaban junto a él también rasgaron sus vestidos.
13:32 Pero Jonadab, hijo de Simea hermano de David, habló y dijo: No diga mi señor que han dado muerte a todos los jóvenes hijos del rey, pues sólo Amnón ha sido muerto; porque por mandato de Absalón esto había sido determinado desde el día en que Amnón forzó a Tamar su hermana.
13:33 Por tanto, ahora no ponga mi señor el rey en su corazón ese rumor que dice: Todos los hijos del rey han sido muertos; porque sólo Amnón ha sido muerto.
13:34 Y Absalón huyó. Entre tanto, alzando sus ojos el joven que estaba de atalaya, miró, y he aquí mucha gente que venía por el camino a sus espaldas, del lado del monte.
13:35 Y dijo Jonadab al rey: He allí los hijos del rey que vienen; es así como tu siervo ha dicho.
13:36 Cuando él acabó de hablar, he aquí los hijos del rey que vinieron, y alzando su voz lloraron. Y también el mismo rey y todos sus siervos lloraron con muy grandes lamentos.
13:37 Mas Absalón huyó y se fue a Talmai hijo de Amiud, rey de Gesur.2 Samuel 3. 3 Y David lloraba por su hijo todos los días.
13:38 Así huyó Absalón y se fue a Gesur, y estuvo allá tres años.
13:39 Y el rey David deseaba ver a Absalón; pues ya estaba consolado acerca de Amnón, que había muerto.

Capítulo 14
Joab procura el regreso de Absalón
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14:1 Conociendo Joab hijo de Sarvia que el corazón del rey se inclinaba por Absalón,
14:2 envió Joab a Tecoa, y tomó de allá una mujer astuta, y le dijo: Yo te ruego que finjas estar de duelo, y te vistas ropas de luto, y no te unjas con óleo, sino preséntate como una mujer que desde mucho tiempo está de duelo por algún muerto;
14:3 y entrarás al rey, y le hablarás de esta manera. Y puso Joab las palabras en su boca.
14:4 Entró, pues, aquella mujer de Tecoa al rey, y postrándose en tierra sobre su rostro, hizo reverencia, y dijo: ¡Socorro, oh rey!
14:5 El rey le dijo: ¿Qué tienes? Y ella respondió: Yo a la verdad soy una mujer viuda y mi marido ha muerto.
14:6 Tu sierva tenía dos hijos, y los dos riñeron en el campo; y no habiendo quien los separase, hirió el uno al otro, y lo mató.
14:7 Y he aquí toda la familia se ha levantado contra tu sierva, diciendo: Entrega al que mató a su hermano, para que le hagamos morir por la vida de su hermano a quien él mató, y matemos también al heredero. Así apagarán el ascua que me ha quedado, no dejando a mi marido nombre ni reliquia sobre la tierra.
14:8 Entonces el rey dijo a la mujer: Vete a tu casa, y yo daré órdenes con respecto a ti.
14:9 Y la mujer de Tecoa dijo al rey: Rey señor mío, la maldad sea sobre mí y sobre la casa de mi padre; mas el rey y su trono sean sin culpa.
14:10 Y el rey dijo: Al que hablare contra ti, tráelo a mí, y no te tocará más.
14:11 Dijo ella entonces: Te ruego, oh rey, que te acuerdes de Jehová tu Dios, para que el vengador de la sangre no aumente el daño, y no destruya a mi hijo. Y el respondió: Vive Jehová, que no caerá ni un cabello de la cabeza de tu hijo en tierra.
14:12 Y la mujer dijo: Te ruego que permitas que tu sierva hable una palabra a mi señor el rey. Y él dijo: Habla.
14:13 Entonces la mujer dijo: ¿Por qué, pues, has pensado tú cosa semejante contra el pueblo de Dios? Porque hablando el rey esta palabra, se hace culpable él mismo, por cuanto el rey no hace volver a su desterrado.
14:14 Porque de cierto morimos, y somos como aguas derramadas por tierra, que no pueden volver a recogerse; ni Dios quita la vida, sino que provee medios para no alejar de sí al desterrado.
14:15 Y el haber yo venido ahora para decir esto al rey mi señor, es porque el pueblo me atemorizó; y tu sierva dijo: Hablaré ahora al rey; quizá él hará lo que su sierva diga.
14:16 Pues el rey oirá, para librar a su sierva de mano del hombre que me quiere destruir a mí y a mi hijo juntamente, de la heredad de Dios.
14:17 Tu sierva, pues, dice: Sea ahora de consuelo la respuesta de mi señor el rey, pues que mi señor el rey es como un ángel de Dios para discernir entre lo bueno y lo malo. Así Jehová tu Dios sea contigo.
14:18 Entonces David respondió y dijo a la mujer: Yo te ruego que no me encubras nada de lo que yo te preguntare. Y la mujer dijo: Hable mi señor el rey.
14:19 Y el rey dijo: ¿No anda la mano de Joab contigo en todas estas cosas? La mujer respondió y dijo: Vive tu alma, rey señor mío, que no hay que apartarse a derecha ni a izquierda de todo lo que mi señor el rey ha hablado; porque tu siervo Joab, él me mandó, y él puso en boca de tu sierva todas estas palabras.
14:20 Para mudar el aspecto de las cosas Joab tu siervo ha hecho esto; pero mi señor es sabio conforme a la sabiduría de un ángel de Dios, para conocer lo que hay en la tierra.
14:21 Entonces el rey dijo a Joab: He aquí yo hago esto; ve, y haz volver al joven Absalón.
14:22 Y Joab se postró en tierra sobre su rostro e hizo reverencia, y después que bendijo al rey, dijo: Hoy ha entendido tu siervo que he hallado gracia en tus ojos, rey señor mío, pues ha hecho el rey lo que su siervo ha dicho.
14:23 Se levantó luego Joab y fue a Gesur, y trajo a Absalón a Jerusalén.
14:24 Mas el rey dijo: Váyase a su casa, y no vea mi rostro. Y volvió Absalón a su casa, y no vio el rostro del rey.
14:25 Y no había en todo Israel ninguno tan alabado por su hermosura como Absalón; desde la planta de su pie hasta su coronilla no había en él defecto.
14:26 Cuando se cortaba el cabello (lo cual hacía al fin de cada año, pues le causaba molestia, y por eso se lo cortaba), pesaba el cabello de su cabeza doscientos siclos de peso real.
14:27 Y le nacieron a Absalón tres hijos, y una hija que se llamó Tamar, la cual era mujer de hermoso semblante.
14:28 Y estuvo Absalón por espacio de dos años en Jerusalén, y no vio el rostro del rey.
14:29 Y mandó Absalón por Joab, para enviarlo al rey, pero él no quiso venir; y envió aun por segunda vez, y no quiso venir.
14:30 Entonces dijo a sus siervos: Mirad, el campo de Joab está junto al mío, y tiene allí cebada; id y prendedle fuego. Y los siervos de Absalón prendieron fuego al campo.
14:31 Entonces se levantó Joab y vino a casa de Absalón, y le dijo: ¿Por qué han prendido fuego tus siervos a mi campo?
14:32 Y Absalón respondió a Joab: He aquí yo he enviado por ti, diciendo que vinieses acá, con el fin de enviarte al rey para decirle: ¿Para qué vine de Gesur? Mejor me fuera estar aún allá. Vea yo ahora el rostro del rey; y si hay en mí pecado, máteme.
14:33 Vino, pues, Joab al rey, y se lo hizo saber. Entonces llamó a Absalón, el cual vino al rey, e inclinó su rostro a tierra delante del rey; y el rey besó a Absalón.

Capítulo 15
Absalón se subleva contra David
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15:1 Aconteció después de esto, que Absalón se hizo de carros y caballos, y cincuenta hombres que corriesen delante de él.
15:2 Y se levantaba Absalón de mañana, y se ponía a un lado del camino junto a la puerta; y a cualquiera que tenía pleito y venía al rey a juicio, Absalón le llamaba y le decía: ¿De qué ciudad eres? Y él respondía: Tu siervo es de una de las tribus de Israel.
15:3 Entonces Absalón le decía: Mira, tus palabras son buenas y justas; mas no tienes quien te oiga de parte del rey.
15:4 Y decía Absalón: ¡Quién me pusiera por juez en la tierra, para que viniesen a mí todos los que tienen pleito o negocio, que yo les haría justicia!
15:5 Y acontecía que cuando alguno se acercaba para inclinarse a él, él extendía la mano y lo tomaba, y lo besaba.
15:6 De esta manera hacía con todos los israelitas que venían al rey a juicio; y así robaba Absalón el corazón de los de Israel.
15:7 Al cabo de cuatro años, aconteció que Absalón dijo al rey: Yo te ruego me permitas que vaya a Hebrón, a pagar mi voto que he prometido a Jehová.
15:8 Porque tu siervo hizo voto cuando estaba en Gesur en Siria, diciendo: Si Jehová me hiciere volver a Jerusalén, yo serviré a Jehová.
15:9 Y el rey le dijo: Ve en paz. Y él se levantó, y fue a Hebrón.
15:10 Entonces envió Absalón mensajeros por todas las tribus de Israel, diciendo: Cuando oigáis el sonido de la trompeta diréis: Absalón reina en Hebrón.
15:11 Y fueron con Absalón doscientos hombres de Jerusalén convidados por él, los cuales iban en su sencillez, sin saber nada.
15:12 Y mientras Absalón ofrecía los sacrificios, llamó a Ahitofel gilonita, consejero de David, de su ciudad de Gilo. Y la conspiración se hizo poderosa, y aumentaba el pueblo que seguía a Absalón.
15:13 Y un mensajero vino a David, diciendo: El corazón de todo Israel se va tras Absalón.
15:14 Entonces David dijo a todos sus siervos que estaban con él en Jerusalén: Levantaos y huyamos, porque no podremos escapar delante de Absalón; daos prisa a partir, no sea que apresurándose él nos alcance, y arroje el mal sobre nosotros, y hiera la ciudad a filo de espada.
15:15 Y los siervos del rey dijeron al rey: He aquí, tus siervos están listos a todo lo que nuestro señor el rey decida.
15:16 El rey entonces salió, con toda su familia en pos de él. Y dejó el rey diez mujeres concubinas, para que guardasen la casa.
15:17 Salió, pues, el rey con todo el pueblo que le seguía, y se detuvieron en un lugar distante.
15:18 Y todos sus siervos pasaban a su lado, con todos los cereteos y peleteos; y todos los geteos, seiscientos hombres que habían venido a pie desde Gat, iban delante del rey.
15:19 Y dijo el rey a Itai geteo: ¿Para qué vienes tú también con nosotros? Vuélvete y quédate con el rey; porque tú eres extranjero, y desterrado también de tu lugar.
15:20 Ayer viniste, ¿y he de hacer hoy que te muevas para ir con nosotros? En cuanto a mí, yo iré a donde pueda ir; tú vuélvete, y haz volver a tus hermanos; y Jehová te muestre amor permanente y fidelidad.
15:21 Y respondió Itai al rey, diciendo: Vive Dios, y vive mi señor el rey, que o para muerte o para vida, donde mi señor el rey estuviere, allí estará también tu siervo.
15:22 Entonces David dijo a Itai: Ven, pues, y pasa. Y pasó Itai geteo, y todos sus hombres, y toda su familia.
15:23 Y todo el país lloró en alta voz; pasó luego toda la gente el torrente de Cedrón; asimismo pasó el rey, y todo el pueblo pasó al camino que va al desierto.
15:24 Y he aquí, también iba Sadoc, y con él todos los levitas que llevaban el arca del pacto de Dios; y asentaron el arca del pacto de Dios. Y subió Abiatar después que todo el pueblo hubo acabado de salir de la ciudad.
15:25 Pero dijo el rey a Sadoc: Vuelve el arca de Dios a la ciudad. Si yo hallare gracia ante los ojos de Jehová, él hará que vuelva, y me dejará verla y a su tabernáculo.
15:26 Y si dijere: No me complazco en ti; aquí estoy, haga de mí lo que bien le pareciere.
15:27 Dijo además el rey al sacerdote Sadoc: ¿No eres tú el vidente? Vuelve en paz a la ciudad, y con vosotros vuestros dos hijos; Ahimaas tu hijo, y Jonatán hijo de Abiatar.
15:28 Mirad, yo me detendré en los vados del desierto,Salmos 63 (titulo) hasta que venga respuesta de vosotros que me dé aviso.
15:29 Entonces Sadoc y Abiatar volvieron el arca de Dios a Jerusalén, y se quedaron allá.
15:30 Y David subió la cuesta de los Olivos; y la subió llorando, llevando la cabeza cubierta y los pies descalzos. También todo el pueblo que tenía consigo cubrió cada uno su cabeza, e iban llorando mientras subían.
15:31 Y dieron aviso a David, diciendo: Ahitofel está entre los que conspiraron con Absalón. Entonces dijo David: Entorpece ahora, oh Jehová, el consejo de Ahitofel.
15:32 Cuando David llegó a la cumbre del monte para adorar allí a Dios, he aquí Husai arquita que le salió al encuentro, rasgados sus vestidos, y tierra sobre su cabeza.
15:33 Y le dijo David: Si pasares conmigo, me serás carga.
15:34 Mas si volvieres a la ciudad, y dijeres a Absalón: Rey, yo seré tu siervo; como hasta aquí he sido siervo de tu padre, así seré ahora siervo tuyo; entonces tú harás nulo el consejo de Ahitofel.
15:35 ¿No estarán allí contigo los sacerdotes Sadoc y Abiatar? Por tanto, todo lo que oyeres en la casa del rey, se lo comunicarás a los sacerdotes Sadoc y Abiatar.
15:36 Y he aquí que están con ellos sus dos hijos, Ahimaas el de Sadoc y Jonatán el de Abiatar; por medio de ellos me enviaréis aviso de todo lo que oyereis.
15:37 Así vino Husai amigo de David a la ciudad; y Absalón entró en Jerusalén.

Capítulo 16

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16:1 Cuando David pasó un poco más allá de la cumbre del monte, he aquí Siba el criado de Mefi-boset,2 Samuel 9. 9-10 que salía a recibirle con un par de asnos enalbardados, y sobre ellos doscientos panes, cien racimos de pasas, cien panes de higos secos, y un cuero de vino.
16:2 Y dijo el rey a Siba: ¿Qué es esto? Y Siba respondió: Los asnos son para que monte la familia del rey, los panes y las pasas para que coman los criados, y el vino para que beban los que se cansen en el desierto.
16:3 Y dijo el rey: ¿Dónde está el hijo de tu señor? Y Siba respondió al rey: He aquí él se ha quedado en Jerusalén, porque ha dicho: Hoy me devolverá la casa de Israel el reino de mi padre.
16:4 Entonces el rey dijo a Siba: He aquí, sea tuyo todo lo que tiene Mefi-boset. Y respondió Siba inclinándose: Rey señor mío, halle yo gracia delante de ti.
16:5 Y vino el rey David hasta Bahurim; y he aquí salía uno de la familia de la casa de Saúl, el cual se llamaba Simei hijo de Gera; y salía maldiciendo,
16:6 y arrojando piedras contra David, y contra todos los siervos del rey David; y todo el pueblo y todos los hombres valientes estaban a su derecha y a su izquierda.
16:7 Y decía Simei, maldiciéndole: ¡Fuera, fuera, hombre sanguinario y perverso!
16:8 Jehová te ha dado el pago de toda la sangre de la casa de Saúl, en lugar del cual tú has reinado, y Jehová ha entregado el reino en mano de tu hijo Absalón; y hete aquí sorprendido en tu maldad, porque eres hombre sanguinario.
16:9 Entonces Abisai hijo de Sarvia dijo al rey: ¿Por qué maldice este perro muerto a mi señor el rey? Te ruego que me dejes pasar, y le quitaré la cabeza.
16:10 Y el rey respondió: ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia? Si él así maldice, es porque Jehová le ha dicho que maldiga a David. ¿Quién, pues, le dirá: ¿Por qué lo haces así?
16:11 Y dijo David a Abisai y a todos sus siervos: He aquí, mi hijo que ha salido de mis entrañas, acecha mi vida; ¿cuánto más ahora un hijo de Benjamín? Dejadle que maldiga, pues Jehová se lo ha dicho.
16:12 Quizá mirará Jehová mi aflicción, y me dará Jehová bien por sus maldiciones de hoy.
16:13 Y mientras David y los suyos iban por el camino, Simei iba por el lado del monte delante de él, andando y maldiciendo, y arrojando piedras delante de él, y esparciendo polvo.
16:14 Y el rey y todo el pueblo que con él estaba, llegaron fatigados, y descansaron allí.
16:15 Y Absalón y toda la gente suya, los hombres de Israel, entraron en Jerusalén, y con él Ahitofel.
16:16 Aconteció luego, que cuando Husai arquita, amigo de David, vino al encuentro de Absalón, dijo Husai: ¡Viva el rey, viva el rey!
16:17 Y Absalón dijo a Husai: ¿Es este tu agradecimiento para con tu amigo? ¿Por qué no fuiste con tu amigo?
16:18 Y Husai respondió a Absalón: No, sino que de aquel que eligiere Jehová y este pueblo y todos los varones de Israel, de aquél seré yo, y con él me quedaré.
16:19 ¿Y a quién había yo de servir? ¿No es a su hijo? Como he servido delante de tu padre, así seré delante de ti.
16:20 Entonces dijo Absalón a Ahitofel: Dad vuestro consejo sobre lo que debemos hacer.
16:21 Y Ahitofel dijo a Absalón: Llégate a las concubinas de tu padre, que él dejó para guardar la casa; y todo el pueblo de Israel oirá que te has hecho aborrecible a tu padre, y así se fortalecerán las manos de todos los que están contigo.
16:22 Entonces pusieron para Absalón una tienda sobre el terrado, y se llegó Absalón a las concubinas de su padre, ante los ojos de todo Israel.2 Samuel 12. 11-12
16:23 Y el consejo que daba Ahitofel en aquellos días, era como si se consultase la palabra de Dios. Así era todo consejo de Ahitofel, tanto con David como con Absalón.

Capítulo 17
Consejos de Ahitofel y de Husai
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17:1 Entonces Ahitofel dijo a Absalón: Yo escogeré ahora doce mil hombres, y me levantaré y seguiré a David esta noche,
17:2 y caeré sobre él mientras está cansado y débil de manos; lo atemorizaré, y todo el pueblo que está con él huirá, y mataré al rey solo.
17:3 Así haré volver a ti todo el pueblo (pues tú buscas solamente la vida de un hombre); y cuando ellos hayan vuelto, todo el pueblo estará en paz.
17:4 Este consejo pareció bien a Absalón y a todos los ancianos de Israel.
17:5 Y dijo Absalón: Llamad también ahora a Husai arquita, para que asimismo oigamos lo que él dirá.
17:6 Cuando Husai vino a Absalón, le habló Absalón, diciendo: Así ha dicho Ahitofel; ¿seguiremos su consejo, o no? Di tú.
17:7 Entonces Husai dijo a Absalón: El consejo que ha dado esta vez Ahitofel no es bueno.
17:8 Y añadió Husai: Tú sabes que tu padre y los suyos son hombres valientes, y que están con amargura de ánimo, como la osa en el campo cuando le han quitado sus cachorros. Además, tu padre es hombre de guerra, y no pasará la noche con el pueblo.
17:9 He aquí él estará ahora escondido en alguna cueva, o en otro lugar; y si al principio cayeren algunos de los tuyos, quienquiera que lo oyere dirá: El pueblo que sigue a Absalón ha sido derrotado.
17:10 Y aun el hombre valiente, cuyo corazón sea como corazón de león, desmayará por completo; porque todo Israel sabe que tu padre es hombre valiente, y que los que están con él son esforzados.
17:11 Aconsejo, pues, que todo Israel se junte a ti, desde Dan hasta Beerseba, en multitud como la arena que está a la orilla del mar, y que tú en persona vayas a la batalla.
17:12 Entonces le acometeremos en cualquier lugar en donde se hallare, y caeremos sobre él como cuando el rocío cae sobre la tierra, y ni uno dejaremos de él y de todos los que están con él.
17:13 Y si se refugiare en alguna ciudad, todos los de Israel llevarán sogas a aquella ciudad, y la arrastraremos hasta el arroyo, hasta que no se encuentre allí ni una piedra.
17:14 Entonces Absalón y todos los de Israel dijeron: El consejo de Husai arquita es mejor que el consejo de Ahitofel. Porque Jehová había ordenado que el acertado consejo de Ahitofel se frustrara, para que Jehová hiciese venir el mal sobre Absalón.
17:15 Dijo luego Husai a los sacerdotes Sadoc y Abiatar: Así y así aconsejó Ahitofel a Absalón y a los ancianos de Israel; y de esta manera aconsejé yo.
17:16 Por tanto, enviad inmediatamente y dad aviso a David, diciendo: No te quedes esta noche en los vados del desierto, sino pasa luego el Jordán, para que no sea destruido el rey y todo el pueblo que con él está.
17:17 Y Jonatán y Ahimaas estaban junto a la fuente de Rogel, y fue una criada y les avisó, porque ellos no podían mostrarse viniendo a la ciudad; y ellos fueron y se lo hicieron saber al rey David.
17:18 Pero fueron vistos por un joven, el cual lo hizo saber a Absalón; sin embargo, los dos se dieron prisa a caminar, y llegaron a casa de un hombre en Bahurim, que tenía en su patio un pozo, dentro del cual se metieron.
17:19 Y tomando la mujer de la casa una manta, la extendió sobre la boca del pozo, y tendió sobre ella el grano trillado; y nada se supo del asunto.
17:20 Llegando luego los criados de Absalón a la casa de la mujer, le dijeron: ¿Dónde están Ahimaas y Jonatán? Y la mujer les respondió: Ya han pasado el vado de las aguas. Y como ellos los buscaron y no los hallaron, volvieron a Jerusalén.
17:21 Y después que se hubieron ido, aquéllos salieron del pozo y se fueron, y dieron aviso al rey David, diciéndole: Levantaos y daos prisa a pasar las aguas, porque Ahitofel ha dado tal consejo contra vosotros.
17:22 Entonces David se levantó, y todo el pueblo que con él estaba, y pasaron el Jordán antes que amaneciese; ni siquiera faltó uno que no pasase el Jordán.
17:23 Pero Ahitofel, viendo que no se había seguido su consejo, enalbardó su asno, y se levantó y se fue a su casa a su ciudad; y después de poner su casa en orden, se ahorcó, y así murió, y fue sepultado en el sepulcro de su padre.
17:24 Y David llegó a Mahanaim; y Absalón pasó el Jordán con toda la gente de Israel.
17:25 Y Absalón nombró a Amasa jefe del ejército en lugar de Joab. Amasa era hijo de un varón de Israel llamado Itra, el cual se había llegado a Abigail hija de Nahas, hermana de Sarvia madre de Joab.
17:26 Y acampó Israel con Absalón en tierra de Galaad.
17:27 Luego que David llegó a Mahanaim, Sobi hijo de Nahas, de Rabá de los hijos de Amón, Maquir hijo de Amiel, de Lodebar, y Barzilai galaadita de Rogelim,
17:28 trajeron a David y al pueblo que estaba con él, camas, tazas, vasijas de barro, trigo, cebada, harina, grano tostado, habas, lentejas, garbanzos tostados,
17:29 miel, manteca, ovejas, y quesos de vaca, para que comiesen; porque decían: El pueblo está hambriento y cansado y sediento en el desierto.

Capítulo 18
Muerte de Absalón
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18:1 David, pues, pasó revista al pueblo que tenía consigo, y puso sobre ellos jefes de millares y jefes de centenas.
18:2 Y envió David al pueblo, una tercera parte bajo el mando de Joab, una tercera parte bajo el mando de Abisai hijo de Sarvia, hermano de Joab, y una tercera parte al mando de Itai geteo. Y dijo el rey al pueblo: Yo también saldré con vosotros.
18:3 Mas el pueblo dijo: No saldrás; porque si nosotros huyéremos, no harán caso de nosotros; y aunque la mitad de nosotros muera, no harán caso de nosotros; mas tú ahora vales tanto como diez mil de nosotros. Será, pues, mejor que tú nos des ayuda desde la ciudad.
18:4 Entonces el rey les dijo: Yo haré lo que bien os parezca. Y se puso el rey a la entrada de la puerta, mientras salía todo el pueblo de ciento en ciento y de mil en mil.
18:5 Y el rey mandó a Joab, a Abisai y a Itai, diciendo: Tratad benignamente por amor de mí al joven Absalón. Y todo el pueblo oyó cuando dio el rey orden acerca de Absalón a todos los capitanes.
18:6 Salió, pues, el pueblo al campo contra Israel, y se libró la batalla en el bosque de Efraín.
18:7 Y allí cayó el pueblo de Israel delante de los siervos de David, y se hizo allí en aquel día una gran matanza de veinte mil hombres.
18:8 Y la batalla se extendió por todo el país; y fueron más los que destruyó el bosque aquel día, que los que destruyó la espada.
18:9 Y se encontró Absalón con los siervos de David; e iba Absalón sobre un mulo, y el mulo entró por debajo de las ramas espesas de una gran encina, y se le enredó la cabeza en la encina, y Absalón quedó suspendido entre el cielo y la tierra; y el mulo en que iba pasó delante.
18:10 Viéndolo uno, avisó a Joab, diciendo: He aquí que he visto a Absalón colgado de una encina.
18:11 Y Joab respondió al hombre que le daba la nueva: Y viéndolo tú, ¿por qué no le mataste luego allí echándole a tierra? Me hubiera placido darte diez siclos de plata, y un talabarte.
18:12 El hombre dijo a Joab: Aunque me pesaras mil siclos de plata, no extendería yo mi mano contra el hijo del rey; porque nosotros oímos cuando el rey te mandó a ti y a Abisai y a Itai, diciendo: Mirad que ninguno toque al joven Absalón.
18:13 Por otra parte, habría yo hecho traición contra mi vida, pues que al rey nada se le esconde, y tú mismo estarías en contra.
18:14 Y respondió Joab: No malgastaré mi tiempo contigo. Y tomando tres dardos en su mano, los clavó en el corazón de Absalón, quien estaba aún vivo en medio de la encina.
18:15 Y diez jóvenes escuderos de Joab rodearon e hirieron a Absalón, y acabaron de matarle.
18:16 Entonces Joab tocó la trompeta, y el pueblo se volvió de seguir a Israel, porque Joab detuvo al pueblo.
18:17 Tomando después a Absalón, le echaron en un gran hoyo en el bosque, y levantaron sobre él un montón muy grande de piedras; y todo Israel huyó, cada uno a su tienda.
18:18 Y en vida, Absalón había tomado y erigido una columna, la cual está en el valle del rey; porque había dicho: Yo no tengo hijo que conserve la memoria de mi nombre. Y llamó aquella columna por su nombre, y así se ha llamado Columna de Absalón, hasta hoy.
18:19 Entonces Ahimaas hijo de Sadoc dijo: ¿Correré ahora, y daré al rey las nuevas de que Jehová ha defendido su causa de la mano de sus enemigos?
18:20 Respondió Joab: Hoy no llevarás las nuevas; las llevarás otro día; no darás hoy la nueva, porque el hijo del rey ha muerto.
18:21 Y Joab dijo a un etíope: Ve tú, y di al rey lo que has visto. Y el etíope hizo reverencia ante Joab, y corrió.
18:22 Entonces Ahimaas hijo de Sadoc volvió a decir a Joab: Sea como fuere, yo correré ahora tras el etíope. Y Joab dijo: Hijo mío, ¿para qué has de correr tú, si no recibirás premio por las nuevas?
18:23 Mas él respondió: Sea como fuere, yo correré. Entonces le dijo: Corre. Corrió, pues, Ahimaas por el camino de la llanura, y pasó delante del etíope.
18:24 Y David estaba sentado entre las dos puertas; y el atalaya había ido al terrado sobre la puerta en el muro, y alzando sus ojos, miró, y vio a uno que corría solo.
18:25 El atalaya dio luego voces, y lo hizo saber al rey. Y el rey dijo: Si viene solo, buenas nuevas trae. En tanto que él venía acercándose,
18:26 vio el atalaya a otro que corría; y dio voces el atalaya al portero, diciendo: He aquí otro hombre que corre solo. Y el rey dijo: Este también es mensajero.
18:27 Y el atalaya volvió a decir: Me parece el correr del primero como el correr de Ahimaas hijo de Sadoc. Y respondió el rey: Ese es hombre de bien, y viene con buenas nuevas.
18:28 Entonces Ahimaas dijo en alta voz al rey: Paz. Y se inclinó a tierra delante del rey, y dijo: Bendito sea Jehová Dios tuyo, que ha entregado a los hombres que habían levantado sus manos contra mi señor el rey.
18:29 Y el rey dijo: ¿El joven Absalón está bien? Y Ahimaas respondió: Vi yo un gran alboroto cuando envió Joab al siervo del rey y a mí tu siervo; mas no sé qué era.
18:30 Y el rey dijo: Pasa, y ponte allí. Y él pasó, y se quedó de pie.
18:31 Luego vino el etíope, y dijo: Reciba nuevas mi señor el rey, que hoy Jehová ha defendido tu causa de la mano de todos los que se habían levantado contra ti.
18:32 El rey entonces dijo al etíope: ¿El joven Absalón está bien? Y el etíope respondió: Como aquel joven sean los enemigos de mi señor el rey, y todos los que se levanten contra ti para mal.
18:33 Entonces el rey se turbó, y subió a la sala de la puerta, y lloró; y yendo, decía así: ¡Hijo mío Absalón, hijo mío, hijo mío Absalón! ¡Quién me diera que muriera yo en lugar de ti, Absalón, hijo mío, hijo mío!

Capítulo 19
David vuelve a Jerusalén
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19:1 Dieron aviso a Joab: He aquí el rey llora, y hace duelo por Absalón.
19:2 Y se volvió aquel día la victoria en luto para todo el pueblo; porque oyó decir el pueblo aquel día que el rey tenía dolor por su hijo.
19:3 Y entró el pueblo aquel día en la ciudad escondidamente, como suele entrar a escondidas el pueblo avergonzado que ha huido de la batalla.
19:4 Mas el rey, cubierto el rostro, clamaba en alta voz: ¡Hijo mío Absalón, Absalón, hijo mío, hijo mío!
19:5 Entonces Joab vino al rey en la casa, y dijo: Hoy has avergonzado el rostro de todos tus siervos, que hoy han librado tu vida, y la vida de tus hijos y de tus hijas, y la vida de tus mujeres, y la vida de tus concubinas,
19:6 amando a los que te aborrecen, y aborreciendo a los que te aman; porque hoy has declarado que nada te importan tus príncipes y siervos; pues hoy me has hecho ver claramente que si Absalón viviera, aunque todos nosotros estuviéramos muertos, entonces estarías contento.
19:7 Levántate pues, ahora, y ve afuera y habla bondadosamente a tus siervos; porque juro por Jehová que si no sales, no quedará ni un hombre contigo esta noche; y esto te será peor que todos los males que te han sobrevenido desde tu juventud hasta ahora.
19:8 Entonces se levantó el rey y se sentó a la puerta, y fue dado aviso a todo el pueblo, diciendo: He aquí el rey está sentado a la puerta. Y vino todo el pueblo delante del rey; pero Israel había huido, cada uno a su tienda.
19:9 Y todo el pueblo disputaba en todas las tribus de Israel, diciendo: El rey nos ha librado de mano de nuestros enemigos, y nos ha salvado de mano de los filisteos; y ahora ha huido del país por miedo de Absalón.
19:10 Y Absalón, a quien habíamos ungido sobre nosotros, ha muerto en la batalla. ¿Por qué, pues, estáis callados respecto de hacer volver al rey?
19:11 Y el rey David envió a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, diciendo: Hablad a los ancianos de Judá, y decidles: ¿Por qué seréis vosotros los postreros en hacer volver el rey a su casa, cuando la palabra de todo Israel ha venido al rey para hacerle volver a su casa?
19:12 Vosotros sois mis hermanos; mis huesos y mi carne sois. ¿Por qué, pues, seréis vosotros los postreros en hacer volver al rey?
19:13 Asimismo diréis a Amasa: ¿No eres tú también hueso mío y carne mía? Así me haga Dios, y aun me añada, si no fueres general del ejército delante de mí para siempre, en lugar de Joab.
19:14 Así inclinó el corazón de todos los varones de Judá, como el de un solo hombre, para que enviasen a decir al rey: Vuelve tú, y todos tus siervos.
19:15 Volvió, pues, el rey, y vino hasta el Jordán. Y Judá vino a Gilgal para recibir al rey y para hacerle pasar el Jordán.
19:16 Y Simei2 Samuel 16. 5-13 hijo de Gera, hijo de Benjamín, que era de Bahurim, se dio prisa y descendió con los hombres de Judá a recibir al rey David.
19:17 Con él venían mil hombres de Benjamín; asimismo Siba, criado de la casa de Saúl, con sus quince hijos y sus veinte siervos, los cuales pasaron el Jordán delante del rey.
19:18 Y cruzaron el vado para pasar a la familia del rey, y para hacer lo que a él le pareciera. Entonces Simei hijo de Gera se postró delante del rey cuando él hubo pasado el Jordán,
19:19 y dijo al rey: No me culpe mi señor de iniquidad, ni tengas memoria de los males que tu siervo hizo el día en que mi señor el rey salió de Jerusalén; no los guarde el rey en su corazón.
19:20 Porque yo tu siervo reconozco haber pecado, y he venido hoy el primero de toda la casa de José, para descender a recibir a mi señor el rey.
19:21 Respondió Abisai hijo de Sarvia y dijo: ¿No ha de morir por esto Simei, que maldijo al ungido de Jehová?
19:22 David entonces dijo: ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia, para que hoy me seáis adversarios? ¿Ha de morir hoy alguno en Israel? ¿Pues no sé yo que hoy soy rey sobre Israel?
19:23 Y dijo el rey a Simei: No morirás. Y el rey se lo juró.
19:24 También Mefi-boset2 Samuel 9. 1-132 Samuel 16. 1-4 hijo de Saúl descendió a recibir al rey; no había lavado sus pies, ni había cortado su barba, ni tampoco había lavado sus vestidos, desde el día en que el rey salió hasta el día en que volvió en paz.
19:25 Y luego que vino él a Jerusalén a recibir al rey, el rey le dijo: Mefi-boset, ¿por qué no fuiste conmigo?
19:26 Y él respondió: Rey señor mío, mi siervo me engañó; pues tu siervo había dicho: Enalbárdame un asno, y montaré en él, e iré al rey; porque tu siervo es cojo.
19:27 Pero él ha calumniado a tu siervo delante de mi señor el rey; mas mi señor el rey es como un ángel de Dios; haz, pues, lo que bien te parezca.
19:28 Porque toda la casa de mi padre era digna de muerte delante de mi señor el rey, y tú pusiste a tu siervo entre los convidados a tu mesa. ¿Qué derecho, pues, tengo aún para clamar más al rey?
19:29 Y el rey le dijo: ¿Para qué más palabras? Yo he determinado que tú y Siba os dividáis las tierras.
19:30 Y Mefi-boset dijo al rey: Deja que él las tome todas, pues que mi señor el rey ha vuelto en paz a su casa.
19:31 También Barzilai2 Samuel 17. 27-29 galaadita descendió de Rogelim, y pasó el Jordán con el rey, para acompañarle al otro lado del Jordán.
19:32 Era Barzilai muy anciano, de ochenta años, y él había dado provisiones al rey cuando estaba en Mahanaim, porque era hombre muy rico.
19:33 Y el rey dijo a Barzilai: Pasa conmigo, y yo te sustentaré conmigo en Jerusalén.
19:34 Mas Barzilai dijo al rey: ¿Cuántos años más habré de vivir, para que yo suba con el rey a Jerusalén?
19:35 De edad de ochenta años soy este día. ¿Podré distinguir entre lo que es agradable y lo que no lo es? ¿Tomará gusto ahora tu siervo en lo que coma o beba? ¿Oiré más la voz de los cantores y de las cantoras? ¿Para qué, pues, ha de ser tu siervo una carga para mi señor el rey?
19:36 Pasará tu siervo un poco más allá del Jordán con el rey; ¿por qué me ha de dar el rey tan grande recompensa?
19:37 Yo te ruego que dejes volver a tu siervo, y que muera en mi ciudad, junto al sepulcro de mi padre y de mi madre. Mas he aquí a tu siervo Quimam; que pase él con mi señor el rey, y haz a él lo que bien te pareciere.
19:38 Y el rey dijo: Pues pase conmigo Quimam, y yo haré con él como bien te parezca; y todo lo que tú pidieres de mí, yo lo haré.
19:39 Y todo el pueblo pasó el Jordán; y luego que el rey hubo también pasado, el rey besó a Barzilai, y lo bendijo; y él se volvió a su casa.
19:40 El rey entonces pasó a Gilgal, y con él pasó Quimam; y todo el pueblo de Judá acompañaba al rey, y también la mitad del pueblo de Israel.
19:41 Y he aquí todos los hombres de Israel vinieron al rey, y le dijeron: ¿Por qué los hombres de Judá, nuestros hermanos, te han llevado, y han hecho pasar el Jordán al rey y a su familia, y a todos los siervos de David con él?
19:42 Y todos los hombres de Judá respondieron a todos los de Israel: Porque el rey es nuestro pariente. Mas ¿por qué os enojáis vosotros de eso? ¿Hemos nosotros comido algo del rey? ¿Hemos recibido de él algún regalo?
19:43 Entonces respondieron los hombres de Israel, y dijeron a los de Judá: Nosotros tenemos en el rey diez partes, y en el mismo David más que vosotros. ¿Por qué, pues, nos habéis tenido en poco? ¿No hablamos nosotros los primeros, respecto de hacer volver a nuestro rey? Y las palabras de los hombres de Judá fueron más violentas que las de los hombres de Israel.

Capítulo 20
Sublevación de Seba
é
20:1 Aconteció que se hallaba allí un hombre perverso que se llamaba Seba hijo de Bicri, hombre de Benjamín, el cual tocó la trompeta, y dijo: No tenemos nosotros parte en David, ni heredad con el hijo de Isaí. ¡Cada uno a su tienda, Israel!1 Reyes 12. 162 Cronicas 10. 16
20:2 Así todos los hombres de Israel abandonaron a David, siguiendo a Seba hijo de Bicri; mas los de Judá siguieron a su rey desde el Jordán hasta Jerusalén.
20:3 Y luego que llegó David a su casa en Jerusalén, tomó el rey las diez mujeres concubinas2 Samuel 16. 22 que había dejado para guardar la casa, y las puso en reclusión, y les dio alimentos; pero nunca más se llegó a ellas, sino que quedaron encerradas hasta que murieron, en viudez perpetua.
20:4 Después dijo el rey a Amasa: Convócame a los hombres de Judá para dentro de tres días, y hállate tú aquí presente.
20:5 Fue, pues, Amasa para convocar a los de Judá; pero se detuvo más del tiempo que le había sido señalado.
20:6 Y dijo David a Abisai: Seba hijo de Bicri nos hará ahora más daño que Absalón; toma, pues, tú los siervos de tu señor, y ve tras él, no sea que halle para sí ciudades fortificadas, y nos cause dificultad.
20:7 Entonces salieron en pos de él los hombres de Joab, y los cereteos y peleteos y todos los valientes; salieron de Jerusalén para ir tras Seba hijo de Bicri.
20:8 Y estando ellos cerca de la piedra grande que está en Gabaón, les salió Amasa al encuentro. Y Joab estaba ceñido de su ropa, y sobre ella tenía pegado a sus lomos el cinto con una daga en su vaina, la cual se le cayó cuando él avanzó.
20:9 Entonces Joab dijo a Amasa: ¿Te va bien, hermano mío? Y tomó Joab con la diestra la barba de Amasa, para besarlo.
20:10 Y Amasa no se cuidó de la daga que estaba en la mano de Joab; y éste le hirió con ella en la quinta costilla, y derramó sus entrañas por tierra, y cayó muerto sin darle un segundo golpe. Después Joab y su hermano Abisai fueron en persecución de Seba hijo de Bicri.
20:11 Y uno de los hombres de Joab se paró junto a él, diciendo: Cualquiera que ame a Joab y a David, vaya en pos de Joab.
20:12 Y Amasa yacía revolcándose en su sangre en mitad del camino; y todo el que pasaba, al verle, se detenía; y viendo aquel hombre que todo el pueblo se paraba, apartó a Amasa del camino al campo, y echó sobre él una vestidura.
20:13 Luego que fue apartado del camino, pasaron todos los que seguían a Joab, para ir tras Seba hijo de Bicri.
20:14 Y él pasó por todas las tribus de Israel hasta Abel-bet-maaca y todo Barim; y se juntaron, y lo siguieron también.
20:15 Y vinieron y lo sitiaron en Abel-bet-maaca, y pusieron baluarte contra la ciudad, y quedó sitiada; y todo el pueblo que estaba con Joab trabajaba por derribar la muralla.
20:16 Entonces una mujer sabia dio voces en la ciudad, diciendo: Oíd, oíd; os ruego que digáis a Joab que venga acá, para que yo hable con él.
20:17 Cuando él se acercó a ella, dijo la mujer: ¿Eres tú Joab? Y él respondió: Yo soy. Ella le dijo: Oye las palabras de tu sierva. Y él respondió: Oigo.
20:18 Entonces volvió ella a hablar, diciendo: Antiguamente solían decir: Quien preguntare, pregunte en Abel; y así concluían cualquier asunto.
20:19 Yo soy de las pacíficas y fieles de Israel; pero tú procuras destruir una ciudad que es madre en Israel. ¿Por qué destruyes la heredad de Jehová?
20:20 Joab respondió diciendo: Nunca tal, nunca tal me acontezca, que yo destruya ni deshaga.
20:21 La cosa no es así: mas un hombre del monte de Efraín, que se llama Seba hijo de Bicri, ha levantado su mano contra el rey David; entregad a ése solamente, y me iré de la ciudad. Y la mujer dijo a Joab: He aquí su cabeza te será arrojada desde el muro.
20:22 La mujer fue luego a todo el pueblo con su sabiduría; y ellos cortaron la cabeza a Seba hijo de Bicri, y se la arrojaron a Joab. Y él tocó la trompeta, y se retiraron de la ciudad, cada uno a su tienda. Y Joab se volvió al rey a Jerusalén.
Oficiales de David
(2 S. 8.15-18; 1 Cr. 18.14-17)

20:23 Así quedó Joab sobre todo el ejército de Israel, y Benaía hijo de Joiada sobre los cereteos y peleteos,
20:24 y Adoram sobre los tributos, y Josafat hijo de Ahilud era el cronista.
20:25 Seva era escriba, y Sadoc y Abiatar, sacerdotes,
20:26 e Ira jaireo fue también sacerdote de David.

Capítulo 21
Venganza de los gabaonitas
é
21:1 Hubo hambre en los días de David por tres años consecutivos. Y David consultó a Jehová, y Jehová le dijo: Es por causa de Saúl, y por aquella casa de sangre, por cuanto mató a los gabaonitas.
21:2 Entonces el rey llamó a los gabaonitas, y les habló. (Los gabaonitas no eran de los hijos de Israel, sino del resto de los amorreos, a los cuales los hijos de Israel habían hecho juramento;Josue 9. 3-15 pero Saúl había procurado matarlos en su celo por los hijos de Israel y de Judá.)
21:3 Dijo, pues, David a los gabaonitas: ¿Qué haré por vosotros, o qué satisfacción os daré, para que bendigáis la heredad de Jehová?
21:4 Y los gabaonitas le respondieron: No tenemos nosotros querella sobre plata ni sobre oro con Saúl y con su casa; ni queremos que muera hombre de Israel. Y él les dijo: Lo que vosotros dijereis, haré.
21:5 Ellos respondieron al rey: De aquel hombre que nos destruyó, y que maquinó contra nosotros para exterminarnos sin dejar nada de nosotros en todo el territorio de Israel,
21:6 dénsenos siete varones de sus hijos, para que los ahorquemos delante de Jehová en Gabaa de Saúl, el escogido de Jehová. Y el rey dijo: Yo los daré.
21:7 Y perdonó el rey a Mefi-boset hijo de Jonatán, hijo de Saúl, por el juramento de Jehová que hubo entre ellos, entre David y Jonatán hijo de Saúl.1 Samuel 20. 15-172 Samuel 9. 1-7
21:8 Pero tomó el rey a dos hijos de Rizpa hija de Aja, los cuales ella había tenido de Saúl, Armoni y Mefi-boset, y a cinco hijos de Mical1 Samuel 18. 19 hija de Saúl, los cuales ella había tenido de Adriel hijo de Barzilai meholatita,
21:9 y los entregó en manos de los gabaonitas, y ellos los ahorcaron en el monte delante de Jehová; y así murieron juntos aquellos siete, los cuales fueron muertos en los primeros días de la siega, al comenzar la siega de la cebada.
21:10 Entonces Rizpa hija de Aja tomó una tela de cilicio y la tendió para sí sobre el peñasco, desde el principio de la siega hasta que llovió sobre ellos agua del cielo; y no dejó que ninguna ave del cielo se posase sobre ellos de día, ni fieras del campo de noche.
21:11 Y fue dicho a David lo que hacía Rizpa hija de Aja, concubina de Saúl.
21:12 Entonces David fue y tomó los huesos de Saúl y los huesos de Jonatán su hijo, de los hombres de Jabes de Galaad, que los habían hurtado de la plaza de Bet-sán, donde los habían colgado los filisteos, cuando los filisteos mataron a Saúl en Gilboa;1 Samuel 31. 8-13
21:13 e hizo llevar de allí los huesos de Saúl y los huesos de Jonatán su hijo; y recogieron también los huesos de los ahorcados.
21:14 Y sepultaron los huesos de Saúl y los de su hijo Jonatán en tierra de Benjamín, en Zela, en el sepulcro de Cis su padre; e hicieron todo lo que el rey había mandado. Y Dios fue propicio a la tierra después de esto.
Abisai libra a David del gigante

21:15 Volvieron los filisteos a hacer la guerra a Israel, y descendió David y sus siervos con él, y pelearon con los filisteos; y David se cansó.
21:16 E Isbi-benob, uno de los descendientes de los gigantes, cuya lanza pesaba trescientos siclos de bronce, y quien estaba ceñido con una espada nueva, trató de matar a David;
21:17 mas Abisai hijo de Sarvia llegó en su ayuda, e hirió al filisteo y lo mató. Entonces los hombres de David le juraron, diciendo: Nunca más de aquí en adelante saldrás con nosotros a la batalla, no sea que apagues la lámpara de Israel.

Los hombres de David matan a los gigantes
(1 Cr. 20. 4-8)

21:18 Otra segunda guerra hubo después en Gob contra los filisteos; entonces Sibecai husatita mató a Saf, quien era uno de los descendientes de los gigantes.
21:19 Hubo otra vez guerra en Gob contra los filisteos, en la cual Elhanán, hijo de Jaare-oregim de Belén, mató a Goliat geteo, el asta de cuya lanza era como el rodillo de un telar.
21:20 Después hubo otra guerra en Gat, donde había un hombre de gran estatura, el cual tenía doce dedos en las manos, y otros doce en los pies, veinticuatro por todos; y también era descendiente de los gigantes.
21:21 Este desafió a Israel, y lo mató Jonatán, hijo de Simea hermano de David.
21:22 Estos cuatro eran descendientes de los gigantes en Gat, los cuales cayeron por mano de David y por mano de sus siervos.

Capítulo 22
Cántico de liberación de David
(Sal. 18 título, 1-50)
é
22:1 Habló David a Jehová las palabras de este cántico, el día que Jehová le había librado de la mano de todos sus enemigos, y de la mano de Saúl.
22:2 Dijo:
Jehová es mi roca y mi fortaleza, y mi libertador;
22:3 Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré;
Mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio;
Salvador mío; de violencia me libraste.
22:4 Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado,
Y seré salvo de mi enemigos.
22:5 Me rodearon ondas de muerte,
Y torrentes de perversidad me atemorizaron.
22:6 Ligaduras del Seol me rodearon;
Tendieron sobre mí lazos de muerte.
22:7 En mi angustia invoqué a Jehová,
Y clamé a mi Dios;
El oyó mi voz desde su templo,
Y mi clamor llegó a sus oídos.
22:8 La tierra fue conmovida, y tembló,
Y se conmovieron los cimientos de los cielos;
Se estremecieron, porque se indignó él.
22:9 Humo subió de su nariz,
Y de su boca fuego consumidor;
Carbones fueron por él encendidos.
22:10 E inclinó los cielos, y descendió;
Y había tinieblas debajo de sus pies.
22:11 Y cabalgó sobre un querubín, y voló;
Voló sobre las alas del viento.
22:12 Puso tinieblas por su escondedero alrededor de sí;
Oscuridad de aguas y densas nubes.
22:13 Por el resplandor de su presencia se encendieron carbones ardientes.
22:14 Y tronó desde los cielos Jehová,
Y el Altísimo dio su voz;
22:15 Envió sus saetas, y los dispersó;
Y lanzó relámpagos, y los destruyó.
22:16 Entonces aparecieron los torrentes de las aguas,
Y quedaron al descubierto los cimientos del mundo;
A la reprensión de Jehová,
Por el soplo del aliento de su nariz.
22:17 Envió desde lo alto y me tomó;
Me sacó de las muchas aguas.
22:18 Me libró de poderoso enemigo,
Y de los que me aborrecían, aunque eran más fuertes que yo.
22:19 Me asaltaron en el día de mi quebranto;
Mas Jehová fue mi apoyo,
22:20 Y me sacó a lugar espacioso;
Mi libró, porque se agradó de mí.
22:21 Jehová me ha premiado conforme a mi justicia;
Conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado.
22:22 Porque yo he guardado los caminos de Jehová,
Y no me aparté impíamente de mi Dios.
22:23 Pues todos sus decretos estuvieron delante de mí,
Y no me he apartado de sus estatutos.
22:24 Fui recto para con él,
Y me he guardado de mi maldad;
22:25 Por lo cual me ha recompensado Jehová conforme a mi justicia;
Conforme a la limpieza de mis manos delante de su vista.
22:26 Con el misericordioso te mostrarás misericordioso,
Y recto para con el hombre íntegro.
22:27 Limpio te mostrarás para con el limpio,
Y rígido serás para con el perverso.
22:28 Porque tú salvas al pueblo afligido,
Mas tus ojos están sobre los altivos para abatirlos.
22:29 Tú eres mi lámpara, oh Jehová;
Mi Dios alumbrará mis tinieblas.
22:30 Contigo desbarataré ejércitos,
Y con mi Dios asaltaré muros.
22:31 En cuanto a Dios, perfecto es su camino,
Y acrisolada la palabra de Jehová.
Escudo es a todos los que en él esperan.
22:32 Porque ¿quién es Dios, sino sólo Jehová?
¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios?
22:33 Dios es el que me ciñe de fuerza,
Y quien despeja mi camino;
22:34 Quien hace mis pies como de ciervas,Habacuc 3. 19
Y me hace estar firme sobre mis alturas;
22:35 Quien adiestra mis manos para la batalla,
De manera que se doble el arco de bronce con mis brazos.
22:36 Me diste asimismo el escudo de tu salvación,
Y tu benignidad me ha engrandecido.
22:37 Tú ensanchaste mis pasos debajo de mí,
Y mis pies no han resbalado.
22:38 Perseguiré a mis enemigos, y los destruiré,
Y no volveré hasta acabarlos.
22:39 Los consumiré y los heriré, de modo que no se levanten;
Caerán debajo de mis pies.
22:40 Pues me ceñiste de fuerzas para la pelea;
Has humillado a mis enemigos debajo de mí,
22:41 Y has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas,
Para que yo destruyese a los que me aborrecen.
22:42 Clamaron, y no hubo quien los salvase;
Aun a Jehová, mas no les oyó.
22:43 Como polvo de la tierra los molí;
Como lodo de las calles los pisé y los trituré.
22:44 Me has librado de las contiendas del pueblo;
Me guardaste para que fuese cabeza de naciones;
Pueblo que yo no conocía me servirá.
22:45 Los hijos de extraños se someterán a mí;
Al oir de mí, me obedecerán.
22:46 Los extraños se debilitarán,
Y saldrán temblando de sus encierros.
22:47 Viva Jehová, y bendita sea mi roca,
Y engrandecido sea el Dios de mi salvación.
22:48 El Dios que venga mis agravios,
Y sujeta pueblos debajo de mí;
22:49 El que me libra de enemigos,
Y aun me exalta sobre los que se levantan contra mí;
Me libraste del varón violento.
22:50 Por tanto, yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová,
Y cantaré a tu nombre.Romanos 15. 9
22:51 El salva gloriosamente a su rey,
Y usa de misericordia para con su ungido,
A David y a su descendencia para siempre.

Capítulo 23
Ultimas palabras de David
é
23:1 Estas son las palabras postreras de David.
Dijo David hijo de Isaí,
Dijo aquel varón que fue levantado en alto,
El ungido del Dios de Jacob,
El dulce cantor de Israel:
23:2 El Espíritu de Jehová ha hablado por mí,
Y su palabra ha estado en mi lengua.
23:3 El Dios de Israel ha dicho,
Me habló la Roca de Israel:
Habrá un justo que gobierne entre los hombres,
Que gobierne en el temor de Dios.
23:4 Será como la luz de la mañana,
Como el resplandor del sol en una mañana sin nubes,
Como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra.
23:5 No es así mi casa para con Dios;
Sin embargo, él ha hecho conmigo pacto perpetuo,
Ordenado en todas las cosas, y será guardado,
Aunque todavía no haga él florecer
Toda mi salvación y mi deseo.
23:6 Mas los impíos serán todos ellos como espinos arrancados,
Los cuales nadie toma con la mano;
23:7 Sino que el que quiere tocarlos
Se arma de hierro y de asta de lanza,
Y son del todo quemados en su lugar.
Los valientes de David
(1 Cr. 11.10-47)

23:8 Estos son los nombres de los valientes que tuvo David: Joseb-basebet el tacmonita, principal de los capitanes; éste era Adino el eznita, que mató a ochocientos hombres en una ocasión.
23:9 Después de éste, Eleazar hijo de Dodo, ahohíta, uno de los tres valientes que estaban con David cuando desafiaron a los filisteos que se habían reunido allí para la batalla, y se habían alejado los hombres de Israel.
23:10 Este se levantó e hirió a los filisteos hasta que su mano se cansó, y quedó pegada su mano a la espada. Aquel día Jehová dio una gran victoria, y se volvió el pueblo en pos de él tan sólo para recoger el botín.
23:11 Después de éste fue Sama hijo de Age, ararita. Los filisteos se habían reunido en Lehi, donde había un pequeño terreno lleno de lentejas, y el pueblo había huido delante de los filisteos.
23:12 El entonces se paró en medio de aquel terreno y lo defendió, y mató a los filisteos; y Jehová dio una gran victoria.
23:13 Y tres de los treinta jefes descendieron y vinieron en tiempo de la siega a David en la cueva de Adulam; y el campamento de los filisteos estaba en el valle de Refaim.
23:14 David entonces estaba en el lugar fuerte, y había en Belén una guarnición de los filisteos.
23:15 Y David dijo con vehemencia: ¡Quién me diera a beber del agua del pozo de Belén que está junto a la puerta!
23:16 Entonces los tres valientes irrumpieron por el campamento de los filisteos, y sacaron agua del pozo de Belén que estaba junto a la puerta; y tomaron, y la trajeron a David; mas él no la quiso beber, sino que la derramó para Jehová, diciendo:
23:17 Lejos sea de mí, oh Jehová, que yo haga esto. ¿He de beber yo la sangre de los varones que fueron con peligro de su vida? Y no quiso beberla. Los tres valientes hicieron esto.
23:18 Y Abisai hermano de Joab, hijo de Sarvia, fue el principal de los treinta. Este alzó su lanza contra trescientos, a quienes mató, y ganó renombre con los tres.
23:19 El era el más renombrado de los treinta, y llegó a ser su jefe; mas no igualó a los tres primeros.
23:20 Después, Benaía hijo de Joiada, hijo de un varón esforzado, grande en proezas, de Cabseel. Este mató a dos leones de Moab; y él mismo descendió y mató a un león en medio de un foso cuando estaba nevando.
23:21 También mató él a un egipcio, hombre de gran estatura; y tenía el egipcio una lanza en su mano, pero descendió contra él con un palo, y arrebató al egipcio la lanza de la mano, y lo mató con su propia lanza.
23:22 Esto hizo Benaía hijo de Joiada, y ganó renombre con los tres valientes.
23:23 Fue renombrado entre los treinta, pero no igualó a los tres primeros. Y lo puso David como jefe de su guardia personal.
23:24 Asael hermano de Joab fue de los treinta; Elhanán hijo de Dodo de Belén,
23:25 Sama harodita, Elica harodita,
23:26 Heles paltita, Ira hijo de Iques, tecoíta,
23:27 Abiezer anatotita, Mebunai husatita,
23:28 Salmón ahohíta, Maharai netofatita,
23:29 Heleb hijo de Baana, netofatita, Itai hijo de Ribai, de Gabaa de los hijos de Benjamín,
23:30 Benaía piratonita, Hidai del arroyo de Gaas,
23:31 Abi-albón arbatita, Azmavet barhumita,
23:32 Eliaba saalbonita, Jonatán de los hijos de Jasén,
23:33 Sama ararita, Ahíam hijo de Sarar, ararita,
23:34 Elifelet hijo de Ahasbai, hijo de Maaca, Eliam hijo de Ahitofel, gilonita,
23:35 Hezrai carmelita, Paarai arbita,
23:36 Igal hijo de Natán, de Soba, Bani gadita,
23:37 Selec amonita, Naharai beerotita, escudero de Joab hijo de Sarvia,
23:38 Ira itrita, Gareb itrita,
23:39 Urías heteo; treinta y siete por todos.

Capítulo 24
David censa al pueblo
(1 Cr. 21.1-27)
é
24:1 Volvió a encenderse la ira de Jehová contra Israel, e incitó a David contra ellos a que dijese: Ve, haz un censo de Israel y de Judá.
24:2 Y dijo el rey a Joab, general del ejército que estaba con él: Recorre ahora todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Beerseba, y haz un censo del pueblo, para que yo sepa el número de la gente.
24:3 Joab respondió al rey: Añada Jehová tu Dios al pueblo cien veces tanto como son, y que lo vea mi señor el rey; mas ¿por qué se complace en esto mi señor el rey?
24:4 Pero la palabra del rey prevaleció sobre Joab y sobre los capitanes del ejército. Salió, pues, Joab, con los capitanes del ejército, de delante del rey, para hacer el censo del pueblo de Israel.
24:5 Y pasando el Jordán acamparon en Aroer, al sur de la ciudad que está en medio del valle de Gad y junto a Jazer.
24:6 Después fueron a Galaad y a la tierra baja de Hodsi; y de allí a Danjaán y a los alrededores de Sidón.
24:7 Fueron luego a la fortaleza de Tiro, y a todas las ciudades de los heveos y de los cananeos, y salieron al Neguev de Judá en Beerseba.
24:8 Después que hubieron recorrido toda la tierra, volvieron a Jerusalén al cabo de nueve meses y veinte días.
24:9 Y Joab dio el censo del pueblo al rey; y fueron los de Israel ochocientos mil hombres fuertes que sacaban espada, y los de Judá quinientos mil hombres.
24:10 Después que David hubo censado al pueblo, le pesó en su corazón; y dijo David a Jehová: Yo he pecado gravemente por haber hecho esto; mas ahora, oh Jehová, te ruego que quites el pecado de tu siervo, porque yo he hecho muy neciamente.
24:11 Y por la mañana, cuando David se hubo levantado, vino palabra de Jehová al profeta Gad, vidente de David, diciendo:
24:12 Ve y di a David: Así ha dicho Jehová: Tres cosas te ofrezco; tú escogerás una de ellas, para que yo la haga.
24:13 Vino, pues, Gad a David, y se lo hizo saber, y le dijo: ¿Quieres que te vengan siete años de hambre en tu tierra? ¿o que huyas tres meses delante de tus enemigos y que ellos te persigan? ¿o que tres días haya peste en tu tierra? Piensa ahora, y mira qué responderé al que me ha enviado.
24:14 Entonces David dijo a Gad: En grande angustia estoy; caigamos ahora en mano de Jehová, porque sus misericordias son muchas, mas no caiga yo en manos de hombres.
24:15 Y Jehová envió la peste sobre Israel desde la mañana hasta el tiempo señalado; y murieron del pueblo, desde Dan hasta Beerseba, setenta mil hombres.
24:16 Y cuando el ángel extendió su mano sobre Jerusalén para destruirla, Jehová se arrepintió de aquel mal, y dijo al ángel que destruía al pueblo: Basta ahora; detén tu mano. Y el ángel de Jehová estaba junto a la era de Arauna jebuseo.
24:17 Y David dijo a Jehová, cuando vio al ángel que destruía al pueblo: Yo pequé, yo hice la maldad; ¿qué hicieron estas ovejas? Te ruego que tu mano se vuelva contra mí, y contra la casa de mi padre.
24:18 Y Gad vino a David aquel día, y le dijo: Sube, y levanta un altar a Jehová en la era de Arauna jebuseo.
24:19 Subió David, conforme al dicho de Gad, según había mandado Jehová;
24:20 y Arauna miró, y vio al rey y a sus siervos que venían hacia él. Saliendo entonces Arauna, se inclinó delante del rey, rostro a tierra.
24:21 Y Arauna dijo: ¿Por qué viene mi señor el rey a su siervo? Y David respondió: Para comprar de ti la era, a fin de edificar un altar a Jehová, para que cese la mortandad del pueblo.
24:22 Y Arauna dijo a David: Tome y ofrezca mi señor el rey lo que bien le pareciere; he aquí bueyes para el holocausto, y los trillos y los yugos de los bueyes para leña.
24:23 Todo esto, oh rey, Arauna lo da al rey. Luego dijo Arauna al rey: Jehová tu Dios te sea propicio.
24:24 Y el rey dijo a Arauna: No, sino por precio te lo compraré; porque no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada. Entonces David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata.
24:25 Y edificó allí David un altar a Jehová, y sacrificó holocaustos y ofrendas de paz; y Jehová oyó las súplicas de la tierra, y cesó la plaga en Israel.